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	<title>Anecdotario.net &#187; Redes Sociales</title>
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	<description>Anécdotas, historias y relatos</description>
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		<title>Día libre</title>
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		<pubDate>Tue, 17 May 2011 15:36:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
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		<description><![CDATA[A media mañana fui a un comercial a comprar tiempo de aire para mi celular. Me acerqué a un kiosco que tenía un rótulo de doble tiempo de aire. Atrás del mostrador iluminado, estaba una muchacha de no más de veinte años, con el rostro transfigurado por la luz del monitor de su computadora. Me [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A media mañana fui a un comercial a comprar tiempo de aire para mi celular. Me acerqué a un kiosco que tenía un rótulo de doble tiempo de aire. Atrás del mostrador iluminado, estaba una muchacha de no más de veinte años, con el rostro transfigurado por la luz del monitor de su computadora. Me vio llegar, pero apenas levantó los ojos del monitor y volvió a teclear y a esperar respuesta. Luego sonó el clásico bip de respuesta del chat y la muchacha se rió de buena gana. Yo estuve allí un par de minutos, pero ella no volvió a verme, pese a que estaba situado enfrente de ella. Me sentí incómodo pero preferí no hablarle, porque cuando le interrumpís a una adolescente su chat, es ganarte una maldición. Así que me encaminé hacia otro kiosco, pero entonces la muchacha reaccionó y me preguntó, amable, que qué se me ofrecía.<span id="more-1111"></span></p>
<p>—Ah —le dije—, necesito cincuenta quetzales de tiempo para mi celular.</p>
<p>—Con mucho gusto —respondió—. </p>
<p>—Gracias señorita. </p>
<p>—Perdone, es que estaba platicando con mi novio.</p>
<p>Como hacía mucho calor, pasé a una heladería y pedí una nieve. Mientras la tomaba, vi a una adolescente sentada en una banca, en uniforme de colegio, con su cabeza agachada sobre un teléfono celular. Estaba enviando mensajes de texto a la velocidad de la luz. A veces, cuando la respuesta no parecía gustarle rechistaba frunciendo el ceño. Si le gustaba la respuesta, sonreía y respondía más rápido.<br />
Después de varios minutos de idas y venidas de mensajitos, levantó la cabeza del celular y resopló. Miró a su alrededor con una mirada aburrida, sacó unos audífonos de su mochila, se los colocó en el oído y volvió al celular. Empezó de nuevo a enviar mensajes.</p>
<p>Luego caminé hacia el supermercado a hacer unas compras que hacían falta. Ahí me encontré con mi amigo Fernando, un visitador médico exitoso. Siempre bien vestido y perfumado, me saludó con la ceremonia con que suelen saludar los vendedores profesionales. Gustazo de verte vos, cómo has estado, mirá que me alegra mucho saludarte. Después de la pequeña conversación cordial de rigor, recibió una llamada en su celular. Le dijo mi amor cómo está, la he extrañado, por qué no me había llamado. Y sin más ceremonia, se despidió de mí, aduciendo que la llamada era muy importante y que me llamaría para tomar una cerveza un día de éstos. </p>
<p>Después de pagar por lo que llevaba, pensé en revisar mi correo electrónico en un cibercafé del lugar. Atendía un muchacho flaco, con el pelo sobre la frente y un arete en la nariz. Estaba jugando fútbol en la computadora. A cada pase que tenía que hacer el jugador en la pantalla, al muchacho parecía torcérsele la boca, se balanceaba a los lados cuando el portero tenía que atajar y cuando al fin metió gol, lo gritó como si estuviera en el estadio, alzando el puño en señal de victoria. Hasta ese momento se dio cuenta de mi presencia. Le pedí una hora de tiempo y me senté a la par de una jovencita que actualizaba su Facebook. En el chat me encontré con una amiga, que me dijo que no podía hablarme mucho, porque salía en ese momento para una cita con sus amigas. La muchacha que actualizaba su Facebook llevaba una memoria usb de la cual escogía las fotos que publicaría en su perfil. Tenía cientos de fotos, pero no se decidía por ninguna. No era una muchacha muy bonita, pero me pareció atractiva. En un momento me pidió que opinara sobre dos fotos, para escoger una para su perfil. Le dije que en la foto donde estaba con la playera verde me parecía bien. Ella me agradeció pero escogió la otra, en donde tenía playera roja y tenía una sonrisa practicada en el espejo para lucir en Facebook. No volteó a verme nunca más.</p>
