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	<title>Anecdotario.net &#187; Internet</title>
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	<description>Anécdotas, historias y relatos</description>
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		<title>La cita</title>
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		<pubDate>Tue, 10 Nov 2009 12:46:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Chat]]></category>
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		<description><![CDATA[Gloria está enamorada.  Gilberto es un hombre muy agradable, inteligente, diez años mayor que ella  y en buena posición económica.  Un buen partido.  No es muy alto ni muy atractivo, pero lo compensa con su buena disposición romántica.  El marido de Gloria no sabe nada.  Ella todas las tardes [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Gloria está enamorada.  Gilberto es un hombre muy agradable, inteligente, diez años mayor que ella  y en buena posición económica.  Un buen partido.  No es muy alto ni muy atractivo, pero lo compensa con su buena disposición romántica.  El marido de Gloria no sabe nada.  Ella todas las tardes se conecta por horas al chat para hablar con Gilberto.  Aún no se conocen en persona, a pesar de la insistencia de él.  Pero todo le dice a Gloria que él es el indicado para vivir ese sueño romántico que con su marido no tiene ni tendrá.<span id="more-522"></span></p>
<p>Gloria lleva 10 años de matrimonio con Juan José, con quien se casó para no estar sola.  Ella tenía 27 cuando lo conoció y pensó que ya no vendría nadie más.  Juan José era amable, caballero, con un buen empleo.  No la hacía suspirar ni soñar, pero parecía buen hombre.  Aceptó la propuesta de matrimonio sin demasiado entusiasmo.  Quizás con el tiempo aparecería el amor, pensó al principio.  Nunca se asomó el amor.  De tenerse un cariño amistoso no han pasado.</p>
<p>No tuvieron hijos porque ella es estéril.  Si tan sólo hubieran podido tener uno, pensaba muchas veces, sus noches no serían tan largas y sus desvelos tendrían motivo real.  Por esta y por otras razones, el mismo Juan José se había alejado de ella y dormían en cuartos separados.  Gloria le descubrió una amante, pero en lugar de molestarse se alegró por él, aunque lo envidió un poco.  Muchas veces sin motivo aparente, ella lloraba en la cocina o en la sala, mientras escuchaba música romántica.</p>
<p>Gloria lleva un año sin tener trabajo.  Ha enviado su hoja de vida a muchas empresas, pero no ha salido ningún empleo real.  Cuando se quedó sin empleo, se convirtió en una vagabunda de internet, saltando de enlace en enlace, aburriéndose cada vez más.  No había usado mucho el chat hasta ahora, y si no fuera por su sobrina que se fue becada a México, no habría abierto su perfil de facebook y no hubiera puesto su foto y no hubiera conocido a Gilberto.</p>
<p>Todavía recuerda cuando una tarde, como a las tres, miró una solicitud de amistad de un tal Gilberto, vio su foto, le pareció simpático y aceptó la solicitud.  Gilberto siempre dejaba enlaces con videos musicales que a ella le gustaban y empezó a comentar en su perfil.  Gilberto después le pidió su dirección de messenger y ahí empezó todo.  Gloria sonríe al recordarlo.</p>
<p>Gilberto está separado de su mujer.  Ha viajado y conocido gente, y le dice a ella que siente que ella es especial y diferente, que le gustaría conocerla.  Llevan así tres meses, pero ella no quiere arriesgarse todavía.  Además del chat, él la llama por teléfono, le pregunta cómo está, cómo le fue en la última entrevista de trabajo, cómo siguió de su catarro.  La anima, le desea suerte, la hace sentirse importante y querida.</p>
<p>Gloria en realidad no tiene demasiada necesidad de trabajar.  De su padre heredó una buena cantidad de dinero que genera todos los meses una buena cantidad en intereses.  Pero estar desocupada no le gusta.  Nunca le interesó el arte o la ciencia, nunca tuvo un grupo de amigas con quienes practicar el chisme.  Toda la gente en realidad terminaba por aburrirla.  Intentó ir con un sicólogo, pero éste quiso seducirla.</p>
<p>Gilberto, por otra parte, ha tenido las palabras precisas y la actitud necesaria.  Ella se siente enamorada, siente que por fin experimentará qué es el amor verdadero.  Aún no se ha atrevido a conocerlo, pero siente que ya es tiempo.  Todavía tiene un buen cuerpo y la elegancia que le dejaron las clases de ballet en la niñez y adolescencia.  Quizá Gilberto es el último tren en camino a la felicidad.</p>
<p>Una tarde aparece Gilberto en el chat y le dice que hoy es el día.  Deben conocerse.  Le dice que si no es así, que mejor se olviden uno del otro, que no vale la pena seguir así, sin conocerse, sin verse cara a cara.  La cita en un centro comercial, a las cinco en punto.  Es ahora o nunca, si hay algo real entre los dos, hoy se sabrá, mañana será demasiado tarde.  Debe ser hoy.</p>
<p>Ante el ultimátum de Gilberto, Gloria no tiene más remedio que asistir a la cita.  La conversación la emocionó, hasta la hizo sonreír.  Por momentos su corazón se aceleró y sintió otra vez la alegría adolescente del enamoramiento.  Se pone bonita y ensaya su mejor sonrisa al espejo.  Conocerá a su enamorado del chat, habrán chispas de amor por todos lados y se sentirá caminando en las nubes.</p>
<p>Ella llega puntual a la cita.  Gilberto no ha llegado.  No le gusta eso, ella será la que espera.  ¿Y si la deja plantada?  Será la ridícula enamorada del tipo del chat.  Qué patético.  Pero bueno, aún no ha pasado mucho tiempo, no hay que pensar en fatalidades que no han pasado.  Mejor respirar profundo y esperar un tiempo prudencial, no hay que ser tan exigentes.</p>
<p>Quince minutos después de la hora pactada aparece por fin Gilberto.  Viste un elegante traje y unas relucientes mocasinas.  No se mira mal.  Al saludarlo ella no atina a decir palabra y Gilberto sonríe.  Un torpe beso en la mejilla empieza la cita de la tarde.  El se disculpa, tuvo que hacer un trámite de trabajo a última hora y por eso no estuvo puntual.  Ella se lo perdona y ya con más confianza le toma el brazo y caminan juntos a la cafetería del comercial.</p>
<p>Durante la plática, al calor de un café expreso, Gloria nota que Gilberto tiene un tic en la ceja izquierda.  Esta se levanta cada dos o tres minutos, a veces con un espasmo repetitivo que dura unos cuantos segundos.  Gilberto es muy amable con ella, pero trata mal al mesero, con cierto desprecio propio de la clase social alta, prepotente e inculta.  Ella empieza a sentirse incómoda.</p>
<p>El le dice que recién viene de tratar con un cliente que invertirá 200.000 dólares en un proyecto inmobiliario nuevo, del que está a cargo.  En su empresa aceptan inversiones de 100.000 dólares para arriba, pero si ella está interesada, por la amistad y confianza que le tiene, podría ver si se puede entrar con menos.  Es una buena oportunidad, el proyecto es magnífico, y seguro generará buenas ganancias a los inversores.  Es de aprovechar.</p>
