Archivo de: Junio, 2005

La voz de Sipacapa

A los amigos extranjeros que visitan este sitio (y también a uno que otro cuate que no se entera de nada), les contaré que hace algún tiempo se generó una polémica por una empresa extranjera que iba a hacer minería a cielo abierto. El gobierno impulsó y defendió a los empresarios (a pesar de que iban a dejarle al país un mísero 1%). Ante esto, la población de Sipacapa, el lugar donde iba a efectuarse esta explotación minera, reaccionó y protestó, y hubo un muerto en las manifestaciones.

Recién se hizo una consulta popular entre los pobladores de Sipacapa y hubo un rechazo total a la explotación minera. Pero luego saltaron los conservadores que dijeron que esta “no es vinculante” por tal y tal razón legal. Lo dicen así como quien no quiere la cosa. Si la consulta hubiera resultado favorable a la minería, éstos mismos cuates dirían que habría que respetar la voluntad del pueblo y hablarían de legitimidad y democracia y de bla bla bla.

De todas las columnas que leí sobre el asunto, me quedo con esta de uno de mis columnistas preferidos, el siempre genial René Leiva, que es lo que les quería compartir:

La voz de Sipacapa
A pesar de tener en su contra, como pueblo indígena y tribal, a todo el sistema -incluido en él a la prensa “independiente”-, Sipacapa realizó su consulta popular, en la que los habitantes decidieron que no, gracias, no a la minería de metales, no queremos “desarrollo” de esa clase y a ese precio, hipotecando nuestro futuro, nuestra tierra, nuestra agua, nuestra vida. Que nuestro suelo tiene vocación minera, dicen, o sea que debemos someternos a la fatalidad inapelable repetida a lo largo de toda América Latina, que nos trituren y expriman a cambio de obritas de cajón y perecederas, mientras dura el despojo y pasa desapercibida la tarea del cianuro. Ya expresó civilizadamente Sipacapa su oposición a que escarben sus entrañas a cambio de mendrugos. Y aunque se supone que voz del pueblo, voz de Dios, en este caso la compañía minera Montana y el gobierno empresarial se declaran ateos funcionales o ateos pragmáticos o ateos virtuales.

Pueden ver la columna completa aquí.

Torre del Reformador

Ayer iba manejando por la séptima avenida de la zona nueve, casi llegando a la Torre del Reformador. Venía pensando en cómo hacer para que este blog tenga mil visitantes diarios, en qué nombre le pondría a mi primera hija, en qué hacer para no salir tan pisado a fin de mes, en que sería calidad que algún día Guatemala fuera de primer mundo y que la gente se divirtiera tirando tontuelas diatribas en contra de la Iglesia Católica creyendo que así demuestra su libertad, así como suelen divertirse los españoles en sus blogs. No me di cuenta de que el semáforo estaba en rojo hasta que ya estaba justo debajo de la Torre; entonces sentí una punzada en el corazón seguida de un frío jaleo que lo dejó latiendo impaciente en mi estómago. No pasó nada, me persigné y seguí mi camino.

Contrate a Óscar Berger para amenizar su evento

El presidente de Guatemala, Óscar Berger, tiene una apretadísima agenda para gobernar al país, pero si usted tiene algún evento importante, él no dejará de asistir. Es obligatorio que la prensa vaya al evento porque a don Óscar no le gusta pasar el día sin posar para las fotos. No importa de qué se trate su evento: inauguraciones oficiales de chorros, exposiciones, elecciones de reina, foros de debate, presentaciones de hombres de negocios, inauguración de escuelas, simposios empresariales, conferencias de todo tipo, ferias de comercio, ferias de tecnología, ferias de la alegría, etc, etc. Berger está en todo. Tenga en cuenta que si su evento es de empresarios la asistencia es casi segura, el presidente dijo que este gobierno iba a ser de los empresarios, no de todos. (Que si dice que este gobierno iba a ser de los pobres, a algunos les da urticaria). Eso sí, no espere que el simpático Conejo Berger respete la agenda, él la compondrá según su mejor criterio, recordemos que él es el presidente, quién es usted para contradecirle.

