Los telépatas

Hace tres años me quedé sin empleo y decidí darme un par de meses para hacer lo que más me gusta, que es no hacer nada. Nunca he entendido a la gente que llena su vida de actividades y corre de un lado a otro para no ir a ninguna parte. Cerca de mi casa estaba el salón municipal y descubrí que era muy movido. Un día fui y vi en la programación que los jueves a las siete de la noche se reunían Los Telépatas. Leer más »

La Diabla

Le decían la Diabla porque tenía un tatuaje de un diablito sonriente en la parte baja de la espalda. Trabajaba como independiente en un prostíbulo popular en el que las mujeres alquilaban cuarto por día. Se paseaba totalmente desnuda por el patio central cuando no le caían clientes a su cuarto. Algunos en lugar de sentirse atraídos pensaban que estaba loca. A las mujeres no les gustaba que se exhibiera y regaban la bola de que tenía sida. Leer más »

San Junípero

En mi segundo año de universidad acepté un empleo como chofer de don Andrés, para trabajar por las tardes. Él mismo me llamó y me entrevistó y me contrató al instante. Me dijo, yo sé leer a la gente y sé que vos no me vas a robar o dejar vendido porque tenés un sentido del deber bien arraigado. Acto seguido me indicó cual iba a ser mi salario y me citó al siguiente día. Leer más »

Lo que importa es lo de adentro

La verdad es que la gente prefiere que le mientan. La gente no quiere la verdad, prefiere la ilusión o la fatalidad porque entretienen más. Hay que mentir pero hay que saber hacerlo bien. Les voy a contar la historia de cómo llegué a tener dinero y ser respetado sin tener que trabajar tanto. La vida es aburrida, poco emocionante. Mi juego siempre ha sido aprovecharme de eso, de que la gente siempre le va a creer más a quien prometa más, a quien mienta más y a quien mienta mejor. Leer más »

El oficinista desaparecido

Un día de tantos desapareció Joaquín, un empleado de la oficina. Hacía bien su trabajo, era puntual y ninguno le conocía ningún vicio. Estaba casado, tenía dos hijos e iba a la iglesia. Un tipo normal, un tipo promedio. Dejó de llegar a la oficina un miércoles sin decir nada y ninguno prestó mayor atención, hasta que la esposa preocupada llamó para preguntar si sabíamos algo de él.  Leer más »

El guitarrista

Nino era extremista: amaba u odiaba intensamente y con la única persona en el mundo que podía entenderse era con su madre. Era a la única persona a la que él respetaba. Delante de ella no podía tomarse un trago ni fumar un cigarrillo. Yo siempre fui su amigo de lejos, porque solía ser hiriente cuando uno le contradecía en algo. Pero era un músico excelente, uno de los mejores guitarristas que he escuchado en la vida. Y su muerte no podía dejar de ser trágica, como les contaré.  Leer más »

La foto rota

Hace un año, caminando a pocas cuadras de mi casa, encontré unos restos de fotografía tirados en el suelo. Alguien había roto las fotos y las había dejado ahí. Soy un poco aficionado a los rompecabezas así que recogí los pedazos y me los traje a casa. Eran fotografías familiares, normales, de alguna reunión. Logré componer casi en su totalidad dos. Una tercera no se completó, pero lo que me asustó fue verme en ella, con gente que no conocía, con una mirada triste. Leer más »

El tráfico a casa

A diferencia de muchos a mí me gustaba el tráfico en temporada de lluvia. El tráfico pesado es una especie de limbo en el que tus problemas se detienen; tu objetivo es salir de él y cuidar de no tener un accidente. También era el único espacio de tiempo en el que no peléabamos con mi ahora ex mujer. A veces hasta lográbamos platicar cordialmente. Leer más »

Las predicciones de la abuela

La primera vez que la abuela predijo la muerte de uno de mis tíos nadie le creyó. El tío Luis era el más joven, deportista y de buen carácter. La abuela le dijo que se sentía triste porque iba a morir de algo del corazón. El tío Luis se rió y le dijo, madre, todos lo haremos. Sí hijo, pero vos te vas a morir en menos de dos semanas, contestó la abuela.  Leer más »

El encerrado

Supe desde el principio que eran temores infundados e intenté redefinir mi concepto de realidad. La realidad, mientras crees que estás en peligro aunque no lo estés, es diferente a la realidad verdadera. Pero no deja de ser realidad para vos, no deja de tener un cierto aire de verdad, tan creíble que te lleva a tomar decisiones. Llevo cinco años recluido en mi casa, sin salir más que al jardín o a la puerta. Estoy seguro de que si salgo a la calle, alguien me matará. Leer más »