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Gravedad

Generalmente, no me acuerdo de lo que he soñado en la noche. Los científicos dicen que uno siempre sueña, así que lo que tengo es mala memoria.

El sueño más sin sentido que he tenido fue éste:

Estaba en la sala de mi casa, eran las tres de la tarde. De repente, escuché un ruido en la calle. Fue como si hubiera estallado un cilindro de gas propano. Me asomé por la ventana y vi cómo caía un carro en mi jardín, luego un bus urbano, otro carro y un microbús en la calle. ¿Qué es esto? Pensé en salir, pero si me caía uno de esos encima, ya no la iba a contar.

Encendí la radio. Escuché que algún aditivo en las gasolinas estaba provocando que los vehículos flotaran. Me pareció de lo más ridículo, pero lo que estaba pasando lo era también.

Y luego, desperté.


Relatos populares


La venganza

Ester fue despedida por un error suyo en las cuentas que manejaba, error que despertó la desconfianza de su jefe y del dueño de la empresa. Ella sabía que era perfectamente comprensible porque su atenuante era demasiado inverosímil, aunque no por ello mentira. Su jefe la citó en su oficina y le explicó los motivos y hasta fue cortés y amable con ella, pero de todos modos no podía sentirse bien, quién puede en estos casos. Conteniendo las lágrimas salió de la oficina del jefe, arregló sus cosas delante de sus compañeros de trabajo y salió de la empresa. La tarde preciosa que la esperaba afuera le sirvió de consuelo, mientras en el camino a casa, en la misma camioneta 72 de todos los días, pensaba en quién diablos la iba a contratar ahora, la situación en Guatemala está jodida. Como siempre ha estado y estará.

Una tarde en el parque

En la banca del parque de la colonia está sentada una pareja de esposos que mira jugar en los columpios a sus dos hijos. Es una tarde agradable. Están sentados a la par y en silencio. No se tocan. Los dos tienen una expresión satisfecha en el rostro. El marido hace una pregunta.

Los resucitados

Mi tío Luis, el sepulturero del pueblo, fue el primero que se dio cuenta de que la gente estaba resucitando. Temprano del día, de madrugada todavía, escuchó golpes en una de las tumbas de uno de los mausoleos más grandes del cementerio. Pensó que era un animal atrapado, pero luego escuchó la voz de una mujer. Sin pensarlo ni asustarse usó el pico, rompió la lápida y la pared del mausoleo, sacó la caja y liberó a la primera resucitada.