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	<title>Anecdotario.net &#187; Música</title>
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	<description>Anécdotas, historias y relatos</description>
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		<title>El corredor</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Sep 2009 01:45:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
				<category><![CDATA[Gente]]></category>
		<category><![CDATA[Deporte]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>

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		<description><![CDATA[Cinco de la madrugada de viernes, aún a oscuras la ciudad empieza su carrera en contra del tiempo. César ya está trotando por las calles cercadas de su colonia, con su reproductor mp3 en el brazo y los audífonos colocados a todo volumen. El ruido vehicular comienza a entrar por las ventanas a las casas. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cinco de la madrugada de viernes, aún a oscuras la ciudad empieza su carrera en contra del tiempo.  César ya está trotando por las calles cercadas de su colonia, con su reproductor mp3 en el brazo y los audífonos colocados a todo volumen.  El ruido vehicular comienza a entrar por las ventanas a las casas.  <em><a href="http://goear.com/listen/08e2de4/I-Gotta-Feeling-black-eyed-peas" target="_blank">I gotta feeling</a></em><em>, that tonight’s gonna be a good night</em>, vibra en sus oídos y le ayuda a tener un buen ritmo de trote.  Luego de algunos minutos comienza a correr más rápido.  Piensa satisfecho en que tendrá todo el día ocupado, en la mañana y tarde con el trabajo, luego la universidad y luego la disco con la flaca.  No habrá tiempo de pensar.<span id="more-470"></span></p>
<p>Después de media hora de correr sin descanso, César regresa a casa, se baña, se arregla, medio desayuna y sale disparado para el trabajo, hay cosas urgentes que entregar.  Se recuerda de Amanda por un fugaz momento, pero luego piensa feliz que al menos hoy no tendrá tiempo de recordarla.  Desde hace un mes que rellena cada rincón de tiempo que tiene para no pensarla, para no sufrirla.  <em>I gotta feeling</em> dicen de nuevo los Black Eyed Peas en el radio del carro, mientras César lleva el ritmo golpeando suave el timón con sus manos.</p>
<p>Al llegar a la oficina su jefe le recuerda que debe entregar el informe y hacer los pagos de la quincena a más tardar a las tres de la tarde, todo urge, todo debe ser rápido y sin errores.  Bueno, a echar punta.  Nóminas, impuestos, cartas para empleados, todo sucede de prisa durante el día, sin pausa, sin descanso.  Pero el eficiente César lo tiene todo listo a las dos treinta de la tarde.  Revisa su correo electrónico y ve el mensaje que le avisa de la carrera del domingo, 21 kilómetros, va a estar buena.  Luego sale apresurado para entregar documentos a otras empresas y regresa a la oficina justo a tiempo para salir.  La universidad lo espera en medio de su locura sobrepoblacional de la hora de ingreso.</p>
<p><em>That tonight’s gonna be a good night</em> vuelven a sonar los Peas en el carro que vuela para llegar a terminar la tarea de matemáticas que no le dio tiempo de terminar anoche.  En el camino a la universidad entran tres llamadas, primero su hermana, que le pregunta molesta en dónde dejó la laptop, luego su mamá que sólo llamaba para contarle de una reunión de familia el domingo y por último su jefe, que le pregunta en dónde dejó los cheques para firmar.  Ingresa un mensaje de texto de la flaca diciendo <em>estamos fijos para disco, va?</em>, César contesta <em>simón vos, fijos</em>.  Al voltear al carro que tiene a la par en la cola, una muchacha casi igual a Amanda parece ir al volante, pero no, no es ella.</p>
<p>Como es viernes y pago de quincena el tráfico se pone imposible y lo detiene a un par de kilómetros de la universidad, en donde pasa una media hora de cola para al fin ingresar a las instalaciones y correr a terminar la tarea de matemáticas con la flaca.  Después de terminar la tarea en la biblioteca, suben corriendo al cuarto nivel para entrar a la clase de matemáticas en donde tienen que entregar la tarea.  Luego irán a recibir otras tres materias y se acabó la semana y a la disco.</p>
<p>Para aprovechar el tiempo César y la flaca se salen antes de que termine la última clase, se cambian de ropa y van lo más rápido que les deja el tráfico para la disco, antes de que se llene,  y en el camino se encuentran con el Fabio y la chata que les dicen que deben apurarse para entrar que la disco ya está llena, parece.  Una vez en la pista de la disco las dos parejas disfrutan la música y bailan y bailan.  La pista está llena de jóvenes y no tan jóvenes que aprovechan el flujo de efectivo quincenal para matarlo en la disco y los que tengan suerte, en el afterparty.</p>
<p><em>Tonight’s the night night<br />
Let’s live it up<br />
I got my money<br />
Let’s spend it up</em></p>
<p>Por un momento una muchacha que baila a algunos metros de distancia le recuerda a Amanda.  Su pelo, su forma de bailar, su energía, todo es igual.  Pero al observarla despacio, no es, la muchacha le sonríe al verlo cómo la ve.  El sonríe de vuelta.  Se vuelve a abrazar con la flaca, que está prometedoramente cariñosa.  Descansan un par de veces para tomar algo en la barra.</p>
<p><em>Fill up my cup (Drink)<br />
Mazel tov (l&#8217;chaim)<br />
Look at her dancing (Move it Move it)<br />
Just take it off</em></p>
<p>Bailan ellos para olvidar, para sólo pensar en el aquí y el ahora y no en inciertos futuros y no tan buenos pasados.  Y así en esos pensamientos, en un dos por tres se acaba la disco, ya es la una de la mañana y la odiosa ley seca los saca a todos de la pista.  En la calle todo mundo saca su celular para localizarse, para contestar algún mensaje de texto, algunos sólo lo sacan para mirar la hora.  A César no le importa ver su celular, no hay quién me llame, piensa.</p>
