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Archivos de Etiqueta: muerte

Gente

Los difuntos

Una noche de cervezas surgió la idea de organizar nuestros funerales en vida. Cada uno, por turnos, iba a tener su propio funeral. Se invitaría gente, habría un ataúd y se hablaría de todo lo bueno que era el difunto y de lo mucho que se le iba a extrañar. Todo sería como en cualquier funeral, salvo que en este caso el difunto iba a estar vivo. No sé a quién se le ocurrió la idea, pero todos estuvimos de acuerdo y brindamos por eso. Éramos jóvenes y chingones y con la excusa del funeral nos reuniríamos el último viernes de cada mes para celebrar nuestros funerales. Yo pensé que era una de esas tantas bromas que se hacen entre amigos y que nunca llegan a realizarse, pero un día me llamó Carlos para anunciarme que yo sería el primer difunto. Leer más »

Gente

El sicario

Pongamos que me llamo Alfredo, para no entrar en detalles. Me dedico a matar gente por dinero, es decir, soy lo que llaman un sicario. Como soy efectivo y discreto, cobro caro. Así me aseguro de no trabajar demasiado; a veces con tres trabajos al año la paso sin problema. Si me miran por la calle, nadie me tendría miedo. Soy bajito y flaco y tengo cara de imbécil. La cara de imbécil me la inventé yo mismo, como un disfraz para pasar inadvertido. Hay que ser un desalmado para hacer este trabajo, sí, pero hay veces que mis trabajos hacen verdadera justicia. Como la vez que maté al idiota de mi vecino. Leer más »

Amor

La viuda negra

La mañana del uno de noviembre, después de visitar la tumba de su esposa, Jorge camina muy triste hacia su carro. Hay mucha gente en el cementerio: niños corriendo por todos lados, señores y señoras con gestos apesadumbrados, jovencitas coquetas en sandalias y una ceremonia de entierro protagonizada por un cura locuaz. La mujer de Jorge murió ahogada en el mar en un viaje de vacaciones de semana santa, hace dos años. Esta es la primera visita al cementerio que Jorge hace con cierta serenidad. Antes de llegar al sitio donde había parqueado el carro, se topa con una solitaria mujer vestida de negro, llorando, casi aullando, frente a una tumba. Jorge se acerca, preocupado por el estado lamentable de la mujer. Leer más »

General

Asesinos

Ser asesino en serie en un país de tercer mundo tiene sus claras ventajas. De eso nos aprovechamos con el Paul cuando desaparecimos a aquella mosquita muerta igualada. Esa fue la primera vez. David —me dijo Paul temblando aquella tarde—, qué bien se siente todo esto, tenemos que repetirlo. Tenía las manos llenas de sangre y una sonrisa estúpida que nunca le había visto. El cuerpo de la Mary estaba en el suelo; ella todavía con los ojos abiertos y el grito en la boca. Sí, le contesté, esto apenas empieza. Leer más »

Sociedad

El celular

Son las siete de la mañana del domingo y Gustavo ya está listo para ir a la iglesia. Sus dos hermanas y sus papás corren por toda la casa buscando ropa, zapatos, lociones, bolsas, peines y celulares. Luego de algunos minutos, el siguiente en estar listo es su papá. Ambos se sientan en el sofá de la sala y sonríen cómplices al ver a la hija grande, que se ha puesto un zapato de uno y otro de otro. En un instante el padre mira a Gustavo y lo siente extraño, hoy no regaña a sus hermanas por la tardanza, no se muestra ansioso y tiene un semblante tranquilo. Recuerda entonces el porqué. Leer más »

General

Vos no sabés nada

Adiós Nonino, qué largo sin vos será el camino.

A vos te parece sencillo, pero no lo es. Ahora venís a reclamar igualdad cuando vos fuiste el que se fue y ni para sus cumpleaños te asomabas. Estabas conquistando el mundo, según vos, y no te quedaba tiempo ni de llamar a tu papá. Está bien, vos estabas en tu derecho, ok, lo que querás, pero por eso mismo no pensaba que vendrías a mencionar lo de la plata. Sos un cabrón, y no te pego un tu vergazo sólo porque estamos en la funeraria. Vos en realidad nunca fuiste su hijo, sólo fue que tenés su apellido, porque de alguna manera te tenías que llamar. Leer más »

Fantásticos

Ángel de la guarda

Al principio es un poco difícil acostumbrarse a estar muerto. Hay un instante casi imperceptible en el que tu alma deja para siempre tu cuerpo, pero vos seguís consciente de lo que sucede, sólo que lo empezás a sentir de otra manera. Es como si todo se volviera gaseoso y sin peso, vos flotás y mirás a la gente y ellos no te ven y ya no te duele nada y eso te alivia. Pero conforme pasan los minutos te das cuenta de que ya no podrás volver a hablar con nadie que esté vivo y eso te hace sentir angustia. Y ahí empiezan a aparecer los otros muertos, y es como cuando vos entrás a la universidad y te bautizan, te empiezan a hacer bromas y a burlarse de vos, te hacen preguntas que cómo te llamás, de qué te moriste y en qué trabajabas. Leer más »

Fantásticos

El último día

Don Alberto Galindo supo una noche antes que iba a morir. Durante ese día en la mañana hizo algunas visitas a sus amigos y por la tarde se sentó en la sala de su casa pensando en si sería cierta la visión que había tenido la noche anterior y si realmente su muerte estaba cerca. Le contó su visión a su hijo menor, Cristóbal. Extrañado por no ver venir a la muerte por ningún lado, dada su salud de roble, don Alberto salió a la puerta de su casa a observar la calle y decidió dar un paseo por su barrio. Cuando dobló la esquina, una camioneta agrícola manejada por un borracho lo atropelló. Leer más »

Amor

Historia con final feliz

Al principio la relación con la Gaby era por puntos. Yo le hacía mandados, la iba a dejar y a traer a algunas fiestas o la acompañaba a la casa de alguno de sus clientes. Luego de acumular suficientes puntos, ella me daba mi pago en especie. Una relación profesional, o más o menos. A veces yo le pedía algún adelanto porque había necesidad y ella nunca decía que no. La llevamos así por un buen tiempo hasta que todo se empezó a complicar. Cuando se involucra al corazón ya todo cambia, no es lo mismo. Leer más »

Sociedad

Una nueva oportunidad

Es de madrugada y en la garita de vigilancia de la colonia cabecea del sueño el policía privado de turno.  El muchacho es mayor de edad, pero parece un adolescente puberto al que con un grito podés espantar sin mayor problema.  Su compañero duerme tranquilo, después de haber hecho el primer turno de la noche.  Como es día lunes, todos los vecinos ya regresaron de sus actividades y no hay movimiento.  El vigilante cara de puberto observa aburrido las calles vacías de la colonia, el sueño lo está venciendo y al fin cede, y sueña con ser el tipo del 4-51 que anda sólo en buenos carros, arma grandes fiestas y trae todos los fines de semana a una mujer diferente. Leer más »