Cómo convencerse de la verdad

Convencerse de la verdad es una tarea harto difícil y requiere sinceridad, aplomo y vocación de masoquista. A veces es mejor vivir engañado porque esto nos protege de nuestras miserias, aunque es conveniente convencerse de la verdad de vez en cuando. Por ejemplo, cuando nos damos cuenta de que la que amamos ya no nos pela pero ni un poquito. Cuando descubrimos esa verdad, lo más probable es que nos digamos “no puede ser, es que no puede ser”, puesto que nosotros somos unos seres adorables y buenos partidos, qué mas quería esa desgraciada. Lo importante es tener en cuenta la regla infalible de que las mujeres siempre se van con alguien que no nos llega a los talones. Es decir, podrá tener mejor físico, pero jamás tendrá el intelecto que a nosotros nos distingue de los demás mortales. O viceversa, será un cerebrito, pero jamás nos soportaría una trompada a mano limpia. Contra lo que no se puede competir, es contra el dinero. Lo recomendable siempre es tener dinero.

La estrategia para convencerse de la verdad debe ser compasiva con nosotros mismos. No es recomendable decir: “Ella no me quiere, no sirvo para nada”. En su lugar debemos decir: “las mujeres siempre se quedan con el peor, el hecho de que ya no me quiera es buena seña”. Si nos repetimos para nosotros mismos esa frase una y otra vez durante tres meses por lo menos, lograremos convencernos de la verdad. Hay que tener en cuenta que habrán recaídas, como cuando una tarde de lluvia de casualidad nos encontremos en la calle con ella y crucemos miradas y logremos ver en sus ojos un humedecimiento melancólico. Para esas ocasiones tenemos que estar preparados y repetirnos con firmeza: “no, eso no significa nada, ya no me quiere”, y si logramos que el corazón siga latiendo a su ritmo normal, podremos estar seguros de nuestro éxito final.

La Selección de Guatemala pierde con México

Para todos los efectos legales, yo no fui a comprar mi entrada de general norte para el partido contra México, no tenía la ilusión de que la selección ganara, no estuve el sábado cuatro de junio desde las cuatro de la tarde en el estadio Mateo Flores y no vi perder en vivo a mi selección por dos a cero. Creo, sin embargo, que el árbitro tuvo culpa: si hubiera marcado los cinco penales clarísimos que le cometieron a nuestros jugadores, hubiéramos goleado cinco a dos a los mexicanos. Pero es evidente que todo lo tenemos en contra.

Otro que no colaboró con la selección fue el eshpañol-mexicano Rafa Márquez. Yo me pregunto: ¿por qué jodidos el pisado ese no dejaba que nuestros delanteros llegaran al área? ¿qué le costaba hacerse el loco alguna vez para que metiéramos gol? Después viene y dice a la prensa con toda la desfachatez del caso: “Bueno, puesh hombre, que eshte partío lo hemos ganao porque Megjico fue shuperior. Eshosh tíosh de Guatemala no nosh inquietaron, vale.”

Así no se puede.

Nuestros jugadores, por otra parte, no entendieron la jugada del arquero Foster. El no cometió el error del primer gol así por así. Foster notó que los del medio campo y los delanteros no la estaban haciendo, y se dijo a sí mismo: “mí mismo: ahora andá por la pelota y hacé como que la querés agarrar pero hacé que se te caiga, así nos meten gol y se pone más las pilas el equipo”. Pero los jugadores en lugar de ponerse más las pilas se pusieron a echarle la culpa de su supuesto error, en lugar de comprender el mensaje y meter goles. Luego vino Pablo Melgar y se dijo a sí mismo: “mí mismo: como están las cosas, no voy a meterle gol a México, mejor me echo un autogol”. Y en efecto, lo hizo.

Para mí que la estrategia de Guatemala debería ser echar goles y ganar los partidos. Porque así perdiendo, no creo que lleguemos al mundial de Alemania.

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