Amor de lejos

Recibe las nuevas historias en tu email o por rss. Descarga libros gratis aquí.

Es una tarde gris en Barcelona. En su pequeño apartamento de soltero está Xavi, un ejecutivo de negocios en Internet que fue abandonado por la mujer de sus sueños, con una botella de whisky en una mano y en la otra el control remoto del estéreo donde suenan repetidamente los valses de Chopin. Se supone que hoy iba a trabajar temprano en el nuevo proyecto que le encomendaron, pero ya son las dos de la tarde y él sigue tirado en la cama. Lo llaman del trabajo insistentemente pero no contesta el móvil con la vana esperanza de que en la pantalla del aparato aparezca el nombre de ella en lugar del de su jefe. Leer más »

Insecto interdimensional

Últimamente, cuando me descuido y dejo de mirar mi mano izquierda, siento como si un insecto estuviera parado en la falange del dedo meñique. Vuelvo a ver y la sensación está ahí, pero no se mira nada, no hay ninguna hormiga, mosquito o mosca que justifique la sensación. Tal vez sea como los cuentos de ciencia ficción y exista efectivamente el insecto, aunque no en esta dimensión sino en otra, y que por algún motivo ambas dimensiones se traslapan levemente en la falange del dedo meñique de mi mano izquierda cuando no la estoy mirando. Leer más »

Amor eterno

El año pasado, en la entrada al Periférico por la Avenida Elena, apareció un día una ofrenda floral con la leyenda «Amor Eterno», al día siguiente una nueva, y al día siguiente otra. La gente que pasaba por el lugar se dio cuenta y se formaron dos bandos: los realistas, que esperaban que se acabara el amor eterno y los románticos, que esperaban ver nuevas flores todos los días. Leer más »

La reina

Doris era de jovencita una hermosa doncella que se moría por participar en la elección de reina de su pueblo, pero sus papás nunca la dejaron. Creció, se casó con un tipo de cejas depiladas y formas amaneradas por el que estaba loca. Sus amigos solían decir que algo había fallado en su medidor de masculinidad y de ahí el error. La oportunidad de ser reina, sin embargo, le llegó cuando estaba cerca los cuarenta, en la elección de reina de la empresa donde trabajaba. Leer más »

El solitario

Siempre me ha costado hacer entender a la gente que me gusta estar solo. Si algunos ya desde adolescentes buscan una mujer para casarse o juntarse, allá ellos, será porque no tienen otra cosa en qué pensar o qué hacer. Me busqué siempre empleos en los cuales ganaba poco pero trabajaba sólo mediodía. Para qué más, yo sólo necesitaba el dinero para comer, vestirme y pagar el alquiler, yo solo, nada más. Me puedo pasar leyendo o viendo tele toda la tarde, o simplemente caminando por el centro o a veces por la Antigua. Eso es todo, si tengo algún dinero de más me meto al cine o compro algún libro. Leer más »

Annabel Lee

Edgar Allan Poe es uno de los más grandes escritores estadounidenses, considerado el padre del cuento y del relato policial. Pero Poe no sólo fue cuentista, sino también poeta, y uno de sus poemas más populares es el magistral Annabel Lee. Ya en otros blogs que leo ha sido mencionado y suficientemente alabado, así que ahora les contaré la historia atrás de este poema.

Poe tenía una personalidad explosiva y cáustica, lo que le causó problemas con su padrastro y en los empleos que desempeñó. Sin embargo, su amor por Virginia Clemm, su esposa, era “una especie de adoración hacia su belleza” según George Rex Graham, quien fuera jefe de Poe cuando éste era editor de una revista. Leer más »

El mejor candidato

El último sábado de mayo, iba yo al cementerio de Coatepeque a enterrar al último de los hermanos de mi papá. Cualquiera que haya enterrado a un ser querido se podrá imaginar cómo es la cosa. En este caso, mi tío ya era anciano y había vivido ya una existencia productiva y decente, así que el dolor tiene su atenuante. Un par de días antes, lo había visto en el hospital ya muy grave, después de un par de meses de sufrir, sabíamos todos que el final estaba cerca.

Camino al entierro del tío, en el parque central nos encontramos con un mitin político de un tipo que ofrece “mano dura” para arreglar los problemas. El mitin lo interrumpimos con el cortejo fúnebre y el hecho quedó registrado en una nota de prensa, en la que erróneamente dice la periodista que íbamos a la iglesia. La nota finaliza con la supuesta frase que dijo un asistente al mitin, refiriéndose al muerto que iba de camino: “ahí va el mejor candidato”.

Llamar al silencio

Siempre me causó gracia esta frase que suelen usar los argentinos, porque automáticamente me imaginaba el siguiente diálogo:

—¡Silencio, vení para acá!

—Aquí estoy, para sevirle a usté y a Dios.

—Mirá Silencio, yo te llamaba para que te quedés en lugar mío porque yo estoy a punto de decir muchas muladas, es decir, más muladas de lo acostumbrado.

—Bueno, yo aquí me quedo. No tengás pena, tené cuidado, te vas por la sombra. Leer más »

Los ganadores

Perico de los Palotes es un perfecto don nadie, como lo somos todos. No es ni más talentoso, ni más bonito, ni más feo, ni más desagradable que nadie. Aparte de alguna fobia por aquí, una manía por allá y una timidez galopante a cuestas, encaja dentro de lo que podríamos llamar normal. No obstante, es víctima, como lo somos todos, del marketing de los ganadores. Sí, esos que te repiten en los medios que se puede llegar a ser el mejor, que se puede llegar a ser millonario, que inventan libros para ser rico y que te dicen que con actitud llegarás a la cumbre, obviando convenientemente lo imprescindible que es el talento. Esos odiosos Og Mandinos que se hacen ricos haciendo creer a la gente que todos pueden ser el vendedor más grande del mundo. Leer más »

No me va a pasar nada

Temprano de la mañana Aníbal se levanta para ir al chance, se arregla, desayuna. Hoy le prestó el carro su papá porque en la tarde tiene exámenes finales en la universidad. Le dice a su mamá que le está yendo bien, y su mamá lo mira orgullosa, con un brillo especial de ojos. Aníbal siempre fue un buen patojo, nunca molestó. Sale de la casa y su mamá le sigue para echarle la bendición y cerrar la puerta del garage. Se acerca a la ventanilla del carro.

—Váyase con cuidado m’hijo.
—No se preocupe mama, a mí no me va a pasar nada. Leer más »