Archivo de: Marzo, 2008
Los tres deseos
Cuando yo tenía dieciséis años tenía tres deseos. Si se hubiera aparecido un genio de la lámpara, tenía claro qué iba a pedir: yo quería ser cuentista, músico y futbolista. Un cuarto deseo sería lo de siempre, tener mucho dinero. Ya había pasado la época en que quería ser cura, médico o abogado. Mis deseos ahora tenían que ver con el exhibicionismo y la vanidad, si se dan cuenta. Porque para ser un buen cuentista, un buen músico o un buen futbolista, se necesita un mínimo de talento para ser reconocido, y a los dieciséis años, yo no sabía si efectivamente lo tenía.
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