Por josejoaking | Agosto 13, 2007
Recibe las nuevas historias en tu email o léelas vía feed RSS.
Últimamente, cuando me descuido y dejo de mirar mi mano izquierda, siento como si un insecto estuviera parado en la falange del dedo meñique. Vuelvo a ver y la sensación está ahí, pero no se mira nada, no hay ninguna hormiga, mosquito o mosca que justifique la sensación. Tal vez sea como los cuentos de ciencia ficción y exista efectivamente el insecto, aunque no en esta dimensión sino en otra, y que por algún motivo ambas dimensiones se traslapan levemente en la falange del dedo meñique de mi mano izquierda cuando no la estoy mirando. Leer más »
Por josejoaking | Febrero 26, 2007
Al principio en la casa teníamos hormigas normales como toda la gente. Hormigas que de vez en cuando se aparecían para llevarse a alguna araña o cucaracha muerta, y claro, las dejábamos hacer su trabajo porque no se metían con nosotros. Después ya no les bastaba con las migas de pan que a veces caían en el patio, ni con los bichos que matábamos. Se entraban a la cocina y al comedor si algo dulce se caía al suelo y nadie miraba por él. Hasta aquí no les pusimos mucha atención, porque no sabíamos lo que nos esperaba. Leer más »
Por josejoaking | Octubre 2, 2006
Mariano Varsavsky, un científico guatemalteco de origen judío, inventó hace algunos años una máquina del tiempo. A pesar de sus muchos intentos sólo logró viajar cinco minutos en el tiempo. Cinco minutos para atrás o cinco para adelante, algo que no era muy útil que digamos. Después de desvelos y esfuerzos inútiles, decidió abandonar la empresa de hacer una máquina que viajara más tiempo e inventó entonces una máquina para eliminar la nostalgia. Leer más »
Por josejoaking | Septiembre 25, 2006
El señor no pudo estacionarse frente a la panadería porque ya estaba ocupado el espacio, así que se quedó media cuadra atrás. La señora bajó y fue por el pan, mientras el señor junto a los dos niños del matrimonio la esperaban. Al salir de la panadería, la señora vio que el señor amablemente había adelantado el carro y se subió, le puso seguro a la puerta, se colocó el cinturón y se quedó viendo por la ventana a esa viejita que por distraída había botado al suelo los huevos que llevaba. Luego de cinco cuadras de andar en el carro se dio cuenta que la ruta no era la que dirigía a su casa. Volteó a ver a su esposo y a sus hijos, pero no eran los suyos, se había subido a un carro equivocado. Leer más »
Por josejoaking | Septiembre 11, 2006
Hoy en la mañana salí para el trabajo, tomé la camioneta de siempre, llena como siempre, y llegué tarde como siempre. Por alguna razón, a pesar de haber llegado tarde, no había nadie en la oficina. Y no, hoy no es domingo, ni había compromiso de ninguno afuera de la oficina. La oficina estaba totalmente sola, y afuera en la calle todo igual, como las 8:30 de la mañana de cualquier día laboral. Viéndola detenidamente, ví que la oficina estaba algo sucia, como si la señora de la limpieza no hubiera pasado en varias semanas. Leer más »
Por josejoaking | Enero 5, 2006
Llego a mi casa, noto que olvidé las llaves y entonces toco el timbre. Mamá responde por el intercomunicador y le digo que soy yo y me pregunta que quién yo y yo le digo que soy yo, José. Ella cuelga el intercomunicador y al parecer sale, pero el que abre la ventanilla de la puerta es un tipo igualito a mí. Qué mierda —pienso—, ahora viene esa historia de que yo no soy yo porque soy el clon de mí mismo y toda esa vaina de las películas de ciencia ficción. Mirá —le digo al cuate—, ya mismo te me vas a la verga si no querés que te taleguee y te haga arrastrado. El cuate se queda pensando y dice algo supuestamente inteligente para tratar de confundirme (al fin y al cabo es igualito a mí), pero lo que dice son puras muladas de chavo recién salido de la pubertad. Y hasta ese momento me doy cuenta de que el cuate soy yo pero hace quince años, y que para la situación extraña, estoy comportándome sereno (es decir, el otro yo, el chavito que atiende). Me despido y le deseo buena suerte, porque si me quedo es posible que no esté preparado para verme y perdonarme lo que fui.
Por josejoaking | Noviembre 14, 2005
Según algunos científicos, la sonata K448 para dos pianos de Wolfgang Amadeus Mozart, tiene efectos sobre el cerebro, y llega en ocasiones a mejorar el cociente intelectual por algunos minutos. Es decir, si usted escucha esa sonata, en teoría se vuelve más pilas.
