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Yo tenía un alien en mi mano

Desde hace algunos meses tenía una chibolita en mi mano izquierda. Consulté con un médico amigo y me dijo que no era nada, que era sólo un poco de sebo acumulado y que con cirugía menor la cosa estaba acabada, que deberíamos esperar un par de meses a ver si un tratamiento con una crema especial disolvía la cosa esa, pero que lo más probable era la cirugía. Según él, no había posibilidad de que fuera maligna la chibola de mi mano. Yo, ingenuo que soy, creí en el diagnóstico.

Hasta ayer la chibola de sebo era un problema pendiente, pero no me preocupaba mucho. Pero anoche a las diez menos cuarto, lo vi claro. Esa chibolita era una criatura, no sé si maligna o no, que se estaba alimentando de mí y estaba creciendo. Fue algo así como una revelación, no me pregunten por qué, pero estaba seguro de ello. Pensé que lo mejor era acabar con ella, puesto que es un cuerpo extraño y de ninguna manera tenía que aceptar que se alimentara de mí, me robara mi energía y se aprovechara de mi buena salud.

Con esa idea en la mente, busqué el bisturí de mi papá, que es veterinario. Conseguí alcohol para desinfectar y una tela con esparadrapo para hacer una venda y colocarla al final de la operación. Lo ideal hubiera sido tener algún anestésico, pero no podía seguir dándole alojamiento a la criatura, así que no me detuve a pensar en el dolor. El trabajo tenía que hacerse.

Cerré con llave mi cuarto y procedí a la operación. Localicé el punto exacto donde estaba el alien, dibujé su contorno con un lapicero, apreté los dientes y empecé a hacer la incisión. Hice un corte de aproximadamente un centímetro y pude ver claro, después del sangrado inicial, cómo asomaba la cabeza una especie de babosa verdusca con antenas, la cual tomé con mis dedos índice y pulgar de la mano derecha y terminé de sacar de la herida sangrante. Habrá medido unos cinco centímetros. La eché en un recipiente con alcohol y vi cómo se retorcía frenéticamente, hasta que poco a poco quedó inmóvil, muerta. La puse en un frasquito y ahí está, en el buró a la par de mi cama.


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