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A ver cómo sería la onda

Cuando pensé en escribir este post pensaba en si sería posible hacer una oración larga y que ésta fuera un solo post con tal vez unas 300 palabras seguidas sin puntos ni comas ni nada y ver si se lograba expresar una idea coherente o quizás simplemente le regale una rosa decía aquella canción cursi que no por cursi dejó de pegar y que obviamente sólo tenía intención de entretener y no como pretenden los intelectoides que piden peras al olmo y quieren que en la radio suene música inteligente y se quejan de la música pop pero al rato están bailando y cantando como locos en las fiestas de sus cuates en donde ya no importa lo inteligente sino la simple y llana chingadera que por otro lado no está mal porque es simplemente disfrutar sin preguntarse el por qué o para qué o para quién estamos trabajando me pregunto yo porque uno va al chance día tras día y no mira que alcance el pisto para comprarse aquel iPod del que tanto hablan los blogueros cool o para comprarse las obras completas de Cortázar o de Borges o de Monterroso como hacen algunos otros blogueros cool que se sienten chichudos sólo por mencionar a esos autores y que desprecian en voz baja a los blogueros cool del iPod y esto es porque al fin y al cabo cada quien se siente genio porque su mamá y su novia se lo dicen aunque todo el resto del planeta no se entere de su genial genialidad fue la del cuate que se inventó esto de los blogs para que la gente se sienta escuchada y aclamada sólo porque unos cuantos gatos pasan a saludar en los comentarios y entonces se crea que esto de los blogs es una revolución y que pondrá a temblar a los medios tradicionales a los que nadie quiere pero todo el mundo lee porque no hay de otra y nosotros queremos estar enterados de las noticias de este mundo cruel en donde usted y yo somos gente privilegiada porque tenemos el suficiente tiempo de ocio para escribir y leer sandeces que nada que ver pues.


Relatos populares


La venganza

Ester fue despedida por un error suyo en las cuentas que manejaba, error que despertó la desconfianza de su jefe y del dueño de la empresa. Ella sabía que era perfectamente comprensible porque su atenuante era demasiado inverosímil, aunque no por ello mentira. Su jefe la citó en su oficina y le explicó los motivos y hasta fue cortés y amable con ella, pero de todos modos no podía sentirse bien, quién puede en estos casos. Conteniendo las lágrimas salió de la oficina del jefe, arregló sus cosas delante de sus compañeros de trabajo y salió de la empresa. La tarde preciosa que la esperaba afuera le sirvió de consuelo, mientras en el camino a casa, en la misma camioneta 72 de todos los días, pensaba en quién diablos la iba a contratar ahora, la situación en Guatemala está jodida. Como siempre ha estado y estará.

Una tarde en el parque

En la banca del parque de la colonia está sentada una pareja de esposos que mira jugar en los columpios a sus dos hijos. Es una tarde agradable. Están sentados a la par y en silencio. No se tocan. Los dos tienen una expresión satisfecha en el rostro. El marido hace una pregunta.

Los resucitados

Mi tío Luis, el sepulturero del pueblo, fue el primero que se dio cuenta de que la gente estaba resucitando. Temprano del día, de madrugada todavía, escuchó golpes en una de las tumbas de uno de los mausoleos más grandes del cementerio. Pensó que era un animal atrapado, pero luego escuchó la voz de una mujer. Sin pensarlo ni asustarse usó el pico, rompió la lápida y la pared del mausoleo, sacó la caja y liberó a la primera resucitada.