Archivo de: Enero, 2005

El enano que quería ser cortesano

Había una vez un enano que quería estar en la corte del rey. Se aprendió el discurso que gustaba a la corte y lo repetía por donde iba. No le importaba que el discurso tuviera sentido o no, lo que importaba era caerle bien a la corte. El enano fue persistente hasta que logró la atención de la corte; entonces su posición mejoró. Pero conforme fueron pasando los años, se dio cuenta de que los de la corte lo hacían a un lado para los eventos y decisiones importantes. Comprendió entonces que para ser de la corte, tenía que haber sido hijo de cortesano; y que de simple criado enano que era, jamás pasaría.

Visita importante

El hombre se fue a ver al espejo, se peinó, se lavó la cara y se echó el perfume de costumbre. Arregló la oficina, escondió los papeles de más sobre el escritorio, sacudió la computadora. Se volvió a ver en el espejo para arreglarse la corbata.

Sonó la puerta. Abrió.

Una sonriente personita de un metro de estatura dijo: ¡hola papi!

El vidente

Conocí a Juan Dámaso Miranda hará unos 4 años y medio. Es un español simpático, sólo que algo neurótico e hiperactivo. “Es que no puedo andar más despacio”, decía. Estuvo aquí en Guatemala en una reunión internacional de videntes y lo conocí porque tengo un amigo al que le interesan esas cosas, él fue el que recibió a Miranda en su casa. La primera vez que lo vi, me saludó e inmediatamente tomó mis manos, cerró los ojos y me hizo la predicción. “Conocerás a la mujer de tu vida entre hoy y mañana”, me dijo. Ok, como usted diga, contesté, sin mucho interés en el asunto. Regresé dos días después a la casa de mi amigo y Juan Dámaso me preguntó si la había encontrado. Como mi respuesta fue negativa, dijo casi susurrando “no puede ser, otro más para la banca”. Tomó mis manos nuevamente y predijo: “dentro de algunos años estarás ansioso todos los días esperando comentarios de gente que nunca conocerás y que vive lejos de ti”. Por supuesto que por cortesía no me reí del asunto.

No sé cómo, el mes pasado averiguó la dirección de este blog y me envió un mail. “¿Viste? ¡Tenía razón! Otro más para la cuenta.”, fue todo lo que escribió. Recién ahora me entero de que ya tiene su blog: Juan Dámaso, vidente.

Maurice Echeverría y el hombre blog

De vez en cuando —muy de vez en cuando— baja un redentor a la Tierra mandado por los dioses para salvar al mundo. Este parece ser el caso de Maurice Echeverría, escritor guatemalteco que se introduce ahora al mundo blog. Echeverría en su columna habitual de elPeriodico, se encarga de hacer una crítica hacia los bloggers con el fin de aparecer como el enviado que desciende de nivel para rescatar a las almas perdidas. Y por supuesto, claro está, nosotros tenemos que estar agradecidos, que esto no se da todos los días.

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Yo también puedo ser geek

Revisando varios blogs, me he dado cuenta que los más populares son de gente geek (la que habla de Ipod, Mac, Mozilla, CSS y demás yerbas). Y como uno de los fines primordiales de este sitio es ser archimegarecontrapopular, empezaré haciendo mis primeros tanes geeks.

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El ejercicio y yo

A finales del año pasado, compré una versión barata del Orbitrek. Es una especie de bicicleta estacionaria, con la diferencia de que el pedaleo se hace de pie y es de forma elíptica, no circular. Lo compré porque no soy amigo de salir a correr por las mañanas y con este artefacto puedo hacer ejercicio cardiovascular sin salir de casa. Llevo ya tres semanas continuas de ejercicio y estoy contento, tanto como lo pueda estar el hamster que corre incansable en su rueda estacionaria.

Ilusión óptica

El sábado mi tío Arnoldo celebró junto a su esposa sus primeros 50 años de casados. La recepción fue en el Centro Español, lugar donde yo aprendí a nadar y mi hermano aprendió a tiritar sentado a la orilla de la piscina con los pies dentro del agua. El salón en donde fue la fiesta tiene ventanales con vista a la piscina; desde allí la observamos con mi hermano y coincidimos en que se había reducido de tamaño.

Sin embargo, ambos sabíamos que sigue teniendo las mismas medidas que tenía a mediados de los 80.

¿McDonald’s contra el mundo?

Un lector de esta página me pidió que publicara su historia. Como le dije por correo electrónico, no creo en lo que cuenta, simplemente porque su caso se puede explicar por trastornos del sueño o cansancio acumulado. Pero por insistencia de él, a continuación les haré un resumen del larguísimo mail que me envió, con algunas correcciones de estilo que con su permiso me permití hacer.

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Amores y desamores

Te ha de haber pasado que escuchás una canción en la radio y te enamorás al instante, cada vez que suena es magia pura. Ponés atención al nombre y al intérprete para buscarla, no importa que sea la única canción del CD que valga la pena. Vos tenés que poseerlo.

Pero entonces se te atraviesan circunstancias como tiempo, dinero y prioridades. Y muy a tu pesar, tenés que ir relegando la compra del CD (no hay versión pirata porque no es muy popular). Así que no te queda más que pedirla a la radio, esperando que al programador de turno se le ronque la gana ponerla. Los pocos minutos que dura la rola son como un oasis en el infierno de tu rutina.

Hasta que un buen día, comprás el CD. Pasás un par de días escuchándola en repeat y disfrutando como loco. Y entonces te aburre.

No a la piratería

Compré una versión pirata de Crónica de una muerte anunciada. Si alguien puede enviar a mi mail un scan de las páginas 27 y 28, quedaré muy agradecido.

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