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	<title>Anecdotario.net &#187; Personal</title>
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	<description>Anécdotas, historias y relatos</description>
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		<title>Siete años</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Mar 2011 18:48:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La semana pasada cumplí siete años de estar publicando historias en este blog. Casualmente han sucedido dos tragedias en la fecha en que publiqué por primera vez. En el 2004, cuando yo iniciaba este viaje, sucedió el atentado de Atocha en Madrid. Ahora, justo el día del cumpleaños número siete, sucedió el terremoto en Japón. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La semana pasada cumplí siete años de estar publicando historias en este blog. Casualmente han sucedido dos tragedias en la fecha en que publiqué por <a href="http://www.anecdotario.net/molesto-zapato/">primera vez</a>. En el 2004, cuando yo iniciaba este viaje, sucedió el atentado de Atocha en Madrid. Ahora, justo el día del cumpleaños número siete, sucedió el terremoto en Japón. </p>
<p>Pasan muchas cosas en siete años. Cuando comencé el reto era ver si a fuerza de intentar, lograba hacer al menos una docena de buenos cuentos. Ésa era la meta principal. Lo curioso del caso es que a veces estoy seguro de que lo logré, pero otras veces no. Supongo que no soy el único al que le pasa. Si me atrevo a publicar los cuentos que escribo, es porque siempre pongo en ellos lo mejor que tengo. Porque sospecho que podrían ser buenos. </p>
<p>De lo que sí estoy seguro es que seguiré intentando escribir buenas historias toda la vida. </p>
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		<title>La luz del portón</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Jun 2008 16:21:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Nostalgia]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando me bajé del transporte público y me subí al carro la vida se facilitó. El detalle que me gustaba al regresar a casa de noche era que mi papá encendía la luz del portón y encendía también una segunda luz antes de que yo terminara de abrir. Cuando se encendían las luces, yo pensaba, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando me bajé del transporte público y me subí al carro la vida se facilitó.  El detalle que me gustaba al regresar a casa de noche era que mi papá encendía la luz del portón y encendía también una segunda luz antes de que yo terminara de abrir.  Cuando se encendían las luces, yo pensaba, confiado, &quot;ahí está don Joaco, todo está bien&quot;.</p>
<p>Aún llegando de madrugada, después de las parrandas, esas luces se encendían.  Aún con mi papá enfermo se encendían.  Pero desde el domingo pasado en la madrugada él ya no las encenderá más.  Y ya no alumbrarán nunca igual, y duele un montón.</p>
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		<title>Los tres deseos</title>
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		<pubDate>Tue, 11 Mar 2008 06:15:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Guatemala]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>
		<category><![CDATA[Poe]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando yo tenía dieciséis años tenía tres deseos. Si se hubiera aparecido un genio de la lámpara, tenía claro qué iba a pedir: yo quería ser cuentista, músico y futbolista. Un cuarto deseo sería lo de siempre, tener mucho dinero. Ya había pasado la época en que quería ser cura, médico o abogado. Mis deseos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando yo tenía dieciséis años tenía tres deseos.  Si se hubiera aparecido un genio de la lámpara, tenía claro qué iba a pedir: yo quería ser cuentista, músico y futbolista.  Un cuarto deseo sería lo de siempre, tener mucho dinero.  Ya había pasado la época en que quería ser cura, médico o abogado.  Mis deseos ahora tenían que ver con el exhibicionismo y la vanidad, si se dan cuenta.  Porque para ser un buen cuentista, un buen músico o un buen futbolista, se necesita un mínimo de talento para ser reconocido, y a los dieciséis años, yo no sabía si efectivamente lo tenía.<span id="more-335"></span></p>
