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Básicamente, esta sería mi opinión


Quisiera referirme a los últimos acontecimientos acaecidos recientemente. Primero que nada, o antes que todo, haré una breve introducción al respecto de mis observaciones, que como siempre serán banales y no contribuirán en nada a Guatemala, a diferencia de lo que se escribe en todos los demás blogs guatemaltecos. Sin embargo considero importante expresarlas aquí. Básicamente porque en otro lugar no sería lo mismo, por esa manía que todos tienen de que las cosas tienen que ser útiles o divertidas o afines con su pensamiento ideológico.

Las observaciones que hago sobre diversas situaciones no son más que las mías, porque es imposible que mis observaciones fueran las de Fidel Castro, por ejemplo. Porque para empezar, don Fidel es bastante más viejo que yo y es cubano y preside su país. En cambio un tipo como yo, sin nada más trascendente que este pobre y humilde (pero honrado) blog, probablemente no me pueda hacer escuchar demasiado.

Como segundo punto, me interesa hacer hincapié en la importancia de la cronología de los hechos. Porque si los últimos acontecimientos no hubiesen acontecido de último, entonces no serían los últimos. Parece de una lógica elemental, pero usted sabe que hay gente a la que le gusta retorcer argumentos y cronologías para manipular situaciones e individuos. Es así, pues, cómo al tener presente que los últimos acontecimientos acaecieron de último, estamos siendo más claros y transparentes con nuestras intenciones. El lector de este prescindible rincón internético, sabrá que aquí hablamos sólo con la verdad, aunque muchas veces ella no nos haga caso ni mucho menos nos conteste.

Como tercer punto (nótese que estamos yendo en orden, porque al ser yo el que escribe bien me hubiera podido saltar este tercer punto y dar el cuarto o hasta el quinto punto primero, pero usted, amigo lector, merece respeto y por tal motivo vamos en orden, como dios manda), quisiera referirme a los acontecimientos. La palabra ‘acontecimiento’, según el diccionario de la real academia de la lengua española significa “hecho o suceso, especialmente cuando reviste cierta importancia.” Quise colocar la definición porque estoy seguro que si yo le pregunto a alguien, a cualquier gente al azar, qué significa la palabra acontecimiento, lo más seguro es que pueda utilizar el vocablo, pero no definirlo exactamente.

Conviene, entonces, que vayamos al cuarto punto. El cuarto punto como usted probablemente habrá adivinado (porque estoy seguro de que usted tiene una mente prodigiosamente perspicaz) viene generalmente después del tercero. Aquí considero que es importante que el lector ponga mucha atención, porque si pierde el hilo, el quinto punto no lo podrá entender debido a su extrema complejidad.

Como quinto y último punto, debo resaltar la importancia que reviste el que uno sea una persona directa y que no se ande por las ramas, ni con introducciones de bostezo y retóricas que hagan perder el valioso tiempo de gente tan importante como usted. Por tal motivo he creído pertinente hacer esta brevísima introducción acerca del tema que dijimos que íbamos a tratar en el primer párrafo.

Para concluir el presente escrito, debo decir que los últimos acontecimientos acaecidos recientemente me tienen un tanto intrigado y preocupado, por las implicaciones y resultados colaterales que pueden ocasionar de seguir el rumbo que llevan. No quiero alarmar a la población en general, pero pienso que si no triunfamos, corremos el grave riesgo de perder. Es decir que, si no avanzamos, no iremos hacia delante.

Básicamente esa sería mi posición al respecto de los últimos acontecimientos acaecidos recientemente. Usted puede, como siempre, faltaba más, utilizar el espacio de comentarios para expresar su propio punto de vista acerca del tema que hemos esbozado en estas líneas. Por el bien del debate, la democracia y las buenas costumbres, me gustaría que observáramos una elemental cordura en la discusión.




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