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Desdoblamiento astral

Desde hace algún tiempo he logrado con éxito mi desdoblamiento astral. Me acuesto en mi cama, cierro los ojos, me concentro y digo lentamente la palabra FARAON, hasta que logro que mi cuerpo astral se desdoble y salga de mi cuerpo carnal. Entonces me veo ahí acostado con los ojos cerrados en mi cama y observo desde la perspectiva del techo el completo desorden en que se mantiene mi dormitorio. Y salgo de mi casa, y empiezo a subir y a subir, veo por arriba las nubes y salgo de la atmósfera y veo cómo es de linda la Tierra desde afuera y cómo se mira de chiquitita Guatemala. Entonces se aparece Pedro, mi amigo extraterrestre que también se desdobla pero desde otra galaxia y que tiene esos dedos largotes y la cara de pepino con acné. Y me cuenta cómo es de aburrido su planeta en donde toda la gente se comporta de manera sensata, no votan en las elecciones por el más demagogo, no se inventan guerras que nada que ver y no repiten hasta el hartazgo que todo lo arregla ese gran espectro abstracto y perfecto que se llama mercado. Y yo le digo que qué pena, que aquí todo se resuelve por las malas, como debe de ser. Si la democracia no sirve para hacer lo que nosotros queremos, entonces hay que desecharla y el pueblo consciente e inteligente que votó por nuestros candidatos es un idiota manipulado cuando vota por los otros o cuando manda de regreso a su casa a las mineras extranjeras. Por eso es que cuando llega la hora de despedirnos con el Pedro, él se va sintiéndose cucaracha y yo regreso muy orgulloso a la Tierra, aunque con algo de pena por lo atrasados que están los pobres extraterrestres.


Relatos populares

El motorista

Una noche salí tarde del trabajo. Mi papá me había prestado su camioneta agrícola, un carro viejo y duro. El mío se había descompuesto y tardaría una semana en el mecánico. Estaba muy cansado, estábamos haciendo el cierre y faltaba producto y dinero. A partir de cierto momento ya no se puede avanzar y decidimos continuar el siguiente día. Cenamos una pizza que devoramos y pareció más chica de lo que era. Al salir había un frío, escribí a mi esposa que ya iba en camino. Cada movimiento era en cámara lenta porque el cansancio de varios días de trabajo se había acumulado. Solo quería llegar a casa y dormir. Mañana sería otro día. Al salir iba en automático y no recuerdo haber subido al carro y salir a la carretera. Cuando estoy cansado manejo más despacio, por precaución. A medio camino a casa noté que me seguía una motocicleta. No me rebasaba a pesar de que iba lento. El motociclista iba solo con una playera, algo que me pareció extraño por el frío que había. No sabía desde cuándo me seg

El taxista

Por el toque de queda hay pocas horas para trabajar y mucha competencia. Son las cinco de la mañana de un día domingo en plena pandemia. En el grupo de whatsapp de los taxistas todos empiezan a escribir. Casi todos dicen que está silencio.

El falso enfermo

Me endeudé con la tarjeta de crédito por mucho dinero. Al principio era para poder darme un respiro de los pagos y las deudas que tenía pero con el tiempo eso creció como espuma de cerveza cuando empecé a darme algunos gustos. Era tiempo de inventar algo diferente. Así que me enfermé de cáncer.