<p>Del sueño de ser futbolista desperté finalmente a los diecisiete años, cuando se jugaba la Copa América de 1991.  Neciamente me había mantenido en la idea futbolera, porque aunque alguna habilidad tenía para jugar al fútbol, nunca tuve condición atlética natural, yo me fatigaba rápido cuando jugaba.  Durante esa Copa América, salí a correr en las calles de mi colonia para empezar a entrenarme.   Lo hice con decisión y coraje durante dos semanas exactas, hasta que me di cuenta de que no iba a llegar a ningún lado.  El deseo de ser futbolista quedó definitivamente enterrado.</p>
<p>A los dieciséis años descubrí a los Beatles, a través de unos cassettes que me grabó mi cuñado.  Supe entonces que los Beatles tienen música más allá de <em>Hey Jude</em>, <em>Yesterday</em> o <em>I wanna hold your hand</em>.  Desde entonces me han acompañado estos mis cuates de Liverpool.  Al escucharlos y ver todas las reacciones que provocaban, quise tener un grupo de música, no sabía qué tipo de música pero yo quería estar en uno.  Nunca soñé con grandes escenarios ni multitudes, simplemente hacer pasar un buen rato a un grupo de gente, y que además me aplaudieran era toda mi meta.  </p>
<p>Lo de ser cuentista tiene que ver con Edgar Allan Poe.  Compré una selección de sus cuentos por diez quetzales en una feria del libro en un centro comercial.  Lo que me fascinó es que sus monstruos no vienen del exterior, no eran como esos de las películas que persiguen a las víctimas, no.  Sus monstruos venían del propio interior del narrador de las historias, y eran mucho más posibles y reales que los de las películas.  Lamenté en ese tiempo no ser tan desequilibrado como para escribir cosas así.</p>
<p>A la música me la encontré en la sexta avenida de la zona uno de la ciudad de Guatemala, una noche, como a eso de las siete, cuando yo tenía diecinueve.  Un señor vendía flautas de caña y cassettes de música, me acerqué y le pregunté que cómo se llamaban esas flautas.  Me respondió que eran quenas, flautas de Sudamérica.  Probé sacarle sonido, y lo logré a la primera.  Pagué 75 quetzales por ella.  Al año siguiente me acerqué a una escuela de música folclórica y me hice con varios cassettes de música andina, de los cuales aprendí al oído muchas canciones.  Y durante ese año en que entré a esa escuela, tuve 42 presentaciones.  Ahora ya tengo 12 años con mi grupo original, he integrado varios otros grupos y en enero de este año, hasta aparecí en televisión nacional.  Gano dinero vendiendo cds y haciendo presentaciones, dinero que muchas veces ha pagado la letra del carro y la gasolina del mes.  </p>
<p>Finamente un día me encontré con Internet.  Mis primeras búsquedas fueron sobre las letras de canciones y la historia de los Beatles.  Luego busqué cuentos de Julio Cortázar, a quien conocí por el prólogo que hizo al libro que compré de Poe, que mencioné arriba.  En el 2002, aprendí cómo subir una página a Internet e hice mi pequeño negocio de páginas web.  En el 2004 conocí a los blogs y a gente que escribía cuentos en ellos.  Y me metí a este rollo, sin saber si lograría escribir al menos un buen cuento.  </p>
<p>Hoy se cumplen cuatro años del <a href="http://www.anecdotario.net/molesto-zapato/">primer post</a>, que aparecía tímido y sin mucho futuro, un 11 de marzo del 2004.  En todo este tiempo, se han escrito más de 200 posts y más 6,000 comentarios, el blog ha recibido un millón y medio de visitas, y estamos enlazados desde más de 63,000 páginas, <a href="http://siteexplorer.search.yahoo.com/search?p=http%3A%2F%2Fwww.anecdotario.net&#038;bwm=i&#038;bwmf=u&#038;bwms=p&#038;fr=yfp-t-501&#038;fr2=seo-rd-se">según Yahoo</a>.  Números que han sido posibles por lectores como ustedes que vienen a darle vida a este su blog amigo.  Muchas gracias.</p>
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		<title>El mejor candidato</title>
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		<pubDate>Tue, 05 Jun 2007 03:25:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Coatepeque]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Guatemala]]></category>

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		<description><![CDATA[El último sábado de mayo, iba yo al cementerio de Coatepeque a enterrar al último de los hermanos de mi papá. Cualquiera que haya enterrado a un ser querido se podrá imaginar cómo es la cosa. En este caso, mi tío ya era anciano y había vivido ya una existencia productiva y decente, así que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El último sábado de mayo, iba yo al cementerio de Coatepeque a enterrar al último de los hermanos de mi papá.  Cualquiera que haya enterrado a un ser querido se podrá imaginar cómo es la cosa.  En este caso, mi tío ya era anciano y había vivido ya una existencia productiva y decente, así que el dolor tiene su atenuante.  Un par de días antes, lo había visto en el hospital ya muy grave, después de un par de meses de sufrir, sabíamos todos que el final estaba cerca.</p>