<p>Salen las dos parejas juntas hacia el parqueo y se despiden prometiendo volver a juntarse otra vez para bailar, estuvo alegre.  Fabio y la chata andan bien acaramelados y seguro que no van directo a su casa.  César ya en el carro le da un par de besos a la flaca y le sugiere no ir directamente a su casa sino hacer una parada en el camino.  Ella sonríe y le dice hoy no, tengo mi regla.  César se molesta, pero logra disimular y la deja en su casa sin protestar.</p>
<p>César regresa a la casa cansado, pero con poco sueño.  Enciende de nuevo el celular para avisarle a la flaca con un mensaje de texto que llegó sin novedad.  Y ahí aparece Amanda, que envió un mensaje de texto diciendo que lo extraña.  Todo el día huyendo de ella y justo al final vuelve para decirle lo mismo que todos los viernes en la noche, que lo extraña.  Pero esta vez César ya no responderá ni la llamará al día siguiente, porque será lo mismo de las otras veces, ella sólo quería decir que lo extrañaba, nada más.  Que ella está bien con su novio, que se van a casar.  Tal vez sea hora de cambiar de número.</p>
<p>Lentamente, al compás de la música suave que puso en su equipo de sonido, César empieza a sentir sueño. Mañana será otro día, habrá que salir a entrenar para la carrera del domingo.  Cuando se corre lo suficiente se queda uno tan agotado que ya no puede pensar.  También con la bailada pasa.  La carrera del domingo es dura, habrá que estar concentrado para terminarla bien.  Qué cansancio, qué sueño, esa chava de la disco cómo se parecía a la Amanda, saber qué onda, pero se parecía mucho.  Quién sabe qué clavos tenga que me manda mensajes así, pero ya no le voy a contestar, ya mejor tranquilo.  Tal vez y me sale rollo con la flaca, de plano me la está haciendo cansada para emocionarme más.  Pero qué bueno que hay carrera el domingo, así tengo mi fin de semana ocupado y no pienso tanto en eso.  Tal vez sería bueno ir a la iglesia por la tarde.  Tal vez ir al cine, tal vez&#8230;</p>
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		<title>La pianista</title>
		<link>http://www.anecdotario.net/la-pianista/</link>
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		<pubDate>Tue, 18 Aug 2009 12:32:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
				<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Chopin]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>

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		<description><![CDATA[Al apartamento de enfrente un día se mudó una muchacha de unos veintitantos, algo regordeta, de sonrisa discreta y maneras finas. La vi llegando con el camión de mudanzas y me ofrecí a ayudar con el piano recto que llevaban torpemente un par de tipos, que después me enteré eran sus hermanos. Como recién divorciado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Al apartamento de enfrente un día se mudó una muchacha de unos veintitantos, algo regordeta, de sonrisa discreta y maneras finas.  La vi llegando con el camión de mudanzas y me ofrecí a ayudar con el piano recto que llevaban torpemente un par de tipos, que después me enteré eran sus hermanos.  Como recién divorciado que era por aquel entonces, sin dinero ni nada bueno que hacer, ayudé toda la tarde en la mudanza y me hice amigo de la pianista.  Me puse a la disposición, como el buen vecino que nunca había sido.<span id="more-437"></span></p>
<p>La pianista no era una mujer bonita pero tenía esa aura que tienen a veces los artistas, ese resplandor que tienen al tocar un instrumento, cantar o actuar.  Ahora que ha pasado el tiempo, al recordar me pega un poco la nostalgia de aquellas tardes en las que la escuchaba desde el apartamento, o aquellas ocasiones en que la visitaba y me permitía escuchar su ensayo.  Cuando terminaba una pieza sin cometer errores, se transfiguraba totalmente.  Era particularmente agradable verla en esas tardes en que todo le salía bien con su piano.  Era como si no importara nada más, como si el mundo se compusiera al tocar el piano.</p>
<p>Cuando llegó al apartamento, según me contó después, acababa de pasar por una gran decepción.  Su novio de cuatro años, dos semanas antes del casamiento, sin razón aparente, se había arrepentido y había cancelado la boda.  Todo estaba ya listo, la iglesia, el salón de la fiesta, el menaje de casa, el nuevo apartamento&#8230;  Pero él canceló todo, y se fue a Lituania, con una su novia que había contactado por internet y que había conocido en persona hacía seis meses.</p>
<p>Así que los dos veníamos de relaciones frustradas, aunque yo había tenido unos años de matrimonio semi-feliz.  Varias veces ella lloró en mi hombro por su novio fugitivo.  A pesar de la atracción que existía entre nosotros, hubo un tácito acuerdo para mantener la relación en términos platónicos.  Hueco sos, me decían mis amigos, pero yo lo que no quería era volver a las andadas en las cosas del amor, y ella tampoco.  Para quitarme las ganas están las putas, les decía, aunque debo apuntar que nunca fui un gran cliente de los burdeles.</p>
<p>Me gustaba escucharla cuando tocaba a Chopin, y en esa época lo tocaba bastante.  Creo, desde mi perspectiva de ignorante, que Chopin es el compositor de las relaciones rotas.  Una tarde de lluvia, cuando ella tocaba un vals le pregunté si había bailado algún vals de Chopin con alguien.  Me contestó que no.  Algún día deberíamos bailar un vals de Chopin vos y yo, le dije.  Ella, sin dejar de tocar el vals, sonrió sin contestar.</p>
<p>En <a href="http://www.youtube.com/watch?v=Kvcq5Ge8sHY">ese vals</a> en particular, le dije, pareciera como si la primera nota que tocás flotara y flotara y quedara en el aire y la melodía la soplara para que no caiga, como si fuera una burbuja de jabón.  La nota es un fa sostenido, me respondió, y algo parecido a lo que decís vos dijo en clase un maestro en el conservatorio.  No sos tan malo para apreciar el arte, agregó, con guiño y sonrisa.</p>
<p>Salíamos muy poco porque ni ella ni yo teníamos dinero.  Ella vivía de tocar teclado o piano en las iglesias, en bodas y fiestas.  Le alcanzaba para vivir decorosamente, pero nada más.  Yo tenía un empleo como procurador en un bufete de abogados.  A veces era extraño, como si ya fuéramos pareja formal, pero sin sexo ni compromiso real.  Ninguno de los dos quería dar el paso.</p>
