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Pròxima estació: Can Vidalet

En el metro de Barcelona anuncian la llegada a cada estación en catalán. Como es parecido al español en ciertas cosas, se entiende bien, como pueden observar en el título. Una mujer dice pròxima estació y un hombre contesta anunciando el lugar. Otras veces es al revés: un hombre dice pròxima estació y la mujer contesta. La vocalización es neutra, sólo cumple con el requisito de anunciar con buena dicción y nada más. Salvo por la estación de Can Vidalet, en la línea 5, cuando es la voz masculina la que contesta.

Al anunciar Can Vidalet el cuate pronuncia como si estuviese recitando un poema, como si una sonrisa se le asomara cuando termina de pronunciar la n. Como si existieran signos de admiración; un poco discretos, eso sí. Después de haberlo escuchado ya un montón de veces porque es la estación que queda más cerca de donde estoy viviendo, estoy convencido de que el locutor estaba enamorado de alguien en Can Vidalet. La sonrisa que aparece cuando pronuncia la n se queda el resto de la vocalización, y cuando llega la i la grabación adquiere un tono primaveral romanticoide que no deja dudas. La ele está pronunciada de una manera segura, lo que me hace pensar que es correspondido, y por eso el tono primaveral romanticoide de la i. La d, por otra parte, da la impresión de que el cuate al principio sólo se la quería coger. Es decir, empezó a visitarla porque le gustaba su cuerpo, por esa su minifalda cortita cortita que se ponía en verano (cuando la conoció). Pero de tanto ir a su casa sin cogérsela, terminó enamorándose sin remedio. Para finalizar, el cuate no pronuncia la t, a diferencia de cuando la que dice el lugar es la voz femenina. Si hubiese terminado con una t categórica, me daría a pensar que se la pasa bien, pero que cree que la relación terminará. Creo que ese detalle es el que anuncia que el hombre de la voz del metro, se casará o piensa casarse con la doncella de Can Vidalet. Seguro que cuando ya lleve algún tiempo casado con la chica de Can Vidalet, ya no pronuncia igual.


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