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	<title>Anecdotario.net &#187; Dinero</title>
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	<description>Anécdotas, historias y relatos</description>
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		<title>El sicario</title>
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		<pubDate>Tue, 04 Oct 2011 12:35:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[asesinatos]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Pongamos que me llamo Alfredo, para no entrar en detalles. Me dedico a matar gente por dinero, es decir, soy lo que llaman un sicario. Como soy efectivo y discreto, cobro caro. Así me aseguro de no trabajar demasiado; a veces con tres trabajos al año la paso sin problema. Si me miran por la calle, nadie me tendría miedo. Soy bajito y flaco y tengo cara de imbécil. La cara de imbécil me la inventé yo mismo, como un disfraz para pasar inadvertido. Hay que ser un desalmado para hacer este trabajo, sí, pero hay veces que mis trabajos hacen verdadera justicia. Como la vez que maté al idiota de mi vecino.<span id="more-1187"></span></p>
<p>En general no siento ninguna simpatía por la gente. Todo mundo te predica cómo has de vivir o pensar o intenta sacarte dinero. Desde <em>pare de sufrir</em> hasta el último celular inútil con acceso a las redes sociales de vanidad. Le llaman religión o negocios, pero de lo que se trata es de sacarte el dinero a como de lugar. No tengo ni celular ni correo electrónico. Eso sí, tuve un perfil de facebook falso que usé para rastrear a un par de encargos. Puse fotos falsas e información falsa, por supuesto. Luego de terminado el trabajo, borré el perfil. En internet soy invisible, como si no existiera. No le encuentro la gracia a andar por ahí exhibiéndose y publicando todas las estupideces que se te pasan por la mente. </p>
<p>Desde pequeño fui antisocial. No tengo ninguna actividad favorita más que ver películas en la tele y dormir. A veces también leo libros. Me encanta dormir. Más de algún lector se preguntará cómo puedo dormir teniendo el trabajo que tengo, pero a los que no tenemos conciencia, los que estamos libres de remordimientos, en realidad no nos importa nada. O casi nada. </p>
<p>El que se encarga de pasarme los trabajos es un tipo que se hace llamar Néstor. La manera en que me contacta para los encargos es que llama a mi tía Marta y se hace pasar por un amigo mío de la infancia. Le pregunta por mí y le dice que me vio el otro día en tal comercial. Yo ya sé que entonces espera que yo llegue a almorzar a ese comercial. Mi tía Marta vive a unas cuantas cuadras de mi casa, y yo paso regularmente a cenar con ella. Creo que la única persona por la cual siento un cariño sincero. Cuando llama Néstor, siempre queda de visitarnos, pero por supuesto nunca lo hace. El amigo de la infancia por quien se hace pasar fue uno de mis primeros trabajos, encargado por él mismo. En donde tía Marta es donde tengo mis armas y donde guardo el dinero de los pagos, que poco a poco voy depositando en las cuentas de la tía en donde tengo firma. Ella no sabe nada, sólo me guarda mi baúl con mis cosas.</p>
<p>Aparte de tía Marta, con las únicas personas que tengo contacto es con las putas. A veces llamo para que lleguen a mi casa, otras veces voy a los prostíbulos. Siempre pido dos, para un día entero. En una ocasión hasta pedí que me alquilaran un cuarto en un prostíbulo. Me pasé dos semanas sin salir. Fue divertido. </p>
<p>Los trabajos generalmente son personas que obstaculizan negocios de otros o parejas infieles. En una ocasión me tocó un viejo al que los nietos querían muerto para cobrar herencia. En otra ocasión era una mujer de la alta sociedad que quería deshacerse de su amante lesbiana para apropiarse de sus negocios. En ambas ocasiones me pagaron bien. Los clientes ven a mi trabajo como una inversión a la que esperan sacarle rendimiento. Es cuestión de negocios y ganancias. </p>
<p>Por el último trabajo que hice no cobré. Fue para una mujer, vecina mía, a la que su marido amenazó con matar delante de sus dos hijas. La verdad, la mujer, su marido y sus hijas me resultaban totalmente indiferentes. La mujer, sin embargo, es una treintañera atractiva. Un día coincidimos en la tienda con la mujer y una de las niñas y vi que a la mujer se le había olvidado el dinero para pagar los huevos y el pan que llevaba. La niña, de unos cinco años, iba con ella y le pedía dulces. Como vi a la mujer buscando desesperadamente entre su bolsa y yo no soy paciente, le dije que le prestaba el dinero y que se fuera. También le compré un dulce a la niña. Yo esperaba deshacerme de la señora y la niña, pero cuando la niña recibió el dulce, me lanzó una sonrisa tan especial que me dejó desarmado. Yo no estaba siendo amable, sólo quería que se fueran. Pero la niña decidió lo contrario, y que en recompensa, yo, un infame asesino a sueldo, merecía una sonrisa. Desde entonces saludaba cordialmente a la señora y a las niñas, cosa que no hacía con mis demás vecinos. </p>
<p>Una noche que regresaba a casa, escuché gritos en la casa de la vecina. Marido y mujer se peleaban. Yo al marido nunca lo traté y poco me recordaba de su cara. Como una de las ventanas daba a la calle, me acerqué a observar. El imbécil amenazaba a la mujer con una pistola, mientras las dos niñas lloraban. Yo sé qué cara tiene la gente que puede matar, y el tipo tenía esa determinación, pero todavía no daba el paso final. Para distraerlo, toqué a la puerta. El tipo maldijo a gritos desde adentro. Le dije que dejara de gritar y que no se atreviera a disparar el arma. Enfurecido, salió a la puerta. Yo lo esperé y en dos segundos lo sometí y le quité el arma. Siempre he tenido una fuerza que no me explico, dada lo chaparro y flaco que soy. Le quité la tolva a la pistola. Le di el arma a la mujer, diciéndole que la escondiera y que preparara un té para el tipo. Luego me fui a casa.</p>
