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Lágrimas

En la panadería de la esquina está la dependiente del mostrador llorando. Es una muchacha regordeta y simpática. Entra una de las clientas del lugar, pide su pan y le pregunta que por qué llora. La señora piensa que la muchacha debe estar llorando por algún amor, porque eso es lo más común del mundo y va a aconsejarla: a todos nos pasa, ya va a venir alguien más, Dios sabe por qué pasan las cosas. La muchacha contesta que hoy le dijeron que no le van a pagar (es fin de mes) sino hasta la semana próxima y ella necesitaba el dinero para la medicina de su mamá. La señora vuelve a casa con un amargo nudo en la garganta y mira cómo su hijo adolescente que no tiene nada que ver con Argentina, llora su eliminación del mundial.


Relatos populares

El motorista

Una noche salí tarde del trabajo. Mi papá me había prestado su camioneta agrícola, un carro viejo y duro. El mío se había descompuesto y tardaría una semana en el mecánico. Estaba muy cansado, estábamos haciendo el cierre y faltaba producto y dinero. A partir de cierto momento ya no se puede avanzar y decidimos continuar el siguiente día. Cenamos una pizza que devoramos y pareció más chica de lo que era. Al salir había un frío, escribí a mi esposa que ya iba en camino. Cada movimiento era en cámara lenta porque el cansancio de varios días de trabajo se había acumulado. Solo quería llegar a casa y dormir. Mañana sería otro día. Al salir iba en automático y no recuerdo haber subido al carro y salir a la carretera. Cuando estoy cansado manejo más despacio, por precaución. A medio camino a casa noté que me seguía una motocicleta. No me rebasaba a pesar de que iba lento. El motociclista iba solo con una playera, algo que me pareció extraño por el frío que había. No sabía desde cuándo me seg

El taxista

Por el toque de queda hay pocas horas para trabajar y mucha competencia. Son las cinco de la mañana de un día domingo en plena pandemia. En el grupo de whatsapp de los taxistas todos empiezan a escribir. Casi todos dicen que está silencio.

El falso enfermo

Me endeudé con la tarjeta de crédito por mucho dinero. Al principio era para poder darme un respiro de los pagos y las deudas que tenía pero con el tiempo eso creció como espuma de cerveza cuando empecé a darme algunos gustos. Era tiempo de inventar algo diferente. Así que me enfermé de cáncer.