<p>Camino al entierro del tío, en el parque central nos encontramos con un mitin político de un tipo que ofrece “mano dura” para arreglar los problemas.  El mitin lo interrumpimos con el cortejo fúnebre y el hecho quedó registrado en una <a href="http://www.prensalibre.com/pl/2007/mayo/27/172182.html">nota de prensa</a>, en la que erróneamente dice la periodista que íbamos a la iglesia.  La nota finaliza con la supuesta frase que dijo un asistente al mitin, refiriéndose al muerto que iba de camino: “ahí va el mejor candidato”. </p>
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		<title>Llamar al silencio</title>
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		<pubDate>Mon, 14 May 2007 05:16:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Siempre me causó gracia esta frase que suelen usar los argentinos, porque automáticamente me imaginaba el siguiente diálogo: —¡Silencio, vení para acá! —Aquí estoy, para sevirle a usté y a Dios. —Mirá Silencio, yo te llamaba para que te quedés en lugar mío porque yo estoy a punto de decir muchas muladas, es decir, más [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Siempre me causó gracia esta frase que suelen usar los argentinos, porque automáticamente me imaginaba el siguiente diálogo:</p>
<p>—¡Silencio, vení para acá!</p>
<p>—Aquí estoy, para sevirle a usté y a Dios.</p>
<p>—Mirá Silencio, yo te llamaba para que te quedés en lugar mío porque yo estoy a punto de decir muchas muladas, es decir, más muladas de lo acostumbrado.</p>
<p>—Bueno, yo aquí me quedo.  No tengás pena, tené cuidado, te vas por la sombra.<span id="more-310"></span></p>
<p>Llevo más de un mes sin publicar nada nuevo en este blog.  Sin embargo el número de visitantes se mantiene igual, y salvo un par de inconformes, nadie protesta.  Todos parecen contentos con que yo no escriba más, y de ahí que mejor haya decidido llamar a don Silencio, para que se quede un tiempo por aquí.  Sí, ya sé que aquí no se escucha nada, ni se pronuncia una sola palabra audible, pero dicen por ahí que los textos hablan.  El lector pilas (o sea, el típico lector de este su blog amigo) entiende que estamos hablando metafóricamente, supongo.</p>
<p>Pero antes de volver a hacer el llamado, explicaré un poco la situación.   Casi todos los posts de este blog se escriben en día sábado o domingo, cuando estoy descansado, de buen humor y hay un clima más o menos soportable.  Pero ahora hace algún tiempo que no sucede eso, y justo el día que sucede, viene de visita mi hermano con sus cuatro hijos que piden ver videos en la computadora y que quieren que su tío les haga gracias, que los lleve al parque, que juegue fut con ellos, que les compre helados, etcétera, etcétera.  </p>
<p>Toda esta situación pone en serio peligro mi prometedora carrera literaria y mi consagración como escribidor de blogs.  Numerosas ideas brillantes se han truncado ante la impertinente presencia de unos chirices que creen que este que les escribe es un tipo divertido.  Nada más alejado de la realidad, pero vaya usted y convenza a una niña de seis años de lo contrario.  </p>
<p>Espero que la situación se normalice y que pueda escribir un poco más seguido, y si de repente es algo bueno, mucho que mejor.  Mientras tanto, creo que mejor le pediré al silencio que se vuelva a instalar por aquí.  </p>
<p>Veníte pues Silencio, ponéte cómodo.</p>
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		<title>Buenas nuevas</title>
		<link>http://www.anecdotario.net/buenas-nuevas/</link>
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		<pubDate>Mon, 29 Jan 2007 06:15:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
				<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Barcelona]]></category>
		<category><![CDATA[Fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Religión]]></category>

