Ir al contenido principal

Entradas

Feliz año nuevo

Para año nuevo cerramos la cuadra de la colonia, contratamos una disco y compramos mucha cerveza. Algunas cosas pasaron pero no todos recuerdan todo. El de la idea fue Jorge, que acaba de renunciar de su trabajo y propuso hacer una fiesta para todo mundo. 

La mejor navidad de la historia

La víspera de navidad salí muy cansado de mi trabajo en el supermercado. Ese día no llegaron un par de compañeros, varios clientes me gritaron porque los precios no coincidían, perdí dinero en la caja y me corté un dedo cuando colocaba producto. Por el camino de regreso me encontré a un vendedor callejero que vendía unos carritos y recordé que no le había comprado regalo a mi hijo Sebastián de seis años.

El falso enfermo

Me endeudé con la tarjeta de crédito por mucho dinero. Al principio era para poder darme un respiro de los pagos y las deudas que tenía pero con el tiempo eso creció como espuma de cerveza cuando empecé a darme algunos gustos. Era tiempo de inventar algo diferente. Así que me enfermé de cáncer.

Planeta Tierra

Ya casi al final de la jornada en el turno del call center en el que trabajé por un par de meses, entró una llamada de una anciana de 80 años que había hecho una orden por error. Una llamada normal que venía justo después de que un energúmeno me gritara por una hora porque el regalo de su hijo había llegado un día tarde y eso había hecho llorar al pequeño.

Bombolbi

Cuando era niño mi papá compró un Volkswagen clásico amarillo al que con mi hermano bautizamos como Bombolbi . Los domingos nos permitía entrar al carro y jugar todo tipo de aventuras que nos inventábamos.

La Llorona

Mi abuela contaba una historia diferente de la Llorona. Ella no ahogó a sus hijos, fue el marido el que los mató y no fue en el río, decía. Y llora por sus hijos pero también busca al marido para que pague por su crimen.

El ministro

Me metí a la administración pública a hacer dinero. Estaba quebrado cuando aposté por la campaña del presidente actual, hice un préstamo millonario para aportar al partido y reservar mi lugar en algún puesto. Me dieron un ministerio cuando entró al poder y en un mes pagué mis deudas. 

El oficinista

A Carlos le toca trabajar desde su casa por la pandemia mundial. Hace calor y está molesto por la bulla de sus hijos y los pendientes del trabajo. Su esposa tuvo que salir para una reunión mensual de su trabajo. Para descansar un poco del trabajo va a las redes sociales y es peor, mira a la gente cómo sale a la calle cuando el gobierno y el mundo aconsejan lo contrario.

El taxista

Por el toque de queda hay pocas horas para trabajar y mucha competencia. Son las cinco de la mañana de un día domingo en plena pandemia. En el grupo de whatsapp de los taxistas todos empiezan a escribir. Casi todos dicen que está silencio.

La epidemia del sueño

La epidemia del sueño atacó a San Jorge en marzo de 1996. Comenzó de un día para otro con tres enfermos. Solo había un síntoma, el infectado dormía noche y día. El primer afectado fue un hombre de 45 años, casado, padre de dos hijos menores de edad. Se había ido a dormir una noche y al día siguiente nadie lo pudo despertar para ir al trabajo. Despertó para ir al baño después de mediodía y se volvió a hundir en el sueño más profundo de nuevo.