Lo que no saben los científicos, es que Mozart construyó a partir de esa sonata una especie de túnel del tiempo. Leer más »
Por josejoaking | Noviembre 7, 2005
Una vez me puse a correr como loco en la universidad. Me tiraba al pavimento y me levantaba como si nada, no me dolía, volvía a tirarme y no me dolía. Parecía que tenía suficiente energía para correr eternamente, yo era el maldito supermán. Me reía puro idiota y seguía corriendo. Salí de la ciudad universitaria y me fui para la casa por el periférico, y seguía corriendo a toda velocidad, sin cansarme. Y me ponía enfrente de los trailers y justo cuando me iban a pegar me tiraba a un lado y los esquivaba y me reía de ellos puro loco. Y después seguía corriendo a toda velocidad, y no podía detenerme, de pronto tenía toda esa energía acumulada de años de estar bien portado atendiendo y haciendo caso de todas las reglas de la sociedad. Llegué a mi casa y no abrí la puerta, de un brinco me salté la pared y estaba adentro y entré y no había nadie ni nada, era sólo una casa vacía y entonces me puse a caminar por las paredes y el techo y hacía triples saltos mortales y me tiraba de cabeza y rebotaba y caía parado. Cuando me aburrí salí otra vez a la calle y corrí y corrí y empecé a angustiarme porque no me sentía cansado y no podía parar, cuándo se va acabar esto, pensaba. Ya cuando iba llegando a Antigua Guatemala, decidí parar y sentarme en una banqueta al lado de la carretera, a esperar que se desacelerara mi corazón, porque en una de esas podía explotar. Tomé una camioneta para regresar a la casa, y cuando llegué todo estaba de nuevo en su lugar, para mi alivio. Entré a mi dormitorio y dormí por los siguientes tres días.
Por josejoaking | Mayo 18, 2005
Iba cruzando la plaza central de la Ciudad de Guatemala cuando vi al niñito de unos tres años corriendo atrás de las palomas que suelen visitar la plaza. Se divertía a carcajadas viendo cómo le huían. De repente, una de las palomas que ahuyentaba el güiro voló de regreso en contra de la vía de sus compañeras, y fue a picotear en la cabeza al niño, que asustado, respondió llorando. Luego vino otra paloma envalentonada por el ejemplo de su compañera y también picoteó al niño. Al rato ya eran cuatro animales picoteando al infante, cual aves de rapiña. El patojo cayó al suelo derrotado por las aves enfurecidas, que después de unos segundos ya sumaban la docena. Alrededor del espectáculo nos formamos varios transeúntes curiosos, inmóviles y estupefactos. Las palomas lo hirieron por todos lados, y fueron llegando más, en la misma proporción que crecía el número de curiosos que veíamos el linchamiento palomar hacia el niño. Cuando dejó de respirar, las palomas desaparecieron.
Unos limpiabotas se acercaron para comprobar la muerte. Cerraron los ojos del niño y anunciaron que estaba muerto. Las mujeres se pusieron a llorar, los hombres miraban al suelo con los brazos cruzados. La policía y los bomberos fueron avisados y con ellos vinieron los reporteros, esa gente que se codea una con otra para estar más cerca o tomar la mejor fotografía. A uno de ellos le respondí que había llegado ya cuando había terminado el ataque de las palomas, que no sabía nada.
Por josejoaking | Abril 25, 2005
Ayer estaba en internet y en el monitor de la compu había un molesto mosquito. Al principio pensé que iba a irse así nomás, pero el maldito no se movía de la pantalla, estaba justo encima de la x que cierra las ventanas y ya me estaba poniendo nervioso. Hice un clic con el mouse para asesinarlo, pero se me escapó y terminé cerrando la página porno que tenía al frente. Voló un poco y se colocó encima de la pantalla de edición de este blog, cabal en el botoncito que dice “Publish”. Me hice el distraído, moví rápido el mouse para hacer clic y se me volvió a escapar, publicándose el post que estaba redactando en ese momento. Los que entraron ayer entre las cuatro y las cinco de la tarde habrán leído el post que al final borré porque era más decadente que el post promedio que se publica en esta página.
Después de varios intentos, logré matar al mosquito con un rápido y certero clic de mi mouse made in china cuando estaba parado en la página del FC Barcelona. Como me había estado picando, al destriparlo se hizo una pequeña mancha de sangre encima de la cara de Ronaldinho, mancha que limpié con una servilleta de papel.