Por josejoaking | Abril 24, 2006
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Llego a Madrid, voy al Parque del Retiro y busco la plaza Guatemala por esa manía que todos tenemos de buscarnos a nosotros mismos en cualquier lugar. Después de haber pasado cerca y no saberlo, en una de las tantas vueltas, la encuentro. Tomo un par de fotos, y cuando voy a sentarme en una de las bancas llegan dos patrullas de policía que tienen escrito al lado “Guías Caninos”. Me siento en la banca y pienso que sería un detalle curioso fotografiar a los policías en la Plaza Guatemala, enciendo mi cámara y tomo una fotografía del grupo de policías, con las patrullas al fondo. Y luego se voltea uno de los policías y me mira con cara un poco maleada, se acerca y me pregunta que si es una cámara digital y cuando le digo que sí, pide que le muestre la foto. Yo espero que no me quite la cámara ni que me diga que borre la fotografía porque no lo voy a hacer y entonces de repente hay clavo. Le muestro la foto, ve que todos están de espaldas, me dice algo que no recuerdo y se retira. Yo entonces enciendo mi aparatito de mp3, selecciono Autumn Leaves de Miles Davis, y pienso que no puede ser casualidad que el primer día que paseo por Madrid haya sucedido esto, justo en la Plaza Guatemala.
Por josejoaking | Enero 23, 2006
Yo solía ser de los cuates que agarraban un lugar junto a la ventanilla de la camioneta y se dormían todo el camino. Estaba perfectamente sincronizado, siempre me despertaba una cuadra antes de mi casa. Pero ahora la cosa está difícil. Cuando vos subís a una camioneta el promedio de vendedores que se suben a gritar es de tres o cuatro, dependiendo de la ruta y de lo largo del trayecto. Aparte de los vendedores también se suben supuestos mareros y drogadictos rehabilitados casi amenazando si no das pisto, mujeres con bebés a cuestas (a veces prestados), niños que gritan coros evangélicos. Tené por seguro que siempre habrá alguien que te despierte. Leer más »
Por josejoaking | Abril 11, 2005
A la par del salón de ensayo de todo grupo musical vive, como se sabe, una vieja gorda y amargada. La que nos ha tocado a Ars es un poco más agresiva que el promedio. Ha rayado nuestros carros, coloca envases de cerveza sobre ellos para decir que somos borrachos, insulta y hace las malas caras cuando nos ve llegar. A los demás vecinos les ha quebrado retrovisores. En varias ocasiones ha llamado a la policía quejándose de la bulla. Los chontes sólo se habían limitado a tocar la puerta de la casa y anunciar la queja, hasta el sábado pasado. Ese día llegaron tres policías uniformados. El de la voz cantante -que tenía un acento de oriente (y qué pasó pue’)-, nos informó que había una queja por el sonido estridente de nuestro grupo de rock. Leer más »
Por Walter | Noviembre 18, 2004
Qué onda, soy yo el Walter, aquí otra vez saludando a la mara. Pues resulta que el Chepe Quincho me regañó el otro día porque ya no escribí nada para este su bloc. Me hizo sentir cucaracha, y me dio cargo de conciencia. Ustedes no están para saberlo, ni yo para contarlo, pero lo que pasa es que a mi tráida la Yesenia, me la están queriendo hacer bajada, y eso me trae algo bracas. Un chavo que diz que tiene una su carnicería propia, me le está metiendo babosadas en la cabeza. Leer más »
Por josejoaking | Noviembre 1, 2004
Unos mis amigos invadieron una propiedad privada abandonada. Ya llevan 4 o 5 meses por ahí y nadie se ha acercado a decir nada. Unos policías se pasean de vez en cuando por afuera, pero no se acercan.
Me invitaron a tocar música andina en ese lugar como agregado en otro grupo. El toque fue en la noche, la iluminación y electricidad para micrófonos era provista por una planta eléctrica de combustible. El edificio es grande, parece que habían oficinas y salones de lujo en otros tiempos.