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		<description><![CDATA[Tres de la tarde en una colonia mixqueña cercana al límite con la ciudad de Guatemala. Yo estoy calentando mi almuerzo en el microondas y llegando tarde al partido del Barça contra el Betis por la tele. Me entero de que va perdiendo el Barça por un gol cuando está iniciando el segundo tiempo del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Tres de la tarde en una colonia mixqueña cercana al límite con la ciudad de Guatemala.  Yo estoy calentando mi almuerzo en el microondas y llegando tarde al partido del Barça contra el Betis por la tele.  Me entero de que va perdiendo el Barça por un gol cuando está iniciando el segundo tiempo del partido.  Me siento a la mesa a comer y a esperar que el Barça empate o que por lo menos Ronaldinho haga una de esas de jugadas diferentes que le hacen ganar tantos millones pero que en el mundial ni señas dieron.  La cosa no se mira bien para los blaugranas, entonces suena el timbre y pese a un extraño presentimiento contesto el intercomunicador, para mi maldición.  <span id="more-299"></span></p>
<p>—Buenas tardes, somos testigos de Jehová, mi nombre es Elder.</p>
<p>—Buenas tardes —contesto, lacónico y enfático, con la boca llena de una tortita de carne, acompañada de arroz y tortilla de maíz.</p>
<p>—Tal vez nos permita pasar a darle un mensaje de salvación.</p>
<p>—Yo ahorita estoy almorzando.</p>
<p>—Bueno, entonces cuando termine de almorzar.  Tal vez podamos venir en una hora.</p>
<p>—Después tengo que trabajar.</p>
<p>—Entonces tal vez nos reciba en la noche, si quiere.</p>
<p>—No, no tengo tiempo.</p>
<p>—¿Qué edad tiene usted?</p>
<p>—32 años.</p>
<p>—¡Uh, ya está grande! </p>
<p>Después de ese golpe bajo a mi orgullo sigue un silencio que espero interprete el infantil de kinder que está al otro lado del intercomunicador.  Rafa Márquez anota de cabeza el gol del empate para el Barça y yo no puedo celebrar con los brazos levantados porque ahí afuera está un niño de pañales que piensa que soy un pobre pagano de la tercera edad a quien va a salvar vendiéndole un par de atalayas.</p>
<p>—¿Sabía que viene un gran tribulación para la humanidad y que en la palabra está escrito?</p>
<p>—Mirá —le digo al cuate, ya molesto—, yo me sé la biblia de memoria, pero no practico ninguna religión, ni me interesa.</p>
<p>—Pero usted cree en Dios y en Jesucristo.</p>
<p>Tengo la tentación de decirle que soy feligrés de una secta satánica para espantarlo, pero mejor no se lo digo porque ese tipo de rumores corren rápido y no tardarían los vecinos en empezar a mirarme con más desconfianza de la habitual.</p>
<p>—Sí creo, pero no vamos a coincidir en nada.  (¡Además me dijiste viejo, puberto infeliz!)</p>
<p>—Tal vez podamos venir en la noche u otro día —insiste el empecinado chirís, y casi puedo escuchar cómo le da sorbo a su biberón. </p>
<p>—No, no me interesa.</p>
<p>—Entonces tal vez nos pueda dar su número de teléfono.</p>
<p>Entre dientes, lo más rápido posible, le doy mi número de celular.  Con esto al fin me deshago del tal Elder y puedo volver a comer y al partido del Barça, no sin maldecirlo a él y a su madre por decirme viejo y por hacerme perder el gol de Rafa Márquez.  Entra Xavi sustituyendo a Giuly.  Y me paso el resto del encuentro esperando inútilmente alguna jugada, algún gol, alguna fanática desnuda corriendo por el campo o cualquier cosa que me haga olvidar que dentro de poco seré un anciano decrépito y aburrido, mientras por la calle se pasean los testigos de jehová, presumiendo de juventud, con sus atalayas y sus apocalipsis y su extraña manera de arruinar las tibias tardes soleadas de enero en Guatemala. </p>
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		<title>Sólo espero que esté ahí</title>
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		<pubDate>Sat, 06 Jan 2007 06:19:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
				<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Navidad]]></category>
		<category><![CDATA[Niños]]></category>
		<category><![CDATA[Nostalgia]]></category>

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		<description><![CDATA[Tengo que apurarme porque ya es de noche y todavía no he terminado de lustrar mis zapatos, los tengo que dejar bien brillantes porque si no de repente los reyes magos no me dejan nada y pasan de largo. Con el Julio Héctor pensamos que la ventana tiene que estar bien abierta para que sea [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Tengo que apurarme porque ya es de noche y todavía no he terminado de lustrar mis zapatos, los tengo que dejar bien brillantes porque si no de repente los reyes magos no me dejan nada y pasan de largo.  Con el Julio Héctor pensamos que la ventana tiene que estar bien abierta para que sea fácil meter los regalos en los zapatos.  Aunque los reyes son como fantasmas, los juguetes no, y por eso es que es mejor abrir bien la ventana.  