<p>En el trabajo yo había pedido el día libre, a cuenta de vacaciones, porque me sentía aturdido de tanto trabajo. Pensé que al tener tiempo podría relajarme y olvidarme un poco de la rutina. Pero lo cierto es que al regresar a casa para el almuerzo, extrañé no ir a la cafetería de siempre, con la mesera culona de sonrisa amable.</p>
<p>Por la tarde quedé con mi hermana para refaccionar. Ella es una ejecutiva importante, siempre nos hemos llevado bien. Llegó, unos quince minutos tarde, sofocada por el calor, disculpándose y anunciándome que no se podía quedar mucho tiempo, pero que le alegraba verme. Ella pidió un refresco y yo una cerveza. A los cinco minutos de conversación, sonó una alarma en su teléfono. Cuando lo sacó vi que era uno de esos muy modernos, a los que les llaman inteligentes. Ah, sí, me dijo entusiasmada, con este puedo enviar mis mensajes a Twitter y conectarme con gente importante. Es buenísimo eso del Twitter, me contó, mientras enviaba una respuesta a su amigo de México, según me dijo. Luego descubrió que uno de sus seguidores de Twitter le había enviado un video, que me mostró. Era un niño que no paraba de reírse, lo que a los dos nos provocó risa. Mi hermana escribió un tuit en el que contaba que estaba tomando una cerveza con su hermano favorito. Pero si sólo tenés uno, le dije, y además sólo yo tomo cerveza. Se rió de buena gana y se quedó más tiempo del que había anunciado. </p>
<p>Al salir de la cafetería empezaba a oscurecer. Mi hermana al entrar a su carro envió un <em>tuit</em>, seguro contando que había terminado su reunión conmigo. Yo me fui a casa, y encontré a mi mujer subiendo las fotos de la reunión a la que habíamos ido el domingo. Aunque me saludó cariñosa, siguió entretenida con su tarea. Yo, por mi parte, encendí la tele y me puse a ver el noticiero. A pesar de haber tenido el día libre, sentí alivio porque iría al trabajo de nuevo por la mañana. Como había comido algo con mi hermana ya no me preocupé por cenar, y me terminé quedando dormido en el sofá. Cuando desperté, ya en la madrugada, la tele estaba apagada y yo estaba a oscuras. Me levanté con pereza para ir a la cama, pero el movimiento me despabiló tanto que ya no pude volver a dormir, y entonces, para no esperar la luz del día con los ojos clavados en el techo, me fui a la computadora y abrí el chat. </p>
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		<title>La cita</title>
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		<pubDate>Tue, 10 Nov 2009 12:46:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
				<category><![CDATA[Gente]]></category>
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		<description><![CDATA[Gloria está enamorada. Gilberto es un hombre muy agradable, inteligente, diez años mayor que ella y en buena posición económica. Un buen partido. No es muy alto ni muy atractivo, pero lo compensa con su buena disposición romántica. El marido de Gloria no sabe nada. Ella todas las tardes se conecta por horas al chat [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Gloria está enamorada.  Gilberto es un hombre muy agradable, inteligente, diez años mayor que ella  y en buena posición económica.  Un buen partido.  No es muy alto ni muy atractivo, pero lo compensa con su buena disposición romántica.  El marido de Gloria no sabe nada.  Ella todas las tardes se conecta por horas al chat para hablar con Gilberto.  Aún no se conocen en persona, a pesar de la insistencia de él.  Pero todo le dice a Gloria que él es el indicado para vivir ese sueño romántico que con su marido no tiene ni tendrá.<span id="more-522"></span></p>