<p>Debo admitir que me fui enamorando entre los compases y las notas negras y blancas.  Siempre fui un inútil para la música, pero escucharla siempre fue agradable, aún en las tardes o noches en que no atinaba a terminar una pieza porque se confundía a cada rato.  Un par de veces la vi somatar al pobre teclado del piano, furiosa porque no le salía una parte, o daba en la tecla equivocada.</p>
<p>Muchas tardes y cenas compartimos juntos.  Ella se reía siempre de mis chistes y su sonrisa me calmaba, me hacía sentir bien, me hacía olvidar.  Cuando habían recitales gratis en el Conservatorio, siempre íbamos.  Ella siempre me dijo que le gustaba mucho que yo fuera alegre y caballeroso, que la hacía sentir bien.  Teníamos, en resumen, una relación especial.</p>
<p>El lector o lectora se estará preguntando por qué no nos decidíamos a pasar al siguiente nivel.  La lectora probablemente esté esperando que yo le cuente que me le declaré de una forma especialmente romántica.  El lector probablemente querrá que le cuente que una noche ninguno de los dos pudo resistirse y tuvimos el mejor sexo del mundo.  Pues no sucedió ninguna de las dos cosas, he de sentirlo.  Pero déjenme contarles un poco más, tal vez y la historia al final mejore.</p>
<p>Ni ella ni yo éramos muy amigueros que digamos, y habiéndonos encontrado para acompañarnos en nuestra soledad, pues no buscamos a más gente.  Siempre al terminar la jornada laboral esperaba ir a encontrarme con ella y contarle de las trabas en la Torre de Tribunales, de los clientes que quieren magia en los juzgados, de los jueces que nunca terminan de fallar.  Ella por su parte, cuando tenía presentaciones, me comentaba de lo lujoso que eran a veces las casas, de lo mal o bien que la trataban, o de cuando nadie escuchaba lo que ella tocaba, aún cuando estuviera en una tarde espléndida y tocara su piano como nunca.</p>
<p>Un año después de haberla conocido, me salió un empleo mejor.  Entonces decidí trasladarme de apartamento, a uno más cercano al trabajo.  También para huir un poco de ella, para que no me terminara de enamorar hasta un grado incontrolable.  Ella recibió la noticia con un poco de tristeza y me dijo que me haría una cena de despedida.</p>
<p>La cena de despedida fue un día jueves, en una noche fresca.  Ella se vistió con un vestido negro, el que usaba para eventos de gala.  Me dijo que antes de comer bailaríamos un vals de Chopin, el <a href="http://www.youtube.com/watch?v=qIvxUIA5aZ0">vals del adiós</a>.  Ella sabía que era uno de mis favoritos, aunque hasta esa vez no sabía que así se llamaba, por esa costumbre de los músicos clásicos de ponerle <em>opus número tal en no se qué bemol número no se cuánto</em> en lugar de un nombre decente.</p>
<p>Ella puso un cd en el aparato de sonido y bailamos con un poco de dificultad, porque según ella me dijo, los valses de Chopin no son precisamente para bailar.  Recuerdo bien el aroma de su perfume esa noche y esa sonrisa con la que me vio después de terminar el vals.  Desde entonces cada vez que escucho ese vals viene ese aroma a mi nariz, como si ella estuviera presente.</p>
<p>Nos despedimos en buenos términos esa noche, yo le dije que no era una despedida porque yo siempre vendría a verla cada vez que pudiera.  Ella contestó sí, pero ya no todos los días, vos parece que huyeras de mí.  Me fui esa noche entre nubes y con algo de tristeza, por no atreverme a decir que la amaba.</p>
<p>Efectivamente fui a verla muchas veces más, pero la distancia terminó imponiéndose.  Ambos hallamos a parejas más convenientes en distancia, cercanas físicamente, lejanas en el corazón.  Ella misma me lo contó varias veces.  Tiempo después dejamos de vernos.</p>
<p>Yo terminé con esa mi novia nueva en pocos meses.  Y entonces fui a buscarla, pero no la encontré.  Le escribí un email y me contó que estaba en una beca en Madrid y que regresaría en seis meses.  Adjunto a su email de respuesta venía un <a href="http://www.youtube.com/watch?v=MpNM-En-YvA">nocturno de Chopin</a> en mp3.  Cuando la toco me recuerdo de vos, apuntó.  Gracias por el nocturno, pero mucho tiempo le dije, yo quiero verte, iré a Madrid en cuanto pueda.  Pedí permiso por un par de semanas en mi trabajo, algo que me costó, pero al fin me dieron.</p>
<p>Cuando llegue allá, en unas cuantas semanas, le diré que la quiero como un loco.  No sé que responderá, no sé si es el tiempo adecuado o no.  Yo le diré que con ella quiero estar, que el vals del adiós que bailamos lo escucho todos los días, que fui un tonto al huir.  Espero que me diga que también me quiere, que toque Chopin para mí todas las tardes.  Me gustaría que tanto el atento lector como la romántica lectora me desearan suerte.  La voy a necesitar.</p>
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		<title>Aunque sólo uno fuera</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Dec 2008 08:21:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
				<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Guatemala]]></category>
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		<description><![CDATA[En el bar La Luna, en el pasaje Aycinena, dos amigos cervecean al filo de la medianoche de un viernes. El Peluca canta canciones rockeras de los 80s y la gente ya con una buena cantidad de alcohol en sus cuerpos canta y pide más música, algunos bailan. La mujer y la familia política del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En el bar La Luna, en el pasaje Aycinena, dos amigos cervecean al filo de la medianoche de un viernes.  El <em>Peluca</em> canta canciones rockeras de los 80s y la gente ya con una buena cantidad de alcohol en sus cuerpos canta y pide más música, algunos bailan.  La mujer y la familia política del Peluca atiende a los clientes, que desde hace buen tiempo siempre llenan el lugar.  También sus bolsillos, que es lo más importante.  Suena una canción y uno de los dos amigos interrumpe la plática para prestarle atención a la letra.<span id="more-365"></span></p>
<p><em>En la vida conocí mujer igual a la Flaca<br />
coral negro de la Habana, tremendísima mulata.<br />
Cien libras de piel y hueso, cuarenta kilos de Salsa,<br />
