El otro día mi sobrina Paola, de 3 años, cogió un frasco de Shinola líquida (betún para zapatos) y se decidió a hacer un mural en la pared con dibujos de caritas. Puso un especial empeño al hacerlo y cuando finalizó su labor, llamó a su mamá para que viera su obra de arte. Le preguntó si le gustaba. A mi cuñada por supuesto, no le pareció gracioso porque tuvo que limpiar la pared.
La inocencia infantil enseña muchas cosas, pero sobre todo te enseña que no hay que dejar la Shinola al alcance de los niños.

Categoría(s):
Etiquetas: 



El segundo párrafo es de mi prima Eligia.
ni cosas que se quiebren mano… ni pinta labios…
por alli algunos medicamentos dicen lo mismo pero para mi que son copiones nomas… jejej
un saludo jose!
Hay algunas anécdotas, en las cuales es imprescindible una fotografía.
Gerson: saludos vos. Los niños pueden inventarse de todo, por ejemplo, vos tenés cara de haber sido patojo travieso. :)
Nelmor: últimamente no encuentro en google fotos para mis anécdotas. :( Me gustaría poner fotos propias, pero no tengo cámara ni digital ni normal. Saludos.
Jajaja!!! Que buenísima lección!! Ya me estaba imaginando la cara de admiración y autocontrol en su máxima expresión que yo hubiera puesto si mi hija hubiera hecho eso. Más no me imagine la práctica solución: Shinola fuera del alcance de los niños. También los pintalabios, no se pasen por alto. Mi hermano hizo su arte en mi edredón morado con un pintalabios elizabetharden color rojo!