Archivo de: Octubre, 2004

Recuerdos de infancia

Ayer por la tarde pasé por la Plaza Central de la ciudad de Guatemala. Me dirigía de la séptima avenida hacia mi oficina —ubicada en la cuarta avenida—, después de hacer una diligencia de trabajo. A la par de la fuente estaba un grupo de limpiabotas adolescentes echándose una chamusca (partido informal de fútbol). De repente, a consecuencia de un disparo desviado, la pelota vino hacia mí acompañada del grito de costumbre: ¡bola porfa! La recibí, la levanté con el pie derecho, hice dos toques sin dejarla caer y le pegué hacia donde estaban los limpiabotas, como en mis mejores tiempos. Y cuando di aquella patada, retrocedí 18 años, a octubre de 1986.

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Carpe Diem

Alguien por ahí que me saque de la ignorancia y me explique qué es Carpe Diem. Gracias.

Gripe y blogs

En 1998 perdí la facultad de enfermarme de gripe o catarro. Durante 6 años no he tenido más que resfríos maricones que no se quedan más de 2 o 3 días y luego se van como quien no quiere la cosa. Ya sé que alguno por ahí me dirá “oye, que suerte tienes”. Pero la verdad es otra, puesto que no es normal que uno no se enferme. No he podido quedarme en la casa tranquilo y reportarme enfermo de gravedad por la gripe y ver tele todo el día panza arriba como seguro habrán hecho ustedes más de alguna vez.

Todos estos años he escuchado con envidia cómo los demás presumen de haber estado graves con una gripe de todos los demonios. Son insoportables aquellos pretenciosos que cuentan con lujo de detalles cómo una neumonía doble los puso en el hospital al borde de la muerte. Y yo, como tengo la maldición de la salud, no puedo contar nada que valga la pena. Me quedo avergonzado de mí mismo como un pusilánime sin vida propia. No falta quien me mire con ojos compasivos cuando le cuento que no me he enfermado de gripe o catarro durante todo este tiempo. Juro que he hecho todo lo posible para enfermarme: salir en noches frías sin suéter, mojarme en los aguaceros, trasnochar y parrandear. Y nada de nada.

Pero desde hace 3 días mi esperanza ha vuelto a renacer. Tengo al parecer una gripe incipiente, que cuidándola bien, me puede dar buenos resultados. No estoy tomando nada de medicina, la secreción nasal va viento en popa y la tos se hace cada vez más insistente. Me he alegrado cuando mis esputos han sido color verde, signo inequívoco de infección. Ojalá que ahora sí lo logre y me enferme como Dios manda. Tal vez la reunión de bloggers chapines de hoy me ayude a conseguirlo.

Por ahí nos vemos.

De ovarios

Cuando tenia unos 12 años de edad, estando en los básicos, por molestar decidí preguntarle a un cuate:
Yo: Vos, ¿tenés ovarios?
Aquel (bien seguro y con cara de saber lo que decía): Yo sí, porque soy bien hombre, no como vos.
Yo: Los hombres no tienen ovarios, vos.
Aquel (todavía seguro de él): Cómo vas a creer vos, ya te dije que vos porque no sos hombre.
No sé si este mi cuate sería un caso raro de hombre o si yo soy tan ignorante que ya hay hombres con ovarios… ¡Por favor sáquenme de la duda!

El Hugo

Algunos músicos chapines conocemos al sonidista Hugo, uno de los mejores para música latinoamericana. El Hugo es buena onda, pero es un pajerazo y medio. No le podés contar vos algo que él siempre te sale con una historia más fantástica y más increíble. Por ejemplo, si vos le contás que anoche te cogiste a una chava y que estuvo fenomenal, el Hugo te tomará el brazo izquierdo con su mano derecha, arqueará la ceja izquierda, inclinará levemente la cabeza hacia atrás, y te dirá: “Eso no es nada.” Y te contará de una orgía fantástica en su época de adolescente, con todo lujo de detalles. Su intención es hacer que tu historia parezca una mierdita sin trascendencia apabullándote con otra mejor.

El Hugo siempre tiene los cuates más ricos, los más drogadictos y los más pervertidos. Ha participado en cultos satánicos, ha visto los conciertos de rock más espectaculares, ha conocido a un montón de famosos y ha viajado por todo el mundo. No importa que vos tengás tu mejor historia, el Hugo siempre te la superará.

¿Qué es lo que pretende la gente como el Hugo? ¿Hacer que nosotros nos sintamos mal y hasta fracasados? No es justo, por ejemplo, que yo escriba aquí la mejor anécdota de toda mi putrefacta existencia y venga un comentarista tipo Hugo y me haga sentir que no he vivido nada contándome algo totalmente estratosférico. Porque uno trata de escribir apegado a la realidad sin inventar casi nada y de primas a primeras te cae un Hugo que te arruina todo el trabajo.

Por tal motivo, en este blog queda prohibido escribir comentarios creativos, anécdotas geniales que superen al post, o cualquier cosa parecida y pretenciosa.

