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	<title>Anecdotario.net &#187; Doctores</title>
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	<description>Anécdotas, historias y relatos</description>
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		<title>La clínica dental</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Apr 2008 06:15:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
				<category><![CDATA[Gente]]></category>
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		<category><![CDATA[Medicina]]></category>

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		<description><![CDATA[Daniel entra temeroso a la clínica del dentista de la colonia porque tiene un incisivo superior que ya no tiene salvación y debe ser extraído. Lleva dos semanas de intenso dolor, así que para aliviarse no queda más que sacarlo, pero todo eso de los dentistas y la anestesia a Daniel no le va muy [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span id="uaxp0" class="misspell">Daniel</span> entra temeroso a la clínica del dentista de la colonia porque tiene un incisivo superior que ya no tiene salvación y debe ser extraído.  Lleva dos semanas de intenso dolor, así que para aliviarse no queda más que sacarlo, pero todo eso de los dentistas y la anestesia a <span id="uaxp1" class="misspell">Daniel</span> no le va muy bien.  De pequeño solía decir que quería morirse antes de que se le cayeran los dientes.  Lo atiende la asistente del doctor y le dice que pase de una vez, pues no hay paciente en este momento.  <span id="uaxp2" class="misspell">Daniel</span> respira profundo, él hubiese querido esperar un tiempo en la sala de espera para prepararse <span id="uaxp3" class="misspell">sicológicamente</span>.  Al abrir la puerta lo saluda sonriente el doctor, como si fuera cosa de broma lo que van a hacer.  Un destello sale disparado desde la blanca dentadura del dentista.<span id="more-342"></span><br id="p89j0" /><br id="p89j1" />—Pase <span id="uaxp4" class="misspell">Daniel</span>, mire que tuvo suerte, no tenemos paciente ahora, <span id="lw8o0" class="misspell">siéntese</span> por aquí, esto no va a durar pero ni cinco minutos.<br id="vtg70" /><br id="vtg71" />—Como no es el diente de usted lo dice tan fácil doctor, pero de veras que ya no aguanto el dolor y por eso vengo a que me saque el diente.  Por favor haga que no me duela.<br id="o37b0" /><br id="o37b1" />—No tenga pena, aquí estamos para servirle, a ver, abra la boca —dice el dentista, mientras acomoda la luz y explora el diente enfermo con un frío espejo bucal—.  <span id="uaxp6" class="misspell">Mmm</span>, la cosa no está nada bien <span id="uaxp7" class="misspell">Daniel</span>, también el diente que está a la par tiene una gran caries, aunque creo que lo podemos salvar con un relleno.  Si quiere aprovechamos y hacemos las dos cosas de una vez hoy.<br id="em1e0" /><br id="em1e1" />—No, no, no —se apresura a decir <span id="uaxp8" class="misspell">Daniel</span>—, sólo <span id="uaxp9" class="misspell">quíteme</span> el que está peor y ya entonces hablamos del otro.  Con uno basta por hoy.<br id="em1e2" /><br id="em1e3" />El doctor acepta la idea y se dispone entonces a hacer la extracción, le coloca un hisopo con anestesia en la boca y le pide que cierre.  Mientras el diente de <span id="uaxp10" class="misspell">Daniel</span> se encuentra en capilla ardiente, el doctor prepara la jeringa con la anestesia local.  Sin que <span id="uaxp11" class="misspell">Daniel</span> mire la jeringa, se acerca.<br id="q9tk0" /><br id="q9tk1" />—Abra la boca por favor, va sentir un <span id="uaxp12" class="misspell">pinchoncito</span> —dice el doctor y  rápido le inserta la aguja en la encía.<br id="n0ly0" /><br id="n0ly1" /><span id="uaxp13" class="misspell">Daniel</span> siente un escalofrío que le recorre todo el cuerpo y cierra los ojos con fuerza, una lágrima se le asoma en el ojo derecho.  No hubo tales de un <span id="uaxp14" class="misspell">pinchoncito</span>, dolió la cosa y siente el sabor de un hilo fino de sangre.  El dentista le dice que esperará un rato mientras hace efecto la anestesia y sale de la clínica para hablar con su asistente, dejando a su paciente a solas.  <span id="uaxp15" class="misspell">Daniel</span> mira a su alrededor las pinzas de extracción, las espátulas, los escalpelos y las fresas del temible y siniestro taladro dental.  Todos los instrumentos parecen emitir el destello de los dientes blancos del doctor .  