<p>Gloria lleva 10 años de matrimonio con Juan José, con quien se casó para no estar sola.  Ella tenía 27 cuando lo conoció y pensó que ya no vendría nadie más.  Juan José era amable, caballero, con un buen empleo.  No la hacía suspirar ni soñar, pero parecía buen hombre.  Aceptó la propuesta de matrimonio sin demasiado entusiasmo.  Quizás con el tiempo aparecería el amor, pensó al principio.  Nunca se asomó el amor.  De tenerse un cariño amistoso no han pasado.</p>
<p>No tuvieron hijos porque ella es estéril.  Si tan sólo hubieran podido tener uno, pensaba muchas veces, sus noches no serían tan largas y sus desvelos tendrían motivo real.  Por esta y por otras razones, el mismo Juan José se había alejado de ella y dormían en cuartos separados.  Gloria le descubrió una amante, pero en lugar de molestarse se alegró por él, aunque lo envidió un poco.  Muchas veces sin motivo aparente, ella lloraba en la cocina o en la sala, mientras escuchaba música romántica.</p>
<p>Gloria lleva un año sin tener trabajo.  Ha enviado su hoja de vida a muchas empresas, pero no ha salido ningún empleo real.  Cuando se quedó sin empleo, se convirtió en una vagabunda de internet, saltando de enlace en enlace, aburriéndose cada vez más.  No había usado mucho el chat hasta ahora, y si no fuera por su sobrina que se fue becada a México, no habría abierto su perfil de facebook y no hubiera puesto su foto y no hubiera conocido a Gilberto.</p>
<p>Todavía recuerda cuando una tarde, como a las tres, miró una solicitud de amistad de un tal Gilberto, vio su foto, le pareció simpático y aceptó la solicitud.  Gilberto siempre dejaba enlaces con videos musicales que a ella le gustaban y empezó a comentar en su perfil.  Gilberto después le pidió su dirección de messenger y ahí empezó todo.  Gloria sonríe al recordarlo.</p>
<p>Gilberto está separado de su mujer.  Ha viajado y conocido gente, y le dice a ella que siente que ella es especial y diferente, que le gustaría conocerla.  Llevan así tres meses, pero ella no quiere arriesgarse todavía.  Además del chat, él la llama por teléfono, le pregunta cómo está, cómo le fue en la última entrevista de trabajo, cómo siguió de su catarro.  La anima, le desea suerte, la hace sentirse importante y querida.</p>
<p>Gloria en realidad no tiene demasiada necesidad de trabajar.  De su padre heredó una buena cantidad de dinero que genera todos los meses una buena cantidad en intereses.  Pero estar desocupada no le gusta.  Nunca le interesó el arte o la ciencia, nunca tuvo un grupo de amigas con quienes practicar el chisme.  Toda la gente en realidad terminaba por aburrirla.  Intentó ir con un sicólogo, pero éste quiso seducirla.</p>
<p>Gilberto, por otra parte, ha tenido las palabras precisas y la actitud necesaria.  Ella se siente enamorada, siente que por fin experimentará qué es el amor verdadero.  Aún no se ha atrevido a conocerlo, pero siente que ya es tiempo.  Todavía tiene un buen cuerpo y la elegancia que le dejaron las clases de ballet en la niñez y adolescencia.  Quizá Gilberto es el último tren en camino a la felicidad.</p>
<p>Una tarde aparece Gilberto en el chat y le dice que hoy es el día.  Deben conocerse.  Le dice que si no es así, que mejor se olviden uno del otro, que no vale la pena seguir así, sin conocerse, sin verse cara a cara.  La cita en un centro comercial, a las cinco en punto.  Es ahora o nunca, si hay algo real entre los dos, hoy se sabrá, mañana será demasiado tarde.  Debe ser hoy.</p>
<p>Ante el ultimátum de Gilberto, Gloria no tiene más remedio que asistir a la cita.  La conversación la emocionó, hasta la hizo sonreír.  Por momentos su corazón se aceleró y sintió otra vez la alegría adolescente del enamoramiento.  Se pone bonita y ensaya su mejor sonrisa al espejo.  Conocerá a su enamorado del chat, habrán chispas de amor por todos lados y se sentirá caminando en las nubes.</p>
<p>Ella llega puntual a la cita.  Gilberto no ha llegado.  No le gusta eso, ella será la que espera.  ¿Y si la deja plantada?  Será la ridícula enamorada del tipo del chat.  Qué patético.  Pero bueno, aún no ha pasado mucho tiempo, no hay que pensar en fatalidades que no han pasado.  Mejor respirar profundo y esperar un tiempo prudencial, no hay que ser tan exigentes.</p>
