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Archivo de la Categoría: Fantásticos

La vida en sueños

Llevo doce años soñando el mismo sueño. Es un sueño continuo, es decir, al dormirme por la noche y empezar a soñar, el sueño sigue en el punto en que se quedó la noche anterior. Es como si viviera otra vida adentro del sueño, por episodios, todas las noches. Al principio era curioso y lo disfrutaba, pero ahora me gustaría haber soñado otras cosas como toda la gente, e inclusive, nunca haber soñado. En esa otra vida, la que vivo en sueños, la otra noche estaba muriendo. Leer más »

El viejo del barranco

Todos los viernes a las cinco de la tarde nos íbamos al barranco con el Carlos y el Chejo. Vivíamos en la misma colonia e íbamos al mismo colegio, a pocas cuadras de nuestras casas. Nos juntábamos en la casa del Chejo y bajábamos hasta la casa del viejo, que nos esperaba sentado en su mecedora fumando un cigarrillo mentolado. Sonreía al vernos llegar, con los dientes amarillos que tenía. Se acariciaba la barba blanca y nos daba la bienvenida mientras se seguía meciendo. Le llevábamos la comida que nos pedía: a veces fruta, a veces pan, otras veces pollo o carne. Mientras observaba lo que habíamos llevado, nos decía, siempre, que si estábamos listos para volar. Leer más »

En la juguetería

Pablito acaba de cumplir seis años y su papá prometió comprarle un Transformer. Hoy es el día y juntos van a la juguetería a ver qué pueden encontrar a buen precio. Cuando Pablito entra a la tienda, sus grandes ojos negros buscan los estantes en donde están los Tansformers. Pablito sonríe, sabe que no le comprarán el autobot más caro, pero verlo en la tienda es gratis. Empieza a imaginar cómo será en la noche, cuando los juguetes cobran vida. Leer más »

Ángel de la guarda

Al principio es un poco difícil acostumbrarse a estar muerto. Hay un instante casi imperceptible en el que tu alma deja para siempre tu cuerpo, pero vos seguís consciente de lo que sucede, sólo que lo empezás a sentir de otra manera. Es como si todo se volviera gaseoso y sin peso, vos flotás y mirás a la gente y ellos no te ven y ya no te duele nada y eso te alivia. Pero conforme pasan los minutos te das cuenta de que ya no podrás volver a hablar con nadie que esté vivo y eso te hace sentir angustia. Y ahí empiezan a aparecer los otros muertos, y es como cuando vos entrás a la universidad y te bautizan, te empiezan a hacer bromas y a burlarse de vos, te hacen preguntas que cómo te llamás, de qué te moriste y en qué trabajabas. Leer más »

El último día

Don Alberto Galindo supo una noche antes que iba a morir. Durante ese día en la mañana hizo algunas visitas a sus amigos y por la tarde se sentó en la sala de su casa pensando en si sería cierta la visión que había tenido la noche anterior y si realmente su muerte estaba cerca. Le contó su visión a su hijo menor, Cristóbal. Extrañado por no ver venir a la muerte por ningún lado, dada su salud de roble, don Alberto salió a la puerta de su casa a observar la calle y decidió dar un paseo por su barrio. Cuando dobló la esquina, una camioneta agrícola manejada por un borracho lo atropelló. Leer más »

Insecto interdimensional

Últimamente, cuando me descuido y dejo de mirar mi mano izquierda, siento como si un insecto estuviera parado en la falange del dedo meñique. Vuelvo a ver y la sensación está ahí, pero no se mira nada, no hay ninguna hormiga, mosquito o mosca que justifique la sensación. Tal vez sea como los cuentos de ciencia ficción y exista efectivamente el insecto, aunque no en esta dimensión sino en otra, y que por algún motivo ambas dimensiones se traslapan levemente en la falange del dedo meñique de mi mano izquierda cuando no la estoy mirando. Leer más »

Las hormigas

Al principio en la casa teníamos hormigas normales como toda la gente. Hormigas que de vez en cuando se aparecían para llevarse a alguna araña o cucaracha muerta, y claro, las dejábamos hacer su trabajo porque no se metían con nosotros. Después ya no les bastaba con las migas de pan que a veces caían en el patio, ni con los bichos que matábamos. Se entraban a la cocina y al comedor si algo dulce se caía al suelo y nadie miraba por él. Hasta aquí no les pusimos mucha atención, porque no sabíamos lo que nos esperaba. Leer más »

La máquina de la nostalgia

Mariano Varsavsky, un científico guatemalteco de origen judío, inventó hace algunos años una máquina del tiempo. A pesar de sus muchos intentos sólo logró viajar cinco minutos en el tiempo. Cinco minutos para atrás o cinco para adelante, algo que no era muy útil que digamos. Después de desvelos y esfuerzos inútiles, decidió abandonar la empresa de hacer una máquina que viajara más tiempo e inventó entonces una máquina para eliminar la nostalgia. Leer más »

Regreso a casa

El señor no pudo estacionarse frente a la panadería porque ya estaba ocupado el espacio, así que se quedó media cuadra atrás. La señora bajó y fue por el pan, mientras el señor junto a los dos niños del matrimonio la esperaban. Al salir de la panadería, la señora vio que el señor amablemente había adelantado el carro y se subió, le puso seguro a la puerta, se colocó el cinturón y se quedó viendo por la ventana a esa viejita que por distraída había botado al suelo los huevos que llevaba. Luego de cinco cuadras de andar en el carro se dio cuenta que la ruta no era la que dirigía a su casa. Volteó a ver a su esposo y a sus hijos, pero no eran los suyos, se había subido a un carro equivocado. Leer más »

No siempre soy el mismo

Hoy en la mañana salí para el trabajo, tomé la camioneta de siempre, llena como siempre, y llegué tarde como siempre. Por alguna razón, a pesar de haber llegado tarde, no había nadie en la oficina. Y no, hoy no es domingo, ni había compromiso de ninguno afuera de la oficina. La oficina estaba totalmente sola, y afuera en la calle todo igual, como las 8:30 de la mañana de cualquier día laboral. Viéndola detenidamente, ví que la oficina estaba algo sucia, como si la señora de la limpieza no hubiera pasado en varias semanas. Leer más »