El guitarrista

Nino era extremista: amaba u odiaba intensamente y con la única persona en el mundo que podía entenderse era con su madre. Era a la única persona a la que él respetaba. Delante de ella no podía tomarse un trago ni fumar un cigarrillo. Yo siempre fui su amigo de lejos, porque solía ser hiriente cuando uno le contradecía en algo. Pero era un músico excelente, uno de los mejores guitarristas que he escuchado en la vida. Y su muerte no podía dejar de ser trágica, como les contaré.  Leer más »

La foto rota

Hace un año, caminando a pocas cuadras de mi casa, encontré unos restos de fotografía tirados en el suelo. Alguien había roto las fotos y las había dejado ahí. Soy un poco aficionado a los rompecabezas así que recogí los pedazos y me los traje a casa. Eran fotografías familiares, normales, de alguna reunión. Logré componer casi en su totalidad dos. Una tercera no se completó, pero lo que me asustó fue verme en ella, con gente que no conocía, con una mirada triste. Leer más »

El tráfico a casa

A diferencia de muchos a mí me gustaba el tráfico en temporada de lluvia. El tráfico pesado es una especie de limbo en el que tus problemas se detienen; tu objetivo es salir de él y cuidar de no tener un accidente. También era el único espacio de tiempo en el que no peléabamos con mi ahora ex mujer. A veces hasta lográbamos platicar cordialmente. Leer más »

Las predicciones de la abuela

La primera vez que la abuela predijo la muerte de uno de mis tíos nadie le creyó. El tío Luis era el más joven, deportista y de buen carácter. La abuela le dijo que se sentía triste porque iba a morir de algo del corazón. El tío Luis se rió y le dijo, madre, todos lo haremos. Sí hijo, pero vos te vas a morir en menos de dos semanas, contestó la abuela.  Leer más »

El encerrado

Supe desde el principio que eran temores infundados e intenté redefinir mi concepto de realidad. La realidad, mientras crees que estás en peligro aunque no lo estés, es diferente a la realidad verdadera. Pero no deja de ser realidad para vos, no deja de tener un cierto aire de verdad, tan creíble que te lleva a tomar decisiones. Llevo cinco años recluido en mi casa, sin salir más que al jardín o a la puerta. Estoy seguro de que si salgo a la calle, alguien me matará. Leer más »

Pajarillo verde

Todo iba bien en el viaje a Pana hasta que se murió el Carlos. Se quedó dormido en el carro boca arriba y por el exceso de mota y de cerveza se ahogó en su propio vómito. Fue la primera vez que la muerte me tocó tan de cerca y por estas fechas, cuando comienza a llover, me acuerdo y me pongo triste. Nunca se me va a olvidar el viaje de madrugada de regreso con el Carlos, o su cuerpo quiero decir, a la par mía y cómo, todavía borrachos, bromeábamos como si estuviera vivo.  Leer más »

El caso del profesor Méndez

Conocí al profesor Méndez cuando yo trabajaba en el colegio R. Era un hombre de 50 años, de modales muy circunspectos y bueno en su trabajo. Daba clases de matemáticas y física y a pesar de que en esas materias los profesores suelen ser odiados, sus alumnos le tenían estima. Era muy amable con todo el mundo, pero de ese tipo de amabilidad que impone distancia, un poco como si fuera una careta si veías más detenidamente. Su carácter fue lo que hizo que nos sorprendiéramos con su suicidio y más aún por el motivo. Leer más »

Una rosa amarilla

Se me antojó una cerveza y bajé a comprarla a la tienda. Era una noche templada, con viento fresco. Estaba tranquilo el ambiente. El muchacho de la tienda estaba contento, ayer había nacido su hijo. Me quedé ahí a tomarme la cerveza. La vecina del apartamento de arriba bajó y llegó a la tienda. Vestía unos shorts que le quedaban lindos. De repente se oyó un ruido como un choque o explosión y salimos, temerosos, a ver qué pasaba. El vecino del apartamento del séptimo nivel se había tirado de la azotea del edificio. Leer más »

El chat al mediodía

A Eduardo lo dejó su novia y se quedó sin trabajo al mismo tiempo. Se hundió en la depresión y cuando se dio cuenta se había acabado sus ahorros y tuvo que empezar a vender sus muebles. Cuando llamaba a sus padres o amigos tenía que pedir que lo llamaran de vuelta porque no tenía saldo en el teléfono. Su apartamento se lo rentaba su tía, a quien ya le debía tres meses. Lo único que lo ilusionaba un poco eran las conversaciones que sostenía por chat con Laura, a quien sólo conocía de una red social de internet. Leer más »

La venganza del Barrio

Una llamada llegó exigiendo una colaboración para el Barrio, una pandilla peligrosa. La voz que llamaba dijo los tres nombres de los hijos de Antonio, quien sudó frío al escucharlos. Sabían a qué hora salían de casa, a qué hora llegaban y además dijo que la Caty era una niña muy linda y que sería una pena que alguien le hiciera daño. La misma voz dijo que conocían su pasado y que ni pensara en hacer denuncia. Antonio conocía muy bien qué era lo que le esperaba porque él mismo, hacía algunos años, hacía esas llamadas. Leer más »