<p>Quince minutos después de la hora pactada aparece por fin Gilberto.  Viste un elegante traje y unas relucientes mocasinas.  No se mira mal.  Al saludarlo ella no atina a decir palabra y Gilberto sonríe.  Un torpe beso en la mejilla empieza la cita de la tarde.  El se disculpa, tuvo que hacer un trámite de trabajo a última hora y por eso no estuvo puntual.  Ella se lo perdona y ya con más confianza le toma el brazo y caminan juntos a la cafetería del comercial.</p>
<p>Durante la plática, al calor de un café expreso, Gloria nota que Gilberto tiene un tic en la ceja izquierda.  Esta se levanta cada dos o tres minutos, a veces con un espasmo repetitivo que dura unos cuantos segundos.  Gilberto es muy amable con ella, pero trata mal al mesero, con cierto desprecio propio de la clase social alta, prepotente e inculta.  Ella empieza a sentirse incómoda.</p>
<p>El le dice que recién viene de tratar con un cliente que invertirá 200.000 dólares en un proyecto inmobiliario nuevo, del que está a cargo.  En su empresa aceptan inversiones de 100.000 dólares para arriba, pero si ella está interesada, por la amistad y confianza que le tiene, podría ver si se puede entrar con menos.  Es una buena oportunidad, el proyecto es magnífico, y seguro generará buenas ganancias a los inversores.  Es de aprovechar.</p>
<p>A Gloria le parece vulgar la manera en que Gilberto habla de negocios y de dinero.  Recuerda ahora que le mencionó la herencia de sus padres y que él nunca había hablado de dinero en sus conversaciones de chat y celular.  El tic en la ceja izquierda la empieza a desesperar.  Toda la ilusión de conocer a alguien genial se desvanece y ella comienza a buscar alguna excusa para irse temprano.  Gilberto después de un tiempo de plática se levanta para ir al baño y Gloria aprovecha para pagar la cuenta e irse.</p>
<p>En el camino de regreso a casa Gloria se pregunta cómo puede haber caído de tonta, cómo pudo haber contado toda su vida a un extraño y creerse enamorada.  Recuerda las frases cariñosas, las palabras de aliento, los chistes y ocurrencias.  Todo parecía tan real.  ¿Y si el tipo realmente tenía esas inversiones? Pero ese tic, ese molesto tic de la ceja izquierda, y esa rudeza con el mesero.  Ese tic que no se le olvida.  Es como si el tipo del chat fuera diferente al de la cita.  A mitad del camino a casa Gloria comienza a llorar mientras en la calle llueve en pleno noviembre.  Al llegar a casa, busca la botella de vino y bebe un vaso tras otro hasta acabársela.</p>
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		<title>El amor en las redes sociales</title>
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		<pubDate>Wed, 15 Oct 2008 02:36:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Con estas cosas de las redes sociales a veces los conflictos de pareja se pueden volver morbosamente públicos. Está por ejemplo el clásico caso de los novios que en el hi5 cambian de estado y pasan de &#8220;en una relación&#8221; a &#8220;Soltero (a)&#8221; justo después de una gran pelea de fin de semana. Automáticamente todos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Con estas cosas de las redes sociales a veces los conflictos de pareja se pueden volver morbosamente públicos.  Está por ejemplo el clásico caso de los novios que en el <strong><a href="http://www.hi5.com">hi5</a></strong> cambian de estado y pasan de &#8220;en una relación&#8221; a &#8220;Soltero (a)&#8221; justo después de una gran pelea de fin de semana.  Automáticamente todos los comentarios de amor del novio y la novia desaparecen del perfil de ambos.  Todos los <em>teamos</em> y los <em>tequieros</em> se esfuman, como si nunca hubieran existido.  Empieza una guerra de comentarios picantes en otros perfiles y de fotos con otras supuestas parejas, porque ninguno quiere quedar como perdedor.  La intención es que la otra parte lea y se muera de celos, se arrepienta, vuelva pidiendo perdón de rodillas y confiese que su amor será eterno.  Esto es, digamos, un ejemplo clásico que más de alguno ha visto por ahí.  Pero lo que vi el otro día en un par de estos perfiles, no fue algo usual.<span id="more-362"></span></p>
