La muerte, ese pequeño detalle

Hay historias de las que podría sacar partido un escritor de verdad, de esos que salen en la prensa, que ganan premios y que venden libros de a montón. Por ejemplo, a mí me tiene impactado el suicidio de la señora de la tortillería que está a la vuelta de mi casa. Era una señora que vivía diciendo que después de que su hija menor cumpliera quince años, ella se iba a morir.

Si ustedes la hubieran visto, ella era una feliz mujer de cuarenta años que siempre atendía alegre su negocio, al que yo iba en ocasiones a comprar tortillas para la comida, y de la que nadie se podía imaginar que después de la fiesta de quince años de su hija menor esperaría a que se durmieran todos en la casa, se levantaría en la más completa oscuridad e iría a la cocina a atiborrarse de veneno para ratas, para amanecer muerta al día siguiente.

Otra historia curiosa es el suicidio de la prima de un amigo. Ella ya había intentado el suicidio dos veces, pero al tener a una hermosa bebé había cambiado y todos pensaron que tenía esperanzas de cura, que se iba a olvidar de la terrible idea. Pero ella un día va y se suicida. O al menos así dijeron los familiares que vivía con ella. La explicación que daban era que la muchacha se había sentado en una silla en medio de una habitación vacía, había atado un extremo de un lazo a su cuello y el otro extremo a la puerta de la habitación. Entonces había cerrado con todas sus fuerzas la puerta y había muerto ahorcada. Historia que no muy creyeron los familiares que no vivían con ella.

También está el caso de un recién casado que compró un comedor que tenía una mesa de vidrio, aún en contra de la voluntad de su mujer, quien le tenía desconfianza a ese tipo de mesas. No obstante ese detalle vivieron felices durante los ocho primeros meses, y una tarde de primavera, con el cielo precioso y el ambiente limpio, ella regresaba contenta del trabajo a anunciarle a su marido que la prueba de embarazo había salido positiva. Al llegar vio la mesa de vidrio partida a la mitad, un rastro de sangre que llegaba al baño, y el cadáver de su marido con una herida mortal en la yugular, en medio de un escandaloso charco de sangre.

Eso me recuerda a una pareja que era, según el cuate que me contó la historia, un ejemplo de convivencia y armonía, y con quienes daba gusto compartir un almuerzo o una cena. Después de dos hijos y de algunos años de matrimonio, la muerte se encontró con ella en un accidente de carro. Mi cuate no pudo ir al funeral y le comentó a un conocido que tenía la intención de visitar al viudo para darle el pésame, pero le dijeron que estaba preso. Algo injusto, pensó mi cuate, porque la cosa había sido accidente, aunque quizás se había muerto alguien en el vehículo con el que habían chocado. No había sido accidente, le corrigieron, él había acuchillado a su mujer hasta la muerte, dentro del carro, delante de los dos niños del matrimonio.

Estas son historias verídicas al cien por ciento, y de las que como les comentaba al principio, cualquier escritor de mediana tabla podría sacar partido. Pero como no es mi caso, se las dejo ahí, esperando disculpen la manera tan simple y tan sin gracia de presentarlas.

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56 comentarios para " La muerte, ese pequeño detalle "


  1. leslie dice:

    ….hace un tiempo tuve una depresión muy grande dela cual solo fuá testigo mi madre. Las razones tal vez para muchos sean, estupidas, más para mi no es así…la persona a quien le entregué todo de mi, se fué de mi lado sin una buena razón, dejando lleno de dolor mi corazón, transcurrieron largos meses de mi vida ahogada en un mar de llantos que a gritos pedían ayuda, pero que a la vez callaban en el silencio de mi alma… esc estar sola con tanta hente a mi alrededor que nada pueden hacer aunque lo intenten, en mi caso casi nadie lo notó…poco a poco fuí saliendo de aquel tormento, con la ayuda de mi madre, pasaron más meses, pude estar bien nuevamente. Pero debo decir que en más de una oportunidad he sentido como micorazón vuelve a caer llebando consigo un trocito de mi alma, y vuelvo a resistir, pues no quiero volver a sentir aquello que solo te lleva a pensar en la muerte,y sigo luchando, aunque cada vez me siento mas agotada…pero sigo sola, y con la yuda de Dios…son solo sus pasos los que me invitan a seguir..los de jesús y los de mi madre, mi familia.

  2. olga lucia dice:

    YO PIENSO QUE AVECES LOS SERES HUMANOS COMETEMOS ESTA CLASE DE COSAS ES POR QUE NO SOPORTAMOS TANTAS INJUSTICIAS Y PENSAMOS QUE ESTA ES UNA SOLUCION ALOS PROBLEMAS QUE ACABAR CON LA VIDA ES UN ACTO DE COBARDIA AL CONTRARIO SE TIENE QUE SER MUY VALIENTE PARA QUITARSELA Y DESPUES NO SENTIR NADA.TEVAS A OTRA DIMENSION
    DONDE PIENSO TENDRAS PAZ.

  3. sandra paola linares recinos dice:

    las historias me parecieron muy conmovedoras y veridicas a la vez ya que creo que nuestra sociedad esta pasando por mucho sufrimiento, por el hecho que existe muchas personas que no conocen a Dios y que ademas nuestra cruel realidad esque hay personas que sufren de bajo autoestima por la misma sociedad que no acepta a las personas como realmente son. Gracias

  4. Jesús dice:

    Hola sandra paola linares recinos, te estoy tratando de localizar desde México por solicitud de Viri una amiga de tu niñez, si me puedes contactar mi correo es: encoree@hotmail.com

    Gracias,

  5. tere dice:

    Que bien que seas tan ético al presentar estas tragedias como reales y no como composiciones tuyas. Eso habla muy bien de ti. Chao

  6. miguel cruz dice:

    yo pienso que el suicidio es lo mejor que puede hacer una persona que tenga un problema,,,, al fin y al cavo de algo tenemos que morir,, y pues el suicidio es una muerte sin dolor,,,

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