Fábula educativa
Cierta vez, Pepe y Polita decidieron ir a molestar a la casa del chico inteligente. Pensaron que mejor era ir disfrazados, para que el chico inteligente no los reconociera. Pero el chico inteligente los reconoció al instante, y decidió tirarles la puerta en la cara. Al fin y al cabo, Pepe y Polita no podrían quejarse, porque supuestamente ellos no habían ido a molestar.
A pesar del portazo, Pepe y Polita no entendieron la lección del chico inteligente y siguieron yendo a molestar con el disfraz puesto. El chico inteligente los atendió y los dejó protestar, para que se aburrieran y se fueran. Y he aquí que Pepe y Polita, al fin entendieron.
Por algo es el chico inteligente.






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