<p>Pongámonos en contexto.  Hay un tipo, al que llamaremos Alex, que tiene una novia, a la que llamaremos Ale.  Hasta aquí, todo normal, todo bien.  Salvo porque él tiene 45 años y ella 15.  Son 30 años de diferencia, que no son pocos.  Está bien, el amor no tiene edad, estamos en eso de acuerdo, pero hay algo más.  Ambos están casados con otra persona.  Ambos tienen un hijo, y el hijo de él, además, fue el enlace entre ellos.  Esto es de lo que me enteré viendo los perfiles de ellos y de sus amigos.  No siempre se ven comentarios de amor entre personas de tal diferencia de edad en los perfiles del hi5, así que fue notorio al encontrarme con el perfil de Ale, quien de la nada me solicitó como amigo, quizá sea que ella lee este blog o algo así.  Qué se yo.  El asunto es que descubrí la historia entre ellos, y por los comentarios -que no borraron- la relación empezó en enero de este 2008 y finalizó recién en septiembre. El primer comentario de Ale para Alex, fue el siguiente:</p>
<blockquote><p>10/01/2008 03:22 PM<br />
<strong>Ale</strong> dice:</p>
<p>ola mi amor! ke tarde la de ayer! tqm!!!!!!1</p></blockquote>
<p>Nótese el entusiasmo expresado en los signos de admiración.  Vinieron algunos comentarios un tanto extraños luego de este, como por ejemplo:</p>
<blockquote><p>17/01/2008 04:21 PM<br />
<strong>Bronco</strong> dice:</p>
<p>Hola tío, por ahí andan unos rumores meros raros, llamame pues.  Saludos!</p></blockquote>
<blockquote><p>21/01/2008 07:59 AM<br />
<strong>Chente</strong> dice:</p>
<p>Mano, vos sí que no le atinás!  Dejá de ponerle a las güiras, asaltacunas&#8230;!  jejeje  A ver cuándo unas chelitas pues.</p></blockquote>
<p>Alex, por su parte, respondió con un comentario a Ale:</p>
<blockquote><p>11/01/2008 02:27 AM<br />
<strong>Alex</strong> dice:</p>
<p>Hola belleza, gracias por quererme, te dejo un beso enorme.  La luna hoy brillaba por vos.</p></blockquote>
<p>Luego de esos mensajes vienen una serie de comentarios con dibujitos de te quieros y te amos varios, de poemas ridículos dedicados y de comentarios en las fotos.  De lo del hijo me enteré porque se asomó a los comentarios un día, en febrero:</p>
<blockquote><p>03/02/2008 02:45 PM<br />
<strong>Junior</strong> dice:</p>
<p>Tené verguenza viejo, a la Ale te la presenté como cuata, mala onda vos.</p></blockquote>
<p>A Ale, por otra parte, sus amigas trataban de hacerla regresar a la cordura, las más insistentes eran la Moniq y la Beba:</p>
<blockquote><p>04/02/2008 09:37 AM<br />
<strong>Moniq</strong> dice:</p>
<p>Loka!!! Tanto tiempo sin verte! cuidate mucho no te metás a babosadas mija!  Pensá en tu wiro, hablame a mi cel plis</p></blockquote>
<blockquote><p>04/02/2008 09:37 AM<br />
<strong>La Beba</strong> dice:</p>
<p>Nena, vos sabes que te quiero miles, pero no andés loqueando sí? te quise llamar a tu cel pero no contestaste.</p></blockquote>
<p>Y así continuaron los mensajes, si no fuera por la gran diferencia de edades y la situación civil de ambos, todo sería como en los demás perfiles. Ale tenía un bebé de 10 meses que aparecía en las fotos y que tenía un álbum especial, junto a ella aparecía en todas las fotos.  Era lindo el nene, aunque las fotos con él no eran tan nítidas que digamos.  En otro álbum, titulado &#8220;mi amor&#8221; estaban Alex y Ale, que más parecían padre e hija en esas fotos.  Una foto en el lago de Atitlán, otra en el zoológico, una más frente al Palacio Nacional, alguna otra en Antigua Guatemala.  En todas sonriendo, en todas felices.</p>
<p>Desde enero hasta ahora, me mantuve más o menos atento a esta singular pareja.  Era como si no tuvieran en cuenta que cualquiera puede entrar a ver todo lo que se escribían y publicaban.  Me enteré de que el hombre era casado porque lo ví en el banco una vez, y le pregunté a la cajera que lo atendió si el tipo venía mucho al banco, sí dijo ella, aunque la mayoría de veces viene con su esposa, una vieja amargada.  Uno se entera de mucho sólo con hacer una pregunta inocente.</p>
<p>De Ale no me imaginaba que fuera casada, hasta que una vez en el album de recortes dijo: &#8220;mi marido me aburre, por eso kiero a mi amor&#8221;, y Alex hizo un comentario con un emoticon de sonrisa.  Sí, está bien, no se sabe si realmente lo dijo en serio la chava, pero todo lo que había leído en los comentarios parecía tan irreal que una cosa más ya no me extrañaba.</p>
