Capítulos ( 1 – 2 – 3 – 4 – 5 y 6 )
DOS
Doña Tina era una maestra soltera y retirada que vivía con dos tías, también solteras, que se sostenían cómodamente de sus rentas. Se cuenta por ahí que alguna vez la seño Tina tuvo un gran amor, de esos que te vuelven loco hasta el ridículo y que el tipo con quien se iba a casar, una semana antes de la boda, se escapó. Años después alguien lo vio al hombre en una cantina llorando a moco tendido, pero no por la seño Tina, dicen.
El Tono y el Tito de vez en cuando la chuleaban para que les diera de almorzar, porque la seño Tina era buena onda sobre todo, aunque algo pendeja, todo hay que decirlo.
Entonces el Tono a las once en punto de la mañana de un viernes de marzo, tomó la piocha y empezó un hoyo en la parte de enfrente de la casa, a la par de un limonar que no había modo que diera limones y ante la vista de todo el vecindario, porque la casa de la seño Tina a pesar de un par de robos que había sufrido, no tenía más que una malla y una puerta de barrotes a través de los cuales se miraba sin dificultad hacia adentro. La primera que se acercó a supervisar el trabajo fue la colocha del lote 23. El Tito calientón se puso a platicar con ella, por aquello de que la que es vuelve, pensaba. El Tono se enojó y le gritó al Tito que dejara de casaquear y trabajara, que si no, ya no iba a tener su parte del tesoro, que se lo decía de buena onda.
Acto seguido, cuando el Tito tomó la pala, el Tono se puso a platicar con la colocha, que le preguntaba que cómo había visto el tesoro, que si en sueños o en visiones.
—Pues vas a ver colocha de mi corazón, que fue más o menos como dice la Biblia que se apareció Jesús resucitado —mentía el Tono—. Una noche, ya de madrugada, me levanté a oscuras a tomar un alcaselser, porque me habían hecho daño unas bocas que había comido. Y entonces vi un resplandor blanco con un cofre de metal abierto, con monedas de oro, joyas preciosas, collares y un montón de cosas más. Después vi clarita, como si fuera de día, la casa de la seño Tina.
La colocha sólo sonreía coqueta, y pensaba que se había equivocado de marido, que mejor se hubiera esperado, aunque el Julián no estaba nada mal el jodido, pero era pobretón.
—¿Y me vas a regalar algo del tesoro? —preguntaba la colocha, aprentando un poco las chiches, acariciándose las costillas con las manos.
El Tono iba a responder que sí, que cómo no, cuando salió la seño Tina y le gritó a la colocha que se fuera, que no anduviera calentando a los trabajadores. La colocha dijo entonces que se iba, dio unos pasos para marcharse, volteó a ver al Tono, y se despidió con un guiño y sonrisa pura de colgate palmolive.
Después de la distracción los buscatesoros siguieron con su trabajo. Pero luego llegó el mediodía y la seño Tina les ofreció un su caldito de frijoles con queso de Patulul y tamalitos de chipilín, pero no dejó que el Tono destapara el par de octavitos que llevaba y se los arrebató diciendo que se los devolvería, pero al final de la jornada de trabajo.
A la tarde se asomó don Juan, el mecánico cornudo, y les empezó a ofrecer que cuando quisieran, que él les prestaba el pick-up si lo necesitaban. Doña Gladis, la de la tienda, se unió a la plática y les dijo que si querían huevitos para el desayuno de mañana, que pasaran por una su media docena a la noche, que al otro día necesitarían energías para continuar la búsqueda. Don Tin, el panadero, pasó por ahí cuando doña Gladis ya se iba y les entregó una bolsa con una tira de francés, unos panes de manteca y unas champurradas. Ya sólo les falta el cafecito, les dijo.
Y así pasó toda la cuadra saludando, menos don Pepe el carnicero, al que se le había metido que toda esa historia del tesoro de Pie de Lana eran puras cosas del cachudo, que Dios nos libre de los desastres que van a ocurrir, esto no va a traer nada bueno, yo se los digo, los adivinamientos van contra lo que dice la Biblia, que él al principio lo había tomado normal, pero el pastor de su iglesia, que es muy sabio, le había dicho que esas son cosas del demonio, que tuviera cuidado, que ni loco se asomaba por ahí.
