Esa frase se la he repetido desde siempre a mi mamá. Ella, según su estado de ánimo, puede contestar con frases como “por supuesto mijo”, “poquito nomás” (leve carcajada incluida), “tal vez”, “a lo mejor”. A algunos amigos les digo cuando estoy enfermo (como ahora que tengo laringitis) que me voy a morir y que los invito a mi entierro, porque mientras más gente llegue —les digo—, será más alegre. Algunos me dicen que van si va a haber cafecito y si me muero viernes o sábado, a lo que contesto que con mucho gusto.
De cuando en cuando me da por pensar en qué diría tal o cual persona cuando se entere de mi muerte, que espero sea dentro de varias décadas; todavía está pendiente ver a Guatemala en el Mundial, ir al Camp Nou a ver un partido del Barcelona FC (y saludar a Barbarita y Hernán, aprovechando), ir a un concierto de Paul McCartney y salir en la portada de la revista Time.
Pero dentro de varias décadas las cosas no estarán como ahora. Así que me pongo a imaginar cómo sería si me muero hoy. Y me imagino al buen Eduardo en su blog diciendo algo como “eliminaré el enlace a la página de JJKing, porque ahora que ha muerto, será difícil que vuelva a actualizarla”. Tal vez algún argentino porteño se asome en los comentarios de la nota fúnebre que hará mi hermano en este blog y diga algo como “a veces sus post eran más o menos buenos, hasta parecía blog argentino, snif, snif”. Alguno de mis parientes bien podría aparecerse por aquí y decir aquellas fórmulas que no por ser usadas siempre dejan de ser sinceras: “siempre te llevaremos en el corazón” o “él no murió, vivirá en nuestros corazones para siempre”. Alguno por ahí dirá “no somos nada”, “descanse en paz”, “mi más sentido pésame a la familia y amigos, desde Groenlandia, Juan Camaney”.
Calculo unos 40 comentarios y cinco posts de algunos amigos. Me gustaría que no se generara una histeria colectiva de proporciones mediáticas, sino más bien una resignación pacífica, con lágrimas en los ojos, sí, pero con sonrisa de Mona Lisa. Show must go on, usted por favor no se entristezca demasiado, todavía queda Orsai, Weblog de Hernán Casciari. Todavía queda la esperanza de que Gabo publique otra novela con otra sensual púber de protagonista. Todavía queda Ronaldinho. No llore, por favor no, no se desespere, piense en cosas bonitas, como los atardeceres en la playa que publica toda la mara en los fotoblogs, o las fotos tiernas de bebés que venden en las camionetas.
Por el momento, no pienso morirme. Así que tranquilos. Cuando cruzo la calle veo para todos lados, manejo el auto a una velocidad prudente, no soy adicto al trabajo (todo lo contrario), bebo y fumo en cantidades moderadas y únicamente en sociedad y no tengo nada que ver con el narcotráfico y el crimen organizado (lo juro).


Mi padre dice que el mayor problema es que la gente no avisa cuando se muere… asi que agradecere cualquier aviso.
Por cierto saludos a los argentinos, hablando de, mi padre vivio 15 años en su tierra. Algun dia quisiera conocer eso tan bello de lo que habla mi papá. Saludos pues.
Hola, me gustaria saber q tenes en contra d los argentinos. Esta es la primera ves q me meto en esta pagina y me estan gustando bastante las historias, pero de todas manera ya eh notado algunastiras contra los argentinos.
Saludos
Seba