Persecución
Cuando paré en el semáforo, allí estaba ella con su mazda negro a la par de mi auto. Esa linda morena de pelo largo que me sonrió. Y fue como esas veces que vos sabés que puede pasar algo, de esas miradas que son de conexión instantánea. Pues a la cuata esta le pesaba la pata y empezó a correr, y yo —que soy mero lento para manejar— me fui tras ella. La cosa parecía así como cuando un niño te dice ‘no me atrapas’ y vos tenés que salir corriendo tras él para seguir el juego. La alcancé en otro semáforo y volvimos a intercambiar sonrisas, pero esta vez con un poco de malicia. ‘Aunque llegue tarde al trabajo la voy a seguir’, pensé. Y como la vez anterior, al dar verde el semáforo, salió despetacada como si ya no hubiera mañana. Yo, a volverla a seguir. Esta vez si que corrió más, yo apenas lograba estar a dos carros de ella. En el siguiente semáforo, ella pasó todavía en el preventivo y yo me quedé en el rojo (¡suerte más mierda!). Al nomás dar verde salí disparado a alcanzarla, con la angustia de pensar que tal vez ya había cruzado en alguna parte y ya no la iba a encontrar. Después de unos minutos de incertidumbre, vi el mazda negro y aceleré para seguirla. Fue ahí cuando se me atravesó la vieja esa que después se murió en el hospital. Suerte más mierda.”, finalizó su historia el reo, ante la mirada pasiva de su compañero de celda.






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Mi edipo no resuelto produjo en mi que siga a esa anciana que me miro raro en la salida de la pescadería.
Se asusto, camino rápido sin mirar hacia donde se dirigía hasta que un conductor la hizo volar por el aire. Y la vieja, voló, voló y voló!
Y yo lo venía siguiendo a Mentecato…
¡Yo era la vieja!
Por lo menos ustedes no están presos.
Ginger está peor!
Muerta y todo te viene a visitar. Esas son amigas!
Eso no es amistad. ¡Eso es venganza!
Caray!, media hora escribiendo y se me borró todo.
Che vos JJ (hice una mezcla de regionalismos para que quedemos todos contentos) ¿te acordás del post que publicaste sobre que los chicos que jugaban futbol en la plaza te recordaban a tu infancia, y que yo te conté que a mi me pasaba lo mismo?. Bueno, eso originó que escribiera un artículo para blogless que acaban de subir. Si tenés ganas de leerlo, date una vuelta (www.refugioblogless.bitacoras.com). En realidad lo que quería contarte es que fue gracias a vos que me vinieron todos esos recuerdos a la cabeza.
Ah, y no estoy muerta, solo lo aparento.
Lo ví Ginger, me encantó. Es lindo recordar una infancia feliz, no todos tenemos esa suerte.
Por cierto, es un gran halago haberte inspirado para que escribieras un texto tan bonito. Listo, ya me ganaste el corazón.
ME CAGO DE LA RISA….
Ese tipo de muladas o chistes son los que deverian de salir en la tele en los programas nacionales…
No que ese nito y neto y sus chistes estan pisados…
estuvo bn mierda q pato te quedo
AAAA Que mulada, igualito a los chistes del Nito y Neto.
ola