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Vos no sabés nada

Adiós Nonino, qué largo sin vos será el camino.

A vos te parece sencillo, pero no lo es. Ahora venís a reclamar igualdad cuando vos fuiste el que se fue y ni para sus cumpleaños te asomabas. Estabas conquistando el mundo, según vos, y no te quedaba tiempo ni de llamar a tu papá. Está bien, vos estabas en tu derecho, ok, lo que querás, pero por eso mismo no pensaba que vendrías a mencionar lo de la plata. Sos un cabrón, y no te pego un tu vergazo sólo porque estamos en la funeraria. Vos en realidad nunca fuiste su hijo, sólo fue que tenés su apellido, porque de alguna manera te tenías que llamar. Leer más »

La pianista

Al apartamento de enfrente un día se mudó una muchacha de unos veintitantos, algo regordeta, de sonrisa discreta y maneras finas. La vi llegando con el camión de mudanzas y me ofrecí a ayudar con el piano recto que llevaban torpemente un par de tipos, que después me enteré eran sus hermanos. Como recién divorciado que era por aquel entonces, sin dinero ni nada bueno que hacer, ayudé toda la tarde en la mudanza y me hice amigo de la pianista. Me puse a la disposición, como el buen vecino que nunca había sido. Leer más »

Ángel de la guarda

Al principio es un poco difícil acostumbrarse a estar muerto. Hay un instante casi imperceptible en el que tu alma deja para siempre tu cuerpo, pero vos seguís consciente de lo que sucede, sólo que lo empezás a sentir de otra manera. Es como si todo se volviera gaseoso y sin peso, vos flotás y mirás a la gente y ellos no te ven y ya no te duele nada y eso te alivia. Pero conforme pasan los minutos te das cuenta de que ya no podrás volver a hablar con nadie que esté vivo y eso te hace sentir angustia. Y ahí empiezan a aparecer los otros muertos, y es como cuando vos entrás a la universidad y te bautizan, te empiezan a hacer bromas y a burlarse de vos, te hacen preguntas que cómo te llamás, de qué te moriste y en qué trabajabas. Leer más »

Inversiones seguras

A Gustavo le acaban de informar por teléfono que su cuenta con la tarjeta de crédito acaba de pasar a cobro judicial. Después de colgar, resopla derrotado. No tiene la menor idea de dónde sacará dinero para pagar porque fue despedido de su trabajo la semana pasada. El carro ya lo vendió para pagar otras deudas y su mujer y sus hijos se fueron a la casa de los padres de ella, porque él está de un humor insoportable. Pero irracionalmente confía en que algo aparecerá y que la situación mejorará y todo volverá a la normalidad, si es que es posible la normalidad. Un sueño que tuvo anoche le hace pensar que todo irá bien. Leer más »

La espera

Hay una reunión familiar a la que asiste Cecilia, una bella muchacha de casi veinte años de porte elegante y mirada cautivadora. Se ha puesto sus mejores aretes, se ha alisado el pelo y viste un espectacular vestido negro y unos zapatos de tacón que dejan ver unos pies bien cuidados. Sonríe satisfecha, a la par de sus papás. Todos la saludan y tienen palabras de elogio para su belleza y ella se siente bien, se siente admirada, se siente bonita. Pero lo que ella espera es que aparezca Rodrigo, el amigo de su primo Pablo. Para él fue que se arregló, para él es que está bonita. Leer más »

Los bachilleres

Cuando estaba en primer año de bachillerato con el Dani y la Fabi nos íbamos a vagar todas tardes en el carro de aquel. Al Dani al nomás cumplir los dieciséis le habían dado su carro propio, y el carro cuando sos chavo no te sirve si no lo usás para chingar con los cuates. Antes de que le dieran el carro yo no salía mucho con ellos porque no quería hacer hacer mal tercio. El Dani y yo habíamos andado detrás de la Fabi y a ella le había gustado él, y yo como buen cuate pues me había hecho a un lado al principio. Pero los dos fueron tan insistentes que no pude decir que no. A veces pienso que mejor hubiera sido dejarlos solos. Leer más »

La venta

Mauricio va a visitar un poco nervioso a un cliente nuevo que pidió la cotización de un lote de computadoras. El lote es muy voluminoso y por lo tanto importante para la empresa de Mauricio, que no ha tenido buenos resultados los últimos meses. Esta venta le representaría salvar el año. Siempre ha sido un hombre muy sereno y buen vendedor, pero con la presión de cerrar un negocio que le implica poder pagar sus deudas y obligaciones, Mauricio no sabe si le saldrá bien la negociación, si los nervios lo traicionarán. Acude a la cita con el nuevo cliente, un tipo gordo de traje gris y corbata azul, gerente financiero, que sonríe en su escritorio y lo invita a sentarse. Leer más »

La llamada

Amalia está sentada en el sofá de su casa, esperando que su teléfono celular suene. Ya hizo la limpieza, ya preparó el almuerzo y sus hijas están en la escuela. Pero la llamada no llega y los minutos se hacen eternamente largos y no hay nada bueno en la tele. La música tampoco la calma, entonces toda la casa está llena de silencio. Solo hay un sonido que Amalia quiere escuchar y es el ringtone del himno a la alegría con que suena su celular cuando la llaman. Lo único que ha sonado un par de veces en la mañana ha sido el tono de mensaje de texto, con mensajes de publicidad. Marque el *TAROT para mejorar su suerte, dice uno. Pero de la llamada que espera, la que puede salvar la situación, nada. Leer más »

El héroe de leyenda urbana

A la casa viene a veces don Nicolás, un maestro de obra que nos hace trabajos de fontanería y albañilería. Ronda ya los cincuenta y es ameno para platicar. Aunque hace tiempo que lo conozco no había platicado con él mucho, hasta el otro día cuando me contó algunas de sus historias.

—Mire esta cicatriz, don José —me dijo, levantándose un poco la camisa—. Fue la vez que me dejaron sin riñón, sólo Dios sabe cómo sobreviví.

—Cuénteme don Nico —le contesté, interesado y sorprendido. Leer más »

El último día

Don Alberto Galindo supo una noche antes que iba a morir. Durante ese día en la mañana hizo algunas visitas a sus amigos y por la tarde se sentó en la sala de su casa pensando en si sería cierta la visión que había tenido la noche anterior y si realmente su muerte estaba cerca. Le contó su visión a su hijo menor, Cristóbal. Extrañado por no ver venir a la muerte por ningún lado, dada su salud de roble, don Alberto salió a la puerta de su casa a observar la calle y decidió dar un paseo por su barrio. Cuando dobló la esquina, una camioneta agrícola manejada por un borracho lo atropelló. Leer más »