<p>A Gloria le parece vulgar la manera en que Gilberto habla de negocios y de dinero.  Recuerda ahora que le mencionó la herencia de sus padres y que él nunca había hablado de dinero en sus conversaciones de chat y celular.  El tic en la ceja izquierda la empieza a desesperar.  Toda la ilusión de conocer a alguien genial se desvanece y ella comienza a buscar alguna excusa para irse temprano.  Gilberto después de un tiempo de plática se levanta para ir al baño y Gloria aprovecha para pagar la cuenta e irse.</p>
<p>En el camino de regreso a casa Gloria se pregunta cómo puede haber caído de tonta, cómo pudo haber contado toda su vida a un extraño y creerse enamorada.  Recuerda las frases cariñosas, las palabras de aliento, los chistes y ocurrencias.  Todo parecía tan real.  ¿Y si el tipo realmente tenía esas inversiones? Pero ese tic, ese molesto tic de la ceja izquierda, y esa rudeza con el mesero.  Ese tic que no se le olvida.  Es como si el tipo del chat fuera diferente al de la cita.  A mitad del camino a casa Gloria comienza a llorar mientras en la calle llueve en pleno noviembre.  Al llegar a casa, busca la botella de vino y bebe un vaso tras otro hasta acabársela.</p>
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		<title>El amor en las redes sociales</title>
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		<pubDate>Wed, 15 Oct 2008 02:36:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
				<category><![CDATA[Amor]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Con estas cosas de las redes sociales a veces los conflictos de pareja se pueden volver morbosamente públicos.  Está por ejemplo el clásico caso de los novios que en el <strong><a href="http://www.hi5.com">hi5</a></strong> cambian de estado y pasan de &#8220;en una relación&#8221; a &#8220;Soltero (a)&#8221; justo después de una gran pelea de fin de semana.  Automáticamente todos los comentarios de amor del novio y la novia desaparecen del perfil de ambos.  Todos los <em>teamos</em> y los <em>tequieros</em> se esfuman, como si nunca hubieran existido.  Empieza una guerra de comentarios picantes en otros perfiles y de fotos con otras supuestas parejas, porque ninguno quiere quedar como perdedor.  La intención es que la otra parte lea y se muera de celos, se arrepienta, vuelva pidiendo perdón de rodillas y confiese que su amor será eterno.  Esto es, digamos, un ejemplo clásico que más de alguno ha visto por ahí.  Pero lo que vi el otro día en un par de estos perfiles, no fue algo usual.<span id="more-362"></span></p>
<p>Pongámonos en contexto.  Hay un tipo, al que llamaremos Alex, que tiene una novia, a la que llamaremos Ale.  Hasta aquí, todo normal, todo bien.  Salvo porque él tiene 45 años y ella 15.  Son 30 años de diferencia, que no son pocos.  Está bien, el amor no tiene edad, estamos en eso de acuerdo, pero hay algo más.  Ambos están casados con otra persona.  Ambos tienen un hijo, y el hijo de él, además, fue el enlace entre ellos.  Esto es de lo que me enteré viendo los perfiles de ellos y de sus amigos.  No siempre se ven comentarios de amor entre personas de tal diferencia de edad en los perfiles del hi5, así que fue notorio al encontrarme con el perfil de Ale, quien de la nada me solicitó como amigo, quizá sea que ella lee este blog o algo así.  Qué se yo.  El asunto es que descubrí la historia entre ellos, y por los comentarios -que no borraron- la relación empezó en enero de este 2008 y finalizó recién en septiembre. El primer comentario de Ale para Alex, fue el siguiente:</p>
<blockquote><p>10/01/2008 03:22 PM<br />
<strong>Ale</strong> dice:</p>
<p>ola mi amor! ke tarde la de ayer! tqm!!!!!!1</p></blockquote>
<p>Nótese el entusiasmo expresado en los signos de admiración.  Vinieron algunos comentarios un tanto extraños luego de este, como por ejemplo:</p>
<blockquote><p>17/01/2008 04:21 PM<br />
<strong>Bronco</strong> dice:</p>
<p>Hola tío, por ahí andan unos rumores meros raros, llamame pues.  Saludos!</p></blockquote>
<blockquote><p>21/01/2008 07:59 AM<br />
<strong>Chente</strong> dice:</p>
<p>Mano, vos sí que no le atinás!  Dejá de ponerle a las güiras, asaltacunas&#8230;!  jejeje  A ver cuándo unas chelitas pues.</p></blockquote>
<p>Alex, por su parte, respondió con un comentario a Ale:</p>
<blockquote><p>11/01/2008 02:27 AM<br />
<strong>Alex</strong> dice:</p>
<p>Hola belleza, gracias por quererme, te dejo un beso enorme.  La luna hoy brillaba por vos.</p></blockquote>
<p>Luego de esos mensajes vienen una serie de comentarios con dibujitos de te quieros y te amos varios, de poemas ridículos dedicados y de comentarios en las fotos.  De lo del hijo me enteré porque se asomó a los comentarios un día, en febrero:</p>
<blockquote><p>03/02/2008 02:45 PM<br />
<strong>Junior</strong> dice:</p>
<p>Tené verguenza viejo, a la Ale te la presenté como cuata, mala onda vos.</p></blockquote>
<p>A Ale, por otra parte, sus amigas trataban de hacerla regresar a la cordura, las más insistentes eran la Moniq y la Beba:</p>
<blockquote><p>04/02/2008 09:37 AM<br />
<strong>Moniq</strong> dice:</p>
<p>Loka!!! Tanto tiempo sin verte! cuidate mucho no te metás a babosadas mija!  Pensá en tu wiro, hablame a mi cel plis</p></blockquote>
<blockquote><p>04/02/2008 09:37 AM<br />
<strong>La Beba</strong> dice:</p>
<p>Nena, vos sabes que te quiero miles, pero no andés loqueando sí? te quise llamar a tu cel pero no contestaste.</p></blockquote>
<p>Y así continuaron los mensajes, si no fuera por la gran diferencia de edades y la situación civil de ambos, todo sería como en los demás perfiles. Ale tenía un bebé de 10 meses que aparecía en las fotos y que tenía un álbum especial, junto a ella aparecía en todas las fotos.  Era lindo el nene, aunque las fotos con él no eran tan nítidas que digamos.  En otro álbum, titulado &#8220;mi amor&#8221; estaban Alex y Ale, que más parecían padre e hija en esas fotos.  Una foto en el lago de Atitlán, otra en el zoológico, una más frente al Palacio Nacional, alguna otra en Antigua Guatemala.  En todas sonriendo, en todas felices.</p>
<p>Desde enero hasta ahora, me mantuve más o menos atento a esta singular pareja.  Era como si no tuvieran en cuenta que cualquiera puede entrar a ver todo lo que se escribían y publicaban.  Me enteré de que el hombre era casado porque lo ví en el banco una vez, y le pregunté a la cajera que lo atendió si el tipo venía mucho al banco, sí dijo ella, aunque la mayoría de veces viene con su esposa, una vieja amargada.  Uno se entera de mucho sólo con hacer una pregunta inocente.</p>
<p>De Ale no me imaginaba que fuera casada, hasta que una vez en el album de recortes dijo: &#8220;mi marido me aburre, por eso kiero a mi amor&#8221;, y Alex hizo un comentario con un emoticon de sonrisa.  Sí, está bien, no se sabe si realmente lo dijo en serio la chava, pero todo lo que había leído en los comentarios parecía tan irreal que una cosa más ya no me extrañaba.</p>
<p>Por ahí por mayo y junio, preocupado por mis cosas, no volví a buscar a los tórtolos.  Me costó encontrarlos de nuevo en julio.  Habían peleado un par de veces, pero habían regresado.  Los comentarios de los amigos tratando de hacerlos entrar en razón ya habían cesado, parecía que sólo él y ella estaban, nadie más comentaba en el perfil de cada uno.  Hasta algunos comentarios de corte erótico habían por ahí, canciones dedicadas, y más fotos.  Creo que por ese tiempo, aunque no lo dijeron abiertamente, vivían juntos.</p>