<p>Al día siguiente robé una moto y lo seguí hasta donde trabajaba. Esperé a que saliera de su trabajo por la tarde y lo volví a seguir. Llovía fuerte. Esperé a que el tipo saliera de la ciudad y lo alcancé en un semáforo en el que yo sabía que  no había cámara y donde no circulaban mucho tráfico. Me puse a la par de su carro, le mostré mi arma, le indiqué que bajara el vidrio y le pedí el celular y la billetera. Me los entregó mansamente. No me reconoció, o por lo menos eso pensé. Luego apunté con mi arma a su frente y disparé. Luego al pecho, en el tercer botón de la camisa, y volví a disparar. El último disparo a la sien. Quedó bien muerto. Abrí la puerta de su carro, lo apagué y puse el freno de mano. Luego me di la vuelta y me fui lo más lejos que pude a tirar la moto y deshacerme del celular y la billtera y de la ropa que llevaba puesta.</p>
<p>Me sentí realmente satisfecho, había librado a las niñas de un padre asesino. La mujer, por su parte, sufriría el impacto de la muerte, pero dadas la circunstancias, se sentiría aliviada. Esa noche volví algo tarde, y no fue sino hasta el otro día que por la mujer de la tienda me di por enterado del suceso. Ay, ya no se puede vivir en paz aquí, me dijo. Yo pensaba justamente lo contrario, pero le dije que tenía razón.</p>
<p>Fui hasta la casa de la vecina y toqué a su puerta. La niña del dulce salió a abrirme y me sonrió, pero tenía sus ojitos hinchados. Mi mamá está triste, me dijo. Decile que venga, le pedí. La mujer salió. Tenía su cara descompuesta, pero se miraba linda. Le di un sobre con dinero. Le dije que era para los gastos del entierro, que lo sentía mucho. Me dio un abrazo y un beso en la mejilla. Regresé a casa. Me sentí feliz.</p>
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		<title>Vos no sabés nada</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Sep 2009 13:25:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[muerte]]></category>

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		<description><![CDATA[Adiós Nonino, qué largo sin vos será el camino. A vos te parece sencillo, pero no lo es. Ahora venís a reclamar igualdad cuando vos fuiste el que se fue y ni para sus cumpleaños te asomabas. Estabas conquistando el mundo, según vos, y no te quedaba tiempo ni de llamar a tu papá. Está [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Adiós_Nonino" target="_blank">Adiós Nonino</a>, qué largo sin vos será el camino.</em></p>
<p>A vos te parece sencillo, pero no lo es. Ahora venís a reclamar igualdad cuando vos fuiste el que se fue y ni para sus cumpleaños te asomabas. Estabas conquistando el mundo, según vos, y no te quedaba tiempo ni de llamar a tu papá. Está bien, vos estabas en tu derecho, ok, lo que querás, pero por eso mismo no pensaba que vendrías a mencionar lo de la plata. Sos un cabrón, y no te pego un tu vergazo sólo porque estamos en la funeraria. Vos en realidad nunca fuiste su hijo, sólo fue que tenés su apellido, porque de alguna manera te tenías que llamar. <span id="more-453"></span></p>
<p>Vos no sabés lo que sentía yo cuando en sus días de hospital quería aliviar su dolor y no podía aunque hiciera todo lo que pudiera. Vos nunca le limpiaste el culo, nunca recibiste un vómito de él. No sabés ni mierda cerote, no sabés ni mierda. No te enteraste de las veces que lo llevé con el doctor y examen tras examen y el dolor le seguía. Ni una puta llamada pudiste hacer y el pobre viejo todavía me decía que no te llamara para no molestarte.</p>
<p>Vos nunca te desvelaste a la par suya cuando él no aguantaba los dolores. No sé por qué en la noche es cuando se sienten peor los enfermos. Me tocaba atenderlo y hacer que comiera un poco a la fuerza, sacándome sonrisas y chistes en medio de mi amargura. Hubo noches en que lloré a la par de su cama porque el viejo se estaba yendo y no podía evitarlo. Vos no sabés nada cerote. Nada.</p>
<p>¿Por qué venís ahora a hablar de pisto? Vos llevás su apellido pero no sos hijo suyo, no lo sos. Vos siempre te creíste más que los demás, siempre creíste que éramos gente sin ambición, sin iniciativa, te burlabas de nosotros, te burlabas de que él siguiera con sus ideales o que yo trabajara de mesero en un restaurante.</p>
<p>Yo no soy nadie para juzgarte a vos, pero me encabrona que vos me vengás a preguntar que cómo quedaron los ahorros que él te había mencionado. ¿No podías esperar hasta mañana?  ¿No que vos eras un ganador pues? Ni se ha terminado de enfriar el cuerpo de papá y vos ya vas como buitre tras el pisto. Me decís que la crisis mundial te jodió, pero eso fue por tu propio gusto, por ser un codicioso y meterte a negocios que no conocés bien. Para pendejo no se estudia y vos sos la muestra de eso.</p>
<p>Vas a tener tu pisto no te preocupés, pero me vas a seguir escuchando la trompa porque después de aquí no quiero volver a saber de vos nunca más. Para mí te moriste vos también, y no creás que no me duele. ¿A dónde se fue ese mi hermano que de niño se dejaba meter goles para que yo ganara los partidos en el patio de la casa? Yo te he estado insultando pero me duele vos, me duele. Me duele saber que no viniste para abrazarme fuerte y llorar conmigo, porque lo primero que te sale de la trompa es el dinero.</p>
<p>Si querés aquí mismo te doy el cheque con tu mitad. Yo hice mi pisto, sabelo, sin pretender ser la gran mierda como vos. Me pela que nos esté escuchando tu hijo, mejor que sepa que clase de papá tiene, así tal vez se aleja de vos por su propio bien. Hasta parece que te alegraras de que papá se haya ido, para así echarle mano a sus ahorros.</p>
<p>¿Sabés que contestaba él cuando le preguntaban por vos? Sonreía y decía que te habías ido a los &#8220;Estados&#8221; y que allá trabajabas de ingeniero, que te había ido bien, que tenías dos nenes hermosos y que siempre llamabas. Aunque casi nunca lo hiciste. El era el que llamaba y apenas si tenías tiempo para contestarle, siempre andabas dizque trabajando. Cuando llamabas él era todo alegría y si necesitabas algo de plata, allá iba, sin preguntas, sin condiciones. Vaya si él no era padre incondicional para querer a una mierda como sos vos.</p>
