En Barcelona vos te podés encontrar con un mexicano que empieza la frase como mexicano y la termina como si fuese español, y se despide diciendo “ok guys, see you later” como si no hubiera estado hablando en español todo el tiempo, y con su amiga, una austríaca preciosa que te oye tocar guitarra y zampoña, escucha dos canciones y dice que se va a acostar porque está demasiado borracha, y te deja pensando cosas.
Si vas a los alrededores del Camp Nou estará siempre el típico turista que lo único que sabe es que Ronaldinho juega en Barcelona, y piensa que yendo al estadio se va a encontrarlo y así fácil le va a dar el autógrafo. Va con su cámara digital llena de funciones que no sabe usar y que ni se imagina y fotografía todos los carros que ve, pensando que adentro van jugadores de Barça.
Podés encontrarte con colombianos que siempre te tratan de hermano, y no de tío como los españoles, y que siempre te saludan de tonces, ¿bien o no? O también con un chavito catalán que espera hasta el último minuto para entrar al Camp Nou, y a cambio de algunos buenos euros te ingresa con un carnet de socio a un Barça-Madrid del cual te perdés los primeros 15 minutos por estar baboso e incrédulo por haber entrado. Si avisás con tiempo que llegarás a Barcelona, también hay un bajista que te consigue conciertos y que se lleva bien con un argentino que escribe en internet, con el cual suelen cocinar comida de microondas, y a quien conoció porque su mujer lee al argentino y trabaja con una amiga del primo del argentino.