<p>Yo estaba esperando que algún día tronaran la cosas, esa relación no podía durar tanto.  Les fui siguiendo la pista de todos modos, y en agosto no hubo comentarios ni nuevas fotos, por lo que mi suposición de que vivían juntos era bastante posible.  Sin embargo todo lo que empieza tiene un fin, como todo en la vida.  Y la relación de estos tórtolos tan dispares en edad tenía que terminar, o al menos eso pensaba yo.</p>
<p>Luego de agosto en silencio en ambos perfiles, el 7 de septiembre, un comentario en el álbum de recortes de Ale: &#8220;con el corazón roto&#8221;.  Luego el 8, ella hace un comentario en el perfil de Alex:</p>
<blockquote><p>08/09/2008 10:43 PM<br />
<strong>Ale</strong> dice:</p>
<p>porqué no das la cara!</p></blockquote>
<p>Un par de días más tarde, la despechada Ale comentaba en el perfil de un su amigo, Javier:</p>
<blockquote><p>10/09/2008 11:55 PM<br />
<strong>Ale</strong> dice:</p>
<p>ola Javito! komo estás? llamame sí? necesito de calor de hombre!!  tqm</p></blockquote>
<p>Javito no respondió -al menos públicamente por el hi5- pero el 17 ya Ale aparecía con un nuevo estado en álbum de recortes: &#8220;de nuevo el amor!&#8221;.  Quién sabe si era el Javito u otro, o un mensaje para encender a su perdido Alex, que respondió a ese comentario diciendo: &#8220;buena suerte pues belleza, te quise mucho, sabelo&#8221;.  Y hasta ahí la historia de amor entre los dos tórtolos cibernéticos.  Justo acabo de chequear de nuevo sus perfiles y no encontré nada nuevo.  Quién sabe si volverán o si ya están juntos de nuevo y por eso nada de comentarios.  Quién sabe si el marido de la Ale apareció de repente y la reclamó.  O si la esposa de Alex se lo llevó de nuevo a casa.  En fin, de todo esto no me hubiera enterado si no fuera por estos juguetes tecnológicos y la manera en que los utiliza la gente, como si nadie los estuviera viendo.  Sí, lo admito, el morbo por saber más de esta peculiar pareja me mantuvo atento, y sé que no debo perder el tiempo husmeando en vidas ajenas, pero qué quieren que haga.</p>
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		<title>Por el amor de una mujer</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Oct 2008 18:45:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Anoche un tipo agobiado por las deudas y los celos fue al edificio en donde trabajaba su esposa, disparó a un guardia y tomó como rehenes a más de 40 personas de un call center que operaba en el quinto nivel. Pedía hablar con el hombre que andaba con su mujer y una computadora portátil [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Anoche un tipo agobiado por las deudas y los celos fue al edificio en donde trabajaba su esposa, disparó a un guardia y tomó como rehenes a más de 40 personas de un call center que operaba en el quinto nivel. Pedía hablar con el hombre que andaba con su mujer y una computadora portátil con conexión a Internet. Cuatro horas y media más tarde, liberó a todos los rehenes y se entregó, después de que su esposa lo hizo entrar en razón. Imaginemos cómo fue la historia detrás de la noticia.<span id="more-361"></span></p>
<p>Imagine el lector a un hombre que lo ha perdido todo, su dinero y su mujer. Hace algunas semanas le llegaron notificaciones de varios juzgados por deudas que no ha pagado. Su mujer, de la que está separado, según los rumores, anda de amante con otro. Así que, desesperado, decide que matará a su mujer y a su amante. Pero falta un detalle: no conoce al tipo.</p>
<p>Durante días estuvo contemplando la posibilidad de eliminarlos, así no iría a la cárcel por las deudas, sino por haber salvado su honor. Había que hacerlo de manera distinta, iría al lugar de trabajo de Beatriz y exigiría que si el otro era tan hombre, que se presentara y le hiciera frente. Armaría un escándalo y llevaría explosivos para que la policía lo tomara en serio y no se metiera.</p>
<p>Como había prestado servicio militar conocía el explosivo C-4, que es tan estable que incluso se le puede disparar sin que explote, ya que sólo lo hace con un detonador especial. Mientras planificaba su venganza el agobio desaparecía, ya no temía tener que enfrentar juicios por deudas y se imaginaba el sufrimiento de su mujer y su amante, suplicando piedad. Se sentía poderoso, y embriagado por ese poder pensaba que era una especie de justiciero que toma venganza con su acción por todos los hombres ofendidos por la traición de una mujer. Sin duda los traicionados entenderían bien y hasta aplaudirían su acción cuando vieran la noticia en los periódicos.</p>
<p>La semana anterior a su ataque fue al edificio en donde trabajaba su mujer, quiso darle una última oportunidad. La abordó antes de ingresar a su trabajo y pidió que le dijera quién era su amante, pero ésta no hizo caso y siguió caminando hasta desaparecer por la puerta de ingreso. El regresó a su casa y continuó con su plan.</p>
<p>Luis Fernando recordaba que cuando la conoció todo fue muy bien, se habían llevado de maravilla desde el principio. El día más feliz de su vida había sido cuando se casaron, una fiesta memorable, en donde todo se hizo como ella quería. Si se había metido a deudas, era tan sólo por complacerla, por darle siempre lo mejor, porque por nadie había sentido él nada parecido. Era un sueño convertido en realidad haberla hecho su mujer.</p>
<p>Pero Beatriz había cambiado mucho en los últimos tiempos. De la alegre muchacha que había conocido no quedaba mucho, y cuando ella le pidió la separación, empezó su locura. Había hecho todo para complacerla, la había intentado querer como le salía, pero eso no era suficiente, ella lo abandonaba. Quizás sus atenciones habían sido demasiadas, tal vez si hubieran tenido hijos, tal vez aquellas parrandas con los cuates, tal vez fue aquella vez que le pegó sin querer&#8230;</p>
<p>A veces Luis Fernando pensaba que si ella tan sólo le dijera que lo había querido de veras y que guardaba un buen recuerdo, sería suficiente para aliviar su dolor y seguir adelante. Pero no podía soportar la derrota, no podía aceptar la idea de que ella ya estuviera con otro mientras él seguía queriéndola como un loco. Y entonces continuaba con su plan, ella sería de él o de nadie más, su honor, su orgullo, no serían pisoteados.</p>
<p>Miró el calendario y escogió la fecha: lunes seis de octubre. Seis había sido siempre su número de la suerte, en día seis se había casado, en día siete caía su cumpleaños. Siendo lunes, la noticia se comentaría durante toda la semana, y más gente alrededor de todo el mundo se enteraría del agravio del que había sido objeto.</p>
<p>El lunes seis entonces desayunó abundante. Durmió poco la noche anterior, pero durmió bien. Se rasuró con cuidado, se puso su camisa favorita. Por la mañana visitó a su mamá y por la tarde fue al cementerio a visitar a su papá. Había que despedirse, porque no sabía lo que iba a pasar. Cuando se miró por última vez al espejo, antes de salir para el lugar de trabajo de su mujer, se miró serio y se dijo para sí mismo que tenía que hacerlo. Había que hacerlo. Era necesario.</p>