Ojalá que los reyes tengan más pisto este año, porque esas escaleritas con el muñeco ya dos años seguidos que nos las regalan.  Yo a veces creo que no son los reyes magos sino mis papás los que nos regalan los juguetes, así como el santa clos de los otros niños, pero a saber.  Mejor sigo lustrando mis zapatos porque el Julio Héctor ya terminó y sólo me está esperando a mí.  Mamá ya dijo que era muy tarde, que nos apuráramos.  Ya casi termino vos, esperáme.  Listo, ya terminé.  Poné tu zapato del lado derecho y yo del izquierdo.  ¿No querés?  Vaya, está bien, los cambiamos, pero no chillés.  Mamá nos apura para que nos enpashamemos y nos metamos a la cama, pero antes la oración del ángel de la guarda y el padrenuestro.  Ah, y el santamaría.  Mañana lo primero que voy a ver es mi zapato en la ventana, no importa qué me regalen los reyes, sólo espero que esté ahí.</p>
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		<title>El Hulk que llevamos dentro</title>
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		<pubDate>Thu, 31 Aug 2006 13:00:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En los años 70’s y 80’s se transmitía una serie de televisión que en español se llamaba Hulk, el hombre increíble (pronúnciese jolc). La historia trataba de un doctor llamado David Banner, quien había sido sometido a una sobredosis de rayos gamma, en un experimento de nosequediablos. Desde ese experimento, el cuate al ponerse como [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En los años 70’s y 80’s se transmitía una serie de televisión que en español se llamaba <a href="http://www.terra.es/personal6/hollow-man/television/tvhulk.html">Hulk, el hombre increíble</a> (pronúnciese jolc).  La historia trataba de un doctor llamado David Banner, quien había sido sometido a una sobredosis de rayos gamma, en un experimento de nosequediablos.  Desde ese experimento, el cuate al ponerse como la gran diabla se convertía en un grandulón musculoso, despeinado y verde, que vergueaba a todo el mundo.  A mí a veces me sucede lo mismo, sólo que sin ser ni grandulón, ni musculoso, ni verde.<span id="more-284"></span></p>
<p>Tampoco le pego a nadie.  Pero si algún día hay alguna chispita por ahí, y el contrincante es menor de 1.60 de estatura, le rompo toda la jeta, seguro.  Descubrí a mi versión de Hulk cuando empecé a andar en carro, hace dos años, con un <a href="http://www.anecdotario.net/archives/20050307/el-sufrimiento-del-automovilista-principiante/">comienzo no muy feliz</a>, por cierto.  Aprendí todo lo que hay que saber: que los taxistas siempre llevan prisa y se meten a como de lugar, que los traileros y camioneteros pueden cambiar de carril sin importar mucho si vas cerca, que el peatón que quiere cruzar la calle esperará siempre a que estés cerca para cruzar (medio corriendo medio caminando), que en los pasos de cebra todavía habemos algunos pocos pendejos en vías de extinción que nos acordamos de nuestros años de peatón y los dejamos libres, que el tiempo exacto entre el verde del semáforo y el primer bocinazo es 10 nanosegundos.  </p>
<p>Puedo soportar estoicamente los abusos que acabo de enumerar, porque nada ganás con pelear ni con bocinar, porque igual da.  Sólo hay una cosa por la que se me sale el hulk: cuando me bocinan de atrás como energúmenos y yo estoy esperando que se abra un espacio en un carril para entrar a la carretera.  Ahí me olvido de todo el estoicismo de mierda y pongo el freno de mano y me quedo esperando que piten y piten, sin moverme, atascando el tráfico y exponiéndome a insultos y hasta trancazos, sólo para desesperar más al o los energúmenos.  Si hay chance, los miro a la cara y les pregunto qué onda, qué pasa.  Si están atrás saco la mano izquierda y pregunto con gestos lo mismo, qué onda, qué pasa.  Se empieza a sentir algo de tensión en el ambiente, y si van cuates conmigo en el carro, suelen decirme “se está transformando, ya casi está verde muchá”.  Después de algunos tensos segundos, en los que mi vida corre peligro, reanudo la intentona de entrar a la carretera y sigo mi camino, pero no falta un trailero o camionetero que me tire su vehículo cuando después me rebasa.  Una de las veces vi a un taxista que al pasar a la par se cubría la cara con la mano, por si las moscas, habrá pensado el ahuevado.</p>
