Cuando vino Juan Pablo II por primera vez a Guatemala yo era un güiro de ocho años. Mi papá le tenía un pavor terrible al tumulto de gente y decidió que lo íbamos a ver desde un balcón del Hotel Colonial, que queda en la séptima avenida de la zona 1 de la ciudad de Guatemala.
La noche del seis de marzo de 1983 llegamos al hotel y lo primero que hizo el Julio Héctor fue meterse al closet de la habitación y empezar a jugar a que era un cohete espacial. Abría la puerta y hacía una estación, luego la cerraba y continuaba con su viaje estelar. Era todo un acontecimiento dormir fuera de casa.
En ese tiempo la guerra civil estaba cobrando víctimas inocentes, el ejército masacraba poblaciones enteras y apenas el año anterior la embajada de España se había incendiado provocando la muerte 30 campesinos y varios miembros del cuerpo diplomático, a consecuencia de órdenes de gente del gobierno.
La gente hacía alfombras para que pasara el carro papal. Llaveros, posters y demás souvenirs estaban a la orden del día. Protestantes que habían tenido algún pasado católico compartían también la alegría de ver al papa.
Estuvimos atentos para verlo pasar desde el balcón la mañana del siete de marzo. Grité como si hubiese sido un gol de la selección: “Juan Pablo Segundo, te quiere todo el mundo”. El Julio lo vió un poco más de lejos porque le tenía miedo a las alturas. En realidad yo también, pero lo enfrentaba a pesar de que el balcón de metal vibraba y me ponía algo nervioso. Eso duró menos de cinco segundos, después vimos perderse al vehículo por la séptima avenida, buscando la Catedral Metropolitana donde oficiaría una misa.
Todavía cuando escucho ese himno que dice “Bendito el que viene en nombre del Señor” siento esa emoción de la primera venida del papa y recuerdo cómo deseaba ser de ese coro de niños que estaba en la misa y que cantaba ese himno.
Yo no sé cómo habrá sido el recibimiento para el papa en otros países. Aquí no ha habido fenómeno mediático más grande que sus tres visitas. Alfombras hechas de aserrín y palmas de varios kilómetros de largo, caras viejas y jóvenes sonriendo, gente abarrotando las calles y sintiéndose parte de algo. Por esa alegría y el mensaje que traía, por su solidaridad con el pueblo guatemalteco en los momentos más difíciles y por hacer que nos olvidáramos de nuestros problemas por unos cuantos días, muchos le estamos agradecidos y de corazón sentimos su muerte.

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YO CREO QUE EL QUE ESCRIBO QUE LA RELIGION ES UNA MALDICION Y QUE NO LE IMPORTABA EL PAPA, DEJENME DECIRLES QUE ES UN IGNORANTE Y QUE NO SABE DE AMOR Y DE ESAS COSAS PORQUE ALGUIEN QUE SE EXPRESA DE ESA MANERA ES UN IGNORANTE. ME IMAGINO QUE ESE TIPO TIENE UN GRAN TRAUMA CON LA RELIGION Y LO QUE LE ACONSEJO ES QUE SE CONVIERTA Y QUE CREA EN JESUS Y SE DARA CUENTA QUE SU VIDA ASI PUEDE VALER LA PENA PORQUE COMO ESTA AHORITA ESTA FREGADO EL POBRE IGNORANTE Y FALTO DE AMOR. BUENO QUE SE PUEDE ESPERAR DE ESTE TIPO DE PERSONAS Y OTRO IMBECIL PONE, A MI NO ME IMPORTA HABLEMOS DE FUTBOL''' ESTUPIDO QUE NO TE DISTE CUENTA QUE ENTRASTE AL SEGMENTO DEL PAPA!!! RECUERDO AL PAPA COMO UN ABUELO QUE NUNCA TUVE Y POR ESO LO RESPETO Y EL QUE NO LO RESPETE SE LAS VA A VER CON DIOS PORQUE DE EL NADIE SE ESCAPA!!! OJALA QUE LA PROXIMA VES QUE SE EXPRESEN DEL PAPA LO HAGAN DE BUENA MANERA Y SI NO YA SABEN A QUIEN LE DARAN CUENTAS!!! ASI QUE PIENSA ANTES DE ESCRIBIR!!! Y QUE DIOS BENDIGA A GUATE Y NOS GUARDE DE TIPOS COMO ESTE QUE ESCRIBIO '''A MI NO ME IMPORTA'''' Y QUE VIVAN LOS CATOLICOS Y EL PAPA LE DUELA A QUIEN LE DUELA!!!!