Relatos, historias y cuentos - Walter
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Las olas del estadio

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Con la Gladis dispusimos ir al estadio el sábado para ver Guate contra Trinidad y Tobago. Como cosa rara, goleamos 5 a 1. Toda la mara en el estadio pensaba que nos habían cambiado a los jugadores. Pero no, eran los mismos pisados de siempre. El mismo Pando, el mismo Pescado Ruiz y el mismo Chalo. Al principio no tenía muchas ganas de ir porque la Gladis podía descubrir que yo soy una vaca para hacer las olas en el estadio. No le agarro la onda cómo es. Por más que el Chepe Quincho me explicó un cacho y hasta repasamos cómo hacerlo, yo sigo siendo mero mula para esas cosas.

Las mujeres son traicioneras

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Qué onda soy yo el Walter, que otra vez me ando por aquí jodiendo un cacho. La vez pasada les conté que la Yesenia malcabresta me estaba quemando la canilla con un carnicero rejodido. Pues para no darles mucha casaca, les cuento que la cosa tronó a mediados de diciembre, cerca de navidad, cuando una noche me los encontré trincándose en la calle. Yo me dije, Walter, esa chava no es para vos. Así que ya no volví por más, aunque ella me llegó a los dos días a la caseta donde vendo mis shucos a decirme que no era lo que yo pensaba y que yo era el que ella quería. Ah si pues, le dije, cómo se notaba cuando te trincabas con ese carnicero cerote. Andáte de aquí antes que te cachimbee como te merecés desgraciada. ¡Resbalosa! ¡falsa! ¡puta! Le grité para que toda la mara se enterara. Y la pisadita no tuvo más que irse a la chingada.

Me están quemando la canilla

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Qué onda, soy yo el Walter, aquí otra vez saludando a la mara. Pues resulta que el Chepe Quincho me regañó el otro día porque ya no escribí nada para este su bloc. Me hizo sentir cucaracha, y me dio cargo de conciencia. Ustedes no están para saberlo, ni yo para contarlo, pero lo que pasa es que a mi tráida la Yesenia, me la están queriendo hacer bajada, y eso me trae algo bracas. Un chavo que diz que tiene una su carnicería propia, me le está metiendo babosadas en la cabeza. Con decirles que últimamente me ha estado preguntado cuáles son las metas de mi vida, que si pienso en superarme o me quedaré eternamente vendiendo shucos en la U. Yo le digo sí quiero superarme mamaíta, pero que hay que tener paciencia. Yo a puras penas hice la primaria, porque nunca me dio mucho la shola, así que tengo que hacer mis ahorritos para ver si pongo algún negocito propio. Pero cuando le digo esto, se me queda viendo con cara de que con este pisado no la voy a hacer.

Valiosas amistades

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Ayer iba bien cuajado en la camioneta, cuando de repente escuché unos gritos que me despertaron y me asustaron. Un par de chavos dijo que era un asalto y que todo el mundo se estuviera quieto. “Qué chingan, ahora voy a llegar tarde al chance”, me dije. Preparé mi billetera con los 20 pesos que cargaba y esperé a que los cacos pasaran por mi lugar.

Delante de mí iba una vieja rezando aves marías. Qué necedad —pensé—, si ya le toca aunque se rece mil rosarios se va. Atrás de mí un par de chavas chillando, como si así resolvieran las cosas. Yo estaba un cacho ahuevado, no lo niego, pero hay que hacerle ganas a todo.

Qué onda muchá

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Que onda, les saluda Walter. El Chepe Quincho me dijo que si querí­a escribir aquí. Y yo le dije, ta bueno manin, te voy a hacer ganas. Me cae bien el cuate, pero a veces creo que es medio loco. Sí, fíjense que él dice que esta cosa no es página de Internet sino que es un “bloc”. Y dice que esto de los blocs es una revolución y no sé qué jodidos más. Pero en fin, allá él y su rollo. No le hagan mucho caso.