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El Hugo

Algunos músicos chapines conocemos al sonidista Hugo, uno de los mejores para música latinoamericana. El Hugo es buena onda, pero es un pajerazo y medio. No le podés contar vos algo que él siempre te sale con una historia más fantástica y más increíble. Por ejemplo, si vos le contás que anoche te cogiste a una chava y que estuvo fenomenal, el Hugo te tomará el brazo izquierdo con su mano derecha, arqueará la ceja izquierda, inclinará levemente la cabeza hacia atrás, y te dirá: “Eso no es nada.” Y te contará de una orgía fantástica en su época de adolescente, con todo lujo de detalles. Su intención es hacer que tu historia parezca una mierdita sin trascendencia apabullándote con otra mejor.

El Hugo siempre tiene los cuates más ricos, los más drogadictos y los más pervertidos. Ha participado en cultos satánicos, ha visto los conciertos de rock más espectaculares, ha conocido a un montón de famosos y ha viajado por todo el mundo. No importa que vos tengás tu mejor historia, el Hugo siempre te la superará.

¿Qué es lo que pretende la gente como el Hugo? ¿Hacer que nosotros nos sintamos mal y hasta fracasados? No es justo, por ejemplo, que yo escriba aquí la mejor anécdota de toda mi putrefacta existencia y venga un comentarista tipo Hugo y me haga sentir que no he vivido nada contándome algo totalmente estratosférico. Porque uno trata de escribir apegado a la realidad sin inventar casi nada y de primas a primeras te cae un Hugo que te arruina todo el trabajo.

Por tal motivo, en este blog queda prohibido escribir comentarios creativos, anécdotas geniales que superen al post, o cualquier cosa parecida y pretenciosa.




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El motorista

Una noche salí tarde del trabajo. Mi papá me había prestado su camioneta agrícola, un carro viejo y duro. El mío se había descompuesto y tardaría una semana en el mecánico. Estaba muy cansado, estábamos haciendo el cierre y faltaba producto y dinero. A partir de cierto momento ya no se puede avanzar y decidimos continuar el siguiente día. Cenamos una pizza que devoramos y pareció más chica de lo que era. Al salir había un frío, escribí a mi esposa que ya iba en camino. Cada movimiento era en cámara lenta porque el cansancio de varios días de trabajo se había acumulado. Solo quería llegar a casa y dormir. Mañana sería otro día. Al salir iba en automático y no recuerdo haber subido al carro y salir a la carretera. Cuando estoy cansado manejo más despacio, por precaución. A medio camino a casa noté que me seguía una motocicleta. No me rebasaba a pesar de que iba lento. El motociclista iba solo con una playera, algo que me pareció extraño por el frío que había. No sabía desde cuándo me seg

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Me endeudé con la tarjeta de crédito por mucho dinero. Al principio era para poder darme un respiro de los pagos y las deudas que tenía pero con el tiempo eso creció como espuma de cerveza cuando empecé a darme algunos gustos. Era tiempo de inventar algo diferente. Así que me enfermé de cáncer.