Desdoblamiento astral

Por José Joaquín López

Desde hace algún tiempo he logrado con éxito mi desdoblamiento astral. Me acuesto en mi cama, cierro los ojos, me concentro y digo lentamente la palabra FARAON, hasta que logro que mi cuerpo astral se desdoble y salga de mi cuerpo carnal. Entonces me veo ahí acostado con los ojos cerrados en mi cama y observo desde la perspectiva del techo el completo desorden en que se mantiene mi dormitorio. Y salgo de mi casa, y empiezo a subir y a subir, veo por arriba las nubes y salgo de la atmósfera y veo cómo es de linda la Tierra desde afuera y cómo se mira de chiquitita Guatemala. Entonces se aparece Pedro, mi amigo extraterrestre que también se desdobla pero desde otra galaxia y que tiene esos dedos largotes y la cara de pepino con acné. Y me cuenta cómo es de aburrido su planeta en donde toda la gente se comporta de manera sensata, no votan en las elecciones por el más demagogo, no se inventan guerras que nada que ver y no repiten hasta el hartazgo que todo lo arregla ese gran espectro abstracto y perfecto que se llama mercado. Y yo le digo que qué pena, que aquí todo se resuelve por las malas, como debe de ser. Si la democracia no sirve para hacer lo que nosotros queremos, entonces hay que desecharla y el pueblo consciente e inteligente que votó por nuestros candidatos es un idiota manipulado cuando vota por los otros o cuando manda de regreso a su casa a las mineras extranjeras. Por eso es que cuando llega la hora de despedirnos con el Pedro, él se va sintiéndose cucaracha y yo regreso muy orgulloso a la Tierra, aunque con algo de pena por lo atrasados que están los pobres extraterrestres.


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