<p>No sé de dónde te salió lo caquero, no sé si fue tu mujer o si siempre fuiste así. Siempre te interesó más impresionar a la gente, aparentar aunque no fueras nada. Y así fue como te conseguiste esos tus amigos que te embaucaron y se fueron con todo tu pisto. Para mulas, vos. Ah, es que eran gente fina, cómo se va a imaginar uno. Si pues, a la gente se le mide por sus acciones, y no porque se vistan a la moda y usen buenos perfumes y anden en buenos carros. Pero en tu mundo lo que importa es la apariencia y por eso te va como te va.</p>
<p>La última noche fue terrible, llovía fuertísimo. Yo salí tres veces a la farmacia a comprar medicina para inyectarle y calmarle el dolor pero no se le calmaba, no se aliviaba, no estaba tranquilo. No aguantaba el oxígeno, pero no podía estar sin él. A cada rato quería que le cambiara de posición la cama. Escupió sangre como cinco veces. Yo todavía le dije al iniciar la noche, en broma, que iba a ser su enfermero oficial, que si tenía alguna queja podía hablar con gerencia. Él sonrió y fue la última vez que lo vi sonreír. Vos no sabés nada, ni mierda sabés.</p>
<p>No sé si de veras sentís algún tipo de dolor. Sólo aprendiste a quererte a vos mismo, a ser el centro de todo. Y el viejo todavía orgulloso de vos disculpándote cuando hacías una mulada. No sé cómo alguien tan grande como él pudo tener a un hijueputa como vos. A vos no te va a hacer falta el viejo porque nunca fuiste su hijo. No podés lamentar su ausencia porque nunca lo tuviste presente.</p>
<p>Yo sí voy a sentir su ausencia, y mucho. Me hará falta que me llame y me diga Josesito, traéme una mi hamburguesa. Me va a hacer falta que encienda las luces cuando llegue con el carro, que me tenga paciencia y me sonría cuando me enojo. Porque era un viejo de ahuevo, era un gran tipo mi viejo, como dice la canción. Vos no entendés nada de este dolor, vos estás hecho de plástico. Vos no sabés nada, tomá este cheque en blanco y ponele la cantidad que querás. Vos quedáte con el pisto, pero dejáme enterrar a mi viejo en paz, por favor andáte y no volvás más.</p>
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		<title>Inversiones seguras</title>
		<link>http://www.anecdotario.net/inversiones-seguras/</link>
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		<pubDate>Tue, 28 Jul 2009 06:19:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Estafas]]></category>

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		<description><![CDATA[A Gustavo le acaban de informar por teléfono que su cuenta con la tarjeta de crédito acaba de pasar a cobro judicial. Después de colgar, resopla derrotado. No tiene la menor idea de dónde sacará dinero para pagar porque fue despedido de su trabajo la semana pasada. El carro ya lo vendió para pagar otras [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A Gustavo le acaban de informar por teléfono que su cuenta con la tarjeta de crédito acaba de pasar a cobro judicial.  Después de colgar, resopla derrotado.  No tiene la menor idea de dónde sacará dinero para pagar porque fue despedido de su trabajo la semana pasada.  El carro ya lo vendió para pagar otras deudas y su mujer y sus hijos se fueron a la casa de los padres de ella, porque él está de un humor insoportable.  Pero irracionalmente confía en que algo aparecerá y que la situación mejorará y todo volverá a la normalidad, si es que es posible la normalidad.  Un sueño que tuvo anoche le hace pensar que todo irá bien.<span id="more-413"></span></p>
<p>Gustavo no recuerda bien cómo fue que se llenó de deudas, si apenas hace cinco años tenía un buen empleo, se acababa de casar y nacía su primer hijo.  Ahora, casi llegando a los treinta, lo ha perdido todo, está gordo y desempleado.  Parece que la situación no puede empeorar.  Después de ser el alma de la fiesta, el que invitaba a los tragos y de haber ascendido rápidamente en la empresa, pasa a ser evadido por los amigos y odiado por los dueños de la compañía.  Andrea, su última amante, no contesta sus llamadas desde que supo que estaba despedido.</p>
<p>Pero el sueño de anoche le hace pensar a Gustavo que algo pasará y él saldrá bien librado de ésta.  En el sueño él se veía vestido de blanco, en un jardín hermoso.  Una niña también vestida de blanco se le acercaba y le entregaba una moneda de oro, le sonreía y se iba brincando hasta desaparecer detrás de una arboleda.  </p>
<p>Entonces le surge la idea de volverse empresario.  Algo tenía que hacer, no podía quedarse todo el día en la casa viendo tele y malcomiendo, tenía que salir de ésta.  Con el dinero de su indemnización terminaría de pagar sus deudas y borrón y cuenta nueva.  Esta debía ser una oportunidad y no una derrota.  Se automotivaba de esta manera y hasta lograba sonreír.</p>
<p>Hace un par de años, en una arranque de optimismo, había fundado una sociedad anónima con su mujer, y ésta seguía funcional, con los papeles en orden y los impuestos al día, gracias a que su contador era un tipo escrupuloso y dedicado.  Así que era tiempo de empezar con la actividad: servicios financieros.  </p>
<p><em>Dios proveerá</em>, decía un cuadro que estaba en la sala de su casa, cuya fotografía era un jardín amplio y hermoso.  Así que hizo la primera llamada a un amigo del trabajo y le ofreció sus nuevos servicios: inversiones en empresas importantes, el rendimiento era de 10% mensual, insuperable en el mercado.  El alto interés se debía a que en la actual crisis nadie invierte y por lo tanto el riesgo es mayor, pero él se había encargado de estudiar cuidadosamente a cada una de las empresas en que iba a invertir, todas de prestigio y legales.  Era una inversión segura.</p>
<p>Al otro lado de la línea, el amigo entusiasmado le dice que no se quiere quedar afuera y que lo espera al otro día para empezar la inversión.  No vayás a dejar que nadie te diga qué hacer, le dice Gustavo, esta inversión es la oportunidad de tu vida y vos tenés que decidir sobre ella, no dejés pasar el tren sin subirte.  El amigo entusiasmado le promete entonces 20,000 dólares su ahorro de los últimos años.</p>