Le entra una fina pero consistente certeza de que hoy algo saldrá mal, y se empieza a angustiar, a tiempo que el doctor regresa.<br id="x:750" /><br id="x:751" />—<span id="uaxp17" class="misspell">Ok</span>, ¿ya siente dormido y grande el labio? —pregunta el doctor—.<br id="x:752" /><br id="x:753" /><span id="uaxp18" class="misspell">Daniel</span> se toca el labio y siente que lo tiene grande, se pellizca y apenas siente nada.  Asiente.  El doctor se voltea y prepara algo que <span id="uaxp19" class="misspell">Daniel</span> no mira.<br id="n3lj0" /><br id="n3lj1" />—Otro <span id="uaxp20" class="misspell">pinchoncito</span> —dice el doctor, y le clava por segunda vez una aguja.<br id="n3lj2" /><br id="n3lj3" />Esta vez no siente nada <span id="uaxp21" class="misspell">Daniel</span> y el doctor no sale.  Con una espátula <span id="bad_word" class="misspell">destellante</span> el dentista separa un poco la encía del diente causando un poco de dolor que no inquieta demasiado a <span id="uaxp23" class="misspell">Daniel</span>, pero acto seguido, observa cómo una pinza de extracción se acerca a su boca y presiente lo peor.  El doctor acomoda la pinza y empieza el movimiento pendular para extraer el diente.  Lo logra aflojar, se oye un inquietante crujido y anuncia que hará el movimiento final.  Hay un sabor a sangre que preocupa a <span id="uaxp24" class="misspell">Daniel</span>, pero no hay mucho dolor.<br id="lrmf0" /><br id="lrmf1" />—¡Mierda! —dice en voz baja pero audible el dentista.  <br id="dxig0" /><br id="dxig1" />¡Lo sabía! piensa <span id="uaxp25" class="misspell">Daniel</span>, y espera ansioso la explicación del doctor.  Ahora todo se pondrá peor.<br id="u7gl2" /><br id="u7gl3" />—La pieza estaba más cariada y débil de lo que pensé, y quedó la raíz <span id="uaxp26" class="misspell">andentro</span>, así que tendremos que tener un poco de paciencia.  <br id="g4ql0" /><br id="g4ql1" /><span id="uaxp27" class="misspell">Daniel</span>, en la condición en que está, sólo asiente resignado.  El doctor prepara más anestesia y la inyecta en la sufrida encía superior de su paciente.  Entre sus instrumentos escoge una espátula y separa un poco más la encía de la raíz que quedó.  La encía, que no quiere dejar ir al diente, se opone y sangra un poco más.  Luego se asoma otra pinza de extracción, un tanto diferente.  El doctor la acomoda bien y empieza otra vez el movimiento pendular para aflojar.  Se oye otro pequeño crujido que angustia al paciente.  <br id="vbd10" /><br id="vbd11" />—No se preocupe, es sólo que ya se separó bien la raíz del hueso.  Vamos bien.<br id="o0fo0" /><br id="o0fo1" />El doctor sigue por algunos instantes más el movimiento pendular y se puede observar que suda por el esfuerzo.  <span id="uaxp28" class="misspell">Daniel</span> entonces siente como la raíz que no quería salir, al fin cede y sale, dejando un pequeño dolor puntual que pronto desaparece y un latido que hace crecer y encogerse su boca.  Siente el paladar lleno de sabor a sangre.  Luego observa la mirada sonriente y satisfecha del dentista y de nuevo el destello.  Ahí está afuera ahora, el diente que tanto lo había torturado desde hacía semanas. <br id="hbgb0" /><br id="hbgb1" />—Muy bien <span id="uaxp29" class="misspell">Daniel</span>, es usted un hombre valiente.  Ya casi estamos, ahora sólo le voy a poner algunos puntos porque la herida lo <span id="uaxp30" class="misspell">amerita</span>, abra la boca por favor.<br id="do0y0" /><br id="do0y1" />El doctor cose la herida y al fin deja de maltratar la sufrida boca de <span id="uaxp31" class="misspell">Daniel</span>, que la siente del tamaño de la de un caballo.  El doctor le da un antibiótico y un analgésico para el dolor, y le dice que lo quiere ver en ocho días, para quitarle los puntos.  Luego miramos esa su caries en el otro diente, agrega.  <span id="uaxp32" class="misspell">Daniel</span> sale entonces de la clínica y entra otro paciente.  Paga a la asistente del doctor, habla mediante señas.  Mientras espera que la asistente haga la factura y apunte sus datos en el dorso del cheque, escucha ese temible y cruel sonido del taladro dental, al que se tendrá que enfrentar en un par semanas.  Recuerda el destello de los dientes del doctor y de sus instrumentos y luego de que recibe su factura sale de prisa, sin voltear a ver, dejando con la palabra en la boca a la asistente del doctor, que le preguntaba para cuándo iba a ser su próxima cita.<br id="do0y2" /></p>
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