La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida

Archivo de la categoría: Historias / Relatos

Graciela y Ale

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—No te digo adiós porque no quiero que te vayás —dijo entre pucheros la pequeña Ale, cruzando enojadamente los brazos, mientras su papá intentaba besarla.

—Ale, decile adiós a tu papá, no seás malcriada —repuso su mamá, sin poder evitar que sus ojos se humedecieran. Demián había tomado la decisión de marcharse, dejando atrás 7 años de matrimonio, y a la pequeña Ale, de 6 años, que se marchaba ahora a llorar sola a su dormitorio.

Demián hizo un cortés ademán hacia Graciela, le dio un beso en la mejilla, agarró sus maletas y se enfiló al carro. Empezaba de nuevo, ahora al lado del gran amor de su vida que había regresado seis meses antes y le había vuelto a revolver todo el corazón. No habían ni Gracielas ni Ales ni ningún poder del Cielo o del Infierno que impidiera su ida, él tenía derecho a ser feliz, la sola idea de quedarse y hacerlas infelices era mucho peor. Así son los dictados del corazón. Leer más »

La mujer del trailero

Estaba anocheciendo cuando entró ella y yo le dije al Nacho, ésa es la mujer del año. Era hermosa, blanca, rubiecita, cabello sobre los hombros, ojos celestes. Llevaba un vestido floreado azul que danzaba alegre con cada paso que daba. Unas sandalias casuales dejaban ver unos blancos y hermosos pies. Llegó con su hija, a quien al parecer había tenido muy joven, porque le calculamos 20 años a lo sumo. Se sentó en la mesa 7. Es mía le dije al Nacho y sin darle tiempo a reaccionar, le fui a dejar el menú con la mejor sonrisa que pude, pero ella apenas sonrió cortésmente. Con esa yo sí le soy infiel a la Estercita, le dije yo después al Nacho, que sólo me miró con gesto cómplice. Dos minutos más tarde, entró quien debía ser su marido, un gordo todo lleno de collares de oro, anillos y pulseras. Era el 23 de diciembre de año pasado, víspera de nochebuena. Leer más »

La consulta

En la sala de espera de un consultorio médico está sentada Eva, una guapa veinteañera que anda buscando marido. Es delgada, de pelo largo y de sonrisa pícara. Está pensando en la maldición que le echó su hermana menor al casarse antes que ella, ahora quién sabe si logrará marido antes de que la belleza la abandone y la gravedad tire para abajo lo que ahora está firme y en su lugar. La secretaria del consultorio le indica que puede pasar con el doctor Anleu, un médico joven y soltero al que viene a ver por segunda vez en el mes. Leer más »

El migrante

A veces la historia es como la de aquel chavito que se fue para Estados Unidos, que trabajó y trabajó, diciendo que un día iba a regresar a Guatemala. Siempre envió puntual la remesa para sus papás, y con el tiempo alcanzó para construir una casa bien grande para cuando regresara. El chavo, después de 20 años, ya no era tan chavo. Ya tenía cuatro hijos, una pequeña fortuna en dólares que traducida a quetzales ya se miraba bonita. Decidió entonces regresar para quedarse. Leer más »

Apuntes para una historia

Héctor perdió a su esposa y sus dos hijos en un accidente de tránsito. Como suele suceder en estos casos, se volvió un ateo agresivo, de aquellos que no soportan la religión y que consideran estúpidos e inferiores a los creyentes. Lo manifestaba tan fanáticamente que era desagradable. Como suele suceder también en estos casos, se convirtió en un borracho infeliz, perdió su trabajo y la brújula total de su vida, un desastre, el pobre. Leer más »

Una visita

Ayer a eso de las cuatro de la tarde, iba yo caminando por el Parque Central frente al Palacio Nacional, pensando en qué bonito sería verte y platicar con vos. Estaba haciendo un calor de la gran diabla por culpa de un sol quemante que en algún momento, no sé cómo, me dio de lleno en los ojos y me obligó a cerrarlos. En un instante el clima cambió y empezó a llover muy fuerte y cuando abrí los ojos, ya no era el Parque ni el Palacio, sino la calle frente a tu casa y me estaba mojando, entonces abrí la puerta, así como la abren ustedes, y entré. No se miraba a nadie por ningún lado, yo recordaba que me habías dicho que los miércoles tenías clases por la tarde, así que no estarías en casa. Pero entré, mojado como estaba, me asomé a la puerta de tu cuarto y ahí estabas vos, bien cuajada, como la bella durmiente de los cuentos. Leer más »

Amor de lejos

Es una tarde gris en Barcelona. En su pequeño apartamento de soltero está Xavi, un ejecutivo de negocios en Internet que fue abandonado por la mujer de sus sueños, con una botella de whisky en una mano y en la otra el control remoto del estéreo donde suenan repetidamente los valses de Chopin. Se supone que hoy iba a trabajar temprano en el nuevo proyecto que le encomendaron, pero ya son las dos de la tarde y él sigue tirado en la cama. Lo llaman del trabajo insistentemente pero no contesta el móvil con la vana esperanza de que en la pantalla del aparato aparezca el nombre de ella en lugar del de su jefe. Leer más »

Insecto interdimensional

Últimamente, cuando me descuido y dejo de mirar mi mano izquierda, siento como si un insecto estuviera parado en la falange del dedo meñique. Vuelvo a ver y la sensación está ahí, pero no se mira nada, no hay ninguna hormiga, mosquito o mosca que justifique la sensación. Tal vez sea como los cuentos de ciencia ficción y exista efectivamente el insecto, aunque no en esta dimensión sino en otra, y que por algún motivo ambas dimensiones se traslapan levemente en la falange del dedo meñique de mi mano izquierda cuando no la estoy mirando. Leer más »

El solitario

Siempre me ha costado hacer entender a la gente que me gusta estar solo. Si algunos ya desde adolescentes buscan una mujer para casarse o juntarse, allá ellos, será porque no tienen otra cosa en qué pensar o qué hacer. Me busqué siempre empleos en los cuales ganaba poco pero trabajaba sólo mediodía. Para qué más, yo sólo necesitaba el dinero para comer, vestirme y pagar el alquiler, yo solo, nada más. Me puedo pasar leyendo o viendo tele toda la tarde, o simplemente caminando por el centro o a veces por la Antigua. Eso es todo, si tengo algún dinero de más me meto al cine o compro algún libro. Leer más »

No me va a pasar nada

Temprano de la mañana Aníbal se levanta para ir al chance, se arregla, desayuna. Hoy le prestó el carro su papá porque en la tarde tiene exámenes finales en la universidad. Le dice a su mamá que le está yendo bien, y su mamá lo mira orgullosa, con un brillo especial de ojos. Aníbal siempre fue un buen patojo, nunca molestó. Sale de la casa y su mamá le sigue para echarle la bendición y cerrar la puerta del garage. Se acerca a la ventanilla del carro.

—Váyase con cuidado m’hijo.
—No se preocupe mama, a mí no me va a pasar nada. Leer más »