Archivo de: Noviembre, 2004
El mejor blog en español del mundo
Hola, visitante que nos visitas desde Google, Yahoo o Msn. Efectivamente, tu búsqueda ha terminado, has encontrado el mejor blog en español del mundo. A través de la lectura de sus posts y sus comentarios, alcanzarás el tan ansiado y esquivo nirvana y todos tus problemas reales o inventados desaparecerán. Sé que en este momento estarás emocionado e incrédulo ante tu hallazgo, así que déjame repetírtelo: estás en el mejor blog en español del mundo. Puedes pellizcarte si así lo deseas.
Si aún después de esta advertencia decides abandonar este sitio, que te vaya bien. Que te mate un tren. Y un camión también.
Los chapines conquistarán USA
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Los guatemaltecos desde hace varias décadas callada la boca estamos conquistando USA. Los gringos, que se las llevan de muy pilas, ni cuenta se han fijado de que nuestro plan avanza con paso firme. Mientras ellos están cuidándose del Osama y están invadiendo Irak, los chapines nos estamos pasando a vivir allá y mandando dólares para Guatemala. Ya tenemos casi el 10% de nuestra población allá en el norte.
Me están quemando la canilla
Qué onda, soy yo el Walter, aquí otra vez saludando a la mara. Pues resulta que el Chepe Quincho me regañó el otro día porque ya no escribí nada para este su bloc. Me hizo sentir cucaracha, y me dio cargo de conciencia. Ustedes no están para saberlo, ni yo para contarlo, pero lo que pasa es que a mi tráida la Yesenia, me la están queriendo hacer bajada, y eso me trae algo bracas. Un chavo que diz que tiene una su carnicería propia, me le está metiendo babosadas en la cabeza.
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Persecución
Cuando paré en el semáforo, allí estaba ella con su mazda negro a la par de mi auto. Esa linda morena de pelo largo que me sonrió. Y fue como esas veces que vos sabés que puede pasar algo, de esas miradas que son de conexión instantánea. Pues a la cuata esta le pesaba la pata y empezó a correr, y yo —que soy mero lento para manejar— me fui tras ella. La cosa parecía así como cuando un niño te dice ‘no me atrapas’ y vos tenés que salir corriendo tras él para seguir el juego. La alcancé en otro semáforo y volvimos a intercambiar sonrisas, pero esta vez con un poco de malicia. ‘Aunque llegue tarde al trabajo la voy a seguir’, pensé. Y como la vez anterior, al dar verde el semáforo, salió despetacada como si ya no hubiera mañana. Yo, a volverla a seguir. Esta vez si que corrió más, yo apenas lograba estar a dos carros de ella. En el siguiente semáforo, ella pasó todavía en el preventivo y yo me quedé en el rojo (¡suerte más mierda!). Al nomás dar verde salí disparado a alcanzarla, con la angustia de pensar que tal vez ya había cruzado en alguna parte y ya no la iba a encontrar. Después de unos minutos de incertidumbre, vi el mazda negro y aceleré para seguirla. Fue ahí cuando se me atravesó la vieja esa que después se murió en el hospital. Suerte más mierda.”, finalizó su historia el reo, ante la mirada pasiva de su compañero de celda.
Cariñosa
Mi hija Paola, de tres años de edad, es muy tierna y cariñosa. Un día, cuando yo recién había llegado del trabajo, ella se encontraba sentada en una silla y al momento de saludarla me dijo: “Papá, yo estoy muy alegre de que estés aquí”. Debilitado ante tal ternura en sus palabras, no pude más que abrazarla y darle un beso.
Ella apartándome me dijo (siempre muy amablemente): “…pero dejáme pues, porque estoy viendo televisión”.
Forma correcta de pedir las cosas
A consecuencia de la anterior entrega de estas Lecciones de Español, he recibido numerosos correos electrónicos, unos felicitando la iniciativa y otros ofendidos porque la verdad al fin salió a luz: los guatemaltecos hablamos el mejor español del planeta. Incluso algunos miembros de la RAE me han felicitado, aunque obviamente, prefieren quedarse en el anonimato. Lo único que les digo es que contra viento y marea, esta página seguirá publicando estas necesarias lecciones, aún a costa de las consecuencias que esta actividad pueda tener para su autor.
Ahora a la lección.
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Eficiente
Hace aproximadamente un mes, mi esposa realizó un pago con cheque. Debido a que tenía su mano adolorida, ella le pidió a la mujer que le recibiría el pago que llenara el cheque. La mujer cumplió con el encargo, y lo hizo tan eficientemente, que hasta lo firmó.
12 Razones para ponerse un blog
1.- Si una mujer gorda la hizo, por qué vos no.
2.- Tenés una vida real tan miserable que mejor te inventás una cibernética.
3.- Te apasionan temas como Ipod, Gmail, Wordpress, Movable Type, cámaras digitales y teléfonos celulares con Internet, pero tus amigos reales no hablan de eso.
4.- Ya te aburrieron el chat y los foros.
5.- Leíste dos cuentos de Cortázar y te parece que no era tan genio que digamos, vos podés hacerlo mejor.
7.- Querés presumir ante tus amigos y amigas que tenés tu propia página web.
8.- La inmensa mayoría de blogs es basura: siempre habrá uno peor que el tuyo.
9.- Tenés la tonta e ilusa idea de que conseguirás pareja con tu genial prosa.
10.- Te gusta hacerte la víctima y que los demás te den consejos.
11.- Has fracasado en todos tus intentos anteriores de ser famoso.
12.- Te acaban de despedir del trabajo y tenés tiempo de sobra.
Casa Tomada
Unos mis amigos invadieron una propiedad privada abandonada. Ya llevan 4 o 5 meses por ahí y nadie se ha acercado a decir nada. Unos policías se pasean de vez en cuando por afuera, pero no se acercan.
Me invitaron a tocar música andina en ese lugar como agregado en otro grupo. El toque fue en la noche, la iluminación y electricidad para micrófonos era provista por una planta eléctrica de combustible. El edificio es grande, parece que habían oficinas y salones de lujo en otros tiempos.
Alguien contó que la noche anterior lo habían espantado cuando intentaba arrancar la planta eléctrica, y nos invitó a ir al lugar donde había ocurrido el aparecimiento. Un grupo de 8 personas se enfiló hacia donde estaba la planta eléctrica. Todo estaba muy oscuro, las paredes parecían como las de la casa de la Bruja de Blair. En el camino fueron cayendo los cobardes que preferían regresarse. Para subir las gradas finales, sólo quedábamos un cuate y yo. “Yo ya no sigo vos, mejor me regreso”, me dijo con voz un poco asustada. Por un rato me quedé pensando si seguir o no, y al final decidí regresar. No es que haya tenido miedo, es que cuando ya no queda nadie que acompañe, no tiene chiste seguir la aventura. Además, yo no tenía la linterna.