<p>Salió de su casa alrededor de las 5.30 de la tarde y llegó al edificio una hora después. Manos a la obra, se dijo. Ingresó al edificio y cuando el policía de turno quiso verificar si no llevaba armas y le pidió su identificación, Luis Fernando lo golpeó, lo desarmó y le disparó en una pierna. Amenazó con matarlo y le pidió que lo llevara al quinto nivel en donde estaba el call center. Cuando llegó al lugar entró gritando que quería ver a Beatriz y a su amante, que llevaba explosivos y que no se moviera nadie si no querían morir.  Todo mundo entró en pánico, las llamadas de clientes que en ese momento se atendían quedaron interrumpidas por un silencio colectivo desolador. Alguno por ahí le decía que agarrara la onda, pero Luis Fernando gritaba con más furia que quería ver a su mujer y al amante de ésta. Beatriz sintió una mezcla de miedo y lástima al verlo en ese estado, al ver a qué extremo había llegado su desesperación. Pensó que sería su fin, el de ambos.</p>
<p>Al principio cualquier cosa que ella dijera era respondida a gritos. Cuando unos bomberos quisieron entrar a hablar con él, disparó al aire para ahuyentarlos. Quería sí o sí ver de frente al amante de su mujer. Ella le respondía que no lo iba a hacer llegar, que la matara a ella si quería, pero que nadie más debía pagar. Él reclamaba su infidelidad y le decía que tendría la culpa si todo el mundo moría en el edificio, que lo que quería era que apareciera el tipo.</p>
<p>Lo que no había calculado bien Luis Fernando es que en esto de los secuestro masivos hay que ocuparse de los secuestrados. Que si van al baño, que si están enviando mensajes de texto por celular, que si quieren llamar por teléfono a escondidas, que si quieren conectarse a internet. Empiezan las mujeres a tener desmayos y esas cosas. Así que un par de horas después de su ingreso tuvo que entrar un socorrista para asistir a alguna por ahí que sufría un ataque de pánico.</p>
<p>Después de las primeras dos horas de secuestro masivo, la tensión bajó y entonces Luis Fernando habló más serenamente con Beatriz. Ella insistía en que debía dejar salir a toda la gente, el problema es entre vos y yo Luisfer. Él no quería ceder, si cedía era como si ella estuviera ganando la partida. Algunos hombres empezaron a hacerse señas y a enviarse mensajes de texto por el celular para ponerse de acuerdo y someter al agresor al menor descuido. Pero Luis Fernando había mostrado que era capaz de disparar y estaba loco, así que había que esperar.</p>
<p>Cuando se llegaron las tres horas de tensión, Luis Fernando ya no miraba todo tan claro. Beatriz le había insistido en la liberación de todo el mundo, que sólo se quedaban ella y su hermano, que también trabajaba en el lugar. Que no iba a hacer llegar a nadie más. Luis Fernando empezaba a sentirse cansado, y quería salir de ahí, pero ya estaba en graves problemas.</p>
<p>Beatriz empezó entonces a recordarle sobre los buenos tiempos. ¿Te acordás Luisfer de aquella cena en el restaurante de carne asada? Estábamos los dos muy contentos y después me contaste que recordabas mi sonrisa cada vez que sonaba una canción que sonó esa noche. Era la primera vez que salíamos juntos y a pesar de que era invierno (y vaya invierno el de aquel año), esa noche no llovió. El otro día escuché esa canción y me dio nostalgia. La pasamos muy bien Luisfer, pero las cosas no funcionaron. Yo te quise mucho, fui feliz con vos. Pero ya no se puede, entendélo.</p>
<p>Luis Fernando se ablandó. Pidió que salieran los rehenes, todos quedaban libres, dijo. Se quedó a solas con Beatriz. Recordaron algunas anécdotas, como aquella vez que querían ir a pasear y terminaron sólo comiéndose un choripán en una gasolinera, porque el lugar a donde iban estaba cerrado y no había ninguna película buena en el cine. Cómo estaba de rico ese choripán. En algún momento hasta se rieron de la situación. Mirá la mulada que hice vos Bea, ahora sí ya me pisé. Nunca quise a nadie como a vos, pero todo lo hice mal, todo lo eché a perder. Y ahora aquí, haciendo el ridículo a nivel nacional.</p>
<p>Se abrazaron y finalmente salió Beatriz del lugar. Momentos después saldría Luis Fernando con las manos arriba y los policías descubrirían que no llevaba ningún explosivo. La computadora portátil que había pedido era para enviar un correo electrónico a algún periódico, para que todos supieran su versión de la historia. La computadora llegó, pero el correo nunca fue enviado.</p>
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		<title>Todo tiene solución</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Jul 2008 06:15:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Paula se levanta plácida, llena de energía.  Hoy tiene el día libre porque en el trabajo ayer entregó ese proyecto importante y en la universidad está de vacaciones.  Coincide en día libre con su novio, Esteban, con quien saldrá de paseo por la tarde.  Este seguro será un día fantástico, el sol [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Paula se levanta plácida, llena de energía.  Hoy tiene el día libre porque en el trabajo ayer entregó ese proyecto importante y en la universidad está de vacaciones.  Coincide en día libre con su novio, Esteban, con quien saldrá de paseo por la tarde.  Este seguro será un día fantástico, el sol salió ahora bien decidido a quedarse todo el día, mucha lluvia como que también aburre, piensa Paula.  Su mamá ha sido muy amable en el desayuno, y su papá, en un raro gesto romántico, fue al jardín y cortó dos rosas, una roja y una blanca.  La roja para mamá y la blanca para vos, le dijo cuando entró del jardín.  Todo parecía perfecto, porque Paula aún no había recibido un par de mensajes en su celular que le amargarían el día.  <span id="more-352"></span></p>
<p>Después del desayuno Paula va a supermercado a comprar cosas para la casa y para ella.  Va feliz, va contenta, todo mundo parece amable, este es un día bonito, le cuesta pensar que hayan gentes amargadas.  Camina por los pasillos del super y escoge los productos: leche, corn flakes, yogurt, azúcar.  Luego pasa a la sección de lencería y compra ropa interior, quién sabe, tal vez y haya suerte con Esteban hoy por la noche.  Mientras sonríe pensando en su novio, le llega el primer mensaje de celular:</p>
<p><strong>Mayra</strong><br />
<em>22-Jul-08 9:49 a.m.<br />
Tenés que venir.  El cliente no autoriza el proyecto y está molesto.</em></p>
<p>El proyecto es uno de los más importantes de la empresa, y el cliente estuvo en cada paso del desarrollo y estuvo de acuerdo con todo.  Fueron varios fines de semana y noches de desvelo y aparentemente, todo quedó perfecto.  ¿Qué habría fallado?  La empresa dependía en buena parte de ese proyecto para este año, y si se pierde el cliente, las cosas se pondrán muy malas.  Muy malas.</p>
