Este blog tiene un promedio de 650 visitantes al día que consultan 1,180 páginas. A unos les podrá parecer mucho a otros poco y a otros no les importará porque lo que vale no son las visitas sino la calidad y demás bla bla blás. Generalmente los blogueros cuando mencionan sus estadísticas se cuidan bien de no decir que la mayoría viene por equivocación, por casualidad o por simple mecánica de darle a todos los links.
Los lectores reales son una cifra mucho menor. A veces miro las estadísticas y veo que algún visitante consultó diez posts diferentes, pero nunca sabe uno si le gustaron, cuánto le gustaron y si volverá, si tiene hijos o mujer, o si tiene algún gran amor por ahí escondido entre cicatrices, o si sólo estaba aburrido dándole a los links a ver si veía alguna foto buena de casualidad.
Por supuesto que también están los comentaristas. Yo soy una nulidad para atender bien a los comentaristas, cuando leo por ahí que los gurús dicen que los blogs son conversaciones, empiezo a creer que esto no es un blog. Un tipo de comentarios interesantes son los “qué lindo tu blog, visita el mío”, con algunas variantes más o menos ingeniosas. De vez en cuando vienen aquellos que se ponen un nick diferente del que usan en otros lados para decir cosas que no se atreverían a decir con su nick original, que viene a ser como el nombre en la vida real.
Aparecen esporádicamente los comentaristas nada que ver, que ponen su correo para que les enviemos su tarea del colegio o de la universidad. “Quiero que me envíen a mi correo todo lo que tengan de la Incaparina, con bibliografía completa”, dicen. “Por favor”, agregan, como casi olvidándolo.
Los lectores reales son mas bien una minoría. A veces se aburren de lo que escribo y no visitan durante semanas, otras veces se quedan un tiempo y comprueban que no hay mucho por aquí y se van definitivamente. Pero los hay, juro que los debe haber, lectores que vuelven y que en mayor o menor medida leer este su blog amigo los entretiene.
A los lectores reales, que siempre o de vez en cuando dejan un comentario como para decir presente, les agradezco por hacerme reír (a veces con carcajada sonora), por compartir sus anécdotas o bromas, o simplemente por estar ahí.
Bueno, dirán ustedes, y a qué viene todo este discurso sentimentaloide y medio maricón. Sucede que este sábado 11 de marzo este blog cumple sus primeros dos años.