El soberbio

Víctor era un tipo arrogante y dentro del grupo de amigos lo tolerábamos pero no lo considerábamos realmente amigo. Lo conocí en la universidad, cuando coincidimos carrera. En un principio parecía normal, pero al trabajar en grupos revelaba quién era. Él consideraba que su genio intelectual estaba por encima de todos, y corregía sin pedirlo, muchas veces sin razón. Pero nunca admitía error, decía que se le había malentendido.

Cuando discutíamos un tema de clase, empezaba a hablar sin parar del tema pero decía cosas sin sentido. Inventaba un montón y nos llegaba a aburrir. Si alguien contaba una anécdota sobre alguna chica, él la intentaba superarla con historias fantásticas sobre sus conquistas de bellas mujeres. Lo decía todo con tal seguridad que alguna vez estuve a punto de creerle.

Contaba que su apellido era vasco, y contaba historias fantásticas de cómo había antepasados de la realeza en su familia. Al principio le creíamos, hasta que alguien que lo conoció de niño nos contó que sus papás se habían cambiado de apellido. 

En lo que sí era bueno era en detectar los puntos débiles de los demás, y los atacaba sin piedad. Una vez, haciendo un trabajo de investigación un compañero contó que la había pasado muy mal cuando sus papás se divorciaron. Víctor lo recordaba cada vez que el compañero se confundía, hasta hacerlo sentir mal. Una vez casi se fueron a los golpes. Se aseguraba de ser él quien exponía cuando tocaba y se intentaba llevar todo el crédito. A los profesores les llevaba regalos y los adulaba. Así conseguía favores y tips para pasar los exámenes.

Por él tuvimos que hacer dos grupos de whatsapp, uno en donde estaba él y otro en donde no. Éramos felices cuando él no estaba. Lo soportamos dentro del grupo por dos años, hasta que se consiguió otros compañeros de estudio. Fue un alivio general dentro de mi grupo.

Quién sabe cómo esa gente puede conseguir empleos de importancia. No supimos cómo, pero se hizo de una gerencia de compras. Supimos que humillaba a los vendedores, pero era lambiscón con los dueños de las empresas que le vendían. 

Cuando terminamos la universidad acepté el primer empleo que pude. No era buen pago, pero estaba bien para comenzar. Tuve la desgracia de encontrarme a Víctor en un supermercado. Me preguntó en dónde estaba trabajando y cuando le dije se echó a reír. Me ofendí tanto que le dije, comé mierda Víctor, vos y tu apellido de mentiras me la pelan. Se sorprendió de mi respuesta y se quedó boca abierta. Yo mejor me fui del lugar. Tiempo después me contaron que él había llamado a mi empresa para desaconsejarme como empleado. Mi jefe lo mandó a la mierda.

Llegó a ser gerente de área de una empresa. Por otros me enteré que para hacer negocios con grandes empresas a veces invitaba a los gerentes a bares y a prostitutas, y después los extorsionaba amenazando con contarle a su familia. En una de esas salidas, estuvo una noche en que dos tipos se mataron a tiros en un bar. En un video de las noticias aparecía saliendo presurosamente del bar en cuestión.

Cada cierto tiempo surgían noticias de Víctor, que si hacía esto o lo otro. Su definitivo ascenso fue cuando su empresa le empezó a vender al estado. Ahí lo vimos tener los mejores carros y hasta chofer y guardaespaldas. Convocó a una reunión de amigos de la universidad, a la que no asistí. Los que llegaron cuentan que buscaba socios para hacer negocios, pero que durante la reunión ninguno se mostró dispuesto.

Con el dinero que estaba haciendo compró un terreno grande e hizo varias casas dentro de un condominio que vendió a sus conocidos. En ese tiempo se casó y tuvo un hijo. 

Así como crecen los ingresos así también crecen las necesidades. Porque a su mujer y a su hijo solo podía darles lo mejor. Había logrado hacer mucho, pero quería más. Aún así había cosas que no podía tener. Le rogó a su madre que fuera a vivir cerca de él, pero ella nunca quiso. Ella no estaba de acuerdo con lo que hacía.

Víctor cometió un error grave tiempo después. Traicionó a uno de sus jefes haciendo negocios con uno de sus enemigos. El resultado fue que sufrió un atentado cuando regresaba una noche a su casa. Estuvo grave en el hospital con heridas de bala. Cuando salió un par de semanas después había perdido movilidad en el lado derecho debido a que una de las balas había dado cerca de un nervio en el cuello.

Logró recuperarse hasta cierto punto, pero sus negocios fueron a menos. Como se resistía a dejar la vida en grande que llevaba, su fortuna se redujo. Lo vi una vez en un centro comercial arrastrando el pie derecho, y babeando. Me dio lástima. Creo que me reconoció, pero no tenía la más mínima intención de hablarle o saludarlo. 

En una reunión con los compañeros de la universidad hablamos de él. Los que lo habían visto en la condición en que quedó habíamos sentido lástima, pero no olvidábamos su comportamiento. Alguien contó que su mujer le había pedido el divorcio y que ella y el hijo vivían en otro lugar. Tiene algunos comercios y alquileres que sigue vigilando, pero el dinero ya no es el mismo. 

Uno de los compañeros que le habló alguna vez después del atentado contó que a pesar de no poder hablar bien y arrastrar el pie derecho, sigue igual de vanidoso que siempre. Contaba que tenía amistad con el presidente y que hasta podía llegar a ser ministro. Que estaba por iniciar un negocio de exportación de café debido a un trato al que había llegado con uno de los cafetaleros más importantes del país. Por supuesto, nada de esto era cierto.

Se podría creer que el karma alcanzó a Víctor, pero la verdad no creo en eso. Si no traiciona a su jefe probablemente seguiría su ascenso. Y estaríamos esperando su caída. Simplemente tomó un riesgo que no debía, y así son los negocios, a veces se pierde, a veces se gana.

José Joaquín

Soy José Joaquín y publico mis relatos breves en Anecdotario.net desde 2004. Visitas y comentarios son muy apreciados.

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