Cuando nació el Carlitos yo fui el hombre más feliz. Un hijo, una pequeña persona de la cual cuidar, a la cual mimar, a quien enseñarle el mundo, a quien sonreírle diciendo tonteras. Un niño del que me tenía que hacer cargo. Sin duda he cometido muchos errores, pero el Carlitos no es una mala persona, es un muchacho noble. Pero ahora que ya cumplió 15 años todo es muy diferente. Descubrió que hay un mundo afuera y que yo no siempre encajo bien ahí. Leer más
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