<p>Paula llama entonces a Esteban y anula los planes para la tarde.  Nota a Esteban algo molesto, pero no tanto por los planes anulados sino por algo más.  Y recuerda que en días anteriores tuvieron una pelea algo rara.  Se siente mal porque esperaba de su novio algunas palabras de aliento, porque él sabía lo importante que era para ella ese proyecto.  Él, que siempre había estado con ella, ahora pareció tan distante, tan incomprensivo.  Ni siquiera respondió el tequieromucho que ella le dijo cuando se despidió.</p>
<p>Bueno, pensó Paula, hay que hacerle, porque no queda de otra.</p>
<p>Cuando sale del super, algunas nubes están amenazando con llevarse el bonito día que hasta ahora estaba haciendo.  Para qué quiero ahora un día bonito, pensó amargada Paula, y salió del comercial rumbo a su casa sin la sonrisa y el buen ánimo que traía.  Una mujer policía la mira y hace un inexplicable gesto de desprecio mientras ella pasa y cruza la calzada para llegar a su colonia.  Al llegar a casa, su mamá le reclama varias cosas que no había traído: carne (cómo se la había encargado), sal y condimentos.  Si no me ayudás m&#8217;hija, quién lo va a hacer, no te puedo encargar ni una cosa pequeña que no me la hacés.  Y tu padre, que salió bravo a saber por qué.  Una se cansa, así no se puede.</p>
<p>Paula se arregla para ir a la oficina de mala gana, siente un poco de náusea al pensar en qué podría estar mal del proyecto, si todo estaba bien, qué se yo, tal vez una falta de ortografía, yo le dije al Gustavo que ese su color verde no iba bien ahí y de plano que eso no le gustó al cliente.  Y yo, que soy la principal responsable, de seguro, despedida.  Yo, que trabajé más que ninguno y que dí más del 100%, voy a quedar sin empleo.  Adiós carro, adiós luna de miel en Cancún, adiós casamiento.  Una lágrima de cólera se le sale mientras cambia de rojo a verde un semáforo de la Avenida Reforma.</p>
<p>Al llegar a la oficina, la cosa parece cementerio.  Nadie habla, y todos están pasando el tiempo leyendo, viendo videos en internet, bajando música.  Mayra, su jefa, le explica que el cliente llamó muy molesto en la mañana y que quería explicaciones por la tarde.  Hasta hizo una amenaza velada de quitarle la cuenta a la agencia.  No se mira bien la cosa vos, así que repasá la presentación y todo el material, porque habrá que defenderse y aguantar la tormenta que se viene.</p>
<p>Paula está en la computadora cuando su celular vibra, y es un mensaje de Esteban:</p>
<p><strong>Esteban</strong><br />
<em>22-Jul-08 11:55 a.m.<br />
Tenemos que hablar.  Paso por vos a las 7 a tu casa.</em></p>
<p>Un suspiro profundo sigue a la lectura.  Y bueno, la idiota de la Yasmín seguro ya lo estaba haciendo tambalear.  Con esas sus falditas y su cara de mosquita muerta todo el día en la oficina cerca de Esteban, algo tenía que pasar  Y el otro caliente que no tiene principios.  Seguro que por ahí va la cosa y por eso lo sentí distante e indiferente cuando le hablé por teléfono.  <em>Tenemos qué hablar</em>, ¿no podías dejarlo para más tarde idiota?  Paula vuelve a la computadora y sigue revisando la documentación del proyecto y ahora le parece que tiene muchos puntos flacos que al cliente le habrán disgustado.  Almuerza en McDonald&#8217;s, sin ganas.  La comida no le cae bien y regresa con agruras a la oficina.  El cliente llegará a las 2:30.</p>
<p>Puntual, como siempre, don César llega, educado y cortés como es su costumbre, pero con gesto severo y molesto.  Entra a la oficina de Mayra y casi tira el cd del proyecto en el escritorio y se escucha claramente afuera cómo levanta la voz y dice: ¡Que alguien me diga qué es esto!</p>
<p>Mayra toma el cd y lo introduce a su computadora.  Y cuando mira lo que hay, se le sale un suspiro entre aliviado y avergonzado.</p>
<p>—Don César, este no es el cd del proyecto —explica Mayra—.  Es un piloto de una campaña que propusimos el año pasado a otro cliente.  Debe haber sido una equivocación y le mandamos un cd equivocado.  Entiendo su enojo y le pido disculpas.</p>
<p>—Ya decía yo que esto no podía ser —responde don César—.  También es cierto que no vi la presentación entera, si no, me hubiera dado cuenta.  No he tenido buenos días últimamente.</p>
<p>Luego entra Paula con el ambiente ya aliviado y explica ciertos detalles de la campaña.  Don César queda encantado y se va de la agencia sin imaginarse las penas que provocó por no ver bien el material que le habían enviado.  El personal ahora está alegre y Mayra dice que se pueden todos ir a casa, pero que mañana los quiere bien temprano, porque la campaña comienza en quince días y tiene que estar todo a punto.</p>
<p>Una vez resuelto el primer conflicto de nuestra historia, ahora viene la resolución del segundo.  El lector avezado ya habrá adivinado que el segundo conflicto también se resuelve favorable para Paula, así que miremos ahora cómo Paula sabe a qué se refería Esteban con su tenemos que hablar.</p>
<p>Paula se queda un rato más para revisar su email se conecta al gmail y ahí está, con una lucecita verde de chat, Esteban.  Hace clic en el nombre de su amado y chatean:</p>
<blockquote><p><strong>Yo</strong>: hola</p>
<p><strong>Esteban</strong>: hola cielo</p>
<p><strong>Yo</strong>: de qué es lo que vamos a hablar?</p>
<p><strong>Esteban</strong>: prefiero no decirlo ahorita<br />
esperame, teléfono</p>
<p><strong>Yo</strong>: ok</p></blockquote>
<p>Paula se pregunta ahora qué le irá a decir.  Si no le hubiera dicho cielo, pues la cosa sería terrible, habría que esperar lo peor.  O quién sabe, quién entiende a los hombres.  Esteban se asoma de nuevo al chat.</p>
<blockquote><p><strong>Esteban</strong>: volví</p>
<p><strong>Yo</strong>: ok, entonces qué es eso de tenemos que hablar?</p>
<p><strong>Esteban</strong>: pues tiene que ver con algo bueno :)</p>
<p><strong>Yo</strong>: bueno?? cómo??? y qué te pasaba en la mañana??</p>
<p><strong>Esteban</strong>: pues con algo como Cancún y luna de miel<br />
en la mañana me hicieron atender a un cliente malhumorado, en mi día libre!<br />
cielo, te veo en la noche, tengo que desconectarme, tqm</p>
<p><strong>Yo</strong>: tqm, bye</p></blockquote>
<p>Paula casi brinca de la alegría.  &#8220;Cancún y luna de miel&#8221; ¡qué bien suena eso!  Se asoma a la ventana de su oficina y mira cómo una tarde preciosa cubre a la zona 10.  Todo es tan bonito.  Baja al parqueo por su carro, sale del edificio, toma la Avenida Reforma, en el radio suena una canción vieja, de Frank Sinatra, <em><a href="http://youtube.com/watch?v=1rAsoLm1Ges">Fly me to the moon</a></em>.  Adelante de ella va un BMW, lindo, del año.  Paula silba contenta, piensa que en esta vida todo tiene solución, cuando el BMW nuevo se detiene de improviso y ella choca con él, y recuerda entonces que desde hace tres meses, por descuidada, no paga el seguro del carro.</p>
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		<title>El necio</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Nov 2007 19:36:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
				<category><![CDATA[Gente]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Internet]]></category>
		<category><![CDATA[Redes Sociales]]></category>