<p>Por ahí por mayo y junio, preocupado por mis cosas, no volví a buscar a los tórtolos.  Me costó encontrarlos de nuevo en julio.  Habían peleado un par de veces, pero habían regresado.  Los comentarios de los amigos tratando de hacerlos entrar en razón ya habían cesado, parecía que sólo él y ella estaban, nadie más comentaba en el perfil de cada uno.  Hasta algunos comentarios de corte erótico habían por ahí, canciones dedicadas, y más fotos.  Creo que por ese tiempo, aunque no lo dijeron abiertamente, vivían juntos.</p>
<p>Yo estaba esperando que algún día tronaran la cosas, esa relación no podía durar tanto.  Les fui siguiendo la pista de todos modos, y en agosto no hubo comentarios ni nuevas fotos, por lo que mi suposición de que vivían juntos era bastante posible.  Sin embargo todo lo que empieza tiene un fin, como todo en la vida.  Y la relación de estos tórtolos tan dispares en edad tenía que terminar, o al menos eso pensaba yo.</p>
<p>Luego de agosto en silencio en ambos perfiles, el 7 de septiembre, un comentario en el álbum de recortes de Ale: &#8220;con el corazón roto&#8221;.  Luego el 8, ella hace un comentario en el perfil de Alex:</p>
<blockquote><p>08/09/2008 10:43 PM<br />
<strong>Ale</strong> dice:</p>
<p>porqué no das la cara!</p></blockquote>
<p>Un par de días más tarde, la despechada Ale comentaba en el perfil de un su amigo, Javier:</p>
<blockquote><p>10/09/2008 11:55 PM<br />
<strong>Ale</strong> dice:</p>
<p>ola Javito! komo estás? llamame sí? necesito de calor de hombre!!  tqm</p></blockquote>
<p>Javito no respondió -al menos públicamente por el hi5- pero el 17 ya Ale aparecía con un nuevo estado en álbum de recortes: &#8220;de nuevo el amor!&#8221;.  Quién sabe si era el Javito u otro, o un mensaje para encender a su perdido Alex, que respondió a ese comentario diciendo: &#8220;buena suerte pues belleza, te quise mucho, sabelo&#8221;.  Y hasta ahí la historia de amor entre los dos tórtolos cibernéticos.  Justo acabo de chequear de nuevo sus perfiles y no encontré nada nuevo.  Quién sabe si volverán o si ya están juntos de nuevo y por eso nada de comentarios.  Quién sabe si el marido de la Ale apareció de repente y la reclamó.  O si la esposa de Alex se lo llevó de nuevo a casa.  En fin, de todo esto no me hubiera enterado si no fuera por estos juguetes tecnológicos y la manera en que los utiliza la gente, como si nadie los estuviera viendo.  Sí, lo admito, el morbo por saber más de esta peculiar pareja me mantuvo atento, y sé que no debo perder el tiempo husmeando en vidas ajenas, pero qué quieren que haga.</p>
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		<title>El necio</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Nov 2007 19:36:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Amor]]></category>
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		<description><![CDATA[Vagando por Internet, Héctor encontró el perfil de Catalina en un sitio de esos de redes sociales, esas cosas que sólo sirven para agregar un montón de supuestos amigos que no tenés en realidad. Navegando por las fotos del perfil de Catalina, Héctor recordó los mejores dos años de su vida y una nostalgia bastante [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Vagando por Internet, Héctor encontró el perfil de Catalina en un sitio de esos de redes sociales, esas cosas que sólo sirven para agregar un montón de supuestos amigos que no tenés en realidad.  Navegando por las fotos del perfil de Catalina, Héctor recordó los mejores dos años de su vida y una nostalgia bastante cabrona se le metió y muy emocionado le dio clic al enlace de <em>agregar como amigo(a)</em>.  La Caty siempre bien guapa, soltera todavía, ojalá y me acepte como amigo.  Catalina acepta a Héctor como amigo a los dos días.  <em>Si aceptó, quiere decir que no me guarda rencor</em>, piensa Héctor y acto seguido, le manda un mensaje privado, y le pregunta que qué onda, qué se ha hecho, yo aquí trabajando como subgerente en la empresa B, contáme qué es de vos, qué buena onda verte por aquí.<span id="more-325"></span></p>