Alguien contó que la noche anterior lo habían espantado cuando intentaba arrancar la planta eléctrica, y nos invitó a ir al lugar donde había ocurrido el aparecimiento. Un grupo de 8 personas se enfiló hacia donde estaba la planta eléctrica. Todo estaba muy oscuro, las paredes parecían como las de la casa de la Bruja de Blair. En el camino fueron cayendo los cobardes que preferían regresarse. Para subir las gradas finales, sólo quedábamos un cuate y yo. “Yo ya no sigo vos, mejor me regreso”, me dijo con voz un poco asustada. Por un rato me quedé pensando si seguir o no, y al final decidí regresar. No es que haya tenido miedo, es que cuando ya no queda nadie que acompañe, no tiene chiste seguir la aventura. Además, yo no tenía la linterna.
Por Julio | Octubre 19, 2004
Cuando tenia unos 12 años de edad, estando en los básicos, por molestar decidí preguntarle a un cuate:
Yo: Vos, ¿tenés ovarios?
Aquel (bien seguro y con cara de saber lo que decía): Yo sí, porque soy bien hombre, no como vos.
Yo: Los hombres no tienen ovarios, vos.
Aquel (todavía seguro de él): Cómo vas a creer vos, ya te dije que vos porque no sos hombre.
No sé si este mi cuate sería un caso raro de hombre o si yo soy tan ignorante que ya hay hombres con ovarios… ¡Por favor sáquenme de la duda!
Por Julio | Octubre 11, 2004
Con un conocido platicábamos una vez acerca de que él quería cambiar de carro. Iba a comprarse uno del año.
Tenía uno no muy viejo, pero que no era muy comercial, por el cual quería pedir Q.45,000. Alguien se metió en la conversación y le dijo:
“Mmmmm, no creo que lo podás dar en más de Q.30,000″.
A lo que el aludido respondió: “Tiene que haber algún imbécil que lo compre en ese precio, yo lo compré a Q.60,000.”
Por josejoaking | Septiembre 6, 2004
Hice una cola de dos horas y media para obtener el boleto al partido Guatemala vrs. Costa Rica. Llegué al estadio tres horas y media antes del comienzo del encuentro. Estuve bajo la lluvia y el sol. Estoy afónico, tengo quemaduras de sol en la cara y los brazos, dolor en las piernas por la saltadera y un morete por un golpe fortuito con otro aficionado. Pero estoy feliz porque ganamos.
Me alegra saber que soy pueblo.
Por josejoaking | Agosto 18, 2004
En un libro de cuentos de guatemaltecos, Narradores del Siglo XX, hay una mini-biografía del autor antes de cada cuento. Leí los primeros dos y llegué al de Miguel Ángel Asturias, premio Nobel de Literatura 1967.
La última oración de su biografía dice así: “Muere en el año 1974 y pide que lo entierren en París.”
Por Walter | Agosto 11, 2004
Ayer iba bien cuajado en la camioneta, cuando de repente escuché unos gritos que me despertaron y me asustaron. Un par de chavos dijo que era un asalto y que todo el mundo se estuviera quieto. “Qué chingan, ahora voy a llegar tarde al chance”, me dije. Preparé mi billetera con los 20 pesos que cargaba y esperé a que los cacos pasaran por mi lugar.
Delante de mí iba una vieja rezando aves marías. Qué necedad —pensé—, si ya le toca aunque se rece mil rosarios se va. Atrás de mí un par de chavas chillando, como si así resolvieran las cosas. Yo estaba un cacho ahuevado, no lo niego, pero hay que hacerle ganas a todo.
Por fin llegaron hasta mi lugar los cacos desgraciados. “Dame todo el pisto” me dijo un gordo todo malencarado. Pero cuando estaba sacando la billetera, el otro me reconoció:
—¿Vos sos Walter?
—Simón, y qué jodidos —respondí malhumorado.
—¿No me reconocés? Soy Güicho, el de la tienda La Bendición.
En medio de los nervios, no había reconocido a mi cuate de la infancia. Era el Güicho, a quien todos chingábamos de patojo por chaparro.
—¿Qué putas, qué andás haciendo? —le pregunté.
—Pues aquí mire mano, breteando un cacho.
—Vaya trabajito el tuyo vos.
—Pues sí vos, pero qué le vamos a hacer. ¿Todavía vendés shucos en la U?
—Simón vos, para allá voy.
—Ta bueno manín, te caigo por ahí un día de estos.
—Como querrás. Ahí estamos a las órdenes.
—Bueno, fue un gusto vos, pero tengo que seguir trabajando. Orale, buena onda.
—Orale, que te vaya bien.
Después de despedirse, siguió con su trabajo, asaltando a los demás.