Relatos, historias y cuentos - Carros
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El sufrimiento del automovilista principiante

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En junio del 2004 me bajé de la camioneta (así le llamamos a los buses en Guatemala) y me subí al carro. Había pasado casi seis meses molestando a un mi cuate vendedor preguntándole sobre las opciones más baratas del mercado. Cuando ya tuve dinero para el enganche, lo llamé y le dije que ya estaba listo. Después de tres o cuatro días de trámites, llegó el día de ir a traerlo a la agencia.