y en la cara dos soles que sin palabras hablan.</em></p>
<p>Qué rolona esa vos.  Vos de plano te acordás de quién es mi flaca, ¿no?  Claro Manolo, yo me acuerdo, pero la verdad, esa chava mucho culo para vos, te lo digo como cuate.  Jajaja, sí, tal vez tenés razón.  Pero igual, a veces me vengo aquí no tanto porque necesite cerveza y parranda, sino porque sé que si me quedo en la casa voy a pasar toda la noche dando vueltas en la cama sin poder dormir pensando en ella.  Vos y tus rollos románticos, si mujeres habrán siempre hombre, y dispuestas, no como ella.  Sí, claro, pero ninguna es como mi flaquita, y no quiero nada con nadie más.  Ok, pero es ella la que no quiere, ya te lo dijo, no olvida a aquél su novio y vos ahí no tocás tierra, serás el consuelo, el cuate que escucha, pero nada más, aceptálo.  Tan fácil que se oye cuando vos lo decís, pero es que uno es necio pues, y quien sabe, de repente algún se le cae algún tornillo de la cabeza y me resulta queriendo&#8230;</p>
<p><em>Por un beso de la Flaca daría lo que fuera<br />
por un beso de ella, aunque solo uno fuera.</em></p>
<p>Traumado estás vos, pero ya vas a ver que en algunos meses ya la olvidaste y todo tranquilo.  No creo que la olvide, pero tenés razón en lo de traumado, es que el amor no sólo es sentimiento, es también obsesión, por eso es que no se te sale de la mente, por eso es que no te deja dormir.  Es difícil ver que cuando vos estás dispuesto a todo, a enfrentar cualquier cosa, la otra parte no, la otra parte duda, prefiere voltear a otro lado.  Ya, parale, que parecés puro tráido de telenovela mexicana, sólo que sin el físico, jajaja.  Mejor pidamos otro cubetazo de chela.</p>
<p>En otro bar, a algunos kilómetros de distancia, está la Flaca.  Toma cerveza con su grupo de amigos y sonríe coqueta cuando alguno le tira alguna mirada atraído por su belleza.  A uno de ellos le cuenta, después de dos cervezas, que hay un tipo que la anda rondando, pero que la hace sentir incómoda.  Mirá, la verdad es que me gusta el cuate y todo, pero meterme con él me puede traer problemas.  Ah, las mujeres, dicen siempre que todos los hombres son iguales, ¡entonces para qué escogen tanto!  No te burlés de mí, pensé que me escucharías.  No seás sentida pues, qué querés que te diga, a mí nunca me gustaron los hombres.  Seguíte burlando, malo, mejor venite y bailemos un poco, abrazáme.</p>
<p><em>Y bailar y bailar, y tomar y tomar,<br />
una cerveza tras otra pero ella nunca engorda. </em></p>
<p>Es que a veces es como si te dejaran sentir un poco de cielo, y entonces vos querés más.  Bueno sí, pero ella sólo quería probarte a ver si dabas la talla y parece que no la diste vos.  Sí, parece que no, uno es el que a veces se cree especial, pero nada que ver.  Ya vas entendiendo.  Claro, yo con la mente lo entiendo todo bien, pero el corazón dice otra cosa y ahí va uno de necio.  Volvemos a lo mismo, hacé lo que querás pues, desangráte por la flaca.</p>
<p>Vos flaca, mirá, ya la July está muy borracha, llevémosla a su casa porque va a empezar a hacer clavos.  No, sigamos bailando, se siente rico que me abracés.  Ya, pero yo me voy a calentar y ya te conozco que después no soltás nada, porque vos te imaginás que abrazás a otro y no me gusta ese rollo.  Ok pues, saquemos a la July de aquí.  Pero vos hablále porque vos sos su cuata, se supone.  Es lo que me cae mal vos, supuestamente aquella sabe tomar y mirá pues.</p>
<p>Eso de desangrarse si ya parece pura poesía cursi.  Mirá quién habla de cursi, el que le envía cartitas a su amada.  Sucede que a mí no me interesa sacármela de la mente, si sale será porque ya era hora, pero lo que soy yo, no haré intento de nada.  Vos sos mero masoquista también.  La esperanza es la última que muere manito, y de verdad, como decía la canción yo por un beso de la flaca daría lo que fuera.  Allá vos y tu rollo pues, yo con la Lucy estoy calidad ahora, tal vez por eso no te entiendo bien.</p>
<p>Salgamos pues con la July y vamos a dejarla.  Ojalá y no vaya a güaquear en mi carro.  No flaca, no te preocupés yo calculo que no.  Vamos pues.  Así que ese tu tráido te gusta pero no tanto, porque no te olvidás de tu ex.  Sí, más o menos.  Pero a vos te caen hombres por todos lados, así que no tardarás en encontrar a alguien.  Así como lo decís vos parece fácil.  Primero vamos a dejar a la July y luego te voy a dejar a vos.  Ok.</p>
<p>Bueno chavo, ya van a cerrar aquí, así que mejor vámonos ya.  Está bien, gracias por la chela y la plática mano.  No hay de qué, ya sabés, ¿estás bien para manejar?  Claro, me extraña.  Mejor me hubiera traído mi carro, vos estás muy bolo.  No hombre, tranquilo.  Vamos pues.</p>
<p>Vos también estás algo cabezona flaca, ¿o no?  Sí, pero no te hagás ilusiones de que te va a salir algo.  Jajaja, no hombre, tranquila, somos cuates.  Vos, ese cuate de adelante va bolo, mirá cómo se le hace el carro.  No puede ser.  No puede ser qué.  Es el cuate del que te estaba hablando, Manolo.  Ah, el enamorado de las cartitas cursis.  Sí, alcancémoslo, voy a hacer que pare.  Está bien.</p>
<p>Qué onda flaca, qué andás haciendo.  Aquí regresando de parrandear.  ¡Qué casualidad, yo también flaquita chula!  Quitáte del volante, yo te voy a dejar a tu apartamento, estás muy bolo.  Gracias vos por el jalón, pero a este lo tengo que ir a dejar a su casa, lleváte vos al otro, que también está medio bolo, yo lo conozco, es tranquilo, además vive por tu casa.  Bueno pues flaca y qué otra, suerte con tu tráido pues.</p>
<p>No lo creo vos flaca, vos manejando mi carro.  Calláte, mejor dormíte.  ¿Te vas a quedar conmigo en el apartamento flaquis?  No, mañana te devuelvo tu carro.  Qué calidad se siente que vos te preocupés por mí.  Vos estabas muy bolo para manejar.  Sí, pero ya he manejado así y no ha pasado nada, vos lo que pasa es que me querés, jajaja.  En tus sueños Manolo, en tus sueños.  Hace unas horas quería que aparecieras, y mirá pues, apareciste.  No te podía dejar así Manolo, entendé.  Quedáte conmigo en el apartamento, y luego mañana te vas para siempre si querés.  Quedáte flaquita, quedáte.</p>