<p>Catalina responde que está en un chance que no le gusta y que todo bien, mi mamá está muy enferma por el cáncer, mi papá ya agarró la onda y dejó un poco el chupe, hasta bien se le mira.  Mis hermanos se casaron, y yo ya me gradué de la U.  Si ya sos subgerente quiere decir que no te va mal, vos siempre fuiste pilas, me alegro por vos.  Héctor contesta mintiendo sobre un empleo en la empresa de un amigo y le pide el número de celular para llamarla.  Entonces, como quien no quiere la cosa, le saca una cita en un café después del chance, hablamos más despacio y te cuento tips para entrar en la empresa de mi cuate.  Catalina cae pendejamente en la trampa porque de veras necesita cambiar de trabajo.  </p>
<p>Héctor se arregla bien catrín, camisa nueva, pantalón nuevo, zapatos nuevos.  Cuando Catalina le mira el atuendo y la cara de imbécil que lleva puesta, sabe que le espera lo peor y que del mentado chance no habrá nada.  Los dejados a veces pueden ser peligrosos.  Después del saludo y las frases corteses de rigor, y de ponerse al día sobre sus vidas, Héctor empieza a hablarle de cómo la ha extrañado y de cómo la quería, le cuenta de las veces que volvió a los lugares en donde paseaban, fijáte que aquel antro donde íbamos seguido cerca de la U lo cerraron porque mataron a un narco adentro y se hizo todo un relajo, pero vos seguís siendo tan guapa, qué bueno que viniste porque de veras que me moría de ganas de verte, bueno, ya sé que estoy hablando mucho y que sólo digo muladas pero es que volver a verte es de a huevo, saber que estás bien y que me aceptaste como amigo en Internet y que aceptaste venirte a tomar un cafecito, qué bueno, de veras vos Caty, cuánto he extrañado las parrandas que nos echábamos y las noches estudiando mate con el mono y el tato y la seca, y hacer el amor en tu casa y en el Omni, qué bueno era todo eso vos, lástima que haya terminado.</p>
<p>Catalina sonríe compasivamente, y le dice sí vos, la pasamos rebien y a vos también se te ve bien.  Fue genial esa época, pero no sé que pasó y ya no te quise, y parece que vos todavía no lo aceptás, ya son cinco años vos, ya deberías agarrar la onda.  Pensé que de veras venías a echarme una mano con lo del trabajo, porque en donde estoy la cosa está mal, metí las patas con un cliente grande y ya mero me echan, no lo hicieron pero ya no tardan.  Me dio gusto verte pero mejor me voy porque no estamos en la misma sintonía vos.</p>
<p>Héctor le dice que se espere, que hará una llamada.  Llama a un su cuate y platican y le pregunta sobre la plaza que le había platicado y que qué onda con eso.  Pero la verdad no hay tal cuate ni tal llamada porque llamó a su casa y le está platicando a la contestadora, y es tan evidente que está fingiendo la llamada, que el tipo que está en otra mesa leyendo el periódico con un café, lo mira y siente un poco de lástima por lo pendejo que se mira el pobre Héctor y piensa que así debió haberse visto él con la Mariela, aquella vez en el Capitol, cuando aquel gran aguacero, ojalá que agarre la onda, uno no puede andar de pendejo toda la vida porque no se puede, y mejor vuelve al periódico, mientras le da un sorbo a su taza de café.  Catalina, ya un poco desesperada, hace como que se va a levantar y Héctor la detiene tomándole el brazo y la mira a los ojos, y con un impertinente y ridículo tic en el párpado derecho, le dice pero mirá vos Caty, ¿de veras vos no sentís nada de nada?, yo no te pude olvidar vos, todo este tiempo y yo te sigo queriendo como un idiota.  Catalina lo mira seriamente y le dice lo siento vos, no, mejor soltáme porque esta plática ya no es agradable.  El tipo del periódico y el café lo mira todo, niega con la cabeza y suspira en señal de desaprobación.  </p>