<p>Cuando cuelga el teléfono a Gustavo se le asoma una gran sonrisa triunfal.  No se imaginaba que fuera tan fácil manipular a la gente.  Su primera prueba resultó bastante bien y decide continuar.  Durante el resto del día se dedica a hacer llamadas a amigos y familia y consigue ocuparse en los cobros para el resto de la semana.  En una semana ya logró captar 75,000 dólares sin hacer ningún negocio real.  Para aumentar la avaricia de sus clientes, decide que entregará intereses semanalmente.</p>
<p>Para el primer mes ya recaudó 250,000 dólares y la noticia se riega rápidamente.  Ya tiene cuatro personas a su cargo y una lujosa oficina en el noveno nivel de un edificio cotizado.  Las inversiones siguen llegando y los pagos de intereses se realizan cada semana, religiosamente.  Ya se consiguió una amante a la que lleva a vivir a su casa, tiene un carro nuevo.  Todo tan rápido, tan fácil, cómo no se le había ocurrido antes.</p>
<p>Gustavo sabe bien que debe haber algún punto en el cual tenga que huir.  Planifica que en seis meses deberá hacer movimientos importantes de dinero y conseguir otro país para irse.  Mientras tanto las inversiones siguen fluyendo, la avaricia humana es el gran motor de su negocio.  </p>
<p><em>Inversiones Seguras, S. A.</em> se llama su empresa.  Planeaba tener cuatro millones de dólares en inversión al final de los seis meses que se había trazado como punto de huida, pero se sorprende al revisar que tiene inversiones por más de 20 millones.  Entonces decide que es tiempo de marchar, antes de que todo se desmorone. </p>
<p>Gustavo avisa a su personal que se irá de vacaciones a España durante dos semanas y deja indicaciones para que manejen el dinero de los intereses y sigan pagando.  Hace una transferencia de 15 millones de dólares a varias cuentas a nombre de varias personas en varios países a quienes previamente ha contratado.  </p>
<p>Efectivamente va a España, pero una semana después viaja a Nicaragua, donde compra una falsa identidad con la que se radica en Panamá.  Desde ahí recupera buena parte del dinero que ha repartido, algo se pierde en el camino.  Han pasado tres meses desde que desapareció del país.</p>
<p>Mientras tanto, sin señas de su jefe, la empresa comienza a ser un caos y los inversionistas están nerviosos, hasta que se descubre que Gustavo ha huido y sale a la luz la estafa.  Un par de suicidios, una manifestación, declaraciones de prensa y demandas en tribunales.  Pero no hay justicia ni resultados, Gustavo se sale con la suya.</p>
<p>Desde Panamá, Gustavo, ahora Juan de Dios, lee los periódicos y se felicita por su genio.  Nunca pensó que fuera tan fácil hacer algo así.  La clave, se decía siempre, es huir a tiempo.  En el pueblo en donde decidió radicarse es muy querido porque ha hecho donativos a la alcaldía y a las iglesias del lugar.  Cada vez que hacía un donativo importante, solía decir &#8220;Dios proveerá&#8221;, ante los aplausos de la gente.  Se consiguió mujer hermosa, hizo familia y fundó una iglesia cristiana que llegó a ser muy exitosa.</p>
<p>Hasta aquí el plan de Juan de Dios, antes Gustavo, parecía perfecto.  Ni él mismo creía a veces lo fácil que lo había tenido.  Lo difícil le había tocado a sus empleados, varios de los cuales pararon presos, con todos sus bienes confiscados.  Parecía que se saldría con la suya, si no fuera porque cometió un grave error: le dio total acceso a su dinero a su esposa.</p>
<p>Con el aburrimiento que provoca la riqueza, la esposa de Juan de Dios decidió que invertiría el dinero para lograr más dinero y así demostrarle a su marido que ella era algo más que una cara bonita.  Lo decidió hacer invirtiendo en una empresa que prometía 10% de interés mensual, y según el agente de negocios que la visitó, la clave era que la empresa invertía en compañías de prestigio.  Era una inversión segura.</p>
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		<title>Historia con final feliz</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Feb 2009 18:28:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
				<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Prostitutas]]></category>
		<category><![CDATA[muerte]]></category>

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		<description><![CDATA[Al principio la relación con la Gaby era por puntos. Yo le hacía mandados, la iba a dejar y a traer a algunas fiestas o la acompañaba a la casa de alguno de sus clientes. Luego de acumular suficientes puntos, ella me daba mi pago en especie. Una relación profesional, o más o menos. A [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Al principio la relación con la Gaby era por puntos.  Yo le hacía mandados, la iba a dejar y a traer a algunas fiestas o la acompañaba a la casa de alguno de sus clientes.  Luego de acumular suficientes puntos, ella me daba mi pago en especie.  Una relación profesional, o más o menos.  A veces yo le pedía algún adelanto porque había necesidad y ella nunca decía que no.  La llevamos así por un buen tiempo hasta que todo se empezó a complicar.  Cuando se involucra al corazón ya todo cambia, no es lo mismo.<span id="more-367"></span></p>
<p>Gaby vivía enfrente de mi apartamento y se dedicaba a la prostitución fina, con clientes caros, porque es una mujer muy hermosa.  Un par de ojitos verdes, pelo castaño largo y buen cuerpo.  Una vez que nos encontramos en el pasillo del edificio le pregunté, con un poco de pena, que cuánto cobraba.  Me dijo una cifra en dólares.  Ok, cuando sea millonario te llamo, dije.  Ella sólo sonrió y me dijo que si la podía llevar a una fiesta en mi carro, que se le había descompuesto el suyo.  Está bien le dije, pero al menos debo ganar algunos puntos para canjearlos después.  Seguro, me dijo, sonriendo de nuevo.</p>
<p>Nos hicimos amigos y supe que era de Costa Rica, que tenía unos papás que se habían divorciado, que por haber sido rebelde y haberse fugado con un su novio vagabundo la habían desconocido; que este novio se había ido con una vieja de dinero y que entonces ella, sin dinero y sin nada, le dio por aprovechar su belleza acostándose con hombres de dinero.  No le iba mal, y además trabajaba por su cuenta, aunque a veces había otras putas que molestaban y le quitaban clientela.  Regularmente los tipos la llamaban para llevársela a sitios turísticos, viajes al extranjero, etc.  Su apartamento tenía todos los lujos posibles y ahí también atendía clientes. </p>