<p>Manolo se queda dormido en el asiento del copiloto, y al llegar a la flaca le cuesta entrarlo a su apartamento.  Lo deja en su cama.  Gracias flaquita linda, buenas noches.  La flaca lo mira sonreír dormido.  Espera un momento.  Ya cuando Manolo está dormido profundamente, le da un beso en los labios y se marcha.</p>
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		<title>La pedida</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Apr 2008 06:15:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Guatemala]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>

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		<description><![CDATA[En una aldea del interior de la república, Evaristo Penados se prepara para ir a pedir la mano de su novia, María Pirir. Llevan un año de noviazgo y Evaristo sabe que María, la Mari, es todo para él, y narcotizado por la locura del enamoramiento no puede esperar más a que sea su mujer. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En una aldea del interior de la república, Evaristo Penados se prepara para ir a pedir la mano de su novia, María Pirir. Llevan un año de noviazgo y Evaristo sabe que María, la Mari, es todo para él, y narcotizado por la locura del enamoramiento no puede esperar más a que sea su mujer. Todo será mejor con su compañía, piensa, fantasea con hacerle el amor de manera romántica y demás cosas como envejecer juntos, algo que parece tan fácil cuando se está enamorado. Sin embargo, tiene miedo de que el papá de ella, el cascarrabias de don Jacinto, ponga algún pero o que lo trate mal, y eso lo tiene un poco angustiado.<span id="more-341"></span></p>
<p>Evaristo se enteró ayer que está de visita en el pueblo el primo del Rudy, su gran cuate, y sabe que este primo es bueno para la casaca, porque está estudiando en la U y vive en la capital y hasta medio cantante es el jodido. Así que por la mañana, tempranito, fue a la casa del Rudy y le pidió que su primo fuera con él para decir algunas palabras en su nombre, que a él le daba mucha pena y que de su familia nadie quería ir porque odiaban a los Pirir. Rudy le preguntó a Danilo, su primo, y éste dijo que sí, pero que antes quería que lo invitara a unos sus tragos, así como para agarrar algo de valor.</p>
<p>Así que Evaristo se arregla y pasa a las tres de la tarde por Rudy y Danilo y se van a la cantina del pueblo. Evaristo le cuenta a Danilo cómo es de bonita la Mari, cómo es de arrecha para las cosas de la casa y de cómo la quiere. Como no te ha dado nada, cogértela querés va vos Evaristo, le dice el Danilo sonriendo burlonamente. Yo la quiero mano, de veras, no sólo para coger, no te niego que éstá bien buena la jodida, pero no sólo para eso mano, yo a esa chava la quiero de veras. Vos estás colgado mano, pero de a huevo, me caés bien, vamos a cranear la casaca para el viejo, no te ahuevés. Echémonos el par de tragos pues y vamos para allá.</p>
<p>Piden un par de octavos en la cantina, platican y ríen hasta que les duele la panza, Danilo es chingón, a pesar de estar en la U y todo es buena onda el compadre, piensa confiado Evaristo. Así que Danilo, Rudy y Evaristo se hacen grandes cuates, y contentos como están, van a traer la guitarra a la casa del Rudy y se ponen a cantar al Chente Fernández y a los Tigres del norte, mientras los alegres octavos fluyen y armonizan.</p>
<p><em>Tú me robaste el alma, tu me robaste el amor</em>, canta el Danilo y sus compinches en la cantina, y los comensales, alegres y motivados, invitan a más octavos. Todo mundo alegre, y Evaristo hasta empieza a llorar, porque su sueño se hará realidad y la Mari será suya. <em>Qué chulos ojos los que tiene esa linda joven que estoy mirando</em>, canta Danilo al tiempo que todos gritan y corean. Y así se les pasa el tiempo y llega la hora de ir a la pedida. A las siete en punto lo quiero aquí, le había dicho don Jacinto, con gesto adusto, dos días antes. Así que a las seis de la tarde los tres amigos, ya bien cabezones, salen para la casa del Rudy a lavarse los dientes y la cara para cumplir con el compromiso. Danilo es el que está más borracho, y eso le preocupa un poco a Evaristo, pero luego de un café se le pasa un poco y piensa que todo va a salir bien.</p>
<p>A las siete menos cinco llegan los tres amigos a la casa de la Mari. Ella misma los recibe con una sonrisa de oreja a oreja y con un espectacular vestido verde que hace babear a los tres. De veras que está guapa tu tráida vos, le dice Danilo a Evaristo. La Mari, la más pequeña de tres hermanas, justo acaba de cumplir los 18, y doña Filomena, su mamá, hubiera preferido casar a las dos grandes antes, pero la Mari siempre fue la más aventada y traidera. Doña Filomena también se preocupa porque es muy probable que don Jacinto no quiera nada con Evaristo, porque siempre ha odiado a los Penados. Después de los saludos pertinentes la comitiva de pedida de mano avanza hacia la sala de la casa. Danilo entonces se pone de pie, toma la palabra y se dirige a la familia de la Mari, que en pleno, escucha atenta.</p>
<p>Nos encontramos hoy, aquí señores y señoras, para celebrar, para unirnos más como paisanos que somos, como gente de bien. Porque conocemos a la Mari y al Evaristo, una bonita pareja que quiere seguir el camino de la vida juntos. Doña Filomena y don Jacinto, gente trabajadora, ha criado de manera ejemplar a sus hijas, enseñándoles a ser buenas mujeres. No me cabe duda que Mari será una buena esposa y mejor madre, porque eso lo ha mamado desde pequeña. Señores y señoras, el motivo de nuestra presencia aquí es solicitar a los esposos Pirir que acepten a Evaristo Penados como yerno, y que concedan de buena gana la mano de Mari, porque Evaristo está dispuesto a casarse con todas las de ley. Evaristo, un hombre de buena familia, que no tendrá mayores riquezas, pero que tiene el espíritu del trabajador incansable que de sol a sol se gana su pan, sin deberle nada a nadie, sin ser carga de nadie. Un gran tipo, si me permiten decirlo, y un gran amigo, como los mejores. Por eso señoras y señores, les aseguro, jurándolo por mi propia madre, que Evaristo será el mejor marido que la Mari pueda conseguir, y de esto dará fe toda la gente del pueblo y aún las generaciones por venir.</p>
