La liebre y la tortuga - cuento resumido con moraleja


Había una vez una liebre arrogante que se jactaba de su velocidad a todos sus amigos animales. Un día, una tortuga cansada de oír sus jactancias propuso una carrera para poner a prueba su velocidad. La liebre aceptó y se rió de la lenta tortuga, pensando que sería una victoria fácil.

El día de la carrera, la liebre tomó un descanso y se durmió a mitad de camino, pensando que tenía tanto margen de ventaja que podría dormir un poco y aún ganar la carrera. La tortuga, por otro lado, siguió avanzando lenta pero constantemente sin detenerse.

Cuando la liebre despertó, vio que la tortuga ya estaba cerca de la meta. La liebre corrió desesperadamente para recuperar su ventaja pero, al final, la tortuga llegó a la meta primero, ganando la carrera.

La liebre se sintió humillada y aprendió una valiosa lección: es mejor avanzar lenta y constantemente que correr y descansar. La moraleja de la historia es que la constancia y la determinación a menudo son más valiosas que la velocidad y la fuerza.

Además, la historia enseña que es importante no subestimar a los demás y no ser arrogante. Todos tenemos habilidades y talentos únicos y es importante valorarlos y respetarlos en los demás. La humildad es un valor clave para el éxito y la felicidad.


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