Archivo de: Marzo, 2006

A Barcelona, el lunes

El próximo lunes 20 de marzo este su servidor toma un avión y se dirige a Barcelona. Hace tiempo que quería ir a ver al equipo de fútbol, y ahora que tiene una de sus mejores plantillas quise aprovechar a verlo en vivo. Si de repente por ESPN miran alguna banderita de Guatemala, sabrán de quién es. Pero eso no es todo. Voy con un amigo de años con quien tocamos música andina, llevamos instrumentos para tocar en donde nos dejen y gracias a la genial intervención de Barbarita y Xavi, ya tengo concierto asegurado. No le puedo pedir más a mi suerte.

Si alguno por ahí me puede dar algún consejo sobre el viaje (voy por México, con conexión Mexicana-Iberia) y sobre la estadía en Barcelona, le agradeceré un comentario o un mensaje mediante el formulario de contacto. Todavía ando buscando una habitación doble económica en piso compartido (porque estaré por allá un mes), si alguno de los lectores sabe de algo, le agradecería información.

El mito de los lectores

Este blog tiene un promedio de 650 visitantes al día que consultan 1,180 páginas. A unos les podrá parecer mucho a otros poco y a otros no les importará porque lo que vale no son las visitas sino la calidad y demás bla bla blás. Generalmente los blogueros cuando mencionan sus estadísticas se cuidan bien de no decir que la mayoría viene por equivocación, por casualidad o por simple mecánica de darle a todos los links.

Los lectores reales son una cifra mucho menor. A veces miro las estadísticas y veo que algún visitante consultó diez posts diferentes, pero nunca sabe uno si le gustaron, cuánto le gustaron y si volverá, si tiene hijos o mujer, o si tiene algún gran amor por ahí escondido entre cicatrices, o si sólo estaba aburrido dándole a los links a ver si veía alguna foto buena de casualidad.

Por supuesto que también están los comentaristas. Yo soy una nulidad para atender bien a los comentaristas, cuando leo por ahí que los gurús dicen que los blogs son conversaciones, empiezo a creer que esto no es un blog. Un tipo de comentarios interesantes son los “qué lindo tu blog, visita el mío”, con algunas variantes más o menos ingeniosas. De vez en cuando vienen aquellos que se ponen un nick diferente del que usan en otros lados para decir cosas que no se atreverían a decir con su nick original, que viene a ser como el nombre en la vida real.

Aparecen esporádicamente los comentaristas nada que ver, que ponen su correo para que les enviemos su tarea del colegio o de la universidad. “Quiero que me envíen a mi correo todo lo que tengan de la Incaparina, con bibliografía completa”, dicen. “Por favor”, agregan, como casi olvidándolo.

Los lectores reales son mas bien una minoría. A veces se aburren de lo que escribo y no visitan durante semanas, otras veces se quedan un tiempo y comprueban que no hay mucho por aquí y se van definitivamente. Pero los hay, juro que los debe haber, lectores que vuelven y que en mayor o menor medida leer este su blog amigo los entretiene.

A los lectores reales, que siempre o de vez en cuando dejan un comentario como para decir presente, les agradezco por hacerme reír (a veces con carcajada sonora), por compartir sus anécdotas o bromas, o simplemente por estar ahí.

Bueno, dirán ustedes, y a qué viene todo este discurso sentimentaloide y medio maricón. Sucede que este sábado 11 de marzo este blog cumple sus primeros dos años.

Mi suéter estilo Evo

Hace ya más de 15 años compré un suéter estilo Evo Morales, el ahora flamante presidente de Bolivia, la tierra de Los Kjarkas (por culpa de quienes desde el jueves pasado estoy sufriendo de afonía por andar cantando (más bien gritando) en su concierto en San Salvador, en donde también brinqué y bailé (es un decir, lo de bailar) poniendo mi condición física al borde del colapso).

Pero les decía, compré hace tiempo un suéter parecido al del señor Evo, con sus rayas horizontales, hecho de una coqueta lana de color azul y blanco. Es un suéter normal, sin pretensiones, del que me olvidaba por temporadas en favor de otros suéteres o de sudaderos. El suéter siempre ha sido fiel, ha aguantando los maltratos, los fríos y las lavadas sin chistar palabra. Ahora que en enero don Evo sacó a pasear su suéter por Europa, yo creo que subió su autoestima y por eso se colocaba orgulloso en lugares visibles para que yo lo usara. Y efectivamente, durante los fríos de inicio de año lo usé, aunque no obtuve tanta atención que digamos. Mi suéter estilo Evo se sintió útil de nuevo.

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