La venta


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Mauricio va a visitar un poco nervioso a un cliente nuevo que pidió la cotización de un lote de computadoras. El lote es muy voluminoso y por lo tanto importante para la empresa de Mauricio, que no ha tenido buenos resultados los últimos meses. Esta venta le representaría salvar el año. Siempre ha sido un hombre muy sereno y buen vendedor, pero con la presión de cerrar un negocio que le implica poder pagar sus deudas y obligaciones, Mauricio no sabe si le saldrá bien la negociación, si los nervios lo traicionarán. Acude a la cita con el nuevo cliente, un tipo gordo de traje gris y corbata azul, gerente financiero, que sonríe en su escritorio y lo invita a sentarse.

—Bueno Mauricio, dígame, ¿qué me trae? —interroga el cliente—. Acuérdese que yo tengo a cinco vendedores cotizándome este equipo, si me trata bien yo me olvido de ellos y hasta lo recomiendo para otras empresas amigas.

—Sí ingeniero, yo lo sé, no se preocupe, yo lo trataré bien —responde Mauricio, iniciando la ofensiva de venta. De su portafolio saca un folder con la cotización y la coloca sobre el escritorio del cliente, pero éste ni se toma la molestia de verlo.

—Dígame cuánto es en total y cuánto de sus comisiones podemos negociar —propone el cliente, sonriendo—, si usted colabora, todos salimos ganando.

—Millón y medio de dólares, y mis comisiones son el uno por ciento —contesta Mauricio, seguro y mirando al cliente los ojos.

—Bien, me parece un poco alta la suma y no le creo que sea el uno por ciento su comisión. Yo quiero un descuento del diez por ciento. Pero además quiero para mí, porque soy quien decide si usted me cae mejor que los demás, la mitad de su comisión en efectivo. Y no me venga con que usted sólo gana el uno por ciento.

Mauricio respira profundo y dice que verá qué puede hacer, necesita hacer una llamada. Marca de su celular a un número y pide que le comuniquen al gerente de ventas. Después de contar la situación logra una respuesta afirmativa y sonriendo termina la llamada.

—Le conseguí un doce por ciento de descuento y el dos por ciento en efectivo para usted —le anuncia al cliente.

—Ok, el porcentaje de descuento me parece bien, pero yo quiero para mí el cuatro por ciento.

—Va a estar muy difícil ingeniero, ya estamos casi sobre el costo y así casi no ganamos nada. Verá, a usted lo estoy tratando muy bien, no se puede quejar. Usted sabe que mi puesto depende de esta venta y que si no la logro, podría quedarme sin empleo. Tengo a dos niños en el colegio y a mi mujer enferma. Ya no puedo hacer más, usted debe también comprender que me estoy jugando la vida.

El cliente sonríe burlón ante la cara un tanto angustiada de Mauricio. Pero recuerda a sus hijos en el colegio y a su ahora ex mujer y sabe bien cómo es de difícil llegar a fin de mes, a veces. Intenta una última propuesta.

—Bien Mauricio, no hablemos más. Deme el doce que dijo y tres para mí y todos en paz.

Mauricio no tiene ahora cara de muchos amigos y se le nota en la mirada su decepción. El cliente siempre tiene la razón dice aquel dicho, pero no siempre es cierto, piensa. Consulta de nuevo con el gerente de ventas y termina por acceder. El cliente entonces manda a imprimir el cheque del adelanto y lo firma en su escritorio, y acto seguido, se lo entrega a Mauricio para que lo firme de recibido. Lo firma sin mucho convencimiento, da las gracias, sonríe, y sale de la oficina cabizbajo.

Cuando abre su carro en el estacionamiento, mira fatigadamente a la ventana de la oficina del cliente. Ahí está el ingeniero, parado de brazos cruzados. Mauricio luce derrotado y apenas hace un respetuoso saludo. El cliente se lo devuelve con una leve inclinación de cabeza.

Ya afuera de la empresa Mauricio cambia su cara y ahora luce un semblante triunfal. Todas sus predicciones se hicieron realidad, la estrategia funcionó. Un uno por ciento más que la meta que se había propuesto. En un semáforo le envía un mensaje de texto a su mujer, contándole que hubo negocio. Se felicita de la decisión de haber ido él como vendedor a ofrecer el producto, porque si se hubiera presentado como el dueño de la empresa, no habría habido venta.

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15 comentarios para " La venta "


  1. , muy buena historia, yo me dedico a vender equipos, y te digo auq hay que ser ademas de vendedor estatega, porque si no, no te compran!!

  2. Carlos dice:

    Jeje, buen relato y muy buena treta de ventas, usar la lastima a su favor

  3. Nicte Kono dice:

    Muy pilas Mauricio… buena historia, con final feliz.

  4. alejo dice:

    ahhhhhh cabrón Mauricio mano!

    muy buena JJ felicidades!

    orale pues! cuidate!

  5. Claudia dice:

    Me gusto el final – no me lo esperaba, hasta mal me sentia por el pobre cuate. Saludos JJ>

  6. facu dice:

    uno hace lo q puede!

  7. Psicópata dice:

    Jeje me a gustado el final, es real como la vida misma, oye, soy un pequeño aficionado a escribir y estoy creando una historia me gustaría saver tu opinión y la opinión de todos :D

    Este es mi blog e separado el .com/ porque si no, no me dejava comentar :/.
    http://relatospsicopata.blogspot .com/

  8. Silvia dice:

    Jajaja, Muy bueno!!
    Ya me estaba dando pena la situación de Mauricio.

  9. Andree dice:

    Muy buena…como siempre JJ.
    Las personas tenemos que obtar por tomar esta clase de medidas en la actualidad..pues sino llega otro mas vivo y te derrota…Una pena…pero es asi…!! :/

  10. Alex dice:

    Pilas el Mauricio ahora que la situación esta jodida hay que ver de donde saca uno. Buena JJ

  11. Naty dice:

    Mi marido es vendedor y le salen casos así, aunque no tan exagerados. Saludos JJ, estuvo bien esta historia.

  12. Fabiana dice:

    Excelente historia. Como siempre.
    Te agradezco que hayas escrito más seguido.
    Es una buena opción entrar en Anecdotario de vez en cuando.

    Saludos.

  13. FRED dice:

    exelente historia, aprendi mucho de Mauricio, jejeje

  14. Javier dice:

    creo que el hecho de sobornar a una persona para que nos compre a nosotros no es una demostracion etica, pero como a eso esta acostumbrada la gente :(

    y el decir que por la situacion aqui o alla bla bla bla no es justificacion

  15. vilma dice:

    exelente historia me gusto mucho


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