<p>Catalina se va y detrás de ella se van todas las ilusiones del pobre Héctor.  Derrotado y cabizbajo deambula por las calles de regreso a su casa, con la dignidad perdida, odiado por la mujer amada.  Se promete no volver a hacer nada igual, pero total, tenía que intentarlo, tenía que saber qué pasaría, aunque tal vez lo hubiera podido hacer con más dignidad y no quedar como un imbécil.  Pero no puede resistir la tentación y cuando llega a casa y abre el Internet, le escribe un email disculpándose por haber sido tonto y de todos modos aquí estoy por si necesitás algo,  prometo no molestarte más, estáte tranquila vos Caty.  Después de mandar el email, mira entre los amigos de Catalina y encuentra a su hermano mayor, su antiguo proyecto de cuñado, con quien alguna vez se echaron las chelas.  Hace clic en el link de <em>agregar como amigo(a)</em> y después de que él acepta, le escribe diciéndole vos a ver cuándo nos juntamos a echar un par de litros, ya va haciendo falta, yo estoy de subgerente de la empresa B, por si necesitás algo, ahí estamos a las órdenes mano, contáme pues a ver qué día nos juntamos, yo este viernes estoy libre, el otro día platiqué con tu hermana, y de eso quería hablarte…</p>
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		<title>No siempre soy el mismo</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Sep 2006 23:07:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Joaquín López</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy en la mañana salí para el trabajo, tomé la camioneta de siempre, llena como siempre, y llegué tarde como siempre.  Por alguna razón, a pesar de haber llegado tarde, no había nadie en la oficina.  Y no, hoy no es domingo, ni había compromiso de ninguno afuera de la oficina.  La oficina estaba totalmente sola, y afuera en la calle todo igual, como las 8:30 de la mañana de cualquier día laboral.  Viéndola detenidamente, ví que la oficina estaba algo sucia, como si la señora de la limpieza no hubiera pasado en varias semanas.  <span id="more-285"></span>Me siento entonces a la computadora, bajo el email del día y me pongo a ver blogs.  Nada nuevo, aquel chavo con su guerrita tontuelina de siempre contra Microsoft (hay que seguirle la corriente para que no se sienta), el otro con sus ondas político-catárticas, el otro con su poesía, está aquel que compra lunas, aquella otra repitiendo pura lorita lo que enseñan en la <acronym title="Universidad Francisco Marroquín">UFM</acronym> (y más de algún incauto comentándole), aquel otro con sus muladas por un lado y sus crípticas poesías por el otro.  En fin, la fauna bloguera de siempre.  Pero nadie en la oficina, todo muerto, sin nadie a quien chingar. Ni siquiera la secre que todos los lunes llega con su minifaldita sexy y a la que ya casi me trincaba el otro día, cuando entonces se apareció el Jorge y me troceó todo.  Al Jorge también le llega la secre, pero nunca le dice nada y ni modo que yo voy a estársela cuidando si la cabrona está ganosa.</p>
<p>Son las nueve de la mañana y nadie.  Las diez y tampoco.  Salgo entonces ya un cacho nervioso a comprar la prensa, a ver que dicen de los rojos mulas que perdieron ayer por goleada.  Y al regresar todo normal, la gente está allí, saludo de buenos días, como si estuviera llegando y me miran raro, como si ya hubiera entrado antes.  Me siento en la computadora y resulta que de pronto ya no es la mía, tiene un montón de mp3 de música rara, en los favoritos del Explorer están otras ondas, tengo una página en Hi5 y un blog en Msn y el Messenger que nunca uso con sopotocientos contactos que a saber de dónde salieron y un par de chavas que me saludan en el Chat diciéndome una “ke pex, toy chando la weba” y la otra “tqm”, seguido de un montón de emoticons.  Me llevo la mano a la barbilla y noto que tengo un piercing, y muevo la lengua y noto que tengo otro piercing allí también.  Preocupado voy al baño a verme al espejo y cuando me levanto miro que tengo tenis verdes tipo chapulín, pantalón de cuero negro y una t-shirt, pero eso sí, con mi corbata de siempre.  En el baño me miro y tengo el pelo liso liso y teñido de azul, parezco puro punk.</p>
<p>Miro este blog y me parece todo raro, como sin gracia.  Debería tener color negro y letras blancas y algún jpg del <a href="http://www.deviantart.com/">debiantART</a>.  Aunque lo que más lo chinga es el contenido, no está nada cool y a veces ni se entiende, como si alguien diferente (algo pretensioso y lleno de mierdas) lo hubiera escrito.  En fin, lo voy a tener que borrar porque a saber qué gente rara visitará este rollo.</p>
<p>Por lo demás, creo que fue un lunes normal.  Mañana será otro día.</p>
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