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	<title>Anecdotario.net &#187; Drogas</title>
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	<description>Anécdotas, historias y relatos</description>
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		<title>Un quetzal</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Oct 2009 22:19:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
				<category><![CDATA[Gente]]></category>
		<category><![CDATA[Drogas]]></category>

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		<description><![CDATA[A punto de oscurecer, sobre la calle que queda enfrente de la estación de buses, una muchacha vestida con un gabán negro, drogada y despeinada, pide un quetzal a todo el que pase cerca de ella. Algunos le dan el quetzal, otros caminan más rápido al pasar cerca de ella o simplemente se hacen a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A punto de oscurecer, sobre la calle que queda enfrente de la estación de buses, una muchacha vestida con un gabán negro, drogada y despeinada, pide un quetzal a todo el que pase cerca de ella.  Algunos le dan el quetzal, otros caminan más rápido al pasar cerca de ella o simplemente se hacen a un lado.  Ella camina con la mirada perdida, sin convicción.  Sólo quiere conseguir unos cuantos quetzales para comer y comprar más pegamento.<span id="more-514"></span></p>
<p>Un pasajero del bus que acaba de llegar le da un quetzal y se aleja rápidamente.  Uno de los taxistas de la estación se acerca y la abraza lujuriosamente.  </p>
<p>—Hola negrita, ¿cómo estás?<br />
—Bien Jorgito, pero dame un quetzal pues.</p>
<p>El taxista le da un beso en el cuello y al soltarla se sonríe.  Luego llega otro taxista y también la abraza.  Este es un poco más delicado y la abraza cariñosamente.  </p>
<p>—Negris, ¿cómo estás mi amor?<br />
—Bien Raúl, regaláme un quetzal porfa.</p>
<p>Raúl se mete las manos al bolsillo y saca un billete de a cinco y se lo entrega.  La muchacha le sonríe coqueta.</p>
<p>—¿Vas a querer cariñito mi vida?<br />
—Más tardecito negris, ahorita voy a hacer una carrera.</p>
<p>Se acercan dos taxistas más.  También abrazan lascivamente a la muchacha.  Ella decide salirse de en medio del grupo de los taxistas y se acerca a un carro mientras un par de hombres mete en el baúl su equipaje.  Les pide un quetzal.  </p>
<p>Molesto por su presencia, uno de ellos le dice que deje de molestar.</p>
<p>—Pero si yo sólo estoy pidiendo un quetzal.</p>
<p>La muchacha con una mirada triste mira a quien le dijo que dejara de molestar, él está ocupado metiendo sus maletas y pasa a la par de ella sin voltearla a ver.  El carro arranca y se van los dos hombres. </p>
<p>Llegan dos buses cargados de pasajeros y los taxistas se mueven rápidamente para ofrecer sus servicios.  Los taxistas saben por las miradas quiénes vienen de pasear y los ayudan con las maletas para ir ganando terreno y conseguir la carrera.  Dos taxistas consiguen clientes.</p>
<p>La muchacha del gabán pide un quetzal a cada pasajero que baja del bus, pero antes de que alguien le de algo, uno de los de la empresa de buses la toma del brazo y le pide que se vaya.  Finalmente todos los pasajeros del bus han salido y la mayoría ha tomado el camino a su casa.  Algunos se quedan en la estación esperando que llegue alguien por ellos.  La muchacha se acerca con los dos taxistas que no consiguieron carrera.  </p>
<p>—Dame un quetzal pues —le dice a uno de ellos.</p>
<p>El taxista la abraza y la besa en la mejilla.</p>
<p>—Tas buena vos negrita.</p>
<p>Ella trata de zafarse, tiene hambre y quiere comprar algo bueno de comer.  Él no la suelta.</p>
<p>—Pero dame el quetzal pues —insiste la muchacha—.  Me extraña, de todos modos ustedes igual me cogen.</p>
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		<title>Cosas que pasan</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Nov 2005 07:00:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
				<category><![CDATA[Breves]]></category>
		<category><![CDATA[Drogas]]></category>

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		<description><![CDATA[Una vez me puse a correr como loco en la universidad. Me tiraba al pavimento y me levantaba como si nada, no me dolía, volvía a tirarme y no me dolía. Parecía que tenía suficiente energía para correr eternamente, yo era el maldito supermán. Me reía puro idiota y seguía corriendo. Salí de la ciudad [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una vez me puse a correr como loco en la universidad.  Me tiraba al pavimento y me levantaba como si nada, no me dolía, volvía a tirarme y no me dolía.  Parecía que tenía suficiente energía para correr eternamente, yo era el maldito supermán.  Me reía puro idiota y seguía corriendo.  Salí de la ciudad universitaria y me fui para la casa por el periférico, y seguía corriendo a toda velocidad, sin cansarme.  Y me ponía enfrente de los trailers y justo cuando me iban a pegar me tiraba a un lado y los esquivaba y me reía de ellos puro loco.  Y después seguía corriendo a toda velocidad, y no podía detenerme, de pronto tenía toda esa energía acumulada de años de estar bien portado atendiendo y haciendo caso de todas las reglas de la sociedad.  Llegué a mi casa y no abrí la puerta, de un brinco me salté la pared y estaba adentro y entré y no había nadie ni nada, era sólo una casa vacía y entonces me puse a caminar por las paredes y el techo y hacía triples saltos mortales y me tiraba de cabeza y rebotaba y caía parado.  Cuando me aburrí salí otra vez a la calle y corrí y corrí y empecé a angustiarme porque no me sentía cansado y no podía parar, cuándo se va acabar esto, pensaba.  Ya cuando iba llegando a Antigua Guatemala, decidí parar y sentarme en una banqueta al lado de la carretera, a esperar que se desacelerara mi corazón, porque en una de esas podía explotar.  Tomé una camioneta para regresar a la casa, y cuando llegué todo estaba de nuevo en su lugar, para mi alivio.  Entré a mi dormitorio y dormí por los siguientes tres días.</p>
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		<title>De mis adicciones</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Apr 2004 07:07:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
				<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Coca Cola]]></category>
		<category><![CDATA[Drogas]]></category>

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		<description><![CDATA[No tengo ningún problema en aceptar mi adicción por la coca. No voy a ser uno más de los hipócritas que lo niegan. Debo decir en mi favor, que no la consumo a menudo. Así como a alguien le dan ganas de una hamburguesa o pizza, yo la busco cuando me apetece. No le veo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>No tengo ningún problema en aceptar mi adicción por la coca. No voy a ser uno más de los hipócritas que lo niegan. Debo decir en mi favor, que no la consumo a menudo. Así como a alguien le dan ganas de una hamburguesa o pizza, yo la busco cuando me apetece. No le veo nada de malo. </p>
<p>Empecé hace años por pura curiosidad. Pero se fue haciendo necesario conforme pasó el tiempo. Cuando estoy desanimado, siempre ayuda para continuar la jornada.  </p>
<p>Es definitivo, nunca la cambiaré por la pepsi. </p>
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