La Mona Lisa

Un par de años antes de su muerte, mi tía Maruca fue a un tour por Europa y regresó feliz. Venían con ella un litro de agua de la Virgen de Fátima repartido en varios recipientes individuales, varias fotografías del grupo y postales para cada miembro de la familia. En el viaje, como en todo tour europeo que se precie no podía faltar una visita al Museo de Louvre, en donde hasta el día de hoy sigue sonriendo la pícara y elegante Mona Lisa. En el museo de Louvre está prohibido tomar fotos con flash, puesto que arruina las pinturas. La tía Maruca, sin embargo, llevó escondida la suya. Cuando llegó el grupo hasta la famosa pintura, ella esperó que el guía se distrajera, se metió a codazos entre el tumulto que observaba la obra de arte, enfocó deprisa, disparó un potente flash y rápidamente se hizo hacia atrás antes de que el guía volteara. Al regreso del viaje mostraba orgullosa, como si de un trofeo se tratara, la fotografía (un poco movida) de la Mona Lisa. Toda una hazaña para una señora de 80 años.

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27 comentarios para " La Mona Lisa "


  1. nicolas maya dice:

    ESAS ANECDOTAS SON REALMENTE ABURRIDAS, MAS VALE NI PUBLICARLAS.

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