<p>Después de algunos favores que le hice, llegó la hora de canjear mis puntos. Esa mujer cogía delicioso, la primera vez que entré a su apartamento fue esa, y de veras que me hizo un trabajo profesional.  Baile y estriptís, oral, vaginal.  Sus pechos firmes coronados con unos pezoncitos rosados y suavecitos, sus muslos atrapadores y potentes, su exquisito aroma de mujer, la piel tan suave, todo memorable.  Eso sí, al terminar me pidió cortésmente que me fuera, ella necesitaba descansar y yo también, al otro día teníamos que ir temprano al aeropuerto.  Yo me iba a quedar con las llaves de su apartamento por cualquier cosa, me dio instrucciones para encender y apagar luces y dejar entrar a la señora de la limpieza.</p>
<p>Así que de vez en cuando me salía canje y la pasaba bien.  Ella era amigable, pero mantenía su distancia, y mientras yo no me quejara de los clientes que llegaban, todo iba bien.  Una vez me recuerdo que tuve que entretener a un cliente mientras ella terminaba con otro en su apartamento.  Un tipo gordo y grandote, lleno de joyas y que fumaba un montón.  Lo entré a mi apartamento, pero me ponía nervioso ese cuate, sobre todo con esa pistolona que tenía al cinto.</p>
<p>Me dio problemas con un par de novias esta mi peculiar vecinita.  Yo las calmaba diciéndoles que ella estaba muy ocupada siempre y que yo también, que ni nos mirábamos.  Pero ni modo que yo no aprovechara la oportunidad, si estaba buenota la Gaby.  Ni de parte de ella ni mía había amor ni nada parecido, ni siquiera era tan seguido que me la cogía porque tenía que acumular suficientes puntos.  Aunque a veces había adelantos, eso sí.</p>
<p>Poco a poco nos hicimos más amigos y ella me tenía más confianza.  Me contaba de los problemas con sus clientes, de las esposas celosas que a veces la perseguían.  Había un cliente que pagaba muy pero muy bien, pero el loco quería que ella lo orinara después de la cogida.  Estaban los fetichistas de pies, los que la querían con uniforme de colegiala, los sadomasoquistas.  Había toda una fauna allí afuera de hombres que tenían dinero para pagar sus fantasías más raras.  </p>
<p>De mi trabajo como laboratorista en una farmacéutica regresaba a las cinco de la tarde, así que me quedaba bastante tiempo para atenderla cuando necesitaba, porque su trabajo era siempre de noche.  Para conseguir clientes iba a las discotecas y restaurantes más caros.  Se movía en otro mundo realmente, uno de clase media no se imagina mucho cómo es ese nivel de gente que tiene dinero para tirar.  Es otro rollo.</p>
<p>Todo estaba bajo control hasta que una noche ella vino a mi apartamento, llorando.  Me contó que se acababa de enterar que su mamá había muerto en Costa Rica por un accidente de tráfico.  Había cancelado el par de citas que tenía y me pidió que fuera con ella a San José para el funeral de su mamá, que no quería ir sola y no se le ocurría nadie más de confianza que yo.  Alvarito, me decía entre lágrimas, vos sos mi cuate, me tenés que acompañar.  Ok, le dije, pero vos pagás el pasaje que pisto yo no tengo.</p>
<p>Casi no paró de llorar en todo el camino.  Yo la consolaba entre mis brazos, la tranquilizaba.  Le di una pastilla para que no se pusiera muy intratable porque la miré bastante mal.  Justo eso era lo que yo no quería, involucrarme más con ella, yo no quería cargar con más problemas que los míos, y ya sabemos cómo es la cosa: las mujeres bellas se llevan todo y te dejan vacío si vos te dejás.</p>
<p>En Costa Rica, para todos los efectos, yo fui su novio.  Yo tenía buenos negocios en Guatemala, nos habíamos conocido en la universidad.  Una de sus tías no fue nada discreta y le dijo delante de mí, que siendo ella tan linda, cómo no se había conseguido un novio guapo y no un indio como éste.  Ella le sonrió y le dijo acercándose a su cara, pues este indio coge muy bien, algo que a vos como que te hace falta, tía.  La tía puso una cara tan chistosa que nos reímos con la Gaby un buen rato y hasta nos tuvimos que salir de la funeraria.  </p>
<p>La Gaby después de esa vez se puso muy cariñosa, y hasta se hizo una verdadera amiga.  Me llamaba seguido y me invitaba a veces a comer o al cine.  Gaby, le decía yo, a mi me encanta estar con vos y todo, pero ya no tenés que agradecerme más lo de mi papel de novio de mentiras, ya estamos a mano.  Recuerdo que ella me dijo entonces, es que yo descubrí que vos sos el único amigo que tengo, no lo hago por agradecerte, sino porque sin compañía de verdad, yo me muero.  </p>
<p>Entonces vine yo y de estúpido que soy, me terminé de enamorar de la mujer.  No me la podía sacar de la mente, al dormir y al despertar pensaba en ella y en sus grandes y sedosos pechos.  Hasta a la hora de coger, el encuentro era más emotivo y ya no me pedía que la dejara sola.  Qué error el mío, pensé más tarde, porque el cariño y el apego le duró apenas unos tres meses y después volvió a la normalidad, ya no quería que me quedara con ella por las noches, la relación era de nuevo por puntos.  Días después de que se enfriara todo, desapareció.</p>
<p>La busqué por todos lados, la llamé a los diferentes celulares que tenía, llamé a sus parientes de Costa Rica, averigüé con el dueño de su apartamento a dónde había ido pero él sólo dijo que había dejado el año pagado por adelantado y que a él no le interesaba saber nada más.  La busqué en hospitales y cárceles.  Lloré y pataleé, en su apartamento busqué pistas de a dónde habría podido ir y qué estaría haciendo.  Llamé a algunos de sus clientes.  Le escribí un montón de emails de amor que jamás contestó.  Pensando en que probablemente la habían matado la busqué en las morgues.  Todo eso me hizo muy mal.  Me llegué a sentir tan desesperado que una vez casi me maté con pastillas para dormir, si unos vecinos no se dan cuenta y no llaman ambulancia, yo no estaría aquí contando nada.  Tuve que ir a una terapia donde una sicóloga para calmarme.  Tomé antidepresivos por seis meses antes de sentirme nuevamente bien y con fuerzas para continuar la vida.  Pero entonces ella reapareció.</p>
