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Archivos de Etiqueta: Guatemala

Amor

La novia

—Si no tenés nada que hacer el sábado, deberíamos casarnos —dijo Yolanda, después de un breve silencio.

—Me parece bien —respondí sonriendo.

Yo la visitaba en el hospital. Había tenido un accidente en su carro, le habían puesto varios clavos en la pierna derecha, tenía fracturado el brazo y un gran moretón en el pómulo. Sin embargo, sonreía como siempre. En parte sonreía por el vicodin que le dieron para calmar el dolor. Me dio mucha pena verla en ese estado. Leer más »

Gente Sociedad

Hikikomori

Un día de tantos Adrián, mi único hijo, decidió encerrarse en su cuarto. Había perdido algunas materias en el colegio y le habíamos llamado la atención. Nos escuchó a su mamá y a mi sin decir palabra. Después de que terminamos de hablar se fue a su cuarto y jugó videojuegos en línea toda la noche. Al día siguiente no fue al colegio  y no volvió a salir para nada más que ir al baño. Pedía que se le llevara comida a su cuarto y apenas nos dirigía la palabra o respondía con monosílabos. Yo ya había escuchado de los hikikomoris, esos jóvenes japoneses que se encierran para no volver a salir. Cuando se cumplió un mes de su encierro, empecé a preocuparme de veras. Leer más »

Gente

Fiesta de viernes

Tres meses después de cambiarme a mi nuevo apartamento, mi vecino, que me alquilaba el mismo, se ganó la lotería. Siempre me pareció una buena persona. Se llamaba Gabriel, a secas, como me pidió que lo llamara. Acababa de cumplir cuarenta y no trabajaba, vivía de algunas rentas. Con la noticia de que había ganado la lotería vi rondar la casa a varias personas que nunca había visto. Familiares y amigos que tenía tiempo de no ver se aparecían por su casa. Sin embargo, nadie le sacó dinero porque él tenía sus propios planes. Leer más »

Gente

La boda

Los preparativos de la boda de la nena nos tuvieron muy ocupados durante un par de semanas, según recuerdo. Había una gran ilusión, con mi mujer estábamos muy contentos. La nena había conocido a un buen partido por internet y aunque no se habían visto en persona, la relación llevaba ya seis meses. El muchacho hablaba conmigo por chat y nos enviaba fotos de sus viajes y peripecias. Nacido en Londres, vivía en Madrid. Era de buena familia y tenía buena posición económica. Quién iba a decir que de la alegría total pasaríamos a la decepción en un dos por tres. Leer más »

Gente

Los campeones

La temporada más feliz de mi vida fue cuando jugaba fútbol en los campos de Montserrat. Con un grupo de cuates armamos un equipo al que llamamos FC Bárcenas. Le llamamos así porque los dueños del equipo eran de Bárcenas. El Lito y el Cacho, hermanos, no eran tan buenos para jugar, pero ponían los uniformes y las pelotas para entrenar. Todos teníamos menos de veinte años y empezábamos la universidad, pocos trabajaban. Entrenábamos casi todos los días, aunque no éramos tan buenos que digamos. Jugamos tres torneos, en el primero empezamos ganando, contra todo pronóstico. Pero después todo cambió. Leer más »

Amor

La mesera y el oficinista

Convencido de que la mesera del Café París era la mujer ideal, César decidió ir tras la conquista de Anabel, una treintañera guapa y madre soltera de dos hijos. Lo anunció en la oficina un lunes como a las dos de la tarde, cuando acababa de regresar de almorzar en el París. Anabel había llegado al Café París hacía seis meses y su belleza, su inagotable energía y su destacado culo, habían hecho que se duplicara la clientela, mayormente masculina. En contraste, el pobre César no era más que un flacucho de veintidós años sin mucha gracia, de lentes de culo de botella y mortalmente torpe con las mujeres. Todos en la oficina soltaron la carcajada cuando César dijo que ella terminaría casándose con él. Leer más »

Gente Humor

Un padre de familia

Cuando nació el Carlitos yo fui el hombre más feliz. Un hijo, una pequeña persona de la cual cuidar, a la cual mimar, a quien enseñarle el mundo, a quien sonreírle diciendo tonteras. Un niño del que me tenía que hacer cargo. Sin duda he cometido muchos errores, pero el Carlitos no es una mala persona, es un muchacho noble. Pero ahora que ya cumplió 15 años todo es muy diferente. Descubrió que hay un mundo afuera y que yo no siempre encajo bien ahí. Leer más »

Gente

A final de mes

El contable Víctor Valdez acaba de recibir su pago de fin de mes. No puede creer que hayan tantos descuentos. Mira una y otra vez el detalle y vuelve a hacer la suma con su calculadora, pero no encuentra errores. Saca de la gaveta de su escritorio el detalle de cobro de la tarjeta de crédito y hace cuentas en una hoja de excel. Ingresa datos, hace sumas totales y mira la triste realidad: otro mes que pagará el mínimo en la tarjeta de crédito. Una creciente desesperación lo envuelve y somata su escritorio con un puño. Leer más »

Amor

La fe mueve montañas

En el carrusel del parque Xetulul Amelia da vueltas junto a su padre. Es una tarde soleada y agradable, ya casi dan las cinco y la gente empieza a salir del parque para regresar a su casa o al hotel. El parque está lleno pero para Amelia sólo existe el carrusel, papá y el vals que suena de fondo. Montada en un caballito ríe con toda la despreocupación de sus cinco años y una infancia segura. Dieciséis años después, en ese mismo carrusel ya deteriorado y con poca gente, ella escucharía con gran llanto ese vals, y recordaría aquella tarde. Leer más »

Amor

Los bachilleres

Cuando estaba en primer año de bachillerato con el Dani y la Fabi nos íbamos a vagar todas tardes en el carro de aquel. Al Dani al nomás cumplir los dieciséis le habían dado su carro propio, y el carro cuando sos chavo no te sirve si no lo usás para chingar con los cuates. Antes de que le dieran el carro yo no salía mucho con ellos porque no quería hacer hacer mal tercio. El Dani y yo habíamos andado detrás de la Fabi y a ella le había gustado él, y yo como buen cuate pues me había hecho a un lado al principio. Pero los dos fueron tan insistentes que no pude decir que no. A veces pienso que mejor hubiera sido dejarlos solos. Leer más »