Cegatón

Anoche estaba algo despabilado y me dispuse a leer un libro. Encendí la lámpara de la mesa de noche y me acomodé en mi cama para leer uno de cuentos; pero a pesar de tener puestos los anteojos, miraba borrosas las letras. Puede ser algo de cansancio, pensé. Encendí la radio con música suave, pero no sirvió para relajarme. Volví al libro. Las letras seguían igual de borrosas.

Me puse a evaluar alternativas y soluciones:

“Tendré que cambiar de graduación, justo ahora que no tengo dinero. Le pediré prestado a mi hermano, aunque siempre me hace malas caras con el pisto. Ya lo veo haciéndose el importante y tratándome como a un mendigo. Que se acuerde quién fue el que lo defendía en el colegio. Malagradecido.

Mejor le pido a papá. Pero seguro que me dice: ‘Cotizá primero a ver dónde te sale más barato’. Siempre me ha caído mal que haga eso. ¿Acaso no soy su hijo pues? Como si yo le hubiera hecho alguna trastada con el dinero. Siempre lo que le pedí prestado, se lo devolví. Y todavía me manda a hacer cotizaciones.

¿Por qué de un día para otro? Ayer leía sin problemas con los benditos anteojos y ahora no. La computadora me debe estar afectando, probablemente tengo fatiga visual, debo trabajar menos. Con lo acumulado que tengo ya el chance. Si el deterioro sigue, capaz que necesito operación. No, mejor ya no pienso en eso, mañana será otro día.”

Hoy descubrí que el cristal derecho de los anteojos, estaba en mi saco.

Imprimir  Imprimir       Email Enviar a un amigo       Bookmark and Share Compartir       Email Comentar



10 comentarios para " Cegatón "


  1. Paula dice:

    Esas cosas pasan… A veces llego tan cansada del trabajo y la universidad, que no registro nada a mi alrededor. Completamente zombi ;-)

  2. Sí, hay veces que uno anda desorbitado y distraído. También agotado. Saludos Paula.

  3. Anika dice:

    Ja ja ja, qué despistado!!! De todas maneras es cierto que el ordenador te deja los ojos para el arrastre; yo antes de pasar tantas horas frente a la pantalla, veía mucho mejor.
    Bueno J.J., en cualquier caso me alegro de que sólo sea cuestión de volver a poner el cristal a las gafas… la operación hubiera sido más dolorosa, seguro!

    Besote,

  4. pues sí, ni fatiga visual ni tonterías, simple despiste :)

  5. Jessy dice:

    A mi me pasa similar… Con el despiste claro!! dejaba los anteojos en cualquier lugar, hasta que encontre la solucion: unos en mi casa, unos en la oficina y otros en el carro.
    Y valla si no salio caro, pero ya no tengo que preocuparme mas…

  6. zaxl4 dice:

    Más me hizo gracia como pelaste a toda tu gente y al final no tenian vela en ese entierro. Eso es más frecuente.

  7. ale dice:

    mano, tu papa no sera mi papa? por pura casualidad?. je je!! no, para nada, pero como se parecen!!

  8. Coloqué esta anécdota en la categoría “Prestadas”, porque no me sucedió a mí. Al que le sucedió fue a mi papá y yo me inventé el resto.

    Mi hermano no es para nada como digo allí, es muy buena onda. Pero no prestaría pisto, porque nunca tiene.

    Mi papá siempre me dice eso de “Cotizá primero” y por eso termino prestándole a mi mamá (pero se lo devuelvo, eh). A pesar de ello, lo quiero y respeto mucho.

    Saludos y gracias por los comentarios, me alegra verlos por aquí.

    :D

  9. quetzalito dice:

    ake cerote, jajajajaajajajajajajajaja puta vos , porke pizados no me havian contado antes de este sitio ahora si ke me he reido.

  10. pablo moragas dice:

    En un libro que acaban de publicar en MAdrid de Pancracio Celdran he leido muchas y muy curiosas anecdotas sobre despistados. Os lo recomiendo.
    Pablo, de Salamanca


Deja un comentario

Additional comments powered by BackType

Licencia del sitio | Contacto: josejoaking@anecdotario.net
Política de Privacidad | Designed by Theme Junkie. Powered by WordPress. Hosting: Hostgator.