<p>Saludó como si nada, y me dijo que se mudaría a mi apartamento porque ya iba a vencer el contrato del suyo.  ¿Por qué me hiciste esto? le grité yo al verla entrar.  Ella no contestó, sólo me abrazó y me dijo que no me podía contar en ese momento, pero que yo era al único que podía acudir, que ella procuraría colaborar en la casa, y que ya había dejado de ser puta.</p>
<p>A veces deseás tanto que suceda algo que cuando sucede no sabés si es bueno que haya sucedido.  Yo tenía a mi amor ahí, pero por alguna razón algo faltaba.  </p>
<p>Fuimos en ese tiempo como una pareja de recién casados, ella se miraba contenta, y yo poco a poco me fui acomodando.  Nunca creí que ella dejara de ser puta, de ahí que los celos no me dejaban estar tranquilo.  Ella lo comprendía y entonces decidió contarme todo, pero me pidió que prometiera no dejarla al saberlo.  Ella se había ido de viaje a México, con un ricachón, pero se había puesto de acuerdo con la mujer de él antes.  Se irían de viaje con el señor y luego la esposa llegaría a encontrarlos infraganti para luego entablar una demanda formal de divorcio.  Así sucedió, pero como el pobre hombre padecía del corazón le dio un ataque cardiaco al ver a su mujer y en pleno acto sexual, el viejo se quedó bien muerto.  Como era un hombre importante, se tuvo que armar una escena en la que todo pareciera como una muerte natural.  Sus hijos se encargaron de arreglar todo.</p>
<p>La idea original de la esposa traicionada era matar al marido, aunque la Gaby no lo sabía al principio.  Así que las cosas salieron mucho mejor de lo que la esposa pensó.  Y de la millonaria cifra que cobraron por el seguro de vida, a la Gaby le habían tocado, para comprar su silencio, un par de millones de jugosos y encantadores dólares.  Así que si ella los administraba bien, sus días de trabajar de puta habían terminado para siempre.  Y con quien quería compartir la vida era conmigo, que si yo la aceptaba a pesar de su pasado, ella se quedaría.  Ya no quería seguir en ese mundo falso en donde vivía, quería una familia, amor y comprensión.  Antes de llegar conmigo hasta se había hecho una prueba de sida, que salió negativa.</p>
<p>Sonaba increíble toda esa historia.  El hombre enamorado no debe pensar mucho, sólo debe actuar, porque después puede arrepentirse no por lo que pasó, sino por lo que no pasó, y eso es más terrible.  Así que decidí creérmela y ser feliz el tiempo que fuera, total, lo más que iba a pasar es que en algún tiempo ella se aburriera de mí y se fuera.  Pero lo bailado nadie me lo iba a quitar.</p>
<p>De esto que les estoy contando, ya hace cinco años y dos niños.  Con la Gaby pusimos una importadora de artículos de computación y nos ha ido muy bien.  Ella está aquí a la par y me dice que quedó lindo el relato, hasta parecés escritor Alvarito.  Yo le digo que todavía me parece increíble tenerla aquí a mi lado y que escuché al nene llorar, de plano quiere pacha.  Ella me abraza y me mira con esos sus grandes ojos verdes, y me da un gran beso.  Me dice, mi amor, el nene puede esperar un poco más, sólo dejáme decirte que te amo.  ¿Querés que ponga eso en el relato Gaby?  Sí, responde.  ¿Lo puedo publicar en el blog?  Dale mi amor, quedó lindo.</p>
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		<title>Los ganadores</title>
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		<pubDate>Tue, 10 Apr 2007 07:10:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
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		<description><![CDATA[Perico de los Palotes es un perfecto don nadie, como lo somos todos. No es ni más talentoso, ni más bonito, ni más feo, ni más desagradable que nadie. Aparte de alguna fobia por aquí, una manía por allá y una timidez galopante a cuestas, encaja dentro de lo que podríamos llamar normal. No obstante, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Perico de los Palotes es un perfecto don nadie, como lo somos todos.  No es ni más talentoso, ni más bonito, ni más feo, ni más desagradable que nadie.  Aparte de alguna fobia por aquí, una manía por allá y una timidez galopante a cuestas, encaja dentro de lo que podríamos llamar normal.  No obstante, es víctima, como lo somos todos, del <em>marketing</em> de los ganadores.  Sí, esos que te repiten en los medios que se puede llegar a ser el mejor, que se puede llegar a ser millonario, que inventan libros para ser rico y que te dicen que con actitud llegarás a la cumbre, obviando convenientemente lo imprescindible que es el talento.  Esos odiosos Og Mandinos que se hacen ricos haciendo creer a la gente que todos pueden ser el vendedor más grande del mundo.  <span id="more-309"></span>Y entonces, por prestarle atención a todo eso, Perico de los Palotes se siente infravalorado en el trabajo, cree -sin percatarse de su mediocridad- que merece más, cree que su vida no vale la pena y que su genio se está marchitando en un puesto de trabajo sin sentido, sin reto, sin ninguna otra motivación que ganar dinero para comer, como si eso no fuera extraordinario en un país de desnutridos como en el que vive.  Piensa que su oportunidad está por llegar, que sólo es cuestión de que un día se arme de valor para renunciar y armar su empresa de artefactos para el baño que le dará fortuna, porque como leyó en el libro de Kiyosaki, todo está en la actitud.  Entonces lee un anuncio en la prensa de una nueva financiera que ofrece altos intereses por las inversiones en efectivo.  A pesar de ser contador de experiencia y haber presenciado algunos timos de estos, se entusiasma con la idea y construye su respectivo castillo en el aire: ya no tendrá que trabajar, terminará de pagar su casa, podrá viajar a Europa (su sueño desde niño), y escribirá esa novela sobre la historia extraordinaria de sus abuelos que hace rato que quiere escribir.  Decide investigar la empresa y contacta un par de amigos que han invertido.  