<p>Danilo hizo una reverencia a la concurrencia y se sentó, a esperar el veredicto de don Jacinto.</p>
<p>Todos habían quedado mudos ante las palabras de Danilo, y pasaron algunos largos segundos antes de que don Jacinto atinara a responderlas, tal había sido el efecto narcotizante de las palabras bonitas.</p>
<p>Pues me va a permitir don Danilo, pero no le voy a dar mi hija al Evaristo. Usté estaba hablando tan bonito, tan florido, que hasta parecía que yo sería un burro si no aceptaba su propuesta. Al Evaristo yo lo conozco de patojo y a mí no me van a venir con babosadas. Es un bolo y medio y un huevonazo para trabajar. Así que la respuesta es no, y les aconsejo que ya ni se asomen por aquí porque verga les cae. Si acepté que vinieran, fue porque la Filomena me dijo que les diera una oportunidad, pero sólo oí palabras bonitas y nada de realidades. Fuera de aquí.</p>
<p>Don Jacinto Pirir, que había servido en el ejército, fue a sacar su revólver y lo cargó delante de ellos. Danilo, Rudy y Evaristo no tuvieron más que salir de casa, dejando a la pobre Mari llorando a moco tendido, junto a su mamá y sus hermanas.</p>
<p>La cantina los esperaba nuevamente. Danilo tomó de nuevo la guitarra, carraspeó y entonó una de los Tigres del Norte.</p>
<p><em>Ya esta cerrada, con tres candados,<br />
y remachada la puerta negra,<br />
porque tus padres estan celosos<br />
y tienen miedo que yo te quiera.</em></p>
<p>Evaristo ya después de algunos tragos lloraba por su amor perdido. Danilo y Rudy lo consolaron y le ofrecieron todo su apoyo. Esa noche fue que planearon el rapto de la Mari, entre tragos y música, mientras afuera caía una lluvia livianita, livianita. Tres meses después, la Mari era felizmente raptada por Evaristo, con la complicidad de Rudy y Danilo, en una noche de agosto, mientras una tormenta terrible caía sobre la aldea.</p>
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		<title>Los tres deseos</title>
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		<pubDate>Tue, 11 Mar 2008 06:15:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Fútbol]]></category>
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		<category><![CDATA[Música]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando yo tenía dieciséis años tenía tres deseos.  Si se hubiera aparecido un genio de la lámpara, tenía claro qué iba a pedir: yo quería ser cuentista, músico y futbolista.  Un cuarto deseo sería lo de siempre, tener mucho dinero.  Ya había pasado la época en que quería ser cura, médico o abogado.  Mis deseos ahora tenían que ver con el exhibicionismo y la vanidad, si se dan cuenta.  Porque para ser un buen cuentista, un buen músico o un buen futbolista, se necesita un mínimo de talento para ser reconocido, y a los dieciséis años, yo no sabía si efectivamente lo tenía.<span id="more-335"></span></p>
<p>Del sueño de ser futbolista desperté finalmente a los diecisiete años, cuando se jugaba la Copa América de 1991.  Neciamente me había mantenido en la idea futbolera, porque aunque alguna habilidad tenía para jugar al fútbol, nunca tuve condición atlética natural, yo me fatigaba rápido cuando jugaba.  Durante esa Copa América, salí a correr en las calles de mi colonia para empezar a entrenarme.   Lo hice con decisión y coraje durante dos semanas exactas, hasta que me di cuenta de que no iba a llegar a ningún lado.  El deseo de ser futbolista quedó definitivamente enterrado.</p>
<p>A los dieciséis años descubrí a los Beatles, a través de unos cassettes que me grabó mi cuñado.  Supe entonces que los Beatles tienen música más allá de <em>Hey Jude</em>, <em>Yesterday</em> o <em>I wanna hold your hand</em>.  Desde entonces me han acompañado estos mis cuates de Liverpool.  Al escucharlos y ver todas las reacciones que provocaban, quise tener un grupo de música, no sabía qué tipo de música pero yo quería estar en uno.  Nunca soñé con grandes escenarios ni multitudes, simplemente hacer pasar un buen rato a un grupo de gente, y que además me aplaudieran era toda mi meta.  </p>
<p>Lo de ser cuentista tiene que ver con Edgar Allan Poe.  Compré una selección de sus cuentos por diez quetzales en una feria del libro en un centro comercial.  Lo que me fascinó es que sus monstruos no vienen del exterior, no eran como esos de las películas que persiguen a las víctimas, no.  Sus monstruos venían del propio interior del narrador de las historias, y eran mucho más posibles y reales que los de las películas.  Lamenté en ese tiempo no ser tan desequilibrado como para escribir cosas así.</p>
<p>A la música me la encontré en la sexta avenida de la zona uno de la ciudad de Guatemala, una noche, como a eso de las siete, cuando yo tenía diecinueve.  Un señor vendía flautas de caña y cassettes de música, me acerqué y le pregunté que cómo se llamaban esas flautas.  Me respondió que eran quenas, flautas de Sudamérica.  Probé sacarle sonido, y lo logré a la primera.  Pagué 75 quetzales por ella.  Al año siguiente me acerqué a una escuela de música folclórica y me hice con varios cassettes de música andina, de los cuales aprendí al oído muchas canciones.  Y durante ese año en que entré a esa escuela, tuve 42 presentaciones.  Ahora ya tengo 12 años con mi grupo original, he integrado varios otros grupos y en enero de este año, hasta aparecí en televisión nacional.  Gano dinero vendiendo cds y haciendo presentaciones, dinero que muchas veces ha pagado la letra del carro y la gasolina del mes.  </p>
<p>Finamente un día me encontré con Internet.  Mis primeras búsquedas fueron sobre las letras de canciones y la historia de los Beatles.  Luego busqué cuentos de Julio Cortázar, a quien conocí por el prólogo que hizo al libro que compré de Poe, que mencioné arriba.  En el 2002, aprendí cómo subir una página a Internet e hice mi pequeño negocio de páginas web.  En el 2004 conocí a los blogs y a gente que escribía cuentos en ellos.  Y me metí a este rollo, sin saber si lograría escribir al menos un buen cuento.  </p>