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		<description><![CDATA[Vagando por Internet, Héctor encontró el perfil de Catalina en un sitio de esos de redes sociales, esas cosas que sólo sirven para agregar un montón de supuestos amigos que no tenés en realidad.  Navegando por las fotos del perfil de Catalina, Héctor recordó los mejores dos años de su vida y una nostalgia [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Vagando por Internet, Héctor encontró el perfil de Catalina en un sitio de esos de redes sociales, esas cosas que sólo sirven para agregar un montón de supuestos amigos que no tenés en realidad.  Navegando por las fotos del perfil de Catalina, Héctor recordó los mejores dos años de su vida y una nostalgia bastante cabrona se le metió y muy emocionado le dio clic al enlace de <em>agregar como amigo(a)</em>.  La Caty siempre bien guapa, soltera todavía, ojalá y me acepte como amigo.  Catalina acepta a Héctor como amigo a los dos días.  <em>Si aceptó, quiere decir que no me guarda rencor</em>, piensa Héctor y acto seguido, le manda un mensaje privado, y le pregunta que qué onda, qué se ha hecho, yo aquí trabajando como subgerente en la empresa B, contáme qué es de vos, qué buena onda verte por aquí.<span id="more-325"></span></p>
<p>Catalina responde que está en un chance que no le gusta y que todo bien, mi mamá está muy enferma por el cáncer, mi papá ya agarró la onda y dejó un poco el chupe, hasta bien se le mira.  Mis hermanos se casaron, y yo ya me gradué de la U.  Si ya sos subgerente quiere decir que no te va mal, vos siempre fuiste pilas, me alegro por vos.  Héctor contesta mintiendo sobre un empleo en la empresa de un amigo y le pide el número de celular para llamarla.  Entonces, como quien no quiere la cosa, le saca una cita en un café después del chance, hablamos más despacio y te cuento tips para entrar en la empresa de mi cuate.  Catalina cae pendejamente en la trampa porque de veras necesita cambiar de trabajo.  </p>
<p>Héctor se arregla bien catrín, camisa nueva, pantalón nuevo, zapatos nuevos.  Cuando Catalina le mira el atuendo y la cara de imbécil que lleva puesta, sabe que le espera lo peor y que del mentado chance no habrá nada.  Los dejados a veces pueden ser peligrosos.  Después del saludo y las frases corteses de rigor, y de ponerse al día sobre sus vidas, Héctor empieza a hablarle de cómo la ha extrañado y de cómo la quería, le cuenta de las veces que volvió a los lugares en donde paseaban, fijáte que aquel antro donde íbamos seguido cerca de la U lo cerraron porque mataron a un narco adentro y se hizo todo un relajo, pero vos seguís siendo tan guapa, qué bueno que viniste porque de veras que me moría de ganas de verte, bueno, ya sé que estoy hablando mucho y que sólo digo muladas pero es que volver a verte es de a huevo, saber que estás bien y que me aceptaste como amigo en Internet y que aceptaste venirte a tomar un cafecito, qué bueno, de veras vos Caty, cuánto he extrañado las parrandas que nos echábamos y las noches estudiando mate con el mono y el tato y la seca, y hacer el amor en tu casa y en el Omni, qué bueno era todo eso vos, lástima que haya terminado.</p>
<p>Catalina sonríe compasivamente, y le dice sí vos, la pasamos rebien y a vos también se te ve bien.  Fue genial esa época, pero no sé que pasó y ya no te quise, y parece que vos todavía no lo aceptás, ya son cinco años vos, ya deberías agarrar la onda.  Pensé que de veras venías a echarme una mano con lo del trabajo, porque en donde estoy la cosa está mal, metí las patas con un cliente grande y ya mero me echan, no lo hicieron pero ya no tardan.  Me dio gusto verte pero mejor me voy porque no estamos en la misma sintonía vos.</p>
<p>Héctor le dice que se espere, que hará una llamada.  Llama a un su cuate y platican y le pregunta sobre la plaza que le había platicado y que qué onda con eso.  Pero la verdad no hay tal cuate ni tal llamada porque llamó a su casa y le está platicando a la contestadora, y es tan evidente que está fingiendo la llamada, que el tipo que está en otra mesa leyendo el periódico con un café, lo mira y siente un poco de lástima por lo pendejo que se mira el pobre Héctor y piensa que así debió haberse visto él con la Mariela, aquella vez en el Capitol, cuando aquel gran aguacero, ojalá que agarre la onda, uno no puede andar de pendejo toda la vida porque no se puede, y mejor vuelve al periódico, mientras le da un sorbo a su taza de café.  Catalina, ya un poco desesperada, hace como que se va a levantar y Héctor la detiene tomándole el brazo y la mira a los ojos, y con un impertinente y ridículo tic en el párpado derecho, le dice pero mirá vos Caty, ¿de veras vos no sentís nada de nada?, yo no te pude olvidar vos, todo este tiempo y yo te sigo queriendo como un idiota.  Catalina lo mira seriamente y le dice lo siento vos, no, mejor soltáme porque esta plática ya no es agradable.  El tipo del periódico y el café lo mira todo, niega con la cabeza y suspira en señal de desaprobación.  </p>
<p>Catalina se va y detrás de ella se van todas las ilusiones del pobre Héctor.  Derrotado y cabizbajo deambula por las calles de regreso a su casa, con la dignidad perdida, odiado por la mujer amada.  Se promete no volver a hacer nada igual, pero total, tenía que intentarlo, tenía que saber qué pasaría, aunque tal vez lo hubiera podido hacer con más dignidad y no quedar como un imbécil.  Pero no puede resistir la tentación y cuando llega a casa y abre el Internet, le escribe un email disculpándose por haber sido tonto y de todos modos aquí estoy por si necesitás algo,  prometo no molestarte más, estáte tranquila vos Caty.  Después de mandar el email, mira entre los amigos de Catalina y encuentra a su hermano mayor, su antiguo proyecto de cuñado, con quien alguna vez se echaron las chelas.  Hace clic en el link de <em>agregar como amigo(a)</em> y después de que él acepta, le escribe diciéndole vos a ver cuándo nos juntamos a echar un par de litros, ya va haciendo falta, yo estoy de subgerente de la empresa B, por si necesitás algo, ahí estamos a las órdenes mano, contáme pues a ver qué día nos juntamos, yo este viernes estoy libre, el otro día platiqué con tu hermana, y de eso quería hablarte…</p>
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		<title>El email</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Nov 2006 06:15:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
				<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Email]]></category>
		<category><![CDATA[Internet]]></category>

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		<description><![CDATA[¿En qué estaría pensando esta desgraciada?  ¿A qué venía ese email?  ¿Por qué dejó pasar tanto tiempo para decirlo?  Si no me quería lo debió haber dicho antes, ahora que la boda está cerca y ya la gente está invitada me lo viene a decir como si fuera un juego.  Juan [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿En qué estaría pensando esta desgraciada?  ¿A qué venía ese email?  ¿Por qué dejó pasar tanto tiempo para decirlo?  Si no me quería lo debió haber dicho antes, ahora que la boda está cerca y ya la gente está invitada me lo viene a decir como si fuera un juego.  Juan miró por la ventana la mañana gris y lluviosa que se asomaba desde la sexta avenida.  Atendió de mala gana un par de llamadas de clientes y volvió a la computadora a leer el infame email.  <span id="more-294"></span></p>