Se entusiasma con sus testimonios, la empresa es seria vos, a mí ya va el tercer mes que me pagan el 5% mensual sobre el total de la inversión, pero eso sí, tenés que invertir al menos cien mil para que te den esa tasa.  Perico se siente un tonto por tener una cuenta de ahorro que paga ese mismo 5%, pero anual, y decide que va a provocar su despido para que su indemnización sirva para la causa.  El que no arriesga no gana, piensa envalentonado, y empieza una serie de estrategias que desembocan en el despido, con la extrañeza de su jefe, quien siempre había considerado que Perico era un buen elemento.  Una vez recibido el dinero de la indemnización, Perico lo invierte todo en la financiera y se siente feliz.  Un representante de la financiera lo visita, llenan todos los papeles, sacan fotocopia de su cédula de vecindad, y al día siguiente, la inversión está hecha.  Su mujer, una persona normal pero extrañamente sensata, mira todo el panorama como una expectadora que sabe el final y que resignadamente lo espera con paciencia.  Sabe que vendrá el escándalo, las protestas en la calle, algunos años de depresión y un parásito que vivirá a costa de ella el resto de su vida, pero sin el cual –sensateces aparte- no podría vivir.</p>
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		<title>La cola del banco</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Jan 2006 06:15:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
				<category><![CDATA[Gente]]></category>
		<category><![CDATA[Bancos]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Suele suceder]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p>Si vas al banco el día de pago cuando saliste tarde por culpa de López el contador, y necesitás el pisto para invitar a la chava de la recepción que al final de las cansadas te aceptó un cine, seguro encontrás que la cola sale del banco y termina a mitad de la cuadra.  Resignado hacés la cola y tenés que estar ojo al macho para que nadie se cuele y cuando llegás a la puerta le caés mal al policía, que te registra hasta los zapatos y te dice que no alegués porque sinó no te deja entrar.  Y entrás y no hay sistema, esperás media hora rezando para que vuelva y parece que dios sí te hizo caso y vuelve, pero sólo faltan 25 minutos para que cierren el banco y todavía hay cola.  La cola empieza a avanzar y todo parece ir mejor, está caminando y llega hasta tres turnos antes que vos pero sólo un cajero atendiendo.  Y pasan dos de los tres y ya sentís un poco de alivio, porque ya con el pisto invitarás a la recepcionista &#8212;que te está esperando en el edificio&#8212;, que no es que esté tan rica que digamos, pero tiene ese nosequé, usa un perfume que le queda rebién, es amable y buena onda, y cuando se pone su minifalda gris se ve fenomenal.  Vas a ser chistoso, ameno y romántico, vas a sacar tu genial repertorio de frases ocurrentes y a la recepcionista no le va a quedar más remedio que darte un ardiente beso con lengüita, signo inequívoco de que este arroz ya se coció.  Pero resulta que el tipo que está delante de vos en la cola, cuando le toca su turno saca de su portafolio mil cheques con mil depósitos y el desgraciado, ajeno a tu causa desesperada, no voltea a ver para que vos podás decirle que sólo vas a cambiar un pinche cheque.  Cierran la puerta del banco y ya sólo vos y el cuate de los mil depósitos están de clientes.  Por fin llegás a la ventanilla y el cajero te asusta diciendo que no hay fondos.  No puede ser, le decís vos casi histérico y él vuelve a revisar la pantalla y sí tiene fondos y te paga.  Salís del banco hecho pistola para regresar al edificio y entonces mirás que la recepcionista ya no te esperó y justo está cruzando la esquina con López, el contador maldito que te pagó tarde para arruinarte la vida.</p>
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		<title>Un loteriazo en plena crisis</title>
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		<pubDate>Mon, 25 Jul 2005 06:15:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fantasticos]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace un mes fui a sacar dinero a un cajero automático. Inserté mi tarjeta, tecleé mi clave y elegí el monto. El cajero hizo su acostumbrado ruidito de como que está pensando. Esperaba ver los cien quetzales que le pedí, cuando veo venir cinco billetes de cien en lugar de uno. No recordaba haber tecleado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace un mes fui a sacar dinero a un cajero automático.  Inserté mi tarjeta, tecleé mi clave y elegí el monto.  El cajero hizo su acostumbrado ruidito de como que está pensando.  Esperaba ver los cien quetzales que le pedí, cuando veo venir cinco billetes de cien en lugar de uno.       <span id="more-200"></span></p>
<p>No recordaba haber tecleado mal, las teclas de 100 y 500 están suficientemente separadas como para cometer ese error.  Volteo a ver a todos lados y no me ha visto ninguno, me embolso el pisto.  Ahora pido que me dé el saldo, que aparece como me lo ha depositado la empresa, mi salario está completo, ayer sólo tenía cinco pesos en la cuenta.  Entonces pruebo sacar otros cien, a ver qué onda.  Tecleo la cantidad, el cajero hace el ruidito hueco y espero.  De nuevo salen otros quinientos pesos, me los embolso rápido, miro a todos lados, no hay nadie mirando.  Pruebo de nuevo y salen otros quinientos, y otra vez y otros quinientos.  Ya tengo dos mil varas.  ¿Me quedo o continúo?  El saldo sigue igual, nadie me esta mirando, lo más que puede pasar es que mi cuenta mañana esté a cero porque ya saqué todo mi salario.  Pruebo de nuevo y salen otros quinientos tukis, esto se está poniendo cada vez más bueno.  Se acerca un impertinente y le digo que no sirve el cajero y que parece que se ha tragado mi tarjeta.  El cuate algo asustado se va a la chingada (a saber qué cara le puse) y quedamos solos otra vez el cajero y yo.  Luego de sacar cinco mil, mejor decidí irme, no sea que se chingara la onda esa y se quedara mi tarjeta adentro.</p>