<p>Hoy se cumplen cuatro años del <a href="http://www.anecdotario.net/molesto-zapato/">primer post</a>, que aparecía tímido y sin mucho futuro, un 11 de marzo del 2004.  En todo este tiempo, se han escrito más de 200 posts y más 6,000 comentarios, el blog ha recibido un millón y medio de visitas, y estamos enlazados desde más de 63,000 páginas, <a href="http://siteexplorer.search.yahoo.com/search?p=http%3A%2F%2Fwww.anecdotario.net&#038;bwm=i&#038;bwmf=u&#038;bwms=p&#038;fr=yfp-t-501&#038;fr2=seo-rd-se">según Yahoo</a>.  Números que han sido posibles por lectores como ustedes que vienen a darle vida a este su blog amigo.  Muchas gracias.</p>
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		<title>Sunrise, sunrise</title>
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		<pubDate>Mon, 15 May 2006 05:32:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Música]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p>Es sábado a la tarde, Guatemala está apacible y sonríe, ajena por un momento a la violencia y a la eterna crisis económica. En una colonia de los suburbios de la ciudad, está solo en casa un tipo de esos que tienen blog, conectado a internet y bailando música de Kjarkas. Piensa en que la otra vez que mencionó a Kjarkas en el blog nadie dijo ni pío, mientras sigue haciendo un su medio bailecito tinku con un <a title="Imillitay, por Los Kjarkas" target="_blank" href="http://www.youtube.com/watch?v=qgY4TIASB5I">video de Imillitay</a> que encontró en el YouTube.   Le da de nuevo a la búsqueda en el YouTube y se encuentra con <a target="_blank" title="Tinkus Huajchas, por Llajtaymanta" href="http://www.youtube.com/watch?v=DudcWsfJ_vs">otro tinku</a>, le gusta la canción y se la aprende en zampoña y en guitarra. De vez en cuando interrumpe y se pone a bailar y piensa en qué chilero es disfrutar una tarde de sábado con la única compañía de la música que le gusta. Y luego de pasársela así por varias horas (cualquier otro tipo se aburriría de escuchar las mismas seis rolas una y otra vez), se acuerda de la talentosa Norah Jones y busca en el YouTube. Encuentra un tema precioso, <a title="Sunrise, por Norah Jones" target="_blank" href="http://www.youtube.com/watch?v=W6sE1L2laCc">Sunrise</a>.  Y se pasa repitiendo y repitiendo a la Noritah cantando <em>Sunrise, sunrise, looks like morning in your eyes</em> y piensa que debe escribir un post sobre eso, mientras se asoma por la ventana y ve la lluvia caer y caer, sin detenerse.</p>
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		<title>No es casualidad</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Apr 2006 14:39:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
				<category><![CDATA[Breves]]></category>
		<category><![CDATA[Guatemala]]></category>
		<category><![CDATA[Madrid]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>
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		<description><![CDATA[Llego a Madrid, voy al Parque del Retiro y busco la plaza Guatemala por esa manía que todos tenemos de buscarnos a nosotros mismos en cualquier lugar. Después de haber pasado cerca y no saberlo, en una de las tantas vueltas, la encuentro. Tomo un par de fotos, y cuando voy a sentarme en una [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Llego a Madrid, voy al Parque del Retiro y busco la plaza Guatemala por esa manía que todos tenemos de buscarnos a nosotros mismos en cualquier lugar. Después de haber pasado cerca y no saberlo, en una de las tantas vueltas, la encuentro. Tomo un par de fotos, y cuando voy a sentarme en una de las bancas llegan dos patrullas de policía que tienen escrito al lado &#8220;Guías Caninos&#8221;. Me siento en la banca y pienso que sería un detalle curioso fotografiar a los policías en la Plaza Guatemala, enciendo mi cámara y tomo una fotografía del grupo de policías, con las patrullas al fondo. Y luego se voltea uno de los policías y me mira con cara un poco maleada, se acerca y me pregunta que si es una cámara digital y cuando le digo que sí, pide que le muestre la foto. Yo espero que no me quite la cámara ni que me diga que borre la fotografía porque no lo voy a hacer y entonces de repente hay clavo. Le muestro la foto, ve que todos están de espaldas, me dice algo que no recuerdo y se retira. Yo entonces enciendo mi aparatito de mp3, selecciono <a href="http://www.goear.com/listen.php?v=6c3ec99"><em>Autumn Leaves</em></a> de Miles Davis, y pienso que no puede ser casualidad que el primer día que paseo por Madrid haya sucedido esto, justo en la Plaza Guatemala.</p>
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		<title>Mi suéter estilo Evo</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Mar 2006 06:57:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
				<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace ya más de 15 años compré un suéter estilo Evo Morales, el ahora flamante presidente de Bolivia, la tierra de Los Kjarkas (por culpa de quienes desde el jueves pasado estoy sufriendo de afonía por andar cantando (más bien gritando) en su concierto en San Salvador, en donde también brinqué y bailé (es un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace ya más de 15 años compré un suéter estilo Evo Morales, el ahora flamante presidente de Bolivia, la tierra de <a target="_blank" title="Página Oficial" href="http://www.loskjarkas.net">Los Kjarkas</a> (por culpa de quienes desde el jueves pasado estoy sufriendo de afonía por andar cantando (más bien gritando) en su concierto en San Salvador, en donde también brinqué y bailé (es un decir, lo de bailar) poniendo mi condición física al borde del colapso).</p>
<p>Pero les decía, compré hace tiempo un suéter parecido al del señor Evo, con sus rayas horizontales, hecho de una coqueta lana de color azul y blanco. Es un suéter normal, sin pretensiones, del que me olvidaba por temporadas en favor de otros suéteres o de sudaderos. El suéter siempre ha sido fiel, ha aguantando los maltratos, los fríos y las lavadas sin chistar palabra. Ahora que en enero don Evo sacó a pasear su suéter por Europa, yo creo que subió su autoestima y por eso se colocaba orgulloso en lugares visibles para que yo lo usara. Y efectivamente, durante los fríos de inicio de año lo usé, aunque no obtuve tanta atención que digamos. Mi suéter estilo Evo se sintió útil de nuevo.</p>