<p>¿Qué era esa mierda de “creo que no es mi tiempo todavía”?  Parecía que se había olvidado de las lágrimas ridículas que se había echado cuando le entregó el anillo de compromiso, de los planes que tenían para ir a vivir a Antigua Guatemala, de armar una agencia de viajes y de dejar de trabajar cuando cumplieran 40 años, cuando ya fueran millonarios.</p>
<p>—Juancho, lo llama el jefe a su oficina —le avisa Raúl, el conserje—.  </p>
<p>Juan se encamina a la oficina de su jefe, pensando en que ahora le importa una mierda todo y que todos también se pueden ir mucho a la mierda.  Entra a la oficina y tira un forzado <em>buenosdías</em> que apenas escucha su jefe.</p>
<p>—Juan, ante su próximo casamiento, creo que nos tenemos que poner de acuerdo para atender los compromisos fiscales —dice el jefe, serio—.  Usted se va dos semanas en las cuales hay que hacer traslados de fondos importantes y no quiero molestarlo en su luna de miel en La Habana —agrega, con sonrisa cómplice.</p>
<p><em>Te sigo amando pero pienso que deberíamos darnos más tiempo</em>.  </p>
<p>—No se preocupe jefe, eso no es cosa del otro mundo y usted lo debería saber bien —contesta Juan, con insolencia—.  Ya coordiné con el contador para que nada suceda y de esto, si mal no recuerdo le hablé la semana pasada.  Ahora, si no le importa, voy a ver el pago de la planilla de mañana.  </p>
<p>Juan sale de la oficina molesto y apenas logra reaccionar a tiempo para no somatar la puerta.  Va a su oficina e intenta imprimir un memo para el personal, pero la impresora no funciona, se trabó el papel.  Le pega un par de puñetazos a la impresora y tiene que controlarse para no tirar todo lo que tiene en el escritorio.</p>
<p><em>Me siento muy presionada y tengo miedo de que todo salga mal y fracasemos</em>.</p>
<p>De plano que el Braulio maldito la andaba rondando otra vez, después de que él mismo la mandó a la mierda.  De haberlo sabido mejor ni me le hubiera acercado.  ¡Y yo que pensaba que había sido mi suerte!  Maldita perra.  No sé qué va a pasar ahora, pero voy a hacer que me pague hasta el último centavo de lo que gasté y que me devuelva todos mis regalos.  </p>
<p>Pero eso sí no, no la voy a rogar para nada, que le vaya bien con ese idiota que a saber qué negocios tiene con esos carros que dizque trae de Estados Unidos.  Para mí que son robados, pero allá ella, que se la lleve la gran puta, que coma mucha mierda.  Estúpida.</p>
<p>Suena el teléfono de su oficina y él responde casi gritando que no está para nadie, y cuelga sonoramente.  Tira su celular con fuerza hacia la pared.  Apaga la computadora y sale a toda prisa a la calle a caminar, porque si se queda va a terminar tirando todo lo que hay en el escritorio y va a patear todos los muebles.  Su jefe lo ve venir en el corredor y lo tiene que esquivar porque Juan ni lo mira.</p>
<p>—¡Tá bravito don Juan vaá! —dice Raúl el conserje, mirando al jefe, quien sólo se encoje de hombros.</p>
<p><em>Creo que no es mi tiempo todavía</em>.</p>
<p>Juan se va debajo de una necia llovizna caminando lo más rápido que puede, hacia cualquier lado.  Pasa enfrente del Palacio Nacional, y camina y camina, hasta que sorprendido, se da cuenta de que llegó hasta el Hipódromo del Norte.  Entra a ver el Mapa en Relieve y se sienta en una banca, derrotado.  Quiere llorar pero no puede.</p>
<p>Vuelve a la oficina a la hora del almuerzo para que no lo vea entrar nadie.  Enciende su computadora para imprimir el email, de repente servirá si hay pelea con abogado.</p>
<p>Consulta su correo, con una vaga esperanza de que cambie algo.  Y ahí está, en su bandeja de entrada, el maldito email salvador:</p>
<p><em>Mi amor, disculpame.  Estoy muy nerviosa y anoche tuve un sueño terrible en el que nos salía  todo mal y nos separábamos.  Por eso el email que te mandé a las tres de la mañana.  No hagás caso por favor.  Te intenté llamar al trabajo, pero me dijeron que no estabas disponible.  Llamé también al celular y te dejé mensaje porque no contestaste.  Llegué a tu oficina pero no estabas.  Soy una tonta, pero te sigo amando con locura.  Te paso a buscar a la salida, voy a ver lo de los adornos de la Iglesia.</p>
<p>Besos,</p>
<p>Tania.</em></p>
<p>Juan suspira larga y pesadamente.  Se da cuenta de que tiene hambre y llama por teléfono para pedir pollo frito.  Cuando sus compañeros de oficina vuelven de la hora de almuerzo, Norah Jones está cantando a todo volumen <a href="http://www.anecdotario.net/those-sweet-words-norah-jones/" target="_blank"><em>Those sweet words</em></a>, y escuchan a Juan intentando hacer una segunda voz, que no le sale tan mal que digamos.  Se sonríen todos, pero nadie dice nada, la música es media cursi, pero está buena.  Raúl abre la ventana principal porque el sol ya volvió y parece que se va a quedar el resto de la tarde.</p>
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		<title>No siempre soy el mismo</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Sep 2006 23:07:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fantasticos]]></category>
		<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Internet]]></category>
		<category><![CDATA[Redes Sociales]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy en la mañana salí para el trabajo, tomé la camioneta de siempre, llena como siempre, y llegué tarde como siempre.  Por alguna razón, a pesar de haber llegado tarde, no había nadie en la oficina.  Y no, hoy no es domingo, ni había compromiso de ninguno afuera de la oficina.  La [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy en la mañana salí para el trabajo, tomé la camioneta de siempre, llena como siempre, y llegué tarde como siempre.  Por alguna razón, a pesar de haber llegado tarde, no había nadie en la oficina.  Y no, hoy no es domingo, ni había compromiso de ninguno afuera de la oficina.  La oficina estaba totalmente sola, y afuera en la calle todo igual, como las 8:30 de la mañana de cualquier día laboral.  Viéndola detenidamente, ví que la oficina estaba algo sucia, como si la señora de la limpieza no hubiera pasado en varias semanas.  <span id="more-285"></span>Me siento entonces a la computadora, bajo el email del día y me pongo a ver blogs.  Nada nuevo, aquel chavo con su guerrita tontuelina de siempre contra Microsoft (hay que seguirle la corriente para que no se sienta), el otro con sus ondas político-catárticas, el otro con su poesía, está aquel que compra lunas, aquella otra repitiendo pura lorita lo que enseñan en la <acronym title="Universidad Francisco Marroquín">UFM</acronym> (y más de algún incauto comentándole), aquel otro con sus muladas por un lado y sus crípticas poesías por el otro.  En fin, la fauna bloguera de siempre.  Pero nadie en la oficina, todo muerto, sin nadie a quien chingar. Ni siquiera la secre que todos los lunes llega con su minifaldita sexy y a la que ya casi me trincaba el otro día, cuando entonces se apareció el Jorge y me troceó todo.  Al Jorge también le llega la secre, pero nunca le dice nada y ni modo que yo voy a estársela cuidando si la cabrona está ganosa.</p>