El Tono y el Tito, con tantas interrupciones en el primer día de trabajo, no avanzaron mucho, apenas hicieron un hoyo de unos cuantos centímetros de profundidad. Además de que se fueron temprano porque en la cantina de doña Tona les habían ofrecido que el primer par de octavos era gratis. La seño Tina se enteró de eso y ya no les devolvió los octavos que había confiscado.
La cruda no los dejó trabajar al día siguiente, sábado. De nuevo se volvieron a poner a moronga y sufrieron todo el domingo con la cruda doble, por supuesto. Llegó el lunes, y ya a las ocho de la mañana en punto, como si fuera un chavito boiescáut, fresco y dispuesto como una lechuga, el Tono estaba en la puerta de la seño Tina para seguir con la búsqueda. La seño Tina le abrió muy emocionada, porque curioseando el fin de semana entre la tierra que habían sacado ellos, encontró algo que quería mostrarle al Tono.

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Se los dije lo guatemaltecos para chapucear e inventar pajas somos buenísimos. Ese Tono, que creo que es el alter ego de alguien que conozco, se la hechó de Mandrake el mago, (a saber si los patojos conocen a Mandrake), felicitaciones JJ, con mi poco conocimiento literario, la historia estuvo muy bien manejada, en ese lenguaje coloquial que poco a poco se va perdiendo, por momentos me recordaste a Salomé Jil.
hey ese joaco, acabo muy repentino la historia, un poco mas de suspenso hubiera quedado mejor. Felicitaciones de todos modos muy buena, tenes gran ingenio para retratar la mara.
Jose Joaquin:
Felicitaciones me ha gustado muchiimo, mientras leia podia ver al grupo de persona
alrededor del que excavaba, y las senioras cuchicheando.
Lo que me parece divertido es: “los encontro empelotados en plena interactividad
reproductiva” jaja
Y ustedes no estaban peleando pues?
Si? yo peleando? a ver patojo no metas cizaña..solo porque sos uno de mis favoritos….no te….jaj metiche!!!
Muy bueno.. muy bueno.. lástima que se terminó :-( Me disculpo por no haber leido el final antes… pero me gustó bastante. A ver cuando tenemos otro post en capitulos….
Muy buena historia, pero pense que el final hiba a ser como que alguien si encontro algo de valor cuando el padre llego. pero me gusto, un saludos a todos.
rabbitblack@hotmail.com (22 años) acepto amistades (hombres de preferencia atte:CESAr.
mUY BUEN CUENTO, BIEN NARRADO Y CON NUESTRA FORMA DE HABLAR…GRACIAS, ESPERO OTRO CUENTO¡¡¡¡
puchis mucha mi abuelo vivio por el cerrito del carmen y yo vivo por el cerrito del carmen, y en mi casa hay tres ollas enterradas que mi abuelo nunca quizo sacar. Mi Familia dice que es un tesoro de alguien antiguo
muchas felicitaciones por tan buen cuento lo lei y espero que no desaparescan esas leyendas y anecdotas de nuestro pais porque eso no identifica como guatemaltecos.
Es una historia muy hermosa y llamativa en realidad
Bueno es una historia que nos deja realmente un gran mensaje ya que aprendemos que si queremos algo tenemos que esforzarnos por ello y ser honestos con nosotros mismos y con los demas
si me podrian dar el nombre de pie de lana por fabor
maestro lo felicito una obra tradicional chapina sobre todo ese calo tan original y de volada se conoce que es de la capirucha , me hace recordar los dias con la mara tirando pedo alla en la florida cuando todos eramos de la bauer ja ja nos ibamos temprano a comer chuchitos y atol con un toston ; que tiempos oyendo la senorial o la fm 95 y luego a traer a las wisas al instituto , bien de rectos y mocasinas a tomar el ruletero alla en la san juan y en la noche a chupar a los pollos o a ver a la costarricense alla al puerto rico en la montserrat y terminabamos bien a moronga taloniando hasta la colonia de regreso ya sin feria hasta que una ves nos pucieron unos largos y nos dejaron caminando a vuelta de calcetin orale pues gracias .