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		<title>La sonata K448 y la inmortalidad de Mozart</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Nov 2005 06:15:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Mozart]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>
		<category><![CDATA[Piano]]></category>

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		<description><![CDATA[Según algunos científicos, la sonata K448 para dos pianos de Wolfgang Amadeus Mozart, tiene efectos sobre el cerebro, y llega en ocasiones a mejorar el cociente intelectual por algunos minutos. Es decir, si usted escucha esa sonata, en teoría se vuelve más pilas. Lo que no saben los científicos, es que Mozart construyó a partir [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Según algunos científicos, la sonata K448 para dos pianos de Wolfgang Amadeus Mozart, tiene efectos sobre el cerebro, y llega en ocasiones a mejorar el cociente intelectual por algunos minutos.  Es decir, si usted escucha esa sonata, en teoría se vuelve más pilas.</p>
<p>Lo que no saben los científicos, es que Mozart construyó a partir de esa sonata una especie de túnel del tiempo.  <span id="more-236"></span>A través es esta melodía, Mozart viaja del pasado y toma posesión del cerebro de algunos de los que escuchan, y éstos se vuelven más inteligentes, puesto que ya es de todos conocido que el gran maestro Mozart es uno de los grandes genios de la historia.  Albert Einstein lo sabía y por eso cuando formulaba su teoría de la relatividad (que insinúa que viajar en el tiempo es posible), escuchaba todo el tiempo la sonata K448 y venía Mozart a complementar su genio, y a colaborar silenciosamente en la creación de complicadas fórmulas físicas que revolucionaron la ciencia y la tecnología para siempre.  </p>
<p>Así que a Mozart no sólo le debemos geniales composiciones musicales, sino también, en parte, la teoría de la relatividad.  Sé que los visitantes de este sitio probablemente no me tomarán en serio, pero a pesar de lo increíble que pueda sonar esto, les estoy hablando con la verdad.</p>
<p>El espíritu se parece a la música; no se puede tocar ni ver, sólo se puede sentir.  Y es ahí donde el maestro trazó su estrategia de inmortalidad: en las notas de esa sonata está su espíritu, él se entregó totalmente en esa composición hasta transformar su alma en ondas sonoras.  Cuando se ejecuta esa melodía, es como si resucitara e infundiera una avasallante energía que posee el cerebro del oyente.  </p>
<p>Me gustaría darles alguna bibliografía o algún enlace que hablara del tema, pero no es sino hasta hoy —en un hito histórico de la humanidad— que transgrediendo las reglas de mi religión publico esto.  Si algún día descubren que yo he revelado el secreto, es probable que me desaparezcan, y conmigo al blog.  Sin embargo, mi misión de llevar la verdad a todo el mundo a través de este blog ha sido más fuerte, y por eso es que comparto con ustedes lo que sé, esperando que algún científico serio estudie y explique el fenómeno o demuestre que lo que digo es falso. </p>
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		<title>Problemas en el ensayo</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Apr 2005 06:15:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
				<category><![CDATA[Humor]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>
		<category><![CDATA[Yo lo vi]]></category>

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		<description><![CDATA[A la par del salón de ensayo de todo grupo musical vive una vieja gorda y amargada. La que nos ha tocado a Ars es un poco más agresiva que el promedio. Ha rayado nuestros carros, coloca envases de cerveza sobre ellos para decir que somos borrachos, insulta y hace las malas caras cuando nos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A la par del salón de ensayo de todo grupo musical vive una vieja gorda y amargada.  La que nos ha tocado a <strong>Ars</strong> es un poco más agresiva que el promedio.  Ha rayado nuestros carros, coloca envases de cerveza sobre ellos para decir que somos borrachos, insulta y hace las malas caras cuando nos ve llegar.  A los demás vecinos les ha quebrado retrovisores.  En varias ocasiones ha llamado a la policía quejándose de la bulla.  Los chontes sólo se habían limitado a tocar la puerta de la casa y anunciar la queja, hasta el sábado pasado.  Ese día llegaron tres policías uniformados.  El de la voz cantante -que tenía un acento de oriente (y qué pasó pue’)-, nos informó que había una queja por el sonido estridente de nuestro grupo de rock.  <span id="more-168"></span></p>
<p>No sabía que hubiera en nuestra policía algún departamento para delitos contra en ambiente, se llama SEPROMA, creo.  Pensaba que sólo se perdía el tiempo con eso en los países de primer mundo o los que aspiran a serlo.  Les explicamos que no somos grupo de rock y les tiramos la perorata ciudadana que se acostumbra decir: que por qué tanto asaltante suelto y a nosotros los honrados nos joden, en dónde nos deja a las iglesias evangélicas con su música a todo volumen, nosotros no le hacemos daño a nadie, la vieja que nos denunció está loca.  Ya se sabe que después de cinco minutos la conversación vuelve a su punto inicial y se empieza otra vez a decir el mismo discurso con más o menos energía, dependiendo del contrincante.  Así que después de varias vueltas al asunto, los dejamos entrar para que oyeran el ensayo.  Entraron dos y uno se quedó con la patrulla en la que habían llegado.</p>
<p>Tocamos una canción suave para que se quedaran tranquilos.  Lo que obtuvimos fue un aplauso, ante lo cual ofrecimos otra rola.  Esta vez fue una más sabrosona con ritmo caribeño.  De nuevo un aplauso.  Miraron que teníamos instrumentos andinos y pidieron música andina y accedimos.  Otro aplauso.  Nos felicitaron por la música y se despidieron.</p>
<p>Demás está decir que no maltratamos los instrumentos como siempre solemos hacerlo.</p>
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