<p>Son las nueve de la mañana y nadie.  Las diez y tampoco.  Salgo entonces ya un cacho nervioso a comprar la prensa, a ver que dicen de los rojos mulas que perdieron ayer por goleada.  Y al regresar todo normal, la gente está allí, saludo de buenos días, como si estuviera llegando y me miran raro, como si ya hubiera entrado antes.  Me siento en la computadora y resulta que de pronto ya no es la mía, tiene un montón de mp3 de música rara, en los favoritos del Explorer están otras ondas, tengo una página en Hi5 y un blog en Msn y el Messenger que nunca uso con sopotocientos contactos que a saber de dónde salieron y un par de chavas que me saludan en el Chat diciéndome una “ke pex, toy chando la weba” y la otra “tqm”, seguido de un montón de emoticons.  Me llevo la mano a la barbilla y noto que tengo un piercing, y muevo la lengua y noto que tengo otro piercing allí también.  Preocupado voy al baño a verme al espejo y cuando me levanto miro que tengo tenis verdes tipo chapulín, pantalón de cuero negro y una t-shirt, pero eso sí, con mi corbata de siempre.  En el baño me miro y tengo el pelo liso liso y teñido de azul, parezco puro punk.</p>
<p>Miro este blog y me parece todo raro, como sin gracia.  Debería tener color negro y letras blancas y algún jpg del <a href="http://www.deviantart.com/">debiantART</a>.  Aunque lo que más lo chinga es el contenido, no está nada cool y a veces ni se entiende, como si alguien diferente (algo pretensioso y lleno de mierdas) lo hubiera escrito.  En fin, lo voy a tener que borrar porque a saber qué gente rara visitará este rollo.</p>
<p>Por lo demás, creo que fue un lunes normal.  Mañana será otro día.</p>
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		<title>Turbonett de Telgua o cómo gastar bilis por gusto</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Feb 2005 06:38:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[ADSL]]></category>
		<category><![CDATA[Internet]]></category>
		<category><![CDATA[Suele suceder]]></category>

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		<description><![CDATA[Este fin de semana se vence el contrato de Internet ADSL que tengo con el servicio de Turbonett de Telgua.  Como ahora hay una opción de servicio más barata, para el nuevo contrato quería una reducción de velocidad y de cuota, y para hacerlo acudí a la agencia central en la zona uno.  [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Este fin de semana se vence el contrato de Internet ADSL que tengo con el servicio de <a href="http://www.turbonett.com/">Turbonett</a> de <a href="http://www.telgua.com/">Telgua</a>.  Como ahora hay una opción de servicio más barata, para el nuevo contrato quería una reducción de velocidad y de cuota, y para hacerlo acudí a la agencia central en la zona uno.  Hice una cola de diez minutos y luego me atendió una señorita que para fines didácticos nombraré cariñosamente <em>pendejita</em>.  Pendejita no era ni fea ni bonita y era aceptablemente amable.  Le indiqué para qué iba y me proporcionó los formularios, los cuales procedí a llenar.  Una vez llenos, le recordé que iba a reducir la velocidad de conexión, porque me sale más barato y no tengo actividad que requiera mayor ancho de banda.</p>
<p>—Muy bien señor, pero ya le habrán dicho que tiene que pagar una multa de 75 dólares —dijo pendejita, advirtiéndome.  <span id="more-146"></span><br />
—Señorita, el contrato ya casi está vencido, quiero renovarlo así que no entiendo por qué me van a cobrar multa si yo cumplí con él —contesté extrañado—.  Además la velocidad la empresa me la aumentó sin consultarme.  Para el nuevo contrato quiero una reducción de velocidad.<br />
—No importa, siempre se le cobrarán los 75 dólares de multa —repitió pendejita.<br />
—Pero señorita, ¿cómo es posible que a pesar de haber cumplido me van a cobrar multa para el nuevo contrato? —repliqué ya algo molesto—.  Eso no tiene sentido ni es lógico, a mí me dijeron por teléfono que se podía rebajar velocidad sin ningún problema cuando se renovaba contrato.<br />
—Lo siento pero así es.  Tiene que pagar.<br />
—¿No hay alguna persona a quien preguntarle sobre esto?<br />
—No, no hay.<br />
—Entonces quiero anotarlo en el libro de quejas (según la ley cada empresa tiene que tener uno disponible a sus clientes, aunque esto no sirve de nada, por supuesto).  Porque tienen uno ¿verdad?</p>
<p>Pendejita asintió y fue a buscar el libro.  Anoté la queja creyendo que esto haría que ella buscara más información o preguntara con algún compañero más experimentado.  Ella no movió ni un solo dedo, así que deduje que era política de la institución (¡qué desgraciados!).  Recogí la papelería y salí de allí molesto.</p>
<p>En el camino de regreso a la oficina estuve pensando que no me podía quedar sin hacer nada ante tal abuso.  Y ya que tengo esta super influyente página (sí es influyente, aunque se rían) haría que se generara un movimiento y que la queja trascendiera a los medios de comunicación.  Probablemente eran varios los afectados con ese abuso por parte de Telgua y se unirían conmigo para impedir que el abuso se siguiera dando.  Esa gente de Telgua sólo sirve para lucrar.  De paso habría que recordar que el ex-gerente de la empresa que compró la telefónica estatal y que ahora es Telgua, dijo que se habían &#8220;perdido&#8221; 200 millones de dólares en esa transacción y que no se sabía su destino.  Pero ya se sabe la prensa tiene sus intereses y no dice nada de esto.  Porque aquí todo lo que huela a empresario exitoso no se toca, no señor.  Y el pueblo siempre es el jodido.  Y si uno dice esto, es que entonces está en contra de los empresarios y del desarrollo de la patria y que es un comunista amigo de Alfonso Portillo y no se qué jodidos más.  Todo es una lata aquí en Guatemala.</p>
<p>Ya en la oficina, pregunté el costo de instalación de la competencia.  Porque esa multa no la iba a pagar de ningún modo.  Quedaron de llamarme la otra semana.  Luego llamé al call center de Telgua e hice de nuevo la pregunta acerca de la reducción de velocidad para recabar más pruebas.</p>
<p>—Señor, mi contrato de Turbonett vence este fin de semana, y quiero renovarlo disminuyendo velocidad ¿puedo hacerlo? —pregunto haciéndome el que no sabe.<br />
—Claro que lo puede hacer —responde uno de los operadores.<br />
—Pero yo fui a una agencia de Telgua y me querían cobrar multa —repliqué.<br />
—Lo que sucede es que usted tiene que ir cuando su contrato haya vencido y no antes.  Después del vencimiento tiene dos meses para hacer un nuevo contrato.<br />
—¿O sea que si voy la otra semana no hay problema?<br />
—No hay problema y usted puede reducir velocidad.</p>
<p>Así que iré a renovar contrato la próxima semana.  Lo bueno es que tengo ya los formularios llenos.  Procuraré no encontrarme con pendejita.</p>
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