Archivo de: Noviembre, 2006
El email
¿En qué estaría pensando esta desgraciada? ¿A qué venía ese email? ¿Por qué dejó pasar tanto tiempo para decirlo? Si no me quería lo debió haber dicho antes, ahora que la boda está cerca y ya la gente está invitada me lo viene a decir como si fuera un juego. Juan miró por la ventana la mañana gris y lluviosa que se asomaba desde la sexta avenida. Atendió de mala gana un par de llamadas de clientes y volvió a la computadora a leer el infame email.
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Mal espíritu
El sábado a la noche, Esteban fue a la vigilia de la iglesia evangélica de su colonia. Se llevó al Pancho, su hijo de nueve años, quien no iba de muy buena gana que digamos. Panchito se durmió en la banca a eso de las diez de la noche, y Esteban —que había tenido un día agotador de trabajo y luchaba por no dormirse también— lo tapó con su chumpa de lona. Cuando terminó la ceremonia, al filo de la medianoche, Esteban se despidió de los feligreses y del pastor, y cayéndose del sueño se fue para su casa, buscó rápidamente su cama y se durmió al instante. Pero Panchito no iba con él.
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