El chat al mediodía

A Eduardo lo dejó su novia y se quedó sin trabajo al mismo tiempo. Se hundió en la depresión y cuando se dio cuenta se había acabado sus ahorros y tuvo que empezar a vender sus muebles. Cuando llamaba a sus padres o amigos tenía que pedir que lo llamaran de vuelta porque no tenía saldo en el teléfono. Su apartamento se lo rentaba su tía, a quien ya le debía tres meses. Lo único que lo ilusionaba un poco eran las conversaciones que sostenía por chat con Laura, a quien sólo conocía de una red social de internet. Leer más »

La venganza del Barrio

Una llamada llegó exigiendo una colaboración para el Barrio, una pandilla peligrosa. La voz que llamaba dijo los tres nombres de los hijos de Antonio, quien sudó frío al escucharlos. Sabían a qué hora salían de casa, a qué hora llegaban y además dijo que la Caty era una niña muy linda y que sería una pena que alguien le hiciera daño. La misma voz dijo que conocían su pasado y que ni pensara en hacer denuncia. Antonio conocía muy bien qué era lo que le esperaba porque él mismo, hacía algunos años, hacía esas llamadas. Leer más »

El coro navideño

Cuando estaba en tercer año de secundaria entré a formar parte del coro del colegio, no porque me interesara tanto el arte sino para no volver a casa temprano por las tardes. Como era un colegio bilingüe, para fin de año había siempre una presentación especial con villancicos navideños en inglés. En el coro estaba Alicia, una muchacha bonita que era genial para cantar y de quien aprendí a entender y a disfrutar la música y la vida. Leer más »

El club

Entre los colegas que venían de Honduras para entrenamientos en Guatemala estaba Francisco, un compañero un tanto nervioso pero buena onda que había venido varias veces. Era un tipo reservado y muy religioso que siempre cargaba su biblia y si había oportunidad te predicaba sobre la vida en Jesús. Era bueno en su trabajo y cumplía sus metas de ventas, así que los dueños de la empresa estaban contentos con él. Cuando con los demás salíamos a tomar algunos tragos él no nos acompañaba. Sin embargo, la última vez que vino por acá se unió al grupo y me solicitó que yo no permitiera que se emborrachara ni que se cogiera a nadie. Leer más »

El accidente

Una llamada a las tres de la mañana me despertó diciendo que Andrés había muerto. Me asusté, por supuesto, pero yo no conocía a ningún Andrés. Llamaba una mujer que decía entre sollozos que se había ido a estrellar en su carro. Cada vez que yo intentaba decirle que estaba equivocada ella me interrumpía y continuaba con el relato. No sabía qué hacer, al parecer la policía la llamó para decirle que Andrés había tenido un accidente, pero no le dijo que había muerto y cuando llegó fue un shock tremendo. Viendo que ella no entendía, me dispuse a escucharla y decirle qué hacer. Leer más »

El gimnasio

Siempre he sido un flaco perdedor. Me he mantenido en los empleos haciendo lo que tenía que hacer y bien, pero no tan bien como para ascender. No me gusta tener que decidir y ascender implica que hay que hacerlo. En el empleo actual entro muy temprano y salgo temprano de la tarde. Cuando comencé a trabajar, me di cuenta de que tener la tarde libre era aburrido. Así que me inscribí a un gimnasio para tener algo qué hacer y me inventé que antes yo era muy gordo y que había bajado 80 libras. No me imaginaba lo que se iba a venir. Leer más »

El gerente

Después de trabajar por cinco años en la empresa me ascendieron de jefe de ventas a gerente general. No me ilusionó mucho el ascenso porque ya la empresa estaba en las últimas, habían despedido a la mitad del personal y las ventas bajaban todos los meses. Cuando tomé el puesto yo calculaba que a la empresa le faltaba un año para quebrar, si no era antes. Tomé algunas medidas administrativas necesarias, pero decidí que en el tiempo que nos restaba en la empresa a mis compañeros y a mí, la íbamos a pasar bien. Leer más »

Acoso en la oficina

Ya hace un par de años de esto, pero aún me sigue causando malestar lo que le hicieron a Paty en la oficina. Paty llegó de secretaria a la empresa en la que trabajo y su carácter poco social y algo tímido hizo que no encajara. Solo el jefe y yo nos acercábamos a su escritorio y a mí me pareció más bien una persona normal. El trabajo lo sacaba bien, recibía las llamadas, organizaba la ruta del mensajero y daba seguimiento a los clientes. Todo empezó cuando Pedro, el diseñador gráfico, la invitó a tomar un café. Ella no aceptó. Leer más »

La mascota

Los ricos y poderosos y algunos famosos con dinero suelen tener a su alrededor a personas que sólo les dicen lo que necesitan oír. A cambio de la lisonja constante a veces les dan un empleo o los mantienen sin más. En ocasiones, por supuesto, se intercambian favores sexuales. Podría considerarse cómodo para la mascota humana que acepta tales condiciones, sobre todo si el otro es generoso, pero vayan ustedes a soportarle la neurosis y la megalomanía al rico de turno a ver cómo les va. Así es como me gano la vida y de eso voy a contarles un poco. Leer más »

El inmortal

Uno de los principales inconvenientes de ser inmortal es que no te podés quedar en un mismo lugar. Después de diez o quince años la gente empieza a notar que no envejecés y empieza a cuestionar tu origen. Entonces es tiempo de partir. No importa lo bien que te sintás en el lugar, lo mucho que te puedan querer algunos, no importa si hay mujeres hermosas enamoradas de vos. Te tenés que ir. Les contaré la historia a grandes rasgos, pero omitiré detalles para no ponerme en peligro. Leer más »