<p>Yo sé que no debería hacer caso, que no es para tanto, que no vale la pena.  Lo sé. Lo que no sé es si algún día me saldrá algún matón que se baje del carro y con su pistola pum, me mande al otro mundo, así como ya les ha pasado a otros.  Tampoco sé si me salga alguna pelea en serio y el contrincante sea un mamut 40 o 50 centímetros más grande que yo y me haga arrastrado. </p>
<p>Sólo espero que la suerte me siga acompañando, y que si hay trancazos, yo gane con rotundo y certero knock out en el primer asalto.  Y que si usted es de esos energúmenos amigos del bocinazo inútil, que no me chingue.  Por favor.</p>
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		<title>Para esto sirve un blog</title>
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		<pubDate>Mon, 01 May 2006 02:57:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Barcelona]]></category>
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		<description><![CDATA[A veces cuando le cuento a alguien que tengo una página web en formato blog, me hacen la pregunta clásica ¿y que ganás con eso? Yo respondo que me divierto y que hay gente que al leer lo que escribo también lo hace. La mayoría de las veces no me miran muy convencidos. Desde hacía [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A veces cuando le cuento a alguien que tengo una página web en formato blog, me hacen la pregunta clásica <em>¿y que ganás con eso?</em> Yo respondo que me divierto y que hay gente que al leer lo que escribo también lo hace. La mayoría de las veces no me miran muy convencidos. <span id="more-269"></span><br />
Desde hacía mucho tiempo yo tenía intención de conocer Barcelona e ir a ver al equipo de fútbol. Pero ahora, a dos años de tener este blog, ir a España tenía otro atractivo: ponerle cara y voz a otros amigos que escriben también en un blog y que viven en Barcelona y Madrid.</p>
<p>Cuando llegué al aeropuerto de Barajas, en Madrid, el personero de migración, al verme con una guitarra, con una sonrisa maliciosa me preguntó si llevaba dinero o si iba a ganármelo con la música. Yo respondí que sí llevaba dinero, que iba de turista y que visitaría amigos de internet. &#8220;Amigos de internet&#8221;, repitió él, ahora con sonrisa burlona.</p>
<p>No se puede saber a ciencia cierta si la empatía que se da en comentarios de blog se puede trasladar a la <em>vida real</em>. Felizmente en mi caso, la atención recibida en este recién pasado viaje a Barcelona y Madrid, superó por mucho lo que yo esperaba. <a target="_blank" href="http://eduardoallende.blogspot.com">Eduardo</a>, <a target="_blank" href="http://jorgecabrera.com/blog">Jorge</a>, <a target="_blank" href="http://orsai.es">Hernán, Cris y Nina</a>, <a target="_blank" href="http://barbarita.blogsome.com">Barbarita y Xavi</a> son los nombres de la gente que hizo que España fuera mucho más que el Camp Nou y su Ronaldinho.  Mucho más.</p>
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		<title>Mi suéter estilo Evo</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Mar 2006 06:57:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace ya más de 15 años compré un suéter estilo Evo Morales, el ahora flamante presidente de Bolivia, la tierra de Los Kjarkas (por culpa de quienes desde el jueves pasado estoy sufriendo de afonía por andar cantando (más bien gritando) en su concierto en San Salvador, en donde también brinqué y bailé (es un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace ya más de 15 años compré un suéter estilo Evo Morales, el ahora flamante presidente de Bolivia, la tierra de <a target="_blank" title="Página Oficial" href="http://www.loskjarkas.net">Los Kjarkas</a> (por culpa de quienes desde el jueves pasado estoy sufriendo de afonía por andar cantando (más bien gritando) en su concierto en San Salvador, en donde también brinqué y bailé (es un decir, lo de bailar) poniendo mi condición física al borde del colapso).</p>
<p>Pero les decía, compré hace tiempo un suéter parecido al del señor Evo, con sus rayas horizontales, hecho de una coqueta lana de color azul y blanco. Es un suéter normal, sin pretensiones, del que me olvidaba por temporadas en favor de otros suéteres o de sudaderos. El suéter siempre ha sido fiel, ha aguantando los maltratos, los fríos y las lavadas sin chistar palabra. Ahora que en enero don Evo sacó a pasear su suéter por Europa, yo creo que subió su autoestima y por eso se colocaba orgulloso en lugares visibles para que yo lo usara. Y efectivamente, durante los fríos de inicio de año lo usé, aunque no obtuve tanta atención que digamos. Mi suéter estilo Evo se sintió útil de nuevo.</p>
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