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A ver cómo sería la onda

Cuando pensé en escribir este post pensaba en si sería posible hacer una oración larga y que ésta fuera un solo post con tal vez unas 300 palabras seguidas sin puntos ni comas ni nada y ver si se lograba expresar una idea coherente o quizás simplemente le regale una rosa decía aquella canción cursi que no por cursi dejó de pegar y que obviamente sólo tenía intención de entretener y no como pretenden los intelectoides que piden peras al olmo y quieren que en la radio suene música inteligente y se quejan de la música pop pero al rato están bailando y cantando como locos en las fiestas de sus cuates en donde ya no importa lo inteligente sino la simple y llana chingadera que por otro lado no está mal porque es simplemente disfrutar sin preguntarse el por qué o para qué o para quién estamos trabajando me pregunto yo porque uno va al chance día tras día y no mira que alcance el pisto para comprarse aquel iPod del que tanto hablan los blogueros cool o para comprarse las obras completas de Cortázar o de Borges o de Monterroso como hacen algunos otros blogueros cool que se sienten chichudos sólo por mencionar a esos autores y que desprecian en voz baja a los blogueros cool del iPod y esto es porque al fin y al cabo cada quien se siente genio porque su mamá y su novia se lo dicen aunque todo el resto del planeta no se entere de su genial genialidad fue la del cuate que se inventó esto de los blogs para que la gente se sienta escuchada y aclamada sólo porque unos cuantos gatos pasan a saludar en los comentarios y entonces se crea que esto de los blogs es una revolución y que pondrá a temblar a los medios tradicionales a los que nadie quiere pero todo el mundo lee porque no hay de otra y nosotros queremos estar enterados de las noticias de este mundo cruel en donde usted y yo somos gente privilegiada porque tenemos el suficiente tiempo de ocio para escribir y leer sandeces que nada que ver pues.


Relatos populares

El motorista

Una noche salí tarde del trabajo. Mi papá me había prestado su camioneta agrícola, un carro viejo y duro. El mío se había descompuesto y tardaría una semana en el mecánico. Estaba muy cansado, estábamos haciendo el cierre y faltaba producto y dinero. A partir de cierto momento ya no se puede avanzar y decidimos continuar el siguiente día. Cenamos una pizza que devoramos y pareció más chica de lo que era. Al salir había un frío, escribí a mi esposa que ya iba en camino. Cada movimiento era en cámara lenta porque el cansancio de varios días de trabajo se había acumulado. Solo quería llegar a casa y dormir. Mañana sería otro día. Al salir iba en automático y no recuerdo haber subido al carro y salir a la carretera. Cuando estoy cansado manejo más despacio, por precaución. A medio camino a casa noté que me seguía una motocicleta. No me rebasaba a pesar de que iba lento. El motociclista iba solo con una playera, algo que me pareció extraño por el frío que había. No sabía desde cuándo me seg

El taxista

Por el toque de queda hay pocas horas para trabajar y mucha competencia. Son las cinco de la mañana de un día domingo en plena pandemia. En el grupo de whatsapp de los taxistas todos empiezan a escribir. Casi todos dicen que está silencio.

El falso enfermo

Me endeudé con la tarjeta de crédito por mucho dinero. Al principio era para poder darme un respiro de los pagos y las deudas que tenía pero con el tiempo eso creció como espuma de cerveza cuando empecé a darme algunos gustos. Era tiempo de inventar algo diferente. Así que me enfermé de cáncer.