Archivo de: Marzo, 2004
Ya no comentaré en blogs
Últimamente, ya nadie me respeta. Pongo mis comentarios en los blogs y ahí viene la gente diciéndome: “oye tontuelo, lee otra vez, no entendiste”. O sea que piensan que opino a tontas y a locas. Pues no. Sí leo completos los posts y los comentarios y los entiendo. Sépanlo.
Leer más »
Con Los Guaraguao
Hace un par de años, participamos con unos amigos en las actividades musicales de la Huelga de Dolores, en Guatemala. La expectativa giraba en torno a la intervención de Los Guaraguao, que habían sido especialmente invitados al evento. Tocamos como cinco rolas y después esperamos su aparición. Sonaron igualito que en los CD’s.
Como habíamos participado en el evento, nos quedamos backstage para saludarlos. Tipos simpáticos el vocalista y el mandolinista-guitarrista-tecladista. Sin nada de presunciones. Nos compartieron algunas vivencias y algo de música. Al que no pude saludar fue al baterista, que salió rápido para el hotel.
Uno de los cuates del grupo estaba muy emocionado. Andaba con su novia y le pidieron autógrafos a Los Guaraguao.
-¿A ése también le pido? -le dijo la novia a mi cuate-.
-Sí, pedíselo.
Ella se acercó con el moreno y le pidió su autógrafo.
El le dijo: -Con mucho gusto te lo doy, pero yo no soy ningún artista, soy Sydney Samuels, decano de Ingeniería.
Y le firmó el autógrafo.
Impertinencia
El hombre estaba leyendo su revista Selecciones. Una lectura que siempre le había deleitado y que no se perdía mes a mes. Alrededor de él, estaba la hija jugando a las muñecas.
Se aburrió del juego y empezó a pedirle a su papá que jugara un rato con ella. Papá dijo que no. Pero la niña siguió insistiendo hasta que el padre, enojado, le dio un par de nalgadas.
La niña se marchó de la sala llorando. Una vez pasado el llanto, volvió a la carga. El papá molesto le preguntó:
-¿Por qué te pegué la otra vez?
-¡Por abusivo! -respondió la patojita-.
Molesto zapato
Desde hace algunas semanas, mi zapato derecho se ha dado a la tarea de rechinar cuando piso con él. Por más que intento pisar de una u otra manera, no logro acabar con el ruido. Lo he revisado detenidamente para ver de donde proviene el sonido, pero nada.
El zapato en cuestión, está en perfecto estado. Para ya no escuchar el molesto ruido, tendría que comprarme otro par. Sería más lógico si sólo pudiera sustituirlo, comprando un solo zapato. Deberían de fabricar sólo zapatos derechos o izquierdos, para que uno pudiera sustituirlos en caso de necesidad.
En fin, tomar la decisión me llevará algún tiempo. Porque si compro un par, podría salirme otro zapato rechinón. O sea que no resuelvo el problema. A no ser que en el par nuevo, sea el izquierdo el que suene. Entonces, tendría que escoger un par idéntico para acabar con el mal.
Pero surge otro problema, no me puedo poner un zapato nuevo y uno de medio uso, se notaría y además, se vería mal. Tendría que usar por un tiempo el nuevo par, hasta que se asemeje al otro. Lo malo es que no me libraría del ruido inmediatamente, así que mejor me quedo con este par.
Desgracia que es mi vida.