<p>Al siguiente día, solicité mi estado de cuenta en una agencia de banco.  Mi sueldo seguía intacto hasta el último centavo.  De nuevo saqué cinco mil de quinientos en quinientos, y el saldo seguía igual.  Volví al otro día y otros cinco mil.  Había encontrado la gallina de los huevos de oro.  Fui fiel al monto de cinco mil, si me pasaba, probablemente se acabaría el encanto.</p>
<p>Después de diez días de hacer lo mismo, el cajero parecía una fuente inagotable de dinero, pero me cuidé de no decirle a nadie nada, porque el hechizo se podía romper.  Entonces pensé en que para qué quiero yo todo ese pisto que no es mío.  Debería ser honrado e ir a la policía.  Pero entonces pensé que me iba a ir preso, me quitarían el dinero,  se lo robarían los chontes y yo quedo bien pisado de todos modos.  No era un buen plan.</p>
<p>Pasaron otros diez días y ya tenía cien mil quetzales.</p>
<p>Mi estado de cuenta seguía como si nada, no hubo llamada del banco, la gente al parecer retira su dinero normalmente de ese cajero.  Decidí pararla ahí, destruir la tarjeta y pedir una reposición al banco.  Cuando la semana pasada me entregaron la tarjeta nueva, fui al cajero y felizmente logré sacar sólo cien quetzales, que ahora sí se rebajaron de mi cuenta.  Aún no he decidido qué hacer con el pisto, apenas si me he gastado quinientos pesos porque he estado usando sólo tarjeta de crédito.  No sé, tal vez me suba a un edificio alto y arroje a la calle todo (de hacerlo lo anunciaría en esta página), tal vez lo done a obras de caridad, tal vez viaje a Europa, no sé.  Lo que me tiene un poco nervioso es que ayer en la tarde vi a un par de entacuchados de lentes oscuros dándole de patadas al cajero, desesperadamente.</p>
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		<title>Plan B</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Sep 2004 06:15:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
				<category><![CDATA[Gente]]></category>
		<category><![CDATA[Humor]]></category>
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		<description><![CDATA[Creo que cualquier hombre que se precie, debe tener un plan B. Porque cuando el plan A falla o no está caminando bien, debe hacerse un alto y replantear la cosa. Mi plan A consistía en hacer pisto, principalmente para comprar todos los libros y CD&#8217;s que se me antojaran y para viajar por el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Creo que cualquier hombre que se precie, debe tener un plan B.  Porque cuando el plan A falla o no está caminando bien, debe hacerse un alto y replantear la cosa.  Mi plan A consistía en hacer pisto, principalmente para comprar todos los libros y CD&#8217;s que se me antojaran y para viajar por el mundo.  Pero resulta que en el camino aprendí a tocar instrumentos andinos y me distraje totalmente de mi objetivo inicial.  Más recientemente, escribo en blogs y es la misma cosa.  Y además me he dado cuenta de que no sirvo para hacer dinero, soy un desastre total.  Por más que me he leído muchas historias tipo Newsweek: &#8220;Fulanito de Tal ingresó en 1992 a la empresa X y logró un incremento de ventas del 20% anual, mediante prácticas de Benchmarking y Calidad Total&#8221;.</p>
<p>Ya estoy harto, y es hora de ir al plan B.  Este consiste en algo fácil: conseguir una vieja solterona y con dinero.  Ya sé que a vos que leés esta página no te parecerá correcto, pero es mi decisión y qué.  Eso del matrimonio por amor es una mentira total, y si no, que lo digan los casados.  La gente se casa por evitar la soledad o con fines puramente sociales o reproductivos.  Me imagino que ha de ser bonito tener hijos, pero la desventaja para nosotros los hombres es que no nos podemos embarazar.  Porque si pudiéramos, a la hora que nos agarre la gana de tener un patojo, llamaríamos a una mujer y la invitaríamos a unas noches de placer, hasta quedar embarazados.   Y luego, desapareceríamos.  Esa es una de las injusticias de la naturaleza.</p>
<p>Pero bueno, me estoy empezando a salir del tema.  Volvamos al plan B.  Para conseguirme una vieja ideal, debo hacer una base de datos con las características mínimas: cuentas jugosas en dólares, solterona tímida, pocos familiares.  Luego viene la segunda fase, que es una exploración de campo: estudiar los principales defectos y cualidades, las actividades favoritas y el círculo social.  </p>
<p>Después deberé de hacer cálculos y gráficas de regresión lineal múltiple para correlacionar las principales variables.  Por último escoger de 3 a 5 candidatas que hayan punteado mejor según los parámetros escogidos, y empezar el ataque. Me parece válido aplicar el método científico también en estos casos.   No me puede fallar, consigo la vieja, me caso y tendré pisto.  </p>
<p>Entonces, ya con dinero, seré feliz.</p>
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		<title>Pidiendo pisto</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Jun 2004 05:28:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
				<category><![CDATA[Humor]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Suele suceder]]></category>

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		<description><![CDATA[Llamo a un mi cuate para pedirle prestado: Yo: &#8212;Qué onda vos, ¿cómo te va? Mi cuate: &#8212;Que onda mano ¿cómo te va? Yo: &#8212;Tranquilón vos ¿y vos? Mi cuate: &#8212;Tranquilón. Yo: &#8212;Y ¿que tal de chance? Mi cuate: &#8212;Pues algo jodido vos, no hay chance. Yo: &#8212;¿Y no que te había ido bien pues? [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Llamo a un mi cuate para pedirle prestado:</p>
<p>Yo: &#8212;Qué onda vos, ¿cómo te va?<br />
Mi cuate: &#8212;Que onda mano ¿cómo te va?<br />
Yo: &#8212;Tranquilón vos ¿y vos?<br />
Mi cuate: &#8212;Tranquilón.<br />
Yo: &#8212;Y ¿que tal de chance?<br />
Mi cuate: &#8212;Pues algo jodido vos, no hay chance.<br />
Yo: &#8212;¿Y no que te había ido bien pues?<br />
Mi cuate: &#8212;Pues sí, pero la mara no paga vos. Mala onda.<br />
Yo: &#8212;Pa&#8217; que jodidos. Esos pisados siempre hacen eso.<br />
Mi cuate: &#8212;¿Vos no tenés cien pesos que me prestés?</p>
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