Gentilicios

Cuando íbamos de viaje con mis cuates para tocar en una elección de reina en el municipio de El Jícaro, en el departamento de El Progreso, nos fuimos tratando de imaginar cómo era que se llamaba a las personas del lugar. He aquí algunas de las alternativas que barajamos:

Jicaratecos
jicaraqueños
jiquenses
jicaratecas
jicatecos
jicanenses
jicanos
jicaraquenses
jicateños
jicatenienses
jícara-mácaras

Lo primero que hicimos al llegar a El Jícaro fue preguntar cómo se les llamaba a sus habitantes. Ninguno de nosotros le había atinado al correcto gentilicio: jiqueños.

Gran Negociante

Con un conocido platicábamos una vez acerca de que él quería cambiar de carro. Iba a comprarse uno del año.
Tenía uno no muy viejo, pero que no era muy comercial, por el cual quería pedir Q.45,000. Alguien se metió en la conversación y le dijo:
“Mmmmm, no creo que lo podás dar en más de Q.30,000″.
A lo que el aludido respondió: “Tiene que haber algún imbécil que lo compre en ese precio, yo lo compré a Q.60,000.”

Arte incomprendido

El otro día mi sobrina Paola, de 3 años, cogió un frasco de Shinola líquida (betún para zapatos) y se decidió a hacer un mural en la pared con dibujos de caritas. Puso un especial empeño al hacerlo y cuando finalizó su labor, llamó a su mamá para que viera su obra de arte. Le preguntó si le gustaba. A mi cuñada por supuesto, no le pareció gracioso porque tuvo que limpiar la pared.

La inocencia infantil enseña muchas cosas, pero sobre todo te enseña que no hay que dejar la Shinola al alcance de los niños.

Número equivocado

Carlos, un cuate mero despistado, llama a su amigo Jorge creyendo que llama a Cristina.

Carlos: —Aló, buenas noches. Disculpe, ¿es la casa de Cristina?

Jorge (reconociendo la voz de Carlos): —No, está equivocado.

Carlos (no reconoce la voz de Jorge): —Pero si yo marqué correcto el número.

Jorge (jodiendo un poco):—Entonces fui yo el que descolgué mal, seguro.

Carlos (sigue perdido mi cuate): —¿Es el número XXXX?

Jorge (le sigue la corriente): —No, este es el XXXX.

Carlos (un pequeño rayo de luz se le asoma): —Oiga, pero su voz se me hace conocida. ¿De dónde lo conozco yo a usted?

Jorge (incrédulo ante el despiste): —¿Y cómo quiere que sepa, si usted marcó equivocado?

Carlos (no tiene curación este cuate): —En eso sí tiene razón, pero su voz se me sigue haciendo conocida.

Jorge: —Carlos, ¡dejá de estar chingando hombre, soy Jorge!

Carlos: —¿Jorge? ¿Y vos que estás haciendo en el teléfono de Cristina?

Jorge: —No seas bruto vos, vos marcaste mal el número. Sos mero mulita vaá.

Carlos: —Ya, ya hombre. No puede equivocarse uno un poquito que la mara se pone brava.

Lecciones de español

Aprovechando la audiencia internacional de este blog, vamos a tratar de culturizar a los lectores, enseñándoles algo de buen español. Es generalmente aceptado que el mejor español se habla en Guatemala. Muchos expertos de la lengua castellana han venido ha hacer sendos estudios que lo demuestran. En su libro Hablando bien el Castellano, el insigne lingüista Rodrigo de la Cerda acepta que muy a su pesar, Guatemala tiene el más alto nivel en cuanto al ejercicio de la lengua española se refiere. Los guatemaltecos sin embargo, como somos muy tímidos, no les hacemos ver a los demás hispanohablantes que deben aprender cómo se habla bien nuestro idioma. Por tal motivo inauguramos hoy la sección “Lecciones de español”, que será tal vez la mejor contribución de esta humilde página a la humanidad.

Empezaremos hablando del tan versátil si pues. En lugar de decir el inaceptable e inadecuado ajá, los chapines decimos si pues. Este par de palabras no sólo se puede utilizar para este objetivo, como podemos observar en los siguientes ejemplos:

Ejemplo 1:

—Fijáte que ayer se murió mi perro y estoy muy triste.
Si pues (dicho en tono condescendiente, pero pensando en otra cosa y mirando hacia otro lado)

Ejemplo 2:

—Te juro que te llamé para avisarte que no iba a llegar.
Si pues (con una mirada furibunda y asesina).

Ejemplo 3:

—Ayer tuve quinimil visitas a mi blog y estoy en el top500 de bitácoras.com.
Si pues (fingiendo admiración, sorpresa, credulidad y aprobación).

Como habrán observado el si pues es mucho más elegante y se entiende mejor. Es como un comodín del idioma castellano que cubre muchas situaciones. Lamentablemente, muchos extranjeros (ignorantes por supuesto) hacen mofa de esta frase. Confío en que ustedes, queridos lectores, pongan en práctica dicha frase para mostrarle al mundo que las personas cultas sí nos sabemos expresar bien.

Muchas gracias por su atención